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ISBN : 8493674400
Editorial: Ediciones y Publicaciones El Nadir Tres SL (10/01/2009)

Calificación promedio : 3.75/5 (sobre 2 calificaciones)
Resumen:
“Lady Mary” es una emotiva y original historia de fantasmas. En ella Margaret Oliphant no carga las tintas en lo tétrico, en ese misterio aterrador que habitualmente acompaña a los espectros; por el contrario, la autora pone el acento en lo humano, desarrollando la idea de que la bondad, la piedad o el arrepentimiento son sentimientos que perviven en el más allá.
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Críticas, Reseñas y Opiniones (2) Añadir una crítica
Nosinmislibros
 27 noviembre 2020
Lady Mary' (1884. El Nadir, 2009) forma parte de una serie de relatos de fantasmas y hechos sobrenaturales que Margaret Olliphant (1828-1897) escribió bajo el título común de ‘Stories of the Seen and the Unseen'. No son historias terroríficas, con fantasmas que se dedican a matar del susto a todos aquellos que se crucen en su camino, sino relatos en los que la escritora reflexiona sobre la muerte, el Más Allá, las fronteras entre los dos mundos, la posible comunicación entre vivos y muertos, etc., sin olvidarse de otros temas, como el papel y posición de la mujer en la sociedad victoriana.
Tras la muerte de Lady Mary, todos sus amigos están francamente preocupados. ¿Qué será de “la pequeña Mary”? Una jovencita que “se ha pasado la vida echada entre rosas y cuidando de los lirios”, que “siempre ha vivido rodeada de lujo”, que “no poseía nada ni era capaz de hacer nada por sí misma”, parece que no tiene otra opción que, en primer lugar, buscar acogida en el hogar de amigos o familiares. Son estos los que se encargan de buscarle un futuro, sin preguntarle, sin contar en absoluto con ella.
Una muchacha de época victoriana con cierta educación y sin recursos sólo tenía dos salidas: casarse o buscar trabajo como institutriz. La primera, al no tener pasta ni ser de clase alta, era francamente complicada, así que no le quedaba más remedio que optar por ganarse la vida como institutriz. Y para asombro de todos y en un enérgico arranque de independencia, decide que “nadie debía escribir sobre ella, o pedir caridad en su nombre”, ella sola es capaz de elegir la vida que quiere llevar, opta por mantenerse por sí misma y no depender de un marido.
Otro aspecto que se ha destacado en esta y otras historias de Olliphant es el de la invisibilidad de la mujer victoriana. Y la verdad es que el fantasma de Lady Mary sufre lo indecible intentando hacerse ver, hacerse oír, hacerse notar. Es, como las mujeres en esta época, totalmente ignorada…
Pero hay algo que me ha resultado muy curioso, y es la descripción que hace la autora del “Purgatorio”, y utilizo este término no porque ella lo emplee directamente, sino porque se “parece” mucho a lo que la Iglesia católica entiende como tal: “Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo. La Iglesia llama purgatorio a esta purificación final de los elegidos que es completamente distinta del castigo de los condenados (1030 y 1031). Y aunque la autora prefiera hablar más de “nueva situación” o “condición” que de lugar, lo cierto es que en su “purgatorio” hay edificios con habitaciones, aunque no los describe. En este “nuevo estado” las dolencias del cuerpo desaparecen, no así las del alma, no hay edad ni diferencias de clase entre la “gente” que allí “habita”. Pero lo más importante es el sentimiento de hermandad que allí reina, especialmente notado por los recién llegados, que perciben en todos sus habitantes un gran cariño y una mirada llena de compasión.
Lo realmente fascinante es que Olliphant admite la posibilidad de que los difuntos puedan comunicarse con los vivos, aunque no lo tengan demasiado fácil. de hecho, cuando Lady Mary regresa del mundo de los vivos y relata su experiencia, señala: “no me podían ver, ni saber que estaba allí (…) Cuánta soledad experimenta el que vuelve, pues nadie puede saber que está allí”. Bueno, en realidad sí les pueden ver los animales y los niños cuando son pequeños e inocentes. Aunque de modo extraordinario, ciertas sensibilidades pueden llegar a notar su presencia… Ya nos lo dice el Cantar de los Cantares (8,6): el amor es fuerte como la muerte. Y para Olliphant, capaz de romper las barreras que separan ambos mundos: gracias a él y al perdón se puede alcanzar la paz, la “salvación”.
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Inquilinas_Netherfield
 13 febrero 2019
Hoy os traigo una novela corta clásica de fantasmas... corta la novela y más corta (o esa es mi intención) de lo habitual la reseña, porque la vida en estos días no me da para más. Aun así, hoy miércoles tocaba reseñar, yo soy muy cumplidora (además de cabezona), y mejor o peor, quería traeros algún librete. Su autora, Margaret Oliphant, es de esas escritoras victorianas de las que nos ha llegado más bien poco en castellano (poco, poco). Si os digo que escribió más de cien novelas (habéis leído bien, más de cien... tras quedarse viuda se tenía que ganar la vida y a veces publicadaba hasta cuatro libros en un año), y eso sin contar sus relatos, biografías, artículos... ¿no os parece sorprendente, cuando menos? ¿Por qué siempre vemos en las librerías los mismos clásicos a los que solo les cambian la portada cuando hay tantos y tantos autores clásicos completamente ignorados en castellano? Sé que siempre reivindico lo mismo, soy muy pesada, lo sé. No me lo tengáis en cuenta xD.
La premisa de la historia es sencilla. Lady Mary es una anciana de casi noventa años que tiene tan buena salud que cree que nunca va a morir, así que por mucho que la gente de su alrededor le pide que haga testamento, ella se ríe y dice que ya habrá tiempo de hacerlo, ¿a qué vienen tantas prisas? Con ella vive su pupila, también llamada Mary, a la que ha criado desde que era una niña y que se quedará en la calle si lady Mary no le deja nada en el testamento. Un día le da el puntazo, escribe el dichoso testamento, pero por aquello de genio y figura hasta la sepultura, no le dice a nadie que lo ha escrito y lo esconde bien escondido... ¡qué broma más graciosa le va a gastar a la gente cuando vuelvan a insistirle que escriba el testamento y ella enseñe que ya está escrito!
Sí, estáis imaginando bien lo que pasa. Como no podía ser menos, lady Mary muere de repente, no le ha dicho a nadie que ha escrito el testamento ni dónde está escondido, y se va al otro mundo con remordimientos por lo tonta que ha sido y por una broma tan poco graciosa que ha dejado abandonada a su suerte a su pupila. Debe encontrar el modo de comunicarse con los vivos para que el escondite del testamento sea descubierto, y cuando en una especie de ¿purgatorio? le dan la opción de volver como fantasma, acepta. Lo que no imagina es lo complicado que va a resultar su tarea cuando solo pueden verla seres inocentes como los bebés y los niños, cuando no puede hablar y expresarse, o cuando el tiempo para los vivos y los muertos transcurre de un modo muy diferente, y lo que para ella son segundos para su pupila son años viviendo de la caridad de los demás... hasta se entera de lo que la gente piensa sobre ella una vez muerta, lo que dicen cuando creen que nadie les está escuchando, y eso a veces duele.
Como veis la novela está dividida en dos partes. En la primera la protagonista absoluta es lady Mary, y en ella la autora nos hace un retrato nítido y categórico de esta mujer que se pone el mundo por montera y que la da igual ocho que ochenta. A sus noventa años y con su posición social, a ver quién es el listo que le tose. En la segunda lady Mary ha pasado a mejor vida, pero sigue en la historia como fantasma compartiendo protagonismo con su pupila, Mary, y en ella vemos sus intentos por hacerle comprender a alguien dónde está escondido el testamento. Si tengo que ponerle una pega al libro es el comienzo. El primer capítulo es muy pesado, muy denso, demasiado introductorio y explicativo y con párrafos de páginas y páginas... se hace un poco cuesta arriba leerlo. Pero si alguien se decide a leerlo, que pase ese trago lo mejor que pueda y siga, que no deje el libro, porque prometo que a partir del segundo capítulo, cuando ya empiezan a ocurrir cosas, la narración y el ritmo mejoran muchísimo (iba a decir que todo mejora cuando lady Mary muere, pero no quiero parecer una bruja desconsiderada xD).
Tal y como os decía arriba, esta es una historia de fantasmas, pero no tanto una historia gótica. Y de serlo, sería con muchos matices que la diferencian de los relatos góticos victorianos a los que estamos acostumbrados. En estos últimos los protagonistas siempre son mortales que se enfrentan a una situación con tintes sobrenaturales, y el fantasma, de haberlo, suele ser malvado, encanta casas, atrae incautos para matarlos del susto... Vamos, en las novelas góticas victorianas habituales, el fantasma está para asustar, matar, o ambas cosas, pero no suele ser el protagonista (dejemos aparte al fantasma de Canterville de Oscar Wilde). Aquí no, aquí el fantasma es una buena mujer que, después de fallecer, quiere remediar un error terrible, y en el purgatorio le es concedido el deseo de volver a la tierra como espectro hasta que consiga solucionarlo. No hay escenas impactantes, no hay sustos de muerte. Todo transcurre con normalidad porque la razón de ser de este fantasma es una buena acción y la finalidad de la historia es saber si consigue llevarla a cabo, y por ello es una de las dos protagonistas de la historia de pleno derecho, cosa que ahora nos puede parecer lo más normal del mundo pero en el siglo XIX no era así.
Lady Mary cuenta con solo cien páginas pero muy bien aprovechadas. No es de esas lecturas imprescindibles, pero sí de esas que se leen con gusto y que se disfrutan. Oliphant cogió a una protagonista de armas tomar, una mujer de edad avanzada fuerte y con mucho carácter a la que poco le importaban las habladurías, y construye a su alrededor una historia bonita y curiosa en la que nos da un toque de atención sobre las cosas que hacemos en vida y que cuando morimos poca solución tienen; esto lo salpica con un poco de contexto y denuncial social, con un buen meneo de elemento sobrenatural, y un espolvoreo de buenas intenciones que le dan el punto justo de condimento a una trama que se recupera sin problemas del comienzo farragoso y llega un punto que se lee del tirón. de hecho, por poner un ejemplo, toda la parte en la que lady Mary se despierta en un mundo que ya no es el de los vivos, y cómo se da cuenta de que está muerta, la gente que se va encontrando... me parece preciosamente escrito y muy bien narrado.
Si os gustan las historias clásicas victorianas con fantasmas y un punto sobrenatural, pero sin llegar a adentrarse demasiado en el terreno gótico, es una lectura interesante, bonita y agradecida :)
Enlace: https://inquilinasnetherfiel..
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