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ISBN : 8483839229
Editorial: Tusquets (07/10/2014)

Calificación promedio : 3.67/5 (sobre 6 calificaciones)
Resumen:
En 1939, el barco S.S. Saint Louis, con novecientos judíos que lograron huir de Alemania, estuvo fondeado varios días frente al puerto de La Habana a la espera del permiso para los refugiados. El niño Daniel Kaminsky y su tío esperaron en el muelle a que desembarcaran sus familiares, confiados en que usaran ante los funcionarios el tesoro que portaban a escondidas: un pequeño lienzo de Rembrandt que perteneció a los Kaminsky desde el siglo XVII. Pero el plan fracasó... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (4) Añadir una crítica
Paloma
 17 noviembre 2020
“…porque los tres, cada uno a su manera, me enseñaron que ser un hombre libre es más que vivir en un lugar donde se proclamaba la libertad. Me enseñaron que ser libre es una guerra que se debe pelear todos los días, contra todos los poderes, contra todos los miedos.”
Han pasado un par de semanas desde que terminé Herejes, la primera novela que leo del escritor cubano Leonardo Padura, y no me animaba a escribir la reseña porque no sabía bien cómo hacerla justicia a una obra extraordinaria y compleja, cuya lectura me demandó mucho, pero con creces, me dejó también mucho. Repasando algunos fragmentos y citas que copié y con algo de perspectiva, estoy ahora segura que esta es una historia bellísima y triste; una obra de arte completa en el sentido que nos hace reflexionar sobre nuestra realidad sin descuidar la trama central, los personajes y la narrativa. Releyendo partes del texto, algunos párrafos me han vuelto a conmover profundamente y es que Herejes es una novela que nos hace repensar el concepto de libertad, el daño que han hecho (y continúan haciendo) los fanatismos religiosos y políticos a la humanidad, y la necesidad de respetar las creencias de los otros pero viviendo nuestra vida cómo mejor pensamos que se debe vivir. Y, en lo personal, lo que más me asombra es que Padura ha logrado construir una historia tremenda sin necesidad de sacrificar la calidad literaria ni la ficción y por tanto, no cae en una intención aleccionadora. al contrario, creo que como uno de los personajes de la novela menciona:
“…El arte es poder. (…) No para dominar países y cambiar sociedades, para provocar revoluciones u oprimir a otros. Es poder para tocar el alma de los hombres, y, de paso, colocar allí las semillas de su mejoramiento y felicidad…”
Para entender la riqueza de Herejes, puede empezarse con las diversas historias que en ella convergen, y que inician cuando en 1939, al barco S.S. Saint Louis le es negado permiso para desembarcar en La Habana, Cuba y con ello, condena a cientos de personas a una muerte segura: el barco traía a refugiados judíos que huían de la expansión del nazismo en Europa. El gobierno cubano, por corrupción y malos manejos, negó a estas personas la posibilidad de vivir. Entre las familias judías estaban los Kaminsky, a quienes dos personas esperaban con ansia –el hijo Daniel, y el tío Joseph, quienes tenían ya tiempo asentados en Cuba.
La familia nunca más volverá a verse y esto provoca una crisis de fe en el pequeño Daniel, quien desde entonces cuestionará su religión y todas sus demandas, al darse cuenta que, pese a todos los esfuerzos de los judíos, la mayoría terminan muertos y enfrentando grandes pérdidas, no sólo como consecuencia de la persecución nazi, sino desde prácticamente el inicio de la historia del hombre. Es en la Cuba de los años cincuenta, previos a la revolución, que Daniel crece junto a su tío Jospeh, asimilándose a una isla tan diferente a la Polonia de su niñez y mucho más abierta y viva que los horrores que plagaban Europa en ese época. Daniel decide asumirse como cubano y dejar de lado los preceptos de su religión, como una manera de seguir adelante. Pasan los años y siendo un adulto joven, Daniel se da cuenta que su familia fue engañada por partida doble ya que no sólo se les negó la posibilidad de vivir en Cuba sino que fueron robados al entregar, a manera de pago, un cuadro que por generaciones había pertenecido a la familia: una pintura del gran maestro holandés Rembrandt. Daniel entonces quiere hacer pagar al oficial corrupto que engañó a su familia, lo cual eventualmente lleva a su salida de Cuba, mucho antes de la revolución.
Es alrededor de este misterio que aparece Mario Conde, un ex policía retirado y actual buscador y vendedor de libros de viejo, quien es contactado por Elías, hijo de Daniel Kaminsky, cuando el cuadro del pintor holandés aparece en una subasta en Londres. Elías quiere saber qué pasó con el cuadro desde su llegada a Cuba y si su padre alguna vez tuvo que ver con él y cómo es que, más de cincuenta años después, el mismo apareció en Europa para ser subastado. Conde, personaje de varios libros de Padura, escucha los fragmentos de historia que Elías le comparte y que le serán esenciales para entender qué pasó con ese cuadro pero también para reflexionar sobre los cambios políticos y sociales que ha sufrido su propio país y cuyo régimen no difiere tanto al nazismo que enfrentó la familia Kaminsky o de la persecución que sufrió Elías Ambrosius, joven aprendiz de Rembrandt y por cuyo conducto llegaría el cuadro a la familia de Daniel.
La historia de Elías Ambrosious se convierte en la tercera trama de la novela, la cual se desarrolla en los Países Bajos en el siglo XVI y aborda los conflictos religiosos y sociales de la época pero sobre todo, el gran dilema personal de un hombre joven tratando de reconciliar su religión con su pasión por el arte. Elías deseaba convertirse en un gran artista, algo contrario al judaísmo, y por tanto, sus creencias y su talento estuvieron siempre en conflicto. Pues, a pesar que Elías entró al taller de Rembrandt, y consideraba cada momento pasado en él como una experiencia única y valiosísima, vivía siempre atormentado por su actuar y por el miedo a ser descubierto.
Esta parte de la novela está construida con un extraordinario detalle histórico y me pareció increíble como Padura logra insertar en la estructura total de la obra el retrato de los Países Bajos de esa época, una ciudad viva y cosmopolita como Ámsterdam, la riqueza de la obra de Rembrandt y las contradicciones que el ser humano ejerce el uno sobre el otro y que no son exclusivas a ninguna época. Y es que, sin duda, los dilemas y los temores que enfrentó Elías, la incomprensión y la persecución de la que fue víctima, son los mismos que cuatro siglos después experimentarían Daniel Kaminsky y el propio Mario Conde.
Curiosamente, es en esta parte de la historia en la que creo que Padura reconstruye paralelismos entre las persecuciones religiosas de ese siglo con la Cuba postrevolucionaria y el régimen comunista, reflejando las grandes tragedias que tanto sufrimiento han causado a hombres y mujeres. En lo personal, esta parte fue la que más me movió y me hizo reflexionar sobre la brutalidad de los fanatismos y que nuestra actualidad no es tan ajena a ello. Los diálogos y las reflexiones sobre la libertad, la religión y la política son sumamente profundos pero sin perder su valor y poder literarios:
“Los hombres no van a perdonarte. Porque la historia nos enseña que los hombres disfrutan más castigando que aceptando, hiriendo que aliviando los dolores de los otros, acusando que comprendiendo… y más si tienen algún poder.”
Además de la gran construcción histórica, Herejes también nos presenta personajes sumamente entrañables, por sus grandes contradicciones que no reflejan más que su humanidad: desde el desanimado Mario Conde, hasta Daniel Kaminsky y su tío Joseph y el propio Elías Ambrosious. En particular, el tío Joseph Kaminsky o Pepe Carteras como fue conocido en La Habana, me ha parecido un personaje conmovedor por su integridad y el amor a su sobrino y el ejemplo de que no es necesario renunciar a los principios para actuar con cabalidad y coherencia.
También he disfrutado mucho de la estupenda ambientación que nos da Padura de la Cuba de antaño, una isla con muchas contradicciones pero con un espíritu abierto que recibió a miles de inmigrantes en los años anteriores a la Revolución y en donde judíos y muchas otras nacionalidades pudieron construirse un lugar que respetaba sus creencias y que se enriqueció de este intercambio.
Quizá el único aspecto que no me fascinó (y por lo que no le califiqué con cinco estrellas) fue la última parte, cuando Conde se involucra en la historia de Judy, una joven emo que desaparece y cuya amiga, nieta del hijo adoptivo de Daniel Kaminsky, le pide al ex inspector que encuentre. En esta parte conocemos un aspecto de la juventud de Cuba, una juventud rebelde y estrafalaria, lo cual en si resulta interesante, pero se aleja del narrativa central de los Kaminsky. Sin duda, Padura busca retratar a estos otros grupos de la sociedad cubana que, ante la decepción y hartazgo del régimen pero todavía impedidos a expresarse libremente, han perdido la fe en el futuro y buscan refugio en expresiones que el gobierno no controla (por ahora). Padura retrata una sociedad decepcionada y víctima, de nuevo, de los fanatismos, y esto no es más que una crítica al actual estado de la política y sociedad cubana.
“Si un país o un sistema no te permite elegir dónde quieres estar y vivir, es porque ha fracasado. La fidelidad por obligación es un fracaso.”
El retrato es desolador y por ello, la postura del escritor es fulminante: ningún régimen ni ningún hombre debiera imponerse a otros y ante ello, la lucha individual es la única forma de defenderse si bien el resultado puede ser también funesto.
Fuera de esta última parte (misma que no me molestó pero sí me pareció un poco más apartada de la historia principal), Herejes es una obra extraordinaria, conmovedora y una de esas lecturas imprescindibles porque al ser una novela histórica, no solo nos brinda el disfrute de una trama interesante sino que muestra nuestra humanidad, los grandes retos y contradicciones que enfrentamos pero también, la gran belleza que podemos alcanzar y realizar en medio de grandes tragedias.
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Ros
 22 mayo 2022
Me ha gustado mucho. Se trata de una novela compleja con saltos temporales, de la Cuba de los años 50 a la Cuba de los primeros años revolucionarios, pasando por Amsterdam del siglo XVII, con su tolerancia religiosa y los grandes pintores del momento, para explicar el origen de un cuadro pintado por el gran maestro Rembrandt, que usa como modelo a un judío que se rebela contra las prohibiciones de los suyos, mostrándonos, también con gran crudeza y realismo, la persecución y las matanzas de los judíos en el siglo XVII.
Precisamente, el punto de partida de la obra es un hecho histórico, en el año 1939 el S.S. Saint Louis estuvo varios días frente a la Habana, cargado con novecientos judíos, procedentes de Hamburgo, con la esperanza de encontrar un lugar para escapar de los nazis.
La familia del niño Daniel Kaminsky, que espera en la orilla con su tío Joseph, tenían un pequeño lienzo de Rembrandt con el que pensaban que conseguirían quedarse. Sin embargo el plan fracasó y fueron enviados de regreso a una muerte segura y el famoso cuadro desapareció.
Este es el motivo por el que un descendiente de aquellos judíos, concretamente el hijo de Daniel, Elías Kamisnsky, viaja a la Habana desde Estados Unidos, para pedir a Mario Conde, ya en el 2007, un ex policía y librero, que aclare lo que ha pasado con el cuadro, ya que aparece en una subasta de Londres.
A partir de aquí, ya nos sumergimos de lleno en la gran aventura que nos atrapa. Una narración conseguida a partir de una importante investigación histórica y con documentos históricos fiables sobre el pueblo judío, por lo que podemos hablar de una mezcla de novela histórica, social y policíaca.
Con tres componentes argumentales, el primero ubicado en la Habana entre 1939 y 2007, iniciado con el drama del Saint Louis y la historia del joven judío Daniel Kaminsky, que va poco a poco haciéndose más cubano y menos judío. El segundo, nos sitúa en Amsterdam, entre 1643 y 1647 y se centra en el joven judío, Elías, que trabaja en el taller de Rembrandt y se convierte en el modelo del cuadro. Y el tercer componente, transcurre en la Habana entre 2008 y 2009 y narra la investigación de Mario Conde para aclarar la extraña muerte de Judy, una joven emo.
Tres historias muy distintas pero conectadas, ya que los tres protagonistas son herejes. La última es la más policíaca y actual con el mundo de las tribus urbanas, y más concretamente, los emos y su cansancio histórico, para mí, la menos interesante. Sin embargo, es, en definitiva, una obra genial que me llevará a leer más sobre el gran autor.
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lecturas_60
 10 junio 2018
Holanda, siglo XVII; Cracovia y Cuba, siglo XX; Estados Unidos, siglo XXI…la familia Kaminsky…siempre huyendo, buscando paz y libertad. Huir de los hombres, para no renegar de su fe. Renegar de su fe, para no perder la vida. Perder la vida a mano de otros hombres, otras creencias, otros dogmas, otras violentas intransigencias.
Y en medio de todo el horror, el elemento que parece mover el mundo: la ambición. Ambición de poder y de dinero. El poder para acarrear dinero…o viceversa.
Por eso, los Kaminsky, ya desmembrados como familia, perciben un albor de esperanza: poseen una pintura de Rembrandt que vale mucho dinero, una pintura que puede comprarles la vida, la salvación. Pero, en el momento crucial de la venta, algo falla y la muerte los apabulla otra vez.
En 1939, alguien comete la atrocidad de quedarse con la pintura sin cumplir su palabra de liberación. Años después, un asesinato parece cambiar la historia. ¿Quién tiene la pintura? ¿Quién la pone a la venta por muchos miles de dólares?
Mario Conde, policía retirado, en busca de sí mismo, se enfrasca en la búsqueda del cuadro, del recorrido del cuadro a través de los siglos, pero sobre todo, de los asesinos que, de uno y otro lado, manchan de sangre la ficción.
Por eso, este atrapante libro es un policial, pero además una novela histórica, con el relato de las peores de las historias: la de la intolerancia y el salvajismo, contrapuestos al amor (en todas sus expresiones) y al esfuerzo por sobrevivir a pesar de todo.
La redacción es dinámica y bella, profunda y descriptiva, psicológica y física, religiosa y filosófica, plena de arte y de interpretación de la magia cósmica del arte y… ¿del destino?
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pasiondelalectura
 02 julio 2018
Los enigmas policiales en la extensa obra de Padura son meros pretextos para describir una isla llena de paradojas, con unos personajes muy idiosincrásicos y mucha información sobre Cuba, empezando por sus tesoros culinarios, sus lastres y sus glorias. Son verdaderamente estudios etno-sociológicos de gran calidad, con un fondo de humor caribeño irresistible y bastante crítica ponderada hacia el régimen imperante.
Probablemente este grueso libro de más de 500 páginas sea su mejor opus porque a mi parecer es el más « internacional » de las aventuras de Mario Conde, el más « exportable ». Se dice que necesitó más de 5 años de investigación ! Aunque el resultado me resulta un poco pesado, verborreico y por momentos, iterativo. Los flash- backs históricos entre Amsterdam del siglo XV y Cuba actual, resultan arduos de seguir. El libro me hubiese gustado más acortando algunos capítulos.
La trama está basada en hechos reales dramáticos: un transatlántico atiborrado de ricos judíos europeos que habían pagado muy cara una supuesta libertad en Cuba, fue devuelto a Europa con la consecuente condena a muerte de todos. Una estafa colosal que se pagó con vidas humanas. Es un hecho histórico bastante vergonzoso, de índole criminal por parte de funcionarios corruptos del régimen de aquella época (1939).
Enlace: https://pasiondelalectura.wo..
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Las críticas de la prensa (3)
revistan07 junio 2019
Es parte de la serie del detective Mario Conde, pero se remonta a tiempos del pintor e incluye a un judío que posó para un cuadro sobre Cristo.
Leer la crítica en el sitio web: revistan
revistan07 junio 2019
El autor investigó en Ámsterdam la vida del maestro de la pintura y la narró en “Herejes”, una novela con trama policial. Ahora recupera esa historia para homenajearlo.
Leer la crítica en el sitio web: revistan
revistan20 mayo 2019
El autor investigó en Ámsterdam la vida del maestro de la pintura y la narró en “Herejes”, una novela con trama policial. Ahora recupera esa historia para homenajearlo.
Leer la crítica en el sitio web: revistan
Citas y frases (10) Ver más Añadir cita
lecturas_60lecturas_6010 junio 2018
Elías Ambrosius quería ser pintor para tener justamente aquel poder. El poder de crear, más hermoso e invencible que los poderes con los cuales unos hombres solían gobernar y, casi siempre, avasallar a otros hombres.
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lecturas_60lecturas_6010 junio 2018
…viendo su obra, hubo algo que le resultó evidente: el arte es poder. Sólo eso o sobre todo eso: poder. No para dominar países y cambiar sociedades, para provocar revoluciones u oprimir a otros, es poder para tocar el alma de los hombres y, de paso, colocar allí las semillas de su mejoramiento y felicidad…
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lecturas_60lecturas_6010 junio 2018
Aquellos concilios de practicantes fundamentalistas de la amistad, la nostalgia y las complicidades tenían el efecto benéfico de borrar los dolores, las pérdidas, las frustraciones del presente y arrojarlos en el territorio inexpugnable de sus memorias más afectivas, por amadas.
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lecturas_60lecturas_6010 junio 2018
…los hombres no van a perdonarte. Porque la historia nos enseña que los hombres disfrutan más castigando que aceptando, hiriendo que aliviando los dolores de los otros, acusando que comprendiendo…, y más si tienen algún poder. Pero Dios es otra cosa: él encarna la misericordia.
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lecturas_60lecturas_6010 junio 2018
…le pareció una conjunción que debía responder a una de aquellas trabazones de carácter cósmico de las que tantas veces le hablara el polaco Daniel Kaminsky a su hijo Elías. ¿Y esas cosas sucedían así porque sí o por alguna voluntad inescrutable?
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Videos de Leonardo Padura (15) Ver másAñadir vídeo
Vidéo de Leonardo Padura
Las verdaderas y más íntimas crónicas del Caribe las han narrado las canciones. Y eso lo sabe bien Leonardo Padura, que en esta obra le ha tomado magistralmente el pulso a un género, el de la salsa, que ha sido discutido desde su propio nacimiento, a comienzos de la década de los setenta. Conversando con los músicos que lo acuñaron y con sus más célebres intérpretes, el autor nos regala un bellísimo retrato de las trayectorias de personajes tan fascinantes como Mario Bauzá, Cachao López, Papo Lucca, Juan Luis Guerra, Rubén Blades, Willie Colón, Johnny Pacheco y Juan Formell, con —no podía ser de otro modo— los célebres Celia Cruz y Tito Puente como telón de fondo. Y logra un panorama único con los ritmos que conformaron la cultura musical latina de finales del siglo xx.
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