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ISBN : 849129158X
Editorial: Suma de Letras (18/01/2018)

Calificación promedio : 3.39/5 (sobre 22 calificaciones)
Resumen:
Lincoln es un buen niño. Con cuatro años es curioso, inteligente y bien educado.

Hace lo que su madre le dice y sigue las normas.

«Hoy las reglas son distintas.
Y las reglas dicen que nos escondamos
y no permitamos que el hombre del arma
nos encuentre.»

Cuando un día feliz en el zoo se convierte en una pesadilla y Joan se ve atrapada con su hijo, deberá hacer acopio de todas sus fuerzas y encontrar el... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (19) Ver más Añadir una crítica
Inquilinas_Netherfield
 09 marzo 2018
Cuando te dispones a escribir una reseña de un libro que ha recibido una campaña de marketing brutal, del que ya han salido tropecientas opiniones, y del que ya está todo más o menos dicho, la verdad es que cuesta encontrar hilos de los que tirar para hablar sobre algo de lo que no se haya hablado ya. Así pues, poco voy a poder aportar al respecto, pero sí que admito que he encontrado un beneficio en el hecho de llegar de las últimas a leer este libro, y es precisamente el tener ya mucha información anterior. Y os explico por qué.
Es un libro que ha decepcionado mucho por lo que yo he podido ir leyendo, y después de tantos "no es lo que esperaba", yo simplemente dejé de esperar nada y me dispuse a verlas venir, porque sabía que si esperaba algo me iba a llevar el batacazo del siglo y luego iba a tocar reseña negativa. Y creo que fue lo mejor que pude hacer, porque no estamos ante un novelón, y efectivamente tiene sus fallos, pero me ha entretenido, que no es poco. Y yo a veces no le pido más peras al olmo. Sé que si hubiese tenido expectativas altas probablemente la opinión sería peor, y de ahí el beneficio que comentaba en el primer párrafo.
No os voy a contar de lo que va porque ya lo sabéis. Mujer e hijo de 4 años (Joan y Lincoln respectivamente) que pasan la tarde en el zoo se encuentran con que alguien se ha liado a tiros dentro del recinto y tienen que esconderse hasta que llegue la policía. Para mí la mejor parte es la primera, cuando están solos madre e hijo, con esos constantes "baja la voz", "habla más bajo", "no hables tan alto"... que me parecieron muy reales, muy angustiosos. Cada vez que decía algo parecido transmitía el pánico a que una palabra más alta de lo normal atrajese la atención de los asaltantes, y esas cosas son imposibles de controlar y predecir en un niño tan pequeño. La tensión durante esos momentos solos y bien escondidos son lo mejor del libro. En la segunda mitad, cuando entran otros elementos en escena, baja la calidad de la historia, todo se vuelve más peliculero, y ya se nota un poco que la autora tenía clara la premisa de la que nacía la historia, pero no tan claro cómo terminarla, como si hubiese tenido que añadir cosas que no tenía previstas y le hubiesen hecho alargar o cambiar su idea inicial (y de hecho me suena que algo así comenta en los agradecimientos). Así que creo que se puede hablar de un libro entretenido, que cumple su función, pero que es algo irregular y a ratos se nota un poco perdido.
Confieso que una de mis mayores preocupaciones mientras leía el libro (a nivel argumental) era la no-llegada de la policía. O más bien, la no-entrada de la policía en el recinto, porque no acababa de entenderlo. La trama se desarrolla a lo largo de tres horas, a los pocos minutos Joan ya sabe que la zona está acordonada, pero la policía no aparece dentro del zoo en ningún momento. Se acabaría el libro si lo hiciera, claro, así que algún motivo tenía que haber, pero estaba un poco a la expectativa de ver cómo solucionaba eso la autora porque es algo clave en la historia. Una vez descubierto el por qué, no es que sea la repera, pero por lo menos tiene sentido y es coherente, que no es poco.
Sí que le he visto alguna pega grande, pero no es la que he leído en la mayoría de opiniones. Me explico: a mí las introspecciones de Joan no me han molestado tanto; tampoco me han parecido maravillosas, pero es que las he visto inevitables para la narración tal y como está planteada, porque si están escondidos y no pueden moverse, ni hablar, ni hacer nada, o la prota se pone a pensar o poco más puede hacer (salvo que la autora se vaya a otros lugares del zoo mucho más a menudo de lo que lo hace, y es evidente que no quiere que el lector sepa más de la cuenta). Me ha chocado bastante más la preparación casi militar o especializada que demuestra la propia Joan a la hora de estudiar absolutamente todo: entorno, distancias, salidas, escondites, alturas... era todo como demasiado profesional. Si hubiesen dicho que su profesión tenía algo que ver con eso lo hubiese entendido, pero en ningún momento se da entender que haya recibido un adiestramiento como el que despliega en las páginas. Es ama de casa, y parece la prima lejana de Jason Bourne. No me ha resultado creíble. Menos todavía que lo increíblemente bien que se porta el niño durante casi toda la novela, o la capacidad cognitiva y de razonamiento que tiene con 4 años según nos habla de él la madre, pero eso es otro tema y no quiero alargarme demasiado.
Lo que sí me ha parecido es muy actual, y admito que a ratos pensaba "estás dando ideas, Gin Phillips. Muy malas ideas". Pocos días después de terminar de leerlo, las noticias se inundaron con las imágenes de la matanza en el instituto Marjory Stoneman Douglas. Es quizás lo más terrorífico del libro: que lo que sucede en ese zoo, al menos por parte de los asaltantes, puede pasar, y rezas para que a nadie le dé por imitar lo que pasa en estas páginas. La crítica a la facilidad con la que se accede a un arma en Estados Unidos está ahí, y la denuncia a la matanza que puede perpetrar cualquiera que se le crucen los cables, también. Por desgracia lo vemos cada dos por tres en la televisión. Pero realmente solo recibimos esbozos de la psicología de quien coge el arma y se lía a pegar tiros en ese zoo, y lo que queda es lo que comento: la sensación de que algo así puede pasar en cualquier momento por parte de quien menos lo esperas. Pero la autora tampoco ahonda mucho más en eso.
No digo mucho más que lleváis semanas leyendo sobre Reino de fieras y en esta LC estamos participando muchos blogs. Si os tengo que resumir mi opinión, sería que, tal y como está planteada la narración, pasa lo que tiene que pasar porque no puede pasar de otra manera, no hay muchas alternativas. de haber estado sola la protagonista (o con otro adulto), la historia tenía muchos caminos que seguir; al introducir el elemento de un niño de 4 años que les obliga a estar escondidos y a controlar algo tan imprevisible como es precisamente ese niño, todos esos caminos se reducen de manera drástica. de haber escogido el camino de solo adultos, probablemente estaríamos ante una historia muy, muy diferente, pero a la vista está que la autora lo que quería era contar la relación entre la madre y su hijo, ahondar en el amor maternal y en los sacrificios que Joan está dispuesta a hacer por Lincoln... y no le dejaron contar solo eso, lo que hace que la etiqueta de thriller se mueva por senderos un tanto difusos. Podría haber resultado interesante este enfoque un tanto atípico, pero está claro que en los lectores no ha calado todo lo esperado.

¿Que la historia podría haber dado mucho más de sí? Seguro. Quienes esperen un thriller puro se llevarán un buen batacazo, porque la sensación que queda es que la autora quería contar una cosa y le obligaron a meter otras para hacerlo más comercial, y al final el resultado es algo errático e irregular. Pero repito lo que decía al principio, me ha parecido entretenido, y de hecho si tenía cinco minutos libres, cogía el libro. Si con todos estos "peros" ha salido algo resultón, con una historia más compacta la historia podría haber sido mucho más efectiva.
Enlace: http://inquilinasnetherfield..
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CARMINA
 24 enero 2018
Nos encontramos ante una novela muy visual, muy cinematográfica, sería la palabra exacta, una historia que va pasando ante nuestros ojos a medida que vamos leyendo, y nos va llenando de angustia, de temores, al menos si empatizas como yo lo hice con esa madre que trata de proteger a su hijo.
El ritmo de la lectura no es constante en todo momento, se explica por la circunstancia de cada escena que narra, pero también por la necesidad de que conozcamos a esa madre y porque es tan obsesiva con la protección de su hijo. Esos momentos en que Joan se retrotrae a su infancia, recuerda la ausencia de su padre desde temprana edad, la relación casi inexistente con su madre que la ignoraba, los paseos para cazar con su tío, y el ambiente de abandono que reinaba en su hogar, son esenciales para entender porque Joan protege con tanto ahínco a su hijo, porque en realidad está protegiendo esa burbuja casi perfecta que ha creado en su vida para borrar una infancia dura, sin cariño, con muchas carencias, que han forjado a la mujer dura, obsesiva y cuadriculada que es.
También el comienzo es un tanto lento, Joan tiene por costumbre ir al zoo cuando Lincoln sale del colegio, es una especie de rutina, tienen un par de sitios donde hacer tiempo, merendar y que el niño juegue con sus muñecos. Llama la atención la riqueza de recursos que maneja el chico, una imaginación desbocada que le permite crear mundos para sus muñecos de acción, un vocabulario y unas preguntas maduras o muy maduras para su edad, sin embargo no puedo ponerle pegas porque mi hijo también lo usaba y te freía a preguntas que difícilmente podías contestar y cuanto más tardabas en hacerlo más le surgían. Sin duda he visto representado a mi hijo en ese pequeño de cabellos negros y rizados.
La rutina diaria de Joan me ralentizó la lectura, sin embargo son unas pocas páginas, pronto se hace la hora de cerrar y a pesar de que van con el tiempo justo porque se han entretenido Joan no puede dejar de darse cuenta de que algo es distinto a los otros días, los animales no están a la vista o están inusualmente inquietos, es la hora en la que los alimentan y no parece que nadie lo haya hecho, sigue avanzando, tirando de su pequeño, porque teme quedarse encerrada en el zoo, sin embargo está alerta, nada le es familiar, incluso Lincoln gimotea más de lo normal y pretende que le lleve en brazos y de esa forma no puede llegar a la salida a tiempo.
En el momento en que descubre personas en el suelo en posiciones rocambolescas y un hombre con un arma, a Joan se le dispara la adrenalina, y también al lector que comienza con ella una carrera física y mental, que al menos a mi me agotó, tenía que parar de leer y notaba las piernas doloridas y un cansancio psíquico que no era normal.
La autora conoce bien el zoo donde ha ambientado su novela, o si es producto de su imaginación hace unas descripciones muy precisas, quizás eso en algún momento también ha llegado a resultarme un poco cansino, me cortaba el ritmo, lo que yo pensaba que tenía que ser la acción en cada momento, pero mirado desde la perspectiva del tiempo pasado entre la lectura y la reseña, me doy cuenta de que no se si hubiera podido aguantar una lectura que hubiera mantenido ese ritmo alocado en todo momento.
Lo que más atractivo me ha resultado es que la autora también haya puesto en valor los planteamientos de los criminales, jóvenes toda la vida ninguneados, sin ningún futuro, que no son aceptados ni en sus familias, ni la sociedad es capaz de darles un lugar, gente que no acepta normas, que no entiende de reglas, y que un buen día se encuentra en las redes a un desaprensivo con aires de grandeza, que les presta esa atención, que les dice que están llamados a la gloria, a hacer cosas grandes. Les da un arma, les propone entrar en un zoo, y disparar contra todo lo que se mueva, personas y animales, hasta que no quede nada con vida. Es como un día de caza, solo que las piezas que se cobran son humanos y con ello limpian un poco el mundo de esos seres que les hacen ser insignificantes, que los aplastan cual insectos.
Las conversaciones entre los dos muchachos armados, me han puesto en ocasiones los pelos como escarpias, he pensado lo importante que es nacer en un hogar donde te quieran, donde potencien tus habilidades, donde no te hagan sentir mal. Sin embargo, no he podido evitar hacer comparaciones con la infancia de Joan, no mucho mejor que la del chico que empuña el arma y me ha faltado vislumbrar qué es lo que hace que una persona intente crear un mundo mejor para su familia y qué decanta la balanza hacia la criminalidad. al final tal y como el joven dice en algún momento el detonante es esa persona que les toma en serio, que les escucha, que les da lo que en casa y la sociedad les niega. Esa persona es la que desequilibra la balanza hacia la nada.
No obstante, vemos momentos de lucidez en Robby, encontramos razones para la esperanza, no es capaz de matar a quien le ha tratado bien, o al menos a quien él recuerda que le ha tratado bien, ese es el rayo de esperanza tan brillante como efímero.
Otro punto fuerte, o quizás el que más, es la evolución de Joan, en las tres o cuatro horas que dura el asedio, en todo momento es una madre coraje, que lucha por salvar a su hijo, pone sus pies a correr y su mente a pensar, en un momento de debilidad piensa que el móvil y la conexión con el exterior puede ser su salvación, sin embargo, pronto se da cuenta que puede ser más una condena que una salvación y decide usarlo para desviar la atención de los hombres armados de su escondite. A partir de ese momento esta sola con su hijo, solo ella puede salvarle, solo ella puede calmarlo, alimentarlo, esconderlo, como lo haría cualquier animal con su cría, y ese es el cambio que se produce en ella, deja de ser racional, para moverse por instintos y no siempre escoge la opción más adecuada. En algunos momentos llega a pensar que su hijo y los otros personajes con los que se encuentra son un estorbo para ella.
La autora nos demuestra que las personas con los estímulos adecuados y sometidas a presión pueden escoger caminos perjudiciales para ellos, en el caso de Robby coger un arma para disparar contra cualquier cosa que se mueva, y en el caso de Joan llegar a convertirse en un animal capaz de todo con tal de proteger a su hijo, y al final no solo a su hijo si no a las personas que se han cruzado en esa aventura con ella.
La autora crea un ambiente oscuro, angustioso, de desinformación, los rehenes no saben nada, ni cuantos hombres armados hay, ni que pretenden, no saben cuanta gente queda viva en el zoo, ni si la policía esta ya en las inmediaciones, la poca información que va teniendo Joan la capta de las conversaciones de los chicos con los que se cruza en varias ocasiones, y como no tiene el móvil no es capaz de transmitirla al exterior. Sin embargo, la tensión hay momentos que se diluye, cuando Joan piensa en su infancia, cuando se encuentra con otros rehenes, no es una tensión lineal mantenida, ni va en crescendo en todo momento, hay momentos en que se difumina, el lector no termina de perder contacto con la trama o con el lugar donde se encuentran los protagonistas, pero puede respirar, resarcirse un poco.
Como he dicho al principio no es una novela redonda, y no lo es porque la autora empieza de menos, a más, y en un momento dado hacia mitad empieza a perder fuelle, para retomarlo casi al final, pero se precipita, es como esos castillos de fuegos artificiales que en un momento dado pierden la conexión con el ordenador, hay que encender la mecha a mano y deslucen el final.
Demasiada precipitación para una novela que hubiera podido tener un final de infarto, a la altura quizás de toda la trama creada, que daría para una película. No entiendo el porque si se ha recreado en ciertos pasajes como la infancia de Joan y de Robby, termina de esa forma tan abrupta, con más preguntas que repuestas, dejando un sabor agridulce.
Aún así la recomendaría por todo el trasfondo que tiene detrás si somos capaces de reflexionar sobre lo que hemos leído, nuestra sociedad no tiene mucho que ver con la americana, aquí no hay permisos de armas de forma tan alegre, pero los jóvenes se echan a perder de la misma forma, quizás nos vendría ver interiorizar un poco lo que esta novela cuenta.

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LAKY
 07 octubre 2018
Como muchos días, Lincoln y su madre Joan, están paseando por el zoo. Se acerca la hora de cerrar y se acercan apresuradamente a la salida. Pero, cuando están llegando, ven unos muñecos tirados en el suelo; sólo que, cuando se acercan, ella se da cuenta de que no son muñecos sino personas. Y que esos sonidos que había oído hace un rato, eran disparos. Justo entonces ve a un hombre disparando por lo que coge rápidamente a Lincoln en brazos y se va corriendo a esconderse. Así se da comienzo a unas horas angustiosas en las que Joan tendrá hacer todo lo que esté en sus manos para sobrevivir y salvar a su hijo
Reino de fieras” es un thriller de tono psicológico que he disfrutado mucho. No es que tenga un ritmo endiablado pero lo cierto es que no puedes parar de leer porque en todo momento deseas saber cómo acaba todo, lo que te hace pasar las hojas rápidamente.
Joan se da pronto cuenta de lo que está pasando y tiene los reflejos para coger rápidamente en brazos a su hijo y buscar un escondite. El o los asesinos no les han visto y cuentan con esa ventaja pero Joan está segura de que han de esconderse. Así que, a bote pronto, le surgen dos problemas: encontrar un lugar adecuado en el que no puedan encontrarles los asesinos si es que les buscan y mantener callado a su hijo. Ni una cosa ni la otra son fáciles. Para resolver el primer problema Joan cuenta con el conocimiento de la zona: son muchas las tardes que pasan allí ella y su hijo y se conoce todas las atracciones y recovecos del zoo. La segunda es más difícil: su hijo sólo tiene cuatro añitos y mantener en silencio a un niño de esa edad es realmente difícil (habla la voz de la experiencia). Los niños pequeños son imprevisibles: no pueden estarse quietos, suelen ser ruidosos, se pueden asustar y ponerse a llorar o gritar… Cualquiera de esas cosas delataría su situación y les condenaría. Así que Joan tendrá que echar mano de su inmensa paciencia y de su más inmenso aún amor de madre para conseguir mantener tranquilo y entretenido a su pequeño.
Joan tendrá una pequeña ayuda: su móvil, con el que puede comunicarse con su marido y buscar noticias de la situación. Pero esa ayuda también puede suponer un riesgo: cualquier ruido que haga el móvil puede delatar su situación. Y el asunto se complica cuando se hace de noche: la luz que pueda emitir el aparato puede señalizar su posición.
Joan echará mano de las pocas herramientas que tiene a su alcance para salir de la angustiosa situación en la que se han visto inmersos ella y su hijo
Será un narrador omnisciente quien nos irá contando todo lo que sucede. La mayor parte de las veces lo hará desde la posición de Joan y su hijo, pero hay momentos en los que traslada el foco a otros de los “actores” de la historia (quiénes son es algo que tendréis que descubrir por vosotros mismos si decidís leer el libro)
La historia transcurre en un lapso de unas tres horas y en cada momento, al inicio de cada capítulo, se nos dará cuenta del momento exacto en el que nos encontramos. 3 horas de historia y unas pocas más de lectura, dan la sensación de que estamos leyendo la novela en tiempo real, según va sucediendo todo. Me ha encantado esta sensación
Me ha gustado mucho el hecho de que la novela se adentre en la relación de Joan y su hijo convirtiéndola en un canto a la maternidad. ¿Qué no haría una madre por salvar a su hijo? Aquí veremos lo que le toca hacer a Joan. Me ha encantado lo realista que es a este respecto porque lo que hace ella creo que lo podríamos hacer la mayoría de las madres. La autora mantiene en todo momento los pies en la tierra y se centra más en los esfuerzos de Joan por calmar a su hijo, por mantenerle tranquilo, por contestar de forma razonable a las preguntas que éste le va haciendo, etc… A este respecto, he leído algún comentario que dice que la novela flojea al final. Yo no estoy para nada de acuerdo. Es verdad que podríamos pensar con eso de que es un thriller trepidante que al final habrá un giro inesperado de esos que te dejan con la boca abierta; no sé, tipo Joan coge un kalasnikov y se pone a disparar a todo el que sea menea, sea hombre, elefante o erizo (exageración modo on). Y no. El final de esta novela es perfectamente coherente y realista. Algo así podría suceder, te lo crees. Por eso me ha gustado tanto
La autora sabe mantener el interés y la intriga en todo momento. Sin ser una novela con un ritmo trepidante -aunque sí se intensifica bastante al final- lo cierto es que es muy difícil soltarla. al interés de la historia se une la facilidad de lectura. “Reino de fieras” es una novela francamente entretenida, que se lee en cuatro ratos y que a mí me ha dejado muy buen sabor de boca.

Conclusión final
Parece ser que se han vendido los derechos del libro y que en un futuro se hará película. No me extraña, tiene los mimbres necesarios para ello. Así que os aconsejo leerla antes que ya sabéis que la novela casi siempre es mejor que el libro
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MonicaM
 29 junio 2018
Tras esperar que pasara el boom de este libro, decidí a leérmelo.
La historia, comenzando por el principio para poneros en antecedentes, narra la situación de una madre, Joan y su hijo Lincoln, que tras quedar atrapados en el zoo tienen que buscar un lugar para ponerse a salvo ya que por el zoo han visto a un hombre armado.
La verdad, es que esperaba mucho más de este libro. Ya sabéis que soy una fanática de los thrillers, y si, esperaba una historia que me enganchara por completo.
He de confesaron que no me ha enganchado, pero sí me ha entretenido, con cual, es un punto a favor de la historia.
Me ha gustado la manera en la que Lincoln, de cuatro años, y su madre, hablan, vemos cómo piensa un niño de cuatro años, nos metemos en su pequeña cabeza y a veces, he acabado riéndose de sus ocurrencias. Es el mejor punto para la historia llena de tensión y miedo.
Madre e hijo van a pasar la tarde al zoo, como muchas veces hacen, disfrutar viendo a los animales y de la naturaleza. El pequeño inventa historias de héroes como Batman, lo que hace que desaparezca la tensión del lector en algunas partes del libro.
Vemos una situación alarmante cuando la madre le pide a su hijo que “no hable tan alto” o “habla más bajo”, lo que transmite pánico al lector. Esto ocurre en la primera mitad del libro.
En la segunda mitad, notamos que lo que la autora pretende es alargar la historia a toda costa. La policía se encuentra fuera del zoo, acordonando la zona, pero en ningún momento entra en el recinto. Si lo hiciera, acabaría la historia, de eso estamos seguros.
Lo que más me preocupa, es que esta situación se suele repetir en Florida, por ejemplo, un grupo de asaltantes o una sola persona, puede abrir fuego y solo rezas para que no vuelva a ocurrir
Tengo la teoría, que la autora ha utilizado esta historia para crear una crítica, ya que suele pasar, por desgracia, situaciones así en institutos. Nos hace ser más conscientes de las armas, si comprarlas como si fueras a comprar el pan o como si compraras un instrumento que puede matar con tan solo apretar el gatillo.
Vemos lo fácil que es adquirir un arma en Estados Unidos. Hasta no hace mucho, nuestro país se despertaba con la noticia que un adolescente abrió fuego contra sus compañeros. Es una pena que ocurran esta clase de situaciones, y sobre todo, el Gobierno no haga nada para ponerle punto y final.
También vemos el fuerte vínculo afectivo que existe entre madre e hijo. Un tema que endulza la historia. Lo que una madre sería capaz de hacer por proteger a su hijo. Tenía que mencionar este tema, que me ha ganado el corazón.
Os confieso que esperaba mucho más de la historia. Ya que, para mí, los thrillers son historias que me hacen pensar y darle vueltas a un suceso, un asesinato o una desaparición. La verdad es que me esperaba mucho más de la historia.
Como antes citaba, me ha parecido entretenido, pero no ha llegado a engancharme como otros thrillers que he leído.
Os recomiendo este libro, a pesar, que a mi no me ha enganchado como pensaba, pero también os digo que es una situación que nos da que pensar, las armas, el amor de una madre a un hijo, el enorme trabajo de la policía para gestionar una situación en la que podrían estar miles de vidas en juego.
Y tú, ¿hasta qué punto llegarías para proteger a tu hijo?
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AnaGranger21
 01 abril 2018
Sentada con la única luz de una lámpara en la cama y acompañada de los sonidos nocturnos que, amortiguados, llegaban a través de la ventana cerrada de mi cuarto, me he olvidado del mundo que me rodeaba. Cada noche, durante tres frenéticos días de lectura, he estado en un zoo, atrapada con una madre y su hijo a merced de unos pistoleros sin escrúpulos, las verdaderas bestias del lugar.

Reino de fieras de Gin Phillips es un thriller que nos ha hecho a los lectores entrar pisando fuerte en el 2018, comprados sus derechos por más veinte países y que será llevado al cine. Joan lleva a su hijo Lincoln, de cuatro años, al zoo. Lo que se presenta como una tarde tranquila, se convierte en una de pesadilla. Lo que parecen unos petardos, se transforman en disparos y en cadáveres por doquier, a manos de unos locos armados hasta los dientes. Joan tendrá que resistir durante tres horas interminables en medio de una matanza indiscriminada con su hijo pequeño. Deberá proteger a Lincoln a toda costa y procurar que el miedo no se adueñe de él, un ruido, una luz, un sollozo... sería su fin. Bienvenidos a Reino de fieras.
La autora utiliza un estilo narrativo muy directo y cuidado, siendo Joan la narradora principal la mayor parte del tiempo. Con ella compartimos su miedo, sufrimos su angustia, sentimos la tensión y notamos la adrenalina liberada con el fin de sobrevivir. Phillips logra recrear la atmósfera de peligro, terror y estrés que verse envuelto en un acontecimiento tan espantoso provocaría en cualquiera. Aunque a intervalos la tensión puede decaer, el ritmo trepidante no cesa y la acción abunda y se condensa a la perfección en tres horas de máxima incertidumbre. ¿Lograrán Joan y Lincoln sobrevivir? ¿Qué será lo próximo a lo que deban enfrentarse? ¿Qué habríamos hecho nosotros? ¿Cómo de fuerte es el instinto de una madre por proteger a su pequeño? ¿Qué no haríamos por salvar a un hijo? ¿Por qué estas personas se sienten con derecho a arrebatarles a otros la vida?

Se añade también a la trama la peculiaridad del lugar, un zoo lleno de toda clase de animales, algunos muy peligrosos, también sometidos al estrés e incapaces de comprender lo que ocurre. Joan deberá tener también mucho cuidado de por donde se mueven, un descuido y las balas podrían ser el menor de sus problemas.
Al margen de la acción y la narrativa trepidante, si vemos más allá, es terrible que en países como en los Estados Unidos, una familia o persona sola no pueda acudir a algún lugar público como un zoo, una escuela, una universidad, un supermercado o, incluso, un hospital sin tener el temor real de que un desequilibrado o desequilibrados irrumpan y se pongan a disparar a diestro y siniestro. La legalidad de las armas y la facilidad con que las obtienen, que prácticamente te las regalan, como demostró el cineasta Michael Moore en su documental Bowling for Columbine. Éste acude a un banco a abrirse una cuenta y allí a sus nuevos clientes les regalaban una escopeta nuevecita. Aquí en España puede que te regalen una vajilla o una tele normalita. Pero como las armas son un negocio muy lucrativo, y parece que los americanos no saben caminar sin llevar una en el bolsillo, pues ocurre lo que ocurre.
Otra aspecto en el que deberíamos pensar, es en lo inútiles que son los zoos hoy día. Una cosa son las reservas naturales o los refugios destinados a animales en vías de extinción o sin hogar. Los zoos, en mi opinión, son cárceles para animales y deberían estar prohibidos. Es cruel sacarlos de su hábitat y encerrarlos en jaulas o "escenarios" que imitan su entorno natural sólo para que un montón de humanos con cara de lerdos vayamos a allí y digamos: ¡Qué bonito! ¡Mira lo que hace! ¡Voy a sacarme un selfie con esa jirafa! ¡Buaj, le apesta el aliento! ¡¿Por qué el león duerme todo el rato y no mira a la cámara?!

Volviendo al libro, que me disperso, es admirable como Joan logra, sin tener a Lincoln en la inopia, que sea consciente del peligro de que los pillen pero sin que entre en pánico y pueda romper a llorar. Joan debe tragarse su miedo y mostrarse fuerte y decidida por ambos. El hecho de que su hijo esté con ella, le da una entereza que quizás de haberse hallado sola no habría tenido.
Hablando de lo de juzgar un libro por su cubierta, me encanta el aspecto y la encuadernación del mismo. En tapa dura, con sobrecubierta, esos caballitos de tíovivo en la portada y las barras doradas como los barrotes de una jaula, que es en lo que el zoo se convierte para Joan y Lincoln.
Reino de fieras de Gin Phillips ha sido una lectura muy adictiva, genial escrita y ambientada que, aunque tiene algunos altibajos, sabe reponerse y mantener el nivel y la tensión en todo momento. Quizá un final un poco abrupto, pero en líneas generales me ha parecido un gran thriller que ha cumplido con nota mis expectativas. Me ha dado tres noches de pura adrenalina lectora, en las que más que devorar la novela, ha sido la novela la que me ha devorado a mí.
Enlace: https://elaventurerodepapel...
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Las críticas de la prensa (1)
larazon09 febrero 2018
Un relate original que, teniendo todos los elementos a su alcance, no acaba de encontrar la forma de mantener al lector crítico al borde del infarto.
Leer la crítica en el sitio web: larazon
Citas y frases (3) Añadir cita
egarciavergaraegarciavergara13 abril 2018
"Mientras Lincoln habla, un sonido fuerte y seco atraviesa el bosque. Dos chasquidos, después varios más. «Pop», como un globo cuando explota. O como fuegos artificiales. Joan intenta imaginarse quién en un zoo podría estar haciendo un ruido que parece pequeñas explosiones. ¿Será algo relacionado con los festejos de Halloween? Han colgado luces por todos lados, no en el bosque, pero sí en los caminos más populares. ¿Habrá estallado un transformador? ¿Será que están de obras, un martillo neumático?

Se oye otro chasquido. Otro y otro. Demasiado potentes para ser globos. Demasiado irregulares para tratarse de un martillo neumático."
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AnaGranger21AnaGranger2101 abril 2018
«Corre. Corre. Corre». Tiene la palabra metida en el cabeza, repitiéndose. Sus pies golpean el cemento al mismo ritmo.

Se imagina que el hombre armado los observa, que sus pasos avanzan hacia ellos, que rodea el lago, que su sonrisa se ensancha. Se lo imagina acelerando.
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AlmaLectoraAlmaLectora21 febrero 2018
Piensa que los malvados no deberían sonreír. ¿Cómo es posible que los malos sean felices?
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