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Crítica de AlhanaRhiverCross


AlhanaRhiverCross
30 abril 2018
Mi historia con esta novela es una mezcla entre amor a primera vista por esa portada y fidelidad a Romina Naranjo, ya que mi experiencia con ella ha sido un crescendo continuo porque la conocí con Un matrimonio de anuncio, una novela chick-lit que me entretuvo y sin más, siguió conquistándome con Marcado por la venganza, con un protagonista súper intenso y ahora ha terminado por ganarme con este western romántico y sus dos protagonistas. Confieso que me asusté al ver el grosor del libro y que leerlo me ha llevado más tiempo del que había imaginado porque la edición trae una letra bastante pequeña para mis ojos, pero como la historia engancha desde el principio, tampoco ha habido día en que haya dejado de leerla hasta terminarla.
La premisa en sí misma puede resulta muy sencilla y por lo menos yo ya la había visto en otras novelas: mujer que huye de una mala relación es rescatada por hombre que la protege y le hace ver que aún no ha conocido el amor (por ejemplo, aunque en la actualidad, me recordaba a Un lugar donde refugiarse de Nicholas Sparks). En este caso, conocemos la historia de Bree Caser, una chica muy joven cuyo único error en la vida ha sido ser demasiado confiada y fiarse del primer embaucador que ha conocido deseosa de salir de su pueblo natal al que se sentía atada. Sin escuchar los consejos de su tía, se casa con Dairon muy enamorada abriendo por completo su corazón y entregando su cuerpo a un hombre que resulta ser un completo psicópata sádico y maltratador, un misógino que no siente compasión por nada ni nadie y a quien el odio más visceral le conduce a querer matar a Bree en medio de la noche. Este intento hace que Bree huya montaña arriba en plena tormenta poniéndose ella misma en peligro de morir congelada o despeñada. Pero lejos de estar a salvo, cuando Dairon la alcanza se ve obligada a matarlo golpeándolo con una piedra y huir del lugar para salvar su vida. En estas circunstancias la encuentra Harry Murphy, un granjero tranquilo, responsable y todo un experto en sobrevivir en esas condiciones tan extremas. Cuando la lleva a su cabaña perdida en medio de la inhóspita montaña, entre los dos surge de forma natural una relación de respeto y admiración mutuos por la fortaleza que tiene cada uno desde el punto de vista del otro.
Bree es una protagonista encantadora, con la que es muy fácil conectar y a la que podemos llegar a comprender sin apenas esfuerzo porque arrastra todos sus miedos y sus inseguridades con ella, y que son completamente acordes con un cuadro psicológico de una mujer maltratada que sólo está acostumbrada a que le digan lo inútil que es. Por el contrario, el protagonista masculino es un perfecto caballero, leal, cariñoso, trabajador y honrado, y es muy fácil enamorarse de él. Harry es esa tabla a la que se aferra Bree como una náufraga justo antes de ahogarse y que tiene que tener todo el tiento del mundo para poder ayudarla a superar sus traumas antes de que comience a no sentirse amenazada por otro hombre. Así que el peso de toda la trama recae en los fuertes hombros de Harry y en las anchas espaldas de Bree, que pese a todo lo que ha sufrido aún tiene la suficiente bondad para integrarse por completo en la maravillosa familia de su salvador porque los secundarios que hay alrededor de la pareja son pocos pero suficientes. Así conocemos a los miembros de la familia Murphy, compuesta por Rose Anne, la matriarca y viuda con una personalidad arrolladora que no se achanta ante nada; Boyle, el hijo mayor y hermano de Harry a quien envidia de una manera enfermiza y respecto a quien siente un profundo complejo de inferioridad; Mary Kate, la esposa de Boyle, una mujer cuyo amor y lealtad hacia su infiel marido la hace completamente infeliz pero lo soporta porque “es su deber como esposa”; y por último, el adorable JJ, hijo de Boyle y Mary Kate, que con sus gracias y sus ocurrencias se gana fácilmente todo nuestro cariño.
Por el contrario, no podían faltar unos buenos villanos en esta historia que parece demasiado feliz y perfecta para ser real. Hay tres personajes que podemos considerar los malos de la película y que van apareciendo de forma gradual, empezando por Boyle, cuya envidia y celos hacia su hermano le hace cometer un error tras otro y el primero de ellos es sólo obsesionarse con Lyla Monroe, una mujer sin escrúpulos que usa su cuerpo para engatusar a los hombres y exprimirles todo lo que pueda. Lyla se aprovecha de Boyle para que la mantenga a ella y a sus caros caprichos, mientras lo usa para su verdadero objetivo: acercarse a Harry, por el que está locamente enamorada (en el sentido literal) y no dejará que nadie se interponga entre ellos. Por último, este trío de malos lo cierra otro personaje en la sombra que supera con creces a estos dos, porque si a Boyle lo mueven los celos y a Lyla la ambición, al tercero en discordia sólo lo guía una fría venganza que lleva tiempo hirviendo en su mente.
Todas las personalidades están definidas de una forma casi matemática, tanto es así que pueden llegar a pecar de bastante tópicos porque los buenos son muy buenos y los malos son demasiado malos. Y esto se refleja en los pensamientos de cada uno ya que la autora ha tenido la amabilidad de mostrar todos los puntos de vista con todo lujo de detalles dando voz a los diferentes personajes gracias al narrador omnisciente. Pero aún así, el mensaje que lanza este conjunto de personajes es lo que queda bien claro porque uno de los temas principales de la novela, como podréis imaginar, son los malos tratos vistos desde el punto de vista de una mujer victimizada y pese a estar contextualizada en los años 20 en la América rural, el trato que le da la autora a este estigma es completamente actual con muchos matices insertados por todo el libro. Hay muchos pensamientos machistas por parte de los “villanos” y por el contrario muchísimos mensajes feministas, como el hecho de que quien lleve la voz cantante en todo momento sea la matriarca de los Murphy y sus múltiples comentarios sobre la validez de las mujeres en todo lo que se propongan.
Sin embargo, tengo que resaltar un pequeño aspecto que ha hecho que no se lleve la nota máxima aunque a la hora de disfrutarlo tampoco ha sido mayor problema. Se trata de la repetición, y en consecuencia, de la extensión de la historia. Creo que ha habido páginas de más en esta novela debido a que en muchas de ellas se repetían una y otra vez las mismas ideas (inseguridad, culpa, miedo). Reconozco que esto es parte de la psicología de los personajes, pero para el lector puede llegar a causar una sensación pesada al estar leyendo cosas que ya sabe. Por ejemplo, entiendo perfectamente la culpa que podía sentir Bree al matar a una persona pero es una idea tan recurrente y que se repite en casi cada escena en que tiene que decidir algo que se me hacía repetitivo. O por su parte, Harry con sus fantasías románticas llena páginas y páginas con sus pensamientos de enamorado y lo que le haría a Bree si fuera suya pero no, porque es un caballero. Es bonito leerlo pero, repito, como recurso literario quizás pueda resultar denso dependiendo del tipo de lector. En mi caso, a veces me costaba avanzar porque el número de páginas es considerable y la historia avanza lentamente, sobre todo al principio cuando la montaña y la soledad tienen mayor protagonismo, dado que los pensamientos de cada uno están más presentes en la narración y hay poca conversación.
Por todo lo demás, esta novela es magnífica no sólo por la historia que cuenta, que es preciosa, sino por la bonita manera que tiene la autora de contarla. Romina Naranjo escribe con sentimiento y plasma los pensamientos de forma muy real y humana, con una psicología muy elaborada para definir a cada personaje. Prefiere mostrarnos a una persona fuerte y decidida con sus acciones a decírnoslo directamente, y a mí esa forma de conocer a los personajes me parece la mejor para mostrarse como una autora solvente ante la construcción de personalidades. La ambientación tampoco se queda atrás aunque sí que es verdad que no es tan relevante porque casi todo transcurre en la montaña como paraje natural, en la granja de los Murphy o en el pueblo de Morgantown. No hay más escenarios y por lo tanto tampoco hay muchas descripciones del entorno ni son necesarias, de modo que el peso de la novela, una vez más, recae sobre los personajes. Así que a pesar de que haya dicho que pueden sobrarle páginas ha sido un verdadero placer leer cada una de ellas.
En definitiva, una maravillosa historia de amor y supervivencia personal con unos personajes increíbles que van más allá de los protagonistas. Todos los personajes en esta novela son fascinantes, incluidos los villanos, que tanto nos hacen sufrir hasta el mismísimo final. La psicología que hay detrás de cada uno es muestra de que Romina Naranjo se toma un gran esfuerzo para que cumplan su función en la trama y además nos remuevan algo por dentro, ya sea ternura o repulsión. A pesar de ser ficción histórica, todo en esta novela tiene un toque realista y muy actual por el tema que trata y deja traslucir que la autora sabe de lo que habla porque toca los sentimientos de una mujer que ha sido víctima de malos tratos con mucho respeto.
Enlace: https://enmitiempolibro.blog..
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