InicioMis librosAñadir libros
Descubrir
LibrosAutoresLectoresCríticasCitasListasTest
>

Crítica de Kayena


Kayena
20 April 2020
Vivimos tiempos convulsos, a todos los niveles, en todos los ámbitos. Y como éramos pocos, parió la abuela. Porque esta pandemia que está asolando el planeta y que afecta en gran medida a nuestro país, ha venido a poner la guinda. O quizás este aislamiento al que nos vemos sometidos ayude un poco a cuestionarse otras formas de enfocar la vida, porque, imagino, algo tendremos que aprender de todo esto de cara al futuro.

Mientras, también es tiempo de descubrir otras opciones con las que matar o aprovechar el tiempo porque el que sea de una manera o de otra solo depende de nosotros. En mi caso, me inclino por la iniciativa #YoMeQuedoEnCasaLeyendo, esperando matricularme online en otra que, en condiciones normales, me da mucha pereza: #YoMeQuedoEnCasaReseñando.

Y para facilitarme ambas, hoy os quiero hablar de una novela que me ha seducido no sabéis cuánto: El sueño de la máquina de coser, un título que me atrajo como un imán en cuanto lo vi, que me acrecentó las ganas de leerlo tras leer la sinopsis, quizás porque mi infancia estuvo presidida por una máquina de coser en continuo movimiento, no tanto porque mi madre fuese costurera, sino porque habiendo tenido diez hijos, era ella la que se ocupaba de confeccionar la ropa de todos, la que reciclaba y daba diferentes usos a todos los tejidos que caían en sus manos. Y no os imagináis lo que aquella Singer dió de sí y lo bien vestidos que íbamos todos.

Yo soy una negada para la costura; de hecho, creo que no sé ni en que dedo se pone el dedal, pero entiendo mucho de pespuntes, hilvanados y sobrehilados, de jaretas, vainicas o cadenetas, porque era el argot que más se utilizaba en casa. Y con este libro he vuelto a recordarlo, a la vez que he asistido a un relato apasionante donde la intriga también ha estado presente.



IMPRESIONES:

Hay veces que los libros son como un regalo para el alma. Quizás porque llegan en el momento oportuno, cuando necesitas olvidarte un poco de todo lo que va mal y te invitan a replantearte donde reside lo realmente importante, que no es más que en las pequeñas cosas, como cantaba Serrat.

El sueño de la máquina de coser es una de esas novelas que te reconcilian con lo mejor del ser humano, por el candor con el que está escrito, por el calor que trasciende más allá de sus páginas.

Empiezas a leer y no puedes evitar emocionarte al descubrir a su protagonista y su amor incontestable hacia su abuela, una mujer que, pobre de solemnidad, cuando se quedaron solas tras perder a toda su familia en una epidemia de cólera que asoló Italia (imagino que la que se propagó por el país allá por el 1884 y que se propagó en particular por los barrios populares, debido a las precarias condiciones en las que vivían sus habitantes), no tuvo más remedio que enseñarla a coser, primero por subsistencia y, segundo, para que tuviese un oficio que le diese independencia de cara al futuro.

Y será a las faldas de su abuela como aprenderá el oficio, especialmente la confección de lencería y, cuando esta falte -demasiado pronto porque la suerte no le viene de fábrica- se quedará con sus pocos clientes. Uno de ellos será el señor Artonesi, un rico terrateniente y empresario de la ciudad que, cuando su hija Ester se enamora del marqués Guelfo Rizzaldo, las encarga el ajuar de casa. Tardarán en el empeño dos años, lo que nos servirá para conocer todos los detalles acerca de cómo se fraguó el romance y la posterior boda, de las aficiones y costumbres de la joven y mil y un pormenores de su existencia, así como de la estrecha relación que poco a poco se irá fraguando entre ambas y que se mantendrá a lo largo de los años.

Pero el relato no se limitará a esta historia, porque el trabajo de la costurera nos llevará a conocer los secretos más íntimos de la burguesía y la aristocracia italiana más rancia. Como un suceso, el acaecido en casa del abogado Bonifacio Provera del que, por su condición, fue testigo cuando la contrataron para trabajar allí. Y es que resulta que este elemento, avaricioso y miserable hasta la médula, prefería amasar riqueza e incrementar su patrimonio haciéndoselo pasar mal a su familia. Casado con Teresa, una mujer acostumbrada desde la cuna a nadar en la abundancia, tras su matrimonio y, de la noche a la mañana, se vió obligada a vivir con estrecheces, sin poder disponer siquiera de unas simples monedas para sus gastos personales o los de las dos hijas, Ida y Alda, que tuvieron, ahora en edad casadera. Sin embargo, en la ciudad las tres eran conocidas por su elegancia y eran la envidia de la flor y nata de la sociedad más elitista, ya que se hacían traer los vestidos y complementos con los que acudían a la iglesia o a las recepciones más distinguidas de una de las boutiques más distinguidas de París. ¿Qué cómo era eso posible? Descubrirlo fue un delirio y el resultado fue un escándalo que recogió la prensa del momento, ya que se vió afectada hasta la por aquel entonces reina de Italia.

Sin embargo, hay otro personaje adorable que me ha dejado un sabor agridulce (casi tanto como el epílogo) y que no puedo dejar sin mencionar: se trata Lily Rose, a quien nuestra protagonista suele referirse como “la miss americana”, una mujer extravagante para la época, a la que las “buenas familias” de la ciudad no aceptaban al no entender que una mujer se ganase la vida por sí misma y que lo hiciera, además, recorriendo el mundo. Durante años fue la profesora de inglés de Ester Artonesi, aunque era una reputada crítica de arte y coleccionista, así como pintora vocacional.

Por supuesto, la guinda a este pastel se la pone la familia Delsorbo, en especial la matriarca, Lavinia, una mujer con toda la mala baba del mundo concentrada en sí misma, que no puede soportar, ni admitir, que su nieto se enamore de la costurera. Removerá Roma con Santiago para buscarle su ruina, porque quien acuñó la frase Homo homini lupus, se quedó corto al no reparar en que las mujeres, a veces, somos todavía peor entre nosotras mismas.



CONCLUSIONES:

El sueño de la máquina de coser es un libro protagonizado por mujeres que, en los albores del siglo XX, lucharon por algo tan sencillo hoy en día como es la independencia, la propia, pero muy complicado entonces. Algunas lo consiguieron gracias a que tenían los medios necesarios, en particular el dinero suficiente como para no domeñarse a los atavismos de la época, que bien podían pasar por abandonar a un marido ingrato o luchar contra los roles establecidos y las servidumbres impuestas. Pero también otras, como la protagonista, que precisamente por no tenerlo, tuvieron que luchar contra viento y marea para conseguirlo. Narrado en primera persona por la protagonista, con una sensibilidad y una elegancia espléndida, no puedo hacer otra cosa que recomendarlo porque, como decía al principio, acaricia el alma.

Así que si has llegado hasta aquí, aprovecha para comprarlo online porque aunque todavía debería estar en la sección de Novedades de cualquier librería porque se publicó hace unos días, ahora que no se puede ir a ellas por estar cerradas, haz como yo y súmate a la iniciativa #YoMeQuedoEnCasaLeyendo. Saldrás ganando y disfrutarás unos momentos inolvidables.
Comentar  Me gusta         42



Comprar este libro en papel, epub, pdf en

Amazon ESAgapeaCasa del libro
Apreciaron esta crítica ()(4)ver más