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ISBN : 8426405525
Editorial: Lumen Editorial (03/05/2018)

Calificación promedio : 4.13/5 (sobre 15 calificaciones)
Resumen:
Si no te atreves a hablarle cara a cara, siempre puedes hacerlo con el contestador. El descubrimiento de una gran escritora, ganadora del Premio La Voz de Galicia de Novela por Entregas, del Premio de Relato Breve de la UNED y del Premio de Microrrelato de Microbiblioteca. ¿Por qué enviar un mensaje de WhatsApp cuando puedes poner tu voz? ¿Por qué poner tu voz si podrías decirlo cara a cara? ¿La distancia física nos vuelve más audaces, más impunes? Incapaces de en... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (10) Ver más Añadir una crítica
Bren
 08 agosto 2019
No se si es precisamente por tantas buenas recomendaciones de este libro y que generan altas expectativas que siempre terminan en decepciones con un libro, tenía muchas reticencias para leerlo, tuve que hacerlo finalmente gracias a un club de lecturas conjuntas.
No estoy muy segura de sí cuando comencé este libro estaba prejuiciosa y esperando que no me gustase que lo estaba leyendo con ese sentimiento y entonces me costaba cada página que avanzaba o si realmente es que el libro en un principio fue tan difícil de leer para mí, porque tiene un mal principio simplemente.
Lo cierto es que odie a cada una de estas mujeres, sus mensajes y sus motivaciones, odie esos mensajes, odie tanta miseria, tanta mentira y tanta tristeza, odie los clichés que supone que pongan a cuatro mujeres en estas situaciones donde se confiesan ante un contestador, la falta de fuerza de valentía de hablar de frente.
Odie a Carmela y sus mensajes a su hijo, no pude sentir pena por ella, odié a Sara y su autocomplacencia, su falta de inteligencia y de amor propio, odié a Viviana y su odio por sí misma y sus justificaciones para vivir de lo que vive, odié a Marina y sus lloriqueos y su depresión, su falta de dignidad.
En fin, la cosa es que me forcé a avanzar porque tenía que terminar este libro sí o sí y al final es que me ha terminado gustando, he terminado por ver las razones por las cuales todo el mundo habla bien de este libro, termine viendo lo original y terminé conociendo la finalidad y las motivaciones donde no las encontraba en un inicio.
Así pues terminé amando a Carmela y comprendiendo sus motivaciones, terminé sintiendo empatía por Sara y también comprendiendo sus razones para hacer lo que hacía y amé viéndola crecer como ser humano, terminé empatizando con Viviana y reconociendo su fuerza y su capacidad de para renacer y terminé valorando a Marina y la forma en que logró sanar sus heridas.
Así pues, si a alguien le sucede lo que a mí, que le cuesta pasar cada página al principio de este libro, les aconsejo que se obliguen a seguir, valdrá la pena
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Bookworm
 14 febrero 2020
"Deje su mensaje después de la señal" es una magnífica novela protagonizada por cuatro mujeres muy distintas entre sí y con edades también muy dispares, pero con algo en común, todas ellas optan por dejar mensajes en cuatro contestadores automáticos y al final, sus vidas acabarán cruzándose de alguna forma.
Por un lado tenemos a Marina, una mujer de hoy, abogada experta en divorcios que ahora debe enfrentarse al suyo propio y digamos que no lo lleva demasiado bien. Marina, va dejando mensajes en el contestador de Jorge, su ex. le va explicando cómo se siente y por qué hizo lo que hizo.
Luego está Carmela, para mí el personaje más entrañable de esta historia. Carmela se está muriendo. Tiene cáncer y no está dispuesta a perder ni su dignidad ni un solo minuto del tiempo que le quede. Su hijo es médico y está trabajando en una ONG fuera de España y aunque hablan con frecuencia, ella decide no contarle nada y dejarle mensajes en el contestador teléfonico de su casa, porque sabe que no los escuchará hasta que regrese. Carmela no quiere que su hijo deje el trabajo que está realizando y que tan feliz le hace, pero necesita despedirse de él y para hacerlo debe contarle cosas que él desconoce pero que son importantes para que entienda cómo fue la vida de su madre y también cómo puede llegar a ser la suya.
Sara, al contrario que Carmela, lo que quiere es morirse y no deja de resultar extraño a la vista de cualquiera porque parece tenerlo todo a su favor, belleza, buena posición y el novio perfecto con el que está a punto de casarse. Tras un intento de suicidio (¿o fue un accidente?), será a su psicólogo a quien le deje mensajes en el contestador. Prefiere hacerlo así antes que en una consulta que no parece tal y cuánto bien le hace a Sara hablar de esta forma.
Y por último está Viviana. ¡Ay Viviana! cómo me ha tocado el corazón. Ella vive en Madrid y trabaja en Ikea, o al menos es lo que todo el mundo cree. Viviana es prostituta y trabaja para pagar una deuda. Ella deja mensajes en el contestador de su padre porque sabe que no los escuchará. Viviana representa a todas esas mujeres que han sufrido no solo abusos, sino también el silencio cómplice de quien lo sabía.
¿Y por qué todas estas maravillosas mujeres optan por hablar con cuatro contestadores automáticos, que curiosamente pertenecen a cuatro hombres, de los que nunca obtendrán una respuesta? Pues quizás porque en su vida diaria tampoco reciben las respuestas que necesitan, pero al menos de una máquina ya ni siquiera las esperan y además así se desahogan, se sienten libres de decir todo lo que realmente piensan y sienten. Es cierto que hoy día podrían elegir opciones más modernas, wasaps, emails, incluso redes sociales para compartir muchos de esos sentimientos, enseguida les lloverían "likes", "emoticonos" y mensajes de apoyo, pero creo que la seguridad de saber que no van a recibir una respuesta (al menos inmediata) es precisamente lo que les permite abrirse al cien por cien, desnudar el alma de cada una de ellas y hacernos ver lo importante que es hablar. Lo mucho que nos libera vaciarnos. de alguna forma hay que empezar y un contestador puede ser una buena opción y curiosamente el lector acaba convertido en otro contestador, en uno que recoge los mensajes de esos cuatro en los que se vacían Marina, Carmela, Sara y Viviana y aunque cada una ha optado hacerlo así por motivos diferentes (por vergüenza, por sentir no las escuchan, por proteger a un ser querido...) todas sienten el peso de la soledad y la necesidad de ser escuchadas.
Poco a poco el lector se adentrará en la vida de cada una de ellas e irá descubriendo su pasado y su presente en una lectura muy ágil gracias a unos capítulos no muy extensos que van alternando las voces de las cuatro protagonistas donde nos hablan de sus sentimientos más íntimos, del amor, de la culpa y la traición, del dolor, de las mentiras y verdades sobre las que construyeron sus vidas hasta que sin darnos cuenta las vidas de todas ellas se convierten en una.
Yo he disfrutado muchísimo de la lectura, me han encantado las personalidades de estas cuatro mujeres con sus miedos y sus contradicciones. Mujeres reales, en situaciones reales, cotidianas, con miedos reales que les afectan a ellas y que nos pueden afectar a todas en un momento dado. Ellas nos cuentan lo que sienten sin hacer de la lectura un texto depresivo, al contrario, tiene también mucho sentido del humor. Me ha hecho reír y sonreír en muchas ocasiones y ¡cómo no! también emocionarme en otros momentos. Me ha encantado el estilo y la prosa de esta autora que me atrapó en su novela desde la primera página (o el primer mensaje) y os recomiendo mucho su lectura y otra cosa importante que me gustaría destacar es que a pesar de estar protagonizado por cuatro mujeres no creo que sea en absoluto una novela "para mujeres", al contrario, creo que también los hombres disfrutarán de su lectura y quizás ellos también reconozcan en estas mujeres a otras que tienen a su alrededor.

Enlace: https://bitacorademislectura..
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Bookeandocm
 04 octubre 2018
Resulta contradictorio que en la era de las nuevas tecnologías nos encontremos cada vez más solos y aislados. El diálogo del día a día a menudo queda sepultado por las pantallas de los dispositivos electrónicos. Sin embargo, curiosamente, lo que no somos capaces de decirnos a la cara, sí que nos atrevemos a contarlo a un extraño. O a un contestador. Y esta es la base sobre la que Arantza Portabales monta una novela coral que ha despertado todo mi interés no solo por el punto de originalidad y candente actualidad que tiene sino porque las cuatro historias que la componen me han resultado más que satisfactorias. Algunas, incluso maravillosas.
Cuatro mujeres de diferentes edades y entornos sociales se desnudan literalmente ante un contestador. Sus motivos son de lo más variopintos, pero hay un nexo de unión entre ellas: la soledad y la necesidad de ser escuchadas.
Carmela es una anciana a la que acaban de diagnosticar un cáncer en fase terminal. Terrible situación ante la que uno no sabe cómo reaccionaría. Ella, en vez de llamar a su hijo, un médico que se encuentra en algún punto del Sáhara, le dejará una serie de mensajes en el contestador a través de los cuales le cuenta no solo cómo avanza la enfermedad sino cómo fue su juventud, su vida en pareja y lo que supuso su nacimiento para ella. Imposible no quererla desde las primeras líneas porque es de esos personajes que traspasan el papel y de los que siempre se quedará un poquito contigo. Carmela es una madraza: dulce, desinteresada, generosa, trabajadora y muy luchadora. Aunque afronta la última etapa de su vida, también fue joven y hubo un momento en el que tuvo más futuro que pasado por delante. Y proyectos, algo que a menudo cuando nos acercamos a los ancianos parecemos olvidar.
Por otro lado tenemos a Viviana, una prostituta que vive en Madrid y deja mensajes en el contestador de su padre, que piensa que trabaja en Ikea. Porque qué terrible sería contarle la verdad. Y poco a poco vamos a ir conociendo el porqué de esta forma suya de ganarse la vida. También está Sara, la benjamina de la novela. Una joven de familia bien que a las puertas de su boda, cuando más feliz debería estar, ha intentado suicidarse. le deja mensajes en el contestador de su terapeuta. Por último, encontramos a Marina, una abogada. Su especialidad son los divorcios: los de los demás claro, a los que le resulta fácil animar para no dejarse abatir por la tensión y el malestar que origina la separación; una situación que, sin embargo, ella no parece enfrentar nada bien. Su marido la acaba de plantar y ella está completamente hundida. Pero en cada pareja que se rompe hay siempre dos verdades. al menos dos puntos de vista. Conoceremos su historia a través de los mensajes que le dirige a él.
Tenemos cuatro mujeres que en capítulos alternos se reparten el protagonismo de la novela a la vez que se van vaciando ante un contestador: unas por amor, por no herir; otras por rabia, porque no se atreven a escupir a la cara lo que piensan, otras por demasiado silencio acumulado… Todas se sienten solas e incomprendidas. Y hay alguna tan especial como Carmela. ¡Ay, Carmela! Qué achuchón le hubiera dado a esa mujer tan de carne y hueso que te roban el corazón sin hacer nada más que ser ella misma. Es tan fácil sincerarse con ese contestador sabiendo que nadie te va a interrumpir, que puedes vaciar todo tu dolor, todo lo que callaste…creo que es hasta terapéutico eso de dotar de voz nuestros pensamientos y reflexiones más íntimas. En otro plano está Viviana, una joven arrastrada por las circunstancias a una vida difícil. También luchadora, sufre pero también tiene sueños y estoy segura os resultarán tan interesantes como a mí.
Deje su mensaje después de la señal es una de esas historias perfectas para el verano. Es fresca a veces, dulce otras. También dura. Pero su prosa sencilla y su ritmo ágil, hace que desde las primeras páginas sintamos el gusanillo por saber un poco más de cada historia. Tengo que reconocer que para mí ha habido dos favoritas que me imantaron desde el principio Las otras dos, aun siguiendo un curso más lento, han terminado por parecerme también satisfactorias. ¿Os animáis?
Enlace: https://bookeandoconmangeles..
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lectoraaburrida
 16 agosto 2018
."Un libro que me ha sorprendido y agradado en todos los sentidos. El planteamiento de la narración es muy original y la autora escribe de tal manera que hace que resulte imposible soltar el libro hasta el final. La narrativa en forma de mensajes, hace que el lector parezca escuchar las conversaciones tras una cortina, el efecto "voyeur" que se produce, es muy acusado.
De las cuatro mujeres principales podemos extraer una reflexión (que no haré aquí para que os pique más la curiosidad de leerlo) pero con la única que no he empatizado, no he comprendido e incluso he "odiado", ha sido a Marina... Su comportamiento podría cruzar la línea de lo legal según lo veo yo... Tan solo me gustan las palabras que inventa.
Pero las otras tres son maravillosas. Carmela en especial me ha encantado.
La historia de estas cuatro mujeres y los secundarios que las rodean, se van a cruzar hasta confluir en una historia común a todos ellos
El libro quizá no nos descubra nada nuevo; que es más fácil sincerarse cuando no tenemos al interlocutor enfrente, incluso cuando este interlocutor no tiene opción a réplica. Pero sí nos deja el pensamiento de que aunque hay momentos para decir las cosas, y a veces es mejor callarlas, también es cierto que al menos las cosas buenas es mejor decirlas cuando tenemos oportunidad.
Este mensaje quizá os de un poco tufo a moralina barata, pero eso es por contároslo yo.. Os aseguro que la autora lo describe con mucha más gracia jaja.
¿Recomendaría este libro? Sí, sin duda alguna. Es una muy buena apuesta. Entre sus páginas he sonreído y he llorado (a moco tendido) y me ha hecho sentir, como diría Marina, una de sus personajes:
"Tristicidad.
Felicideza.
Qué más da. Eso es la vida.
Nada más
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Pianobikes
 04 abril 2020
“Hay cosas que una debe hacer por una madre, sobre todo cuando descubres que las madres, efectivamente, son mujeres, aunque un día olvidasen que lo eran.” ~ Deje su mensaje después de la señal de Arantza Portabales.
Cuatro mujeres, cuatro historias que se van intercalando capítulo tras capítulo a través de mensajes en el contestador. Cada una habla con un número diferente, y todas las conversaciones con personas ausentes o a quienes no se atreven a decirle las cosas a la cara. Porque todo el mundo necesita hablar aunque no todo el mundo sea capaz de mover los labios cara a cara. Y esos ausentes también forman parte de esta historia cuyas subtramas se van entrelazando poco a poco.
Me ha encantado. al principio el libro se hace un poco raro por ser solo monólogos con un contestador pero realmente los monólogos están muy bien narrados y no se hacen pesados. Arantxa juega con la puntuación de los textos para transmitir los sentimientos de los personajes. Y así, acompañándolas en su narración estas cuatro mujeres me han ensañado lo que es la Tristicidad y la Felicideza. Si queréis saber qué es no tenéis más que Dejar el mensaje después de la señal.
Arantza Portabales dice que este libro es muy especial para ella y la creo firmemente porque en todas nosotras hay un poco de cada una de esas mujeres protagonistas. Tenéis el libro disponible en eBiblio. ¡Ah, y también hay obra de teatro!
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Citas y frases (5) Añadir cita
BookwormBookworm14 febrero 2020
Hola, hijo. No sabes el consuelo tan grande que es para mí marcar el número de tu casa y dejarte estos mensajes. Porque la verdad es que me daba un miedo terrible no poder despedirme en condiciones y decirte todas esas cosas que los dos sabemos que nunca te pude decir. A lo largo de esta vida tan sólo tuve un miedo real: morir después de ti. Por eso ahora estoy tranquila. Porque sé que eso no va a suceder. A morir no tengo miedo. A la muerte no se le puede temer. Sólo muere quien vivió, hijo. Yo le tengo respeto.
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lavidademisilenciolavidademisilencio25 octubre 2019
A lo largo de mi vida, solo he tenido un miedo real: morir después de ti. Por eso ahora estoy tranquila, porque eso no va a suceder. A morir no tengo miedo. A la muerte no se la puede temer. Solo muere quien ha vivido, hijo. Yo le tengo respeto. Pero... ¿miedo? ¿Qué viene siendo el miedo, más que ignorancia? Te confieso que, si acaso, soy algo cobarde, porque nunca he llevado bien el dolor.
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Cuatro_de_SeisCuatro_de_Seis17 abril 2020
A veces me da por pensar en qué punto de mi vida cambió todo. Qué instante, qué circunstancia, que giro del destino me trajo hasta aquí.
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lavidademisilenciolavidademisilencio25 octubre 2019
Infinito la querías a ella también. Lo sé. Porque tú no sabes querer de otra manera.

Yo no soy así. ¿De quién habrás heredado esa capacidad para amar sin medida, hijo? Todo lo haces por amor. A tu profesión. A tus pacientes. A mí. A ella. Infinito.
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lavidademisilenciolavidademisilencio25 octubre 2019
Hay cosas que una debe hacer por una madre, sobre todo cuando descubres que las madres, efectivamente, son mujeres, aunque un día olvidasen que lo eran.
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