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Crítica de laurass89


laurass89
04 diciembre 2019
No es el camino del héroe, sino el de las mortales corrientes



Cora es una abogada que a sus cuarenta años rompe con el hombre con el que ha estado desde siempre. Ahora tiene que descubrir quién es ella y qué quiere para sí misma. Para ello, Cora empleará el sexo como medio de experimentación.



Valentina es una joven mexicana. Se fue de su patria porque nadie entendió que ella era mujer, aunque sus padres hubieran decidido llamarla Rubén. En España espera poder encontrar no solo su sitio, sino el reconocimiento de su identidad, la verificación de su sentir y la redención de lo que ella entiende como su condena. Pero sus primeros pasos no son como esperaba.



Cuando comenzamos la novela, lo primero que llama la atención, o por lo menos así me resultó a mí, es la cercanía de los sucesos de los personajes. Bien es cierto que no todos podemos contratar a un chico de compañía, ni que todos tenemos disforia de género, pero sí es verdad que todos vamos al médico, paseamos por Madrid o nos dejamos llevar por la corriente de personas. Gracias a esta manera de narrar entendemos que los personajes no son sujetos imaginarios, sino que podría ser cualquier persona con la que nos cruzamos en nuestro día a día. Y es que la autora ha conseguido que entendamos que la disforia de género, que el sentimiento de la mujer en cuanto al sexo y que el peso de nuestra vida no son cosas ajenas. Ha conseguido que el lector empatice con los diferentes personajes de la novela que son en su mayoría femeninos.



Así, no encontraremos a unas heroínas que luchan contra el sistema y consiguen convertirse en super mujeres, eso no es real, sino que encontraremos a mujeres que viven su vida y la construyen lo mejor que pueden: Valentina pelea cada día para que el mundo vea que es una mujer, porque aunque duela si el mundo no nos ve parece que no somos; Cora va recogiendo cada pedazo de su vida, tirándolo o atesorándolo para configurar la mujer que realmente quiere ser, y se pregunta (maldita es la incertidumbre y la memoria) si en algún momento lo fue; Rita dibuja la historia de su vida con sonrisas y consejos, porque la ha vivido intensamente y quiere que el resto pueda hacerlo con la libertad que ella conquistó y que nosotras tenemos que atrevernos a disfrutar.



La novela no narra una historia trepidante porque haya mucha acción, cuenta una historia que te llega y que te hace preguntas, que molestan, sí, pero que creo que a día de hoy son necesarias si queremos ser Mujeres y queremos ser Libres.

Un estilo que tiene un objetivo



Así encontraremos que la historia intercala las narraciones de Valentina y de Cora, que nos contarán la historia previa a su presente para que entendamos su situación actual; y que nos invitará sutilmente a preguntarnos qué hubiéramos hecho nosotras. No son historias que sean extraordinarias o dramones, creo que son más frecuentes de lo que pensábamos, pero como he dicho, el estilo de la autora hace que las sintamos cercanas, ya que es directo, sencillo y sobre todo muy claro, no hay medias tintas sobre lo que se quiere decir.



Hace unos días, en una entrevista a la autora, se le preguntó sobre el feminismo y ella contestó que el feminismo está para quedarse y que aquellos que creen que es una moda son unos ingenuos. Bajo esta clave se ha hecho esta novela, hay una nueva realidad y es que la mujer puede conseguir su propia identidad, que esta tiene una parte fundamental que se nos ha negado, que es el sexo y que una vez que lo conquista puede ser más o menos relevante como para cualquiera, y es que ese es uno de los puntos que queda bien claro, no se destaca el sexo como relevante porque lo sea por encima de otras cosas, sino porque ha sido una dimensión restringida para nosotras.



Siguiendo este punto, la delicadeza de la autora y la empatía que trasmite nos hace comprender a Valentina. Una mujer que nació en el cuerpo de un hombre es algo difícil de verbalizar para una mujer cisgénero, y no nos metemos en ideología/ética/biologicismo, es difícil porque nos han educado diciendo que un hombre es de tal y cual manera y una mujer de esta y tal manera, y se supone que nosotras, no es que sepamos, es que tenemos que saber qué es una mujer. Minerva Piquero no solo nos cuenta en la novela que mujer se es, sino que además se acerca con lupa a los sentimientos de la mujer trans y la empareja con una mujer cis para que veamos que la diferencia es la que nosotros queramos ver. Una de las escenas finales nos demuestra que en el momento en el que somos, y ser es sentirse y ser reconocido, no necesitamos todos esos accesorios que nos han dicho que son de mujer o de hombre.



Un apoyo porque no estamos solas



Personalmente me ha encantado la novela porque me parece que está muy bien narrada, ya que engancha, es ágil y te invita a seguir leyendo, pero, además, me ha gustado porque considero que si quiero se justa y vivir en el mundo que me rodea, tengo que conocerlo con todas sus cosas buenas y malas. La novela me ha enseñado mucho sobre sentimientos, sobre lo que es ser libre, lo que es ser mujer (que se es de muchas maneras) y que para poder aprender todo ello la clave es la empatía, la escucha y la aceptación de uno mismo y los demás. Si yo no soy capaz de quererme, y no me refiero a ese quererse onanista y casi de expositor, sino a saber qué piezas son tuyas y cuáles son las de las demás; no podremos entender y construir un mundo. Valentina, Cora, Rita y Minerva son los nombres de unas mujeres que hoy nos enseñan algo. Lo tomas o lo dejas, pero creo que merece la pena escucharlas. ¿Recomendado? Por supuesto
Enlace: https://ellibroenelbolsillo...
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