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Las mejores frases de Crónica de una muerte anunciada (12)

Macabea
Macabea 15 junio 2020
El viudo de Xius murió dos años después. "Se murió de eso-decía el doctor Dionisio Iguarán-. Estaba más sano que nosotros, pero cuando uno lo auscultaba se le sentían borboritar las lágrimas dentro del corazón."Pues no sólo había vendido la casa con todo lo que tenía dentro, sino que le pidió a Bayardo San Román que le fuera pagando poco a poco porque no le quedaba ni un baúl de consolación para guardar tanto dinero.
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CandeL
CandeL 30 agosto 2019
[...] no había un percance público más vergonzoso para una mujer que quedarse plantada con el vestido de novia.
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ingbazapata
ingbazapata 30 mayo 2019
Me resistía a admitir que la vida terminara por parecerse tanto a la mala literatura.
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Diem
Diem 21 abril 2019
Estaba más sano que nosotros, pero cuando uno lo auscultaba se le sentían borboritar las lágrimas dentro del corazón.
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GabyLP018
GabyLP018 10 julio 2018
-No quiero flores en mi entierro-, me dijo, sin pensar que yo había de ocuparme al día siguiente de que no las hubiera.
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Satrina
Satrina 11 diciembre 2017
Ningún lugar en la vida es mas triste que una cama vacía.
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ratolinaentrelibros
ratolinaentrelibros 20 septiembre 2020
[Nunca hubo una muerte más anunciada].
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escribiendoenazul
escribiendoenazul 30 mayo 2019
Yo había de preguntarles alguna vez a los carniceros si el oficio de matarife no revelaba un alma predispuesta para matar un ser humano.
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Diem
Diem 21 abril 2019
... porque me resistía a admitir que la vida terminara por parecerse tanto a la mala literatura.
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LuisMinski
LuisMinski 07 marzo 2018
Durante años no pudimos hablar de otra cosa. Nuestra conducta diaria, dominada hasta entonces por tantos hábitos lineales, había empezado a girar de golpe en torno de una misma ansiedad común. Nos sorprendían los gallos del amanecer tratando de ordenar las numerosas casualidades encadenadas que habían hecho posible el absurdo, y era evidente que no lo hacíamos por un anhelo de esclarecer misterios, sino porque ninguno de nosotros podía seguir viviendo sin saber con exactitud cuál era el sitio y la misión que le había asignado la fatalidad.
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