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ISBN : 6070737598
Editorial: Planeta (15/06/2017)

Calificación promedio : 4.55/5 (sobre 37 calificaciones)
Resumen:
En ocasión del 50 aniversario de la publicación de Cien años de soledad, llega una edición con ilustraciones inéditas de la artista chilena Luisa Rivera y con una tipografía creada por el hijo del autor, Gonzalo García Barcha.
Una edición conmemorativa de una novela clave en la historia de la literatura, una obra que todos deberíamos tener en nuestras estanterías.
"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía hab... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (20) Ver más Añadir una crítica
Paloma
 14 marzo 2019
"Por tal magnificencia, nuestra única reacción posible es la gratitud. Él fue el más grande de todos nosotros" - Salman Rushdie sobre Gabo.
”… que el pasado era mentira, que la memoria no tenía caminos de regreso, que toda primavera antigua era irrecuperable, y que el amor más desatinado y tenaz era de todos modos una verdad efímera”.
¿Qué puedo decir sobre mi libro favorito y qué puede aportar una reseña más sobre una de las mejores obras en el idioma español? Quizá muy poco; y algo solo para la memoria virtual en Babelio, tratando de dejar algún rastro de mis lecturas –de mis alegrías y decepciones- durante los últimos años.
Para mis amigos en la vida real no es ningún secreto que Gabriel García Márquez es y seguirá siendo mi escritor favorito y Cien Años de Soledad, mi libro de cabecera: único, mágico, una obra maestra de la literatura mundial, insuperable para mí no sólo por sus méritos literarios sino por la relación tan personal que establecí con él.
Desde aquella remota tarde del verano de 1995 en que comencé la primera de muchas lecturas de este libro, y hasta hoy, la historia de Macondo y de la familia Buendía han sido una parte fundamental de mi vida y de alguna manera considero que tuvieron algo que ver con mi deseo de escribir, de viajar, de descubrir distintos mundos a través de la literatura. Desde ese momento, cuando cursaba la secundaria, pasando por mis años universitarios y hasta mis últimos años en talleres de escritura– siempre he dedicado un espacio a Cien Años.
De esta manera, esta reseña es un escrito más en una serie de ensayos que he dedicado a esta obra, explorando temas como el significado de la soledad, la nostalgia, la historia de nuestro continente y la contundencia del escritor colombiano para construir imágenes literarias con un lenguaje tan concreto y a la vez tan mágico que perduran en la mente del lector años después, así como el recuerdo hereditario de Melquíades que José Arcadio le transmitió a su descendencia.
Creo que esas primeras exploraciones sin duda tuvieron un enfoque más académico pero, dejándome llevar por la generosidad del ensayo literario, me di muchas licencias para expresar mi admiración y todos los sentimientos que esta novela despertó en mí, a cada año, con cada relectura y sin disimular que ésta era para mí una de las mejores obras, insuperable en muchos sentidos.
Por otra parte, creo que vale la pena otra confesión en esta reseña ya de por sí más una memoria personal que crítica literaria: el inicio de mi relación con la saga macondiana no fue fácil. Pero creo que esto es algo natural, que nos pasa a todos durante el primer encuentro y que se ha dicho tanto: la repetición de nombres entre generaciones, la historia de cien años de una única familia, hace que el acercamiento inicial sea complejo. Las ediciones actuales contienen un árbol genealógico en las primeras páginas del libro pero mi ejemplar–que pedí a mis padres me compraran a los 12 años, si la memoria no me falla– de la Editorial Diana, tenía una portada en amarillo, con una imagen que ya no recuerdo bien, pero bastante simple, y la dedicatoria inicial de Gabo. Nada más para prepararnos a lo que este libro traería.
Había leído ya algo de García Márquez, en un libro de texto de la secundaria, para mi clase de español. El cuento era Espantos de Agosto y recuerdo que me impactó bastante porque tenía elementos fantásticos y de terror, género al que siempre había sido aficionada. A la esquina de la hoja, venía una pequeña semblanza del autor y se mencionaba que Cien Años de Soledad era su obra cumbre y que había recibido el Nobel. Apenas leí el título de la novela, supe que tenía que leerla –es evidente que desde siempre me ha dado un poco por la soledad y escenas y obras nostálgicas, y bastó el nombre solamente para afanarme en conseguir una copia.
Después de terminar esa primera lectura, me sentí muy confundida porque no había entendido gran cosa: no podía identificar a ningún personaje con claridad, salvo quizá a Úrsula y Melquiades, y el significado de la saga de los Buendía se me escapaba. Ciertamente, quizá en pleno inicio de la adolescencia me faltaba la madurez o el conocimiento para comprender una obra de esta magnitud. Lo bueno fue que no claudiqué. En aquella época en que no tenía tantos libros por leer y que no tenía prisa por gran cosa, dediqué mi tiempo a varias relecturas en los siguientes años, aprovechando las vacaciones o algún fin de semana para sumergirme de nuevo en Macondo, en sus inicios y desarrollo y hasta su final, y en donde el pasado se aferraba por sobrevivir. Me aferré y me dije a mi misma “el sentido de este libro no se me va a escapar”.
Me alegro de haber perseverado. Como se dice de las grandes obras –cada nueva lectura revela elementos, aristas, detalles, que antes no habíamos visto y de esta forma, descubrimos una y otra vez la novela, sin aburrirnos y al contrario, maravillándonos de la genialidad del autor. Esto hace un clásico y esto apunta hacia el extraordinario poder de la relectura. Hubo una tarde en que, simplemente, todo tuvo sentido: cada personaje, cada pasión silenciosa y obsesión, todo encajó perfectamente tanto en el libro como en mi mente y espíritu y supe que estaba ante una historia que me acompañaría siempre.
Asimismo, con el paso del tiempo, cada acción y actitud de los personajes ha ido teniendo más sentido para mí, como por ejemplo, la rivalidad entre Amaranta y Rebeca; la costumbre y la naturalidad de las manías en el amor conyugal; las obsesiones de la infancia que nos persiguen y no nos dejan jamás, como en el caso de Fernanda del Carpio. Todo es tan humano, tan cotidiano, pero a la vez tan espectacular, tan único, lo cual se debe únicamente al genio de García Márquez y a su maestría con el lenguaje. Porque no hay más.
Hace un par de años, comencé a preguntarme si mi amor por Gabo y su obra no rayaba en el fanatismo. Haciendo memoria, recuerdo que después de Cien Años, me dediqué también a leer toda novela a mi alcance –fue casi un año en que no leí nada más, porque no creía que hubiera algo que valiera la pena. Pronto salí de ese hechizo y por suerte comencé a explorar otros autores latinoamericanos, pero siempre conservé un afecto único hacia el escritor – al nivel que cumplí mi sueño de visitar Colombia en 2014 solo para conocer la tierra que le inspiró.
Lo cierto también es que, después de esta fase, hace casi unos diez años no volvía a leer la historia de los Buendía. Cada año me lo prometía, pero entre tantos libros no me daba la oportunidad. Y sin embargo, si releí otras de sus obras: El Amor en los Tiempos del Cólera, del Amor y Otros Demonios y sus memorias, Vivir para Contarla, que me revelaban una y otra vez al autor. Pero su obra cumbre, la posponía. Creo que tenía miedo de que, al reencontrarme con una obra tan querida para mí, el hechizo terminara; que tanta admiración hubiera sido un engaño de mi juventud o simplemente, que después de tantos libros leídos, mi opinión hubiera cambiado. En el fondo sabía que era prácticamente imposible, pero quizá igual que los terrores nocturnos e irracionales de los Buendía, temía que algo pasara. Y si algo cambiaba, no podría manejarlo. Así lo fui posponiendo, hasta hace unas semanas.
Como es evidente, no hay sorpresa alguna. Sé que no hay ni habrá nada qué temer, por las mismas razones por las que durante veinte años este libro ha sido mi favorito, una inspiración. Cien Años de Soledad era todo lo que recordaba y más, y en esta ocasión, y probablemente conforme he ido creciendo y aprendiendo, he sentido más afinidad con los personajes y la obsesión de la familia por el fin, por la soledad me parece cada vez más comprensible, conforme yo también he madurado. Esta vez, me estremecí reviviendo los últimos días del Coronel Aureliano Buendía, encerrando en su taller fabricando pescaditos de oro, ante su desilusión de tantas cosas del mundo; de la vida de Úrsula, que sobrevivió a todos sus hijos y por ende, los perdió a todos; y de las parrandas desenfrenadas de Aureliano José, que fueron de alguna manera para olvidar el peso y el futuro de ser un Buendía.
Gracias Gabo por haber escrito una historia tan extraordinaria que me llena completamente al leerla y por crear esas imágenes que conservaré siempre en mi memoria y que son parte ya de mi entrañable acervo literario, de mis sueños y tesoros y que ejemplifican el maravilloso arte de contar historias, que él logró como pocos: el galeón español en medio de la selva; la armadura oxidada del siglo XV con un relicario con un riso de mujer; las tardes de lecciones para tocar la pianola de Pietro Crespi a Rebeca y Amaranta; la niñez de Fernanda del Carpio en una mansión colonial; y los últimos días de Meme en un tenebroso hospital de Cracovia, pensando por siempre en Mauricio Babilonia.
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Magdalena0903
 29 abril 2021
Titulo: 100 Años de soledad
Autor: Gabriel García Márquez
Editorial: Peguin Random House
Páginas: 399
Calificación: ⭐⭐⭐⭐

RESEÑA:
He aplazado esta reseña un tiempo porque necesitaba pensar bien lo que sentía respecto al libro, especialmente porque es un clásico y eso a veces lo influencia a uno, igual que la parte moral de la obra. Por eso, igual que con la mayoría de mis reseñas voy a dividirla en distintos puntos antes de llegar a la conclusión.

La historia:

La vida de los Buen día trata sobre nada y a la par trabaja una infinidad de temas; con esto me refiero a que a lo mejor no hay una historia principal ni un único nudo en la trama, sino que el hecho de que tiene una narración cíclica y de que habla sobra la vida de una familia, permite que se exploren muchos temas y que cada sub historia tenga su inicio, nudo y desenlace. Con el paso de las páginas se nos presentan dilemas morales sobre la guerra, sexualidad o las creencias comunes.
Según un documental que vi tras terminar el libro, García Márquez buscaba retratar la sociedad colombiana de la época de su infancia y con los matices de las creencias comunes de sus abuelos; viéndolo de esta manera me parece que se realizó muy bien ya que de una manera u otra si retrata varios aspectos de la sociedad; desde las promesas que no se cumplen hasta la visión de la mujer en los pueblos o el mismo comercio que se maneja dentro de la obra y que fue muy común hace un par de años en el país.

Personajes:

Creo que esta es una de las partes que vuelven más difícil la lectura ya que en lo personal me entretenían las historias pero los personajes no me agradaban mucho que digamos; hubo algunos como el coronel Aureliano que al final consiguió ganarse un pedacito de mí; pero los demás de alguna manera no podían agradarme del todo y este es un detalle interesante, ya que vuelve más real la historia pero a la par te sientes enojado con los acontecimientos; creo que uno de los pocos puntos negativos que le vería a la historia fue esto mismo, ya que en los pocos momentos en lo que sentía simpatía por alguno ocurría un acontecimiento de 3 páginas que cambiaba todo el rumbo y resultaba un poco frustrante.
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Complejidad de lectura:

Algo que me gustó mucho de la novela fue el lenguaje que se utiliza, que si bien no es como el de un libro infantil, tampoco me resultó agobiante; siento que la densidad de la lectura reside más en la historia y en lo repetitivo de algunas partes, más que en el lenguaje utilizado, ya que este es el de un adulto, pero las palabras que usa son tan comunes en nuestro lenguaje hablado, y el ritmo o expresiones se asemejan tanto a las cotidianas que de hecho, se siente natural todo el proceso. Por estas razones yo recomendaría el libro al público en general aunque si advertiría que el contenido y la moral de los personajes son temas que a un niño a lo mejor le cuesta comprender sin una compañía mayor que pueda hablarle de temas como la prostitución o incesto, que aunque no son el enfoque principal de la obra, sí son temas que aparecen en esta.

Realismo mágico

Algo muy mencionado en las obras de este autor, y que tanto causa intriga como a la par disgusta a muchos es el realismo mágico; por mi parte yo sentía curiosidad, y la verdad es que no me disgustó para nada leerlo; en el inicio me daba cosa que absolutamente todo tuviera esos toques mágicos, sin embargo la verdad es que sentí que se manejaron muy bien y que solo eran acontecimientos específicos los que tenían una presencia fuerte de esta técnica por lo cual siempre me sentí cómoda.

Conclusión...

Este fue un gran libro, que aunque me costó en las primeras páginas a penas entramos en la historia con los hijos me atrapó un montón y no podía parar de leerla; es un retrato muy interesante de la sociedad en general y de la colombiana, y los aspectos que me preocupaban resultaran pesados la verdad es que no me lo parecieron tanto; la única recomendación que haría es la de acompañar a los niños si tienen este libro como una lectura obligatoria, ya que sí hay aspectos que pueden incomodar o confundir mucho, en especial si comparamos este libro a nuestro contexto actual. (Aún así me parece un libro necesario de leer para adentrarse en distintos tipo de literatura).



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Lectusa
 06 junio 2021
(...) sin saber que la búsqueda de las cosas pérdidas está entorpecida por los hábitos rutinarios, y es por eso que cuesta tanto trabajo encontrarlas
Decir que este libro me encantó es poco.
Cien años de soledad nos cuenta la historia de la familia Buendía a lo largo de siete generaciones mientras vivían en un pueblo llamado Macondo. A lo largo que va avanzando la historia vemos como la familia está condenada a vivir en soledad, a que la historia se repita y que los errores del pasado son los mismos del presente. También vemos como Macondo va creciendo de una aldea con 20 chozas a un pueblo "constituido".
Esta es una descripción a grandes rasgos de lo que sucede en el libro, porque no es un libro que se quede quieto, el autor está constantemente narrando sucesos (históricos y fantasiosos) que no se puede denominar que hay una trama constante en el libro. La constante es la familia Buendía, pues por sus ojos nosotros vemos lo que sucede en el pueblo.
Primero tengo que iniciar diciendo que entiendo porque en mi familia aman este libro, también porque hay gente que no le gusta García Márquez, es totalmente entendible.
Cuando inicié el libro estaba bastante precavida. Es el primer libro que leo del autor de manera consciente y por decisión propia (en el colegio me tocó leer Crónica de una muerte anunciada y lo odié) y estaba a la expectativa. VAYA SORPRESA QUE ME LLEVÉ.
El libro se sitúa en el contexto de Macondo pero yo vi la historia de Colombia reflejada y había muchos momentos en que yo pensaba: "somos los mismos estúpidos repitiendo las mismas estupideces que nos tienen donde nos tienen". Y leer este libro en momento de paro, hizo que las sensaciones se multiplicaran al mil. Ver reflejado lo que pasa y que se niega constantemente. El pueblo más feliz del mundo siendo siempre ignorante por que eso era Macondo. Un lugar desconectado del resto del mundo, pero cuando se conecta con los demás ocurren tragedias como La masacre de las bananeras.
En cuanto a la historia de la familia Buendía, es un poco densa. Y bastante difícil de entender, tenemos una familia que repite constantemente los nombres de sus miembros y de alguna u otra forma el nombre los va marcando a lo largo de su vida. Sabemos que los Aurelianos son cerrados en sí mismos y los José Arcadios son abiertos con los demás. Y eso hace que sus caminos se vayan dictando a lo largo de la historia. Sin embargo todas finalizan con la soledad. Vemos como algunos personajes se encierran tanto en su mente que ellos son su única compañía, otros experimentan una soledad física y otros una soledad emocional, pero todos, después de haber vivido en una casa grande y rodeados de gente, terminan solos. Y eso me impresionó también, porque eran personajes humanos dentro de un mundo fantástico.
La narración es densa, hay muchos párrafos descriptivos y pocos diálogos, eso hizo que me demorara bastante leyendo el libro y que al estar pasando tantas cosas al mismo tiempo, yo me perdía bastante, pero eso no hizo que mi atención se perdiera. al contrario, muchas veces estaba pegada al libro porque quería saber y entender que era lo que estaba pasando.
Y esto es un último comentario respecto a la edición que leí. Yo leí la versión conmemorativa ilustrada, es muy linda, pero honestamente no sentí las ilustraciones representativas de Macondo. Sobretodo por el fenotipo de las personas ilustradas. Seamos honestos, las personas que ilustraron en el libro no son personas de la costa colombiana, no tienen ni un rasgo de la costa colombiana. Y lo digo porque mis abuelos eran consteños.
Eso es lo único que no me gustó, pero es cuestión de la edición.
Este libro va derecho a mis mejores lecturas del año. Puede llegar a ser uno de mis libros favoritos. Definitivamente va a ser mi Sombra del viento del año 2021.
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Merysg3
 21 diciembre 2020
Siempre le he tenido mucho respeto a Gabo, sentía que no iba a llegar a apreciar su obra debido a la gran cantidad de detalles y temas que trata con complejidad. Pero he de reconocer que, siguiendo una lectura detenidamente y concentrada, se ha convertido en mi mayor referente del realismo mágico junto con La casa de los espíritus de Isabel Allende.
No ha sido solo la maestría de la narración lo que me ha cautivado de este autor, que es inmejorable. La capacidad que tiene para hilvanar la historia y evolución de la pequeña aldea de Macondo, junto con la vida de la familia Buendía a lo largo de generaciones es asombrosa. Personajes que se ven encarnados en sus descendientes más jóvenes, haciendo que el presente, el pasado y el futuro estén siempre conectados a través de los distintos Aurelianos, José Arcadios, Amarantas y Remedios, cuyas personalidades vienen definidas por los nombres de sus predecesores. También me ha cautivado la sutileza con la que Márquez describe escenas tan estrambóticas y fantásticas como parte de su realismo mágico, convirtiéndolas en cotidianidad, como si fueran de lo más normal. Y qué decir de ese final. Ha sido majestuoso cómo ha conseguido que toda la obra en sí tenga una razón de ser gracias a nuestro querido gitano Melquíades. Finalmente, creo que es necesario comentar el aura de soledad que envuelve a todos los personajes, como bien indica el título de la novela, y a la que Márquez hace referencia a través de las toxicidades de algunas relaciones, los sueños inalcanzados y los momentos de felicidad limitados. Como personaje favorito, me quedo con Úrsula: entrañable, fuerte, trabajadora, referente, sensata, etc. Sin este personaje que lucha por mantener a la familia unida, los Buendía se habrían disipado a mitad del libro.
Con respecto al pueblo de Macondo, ha sido bastante enriquecedor que el autor nos haga a los lectores partícipes de su evolución. Una aldea creada de la nada que llega a prosperar económicamente a lo largo de los años, que sufre con las guerras e inestabilidad política y que, a su vez, se va corrompiendo por la llegada de los avances de la sociedad moderna como el ferrocarril y se va convirtiendo en víctima de explotación a través de una compañía bananera. Los capítulos centrados en política se me hicieron bastante densos y aburridos, pero aún así merece la pena leer algunos diálogos que no pasan desapercibidos y dan para reflexionar.
Por último, tengo que decir que el tema del incesto (presente durante toda la novela) y las diferencias de edad entre algunas relaciones, me han resultado bastante desagradables y me han hecho sentirme muy incómoda mientras leía. Pero aún así, es algo que forma parte de la novela y que la marca de principio a fin.
En definitiva, una genialidad.
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Tamichi
 21 junio 2020
100 años de soledad .
-La obra Pertenece al género del realismo mágico y por ello aparecen elementos irreales.
Una excelente obra, estructurada de una manera fantástica, narración sencilla y trama interesante que atrapa desde la primera página.
-Una trama que se desarrolla en torno a las aventuras y desventuras de una familia. La familia “Buendia” Generación tras generación. Para ser más exactos, seis generaciones. Para ello viene genial el árbol genealógico que traen algunas ediciones. Y si no, siempre se puede ir apuntando, ya que tiene cantidad de nombres repetidos. Y puedes liarte un poco.
-Una de las cosas que me gusta del libro, aparte de la buena descripción de los personajes, es la infinidad de recursos literarios que utiliza en la obra. Metáforas , símbolos...
Es una novela que deberíamos leer todo el mundo. Lo recomiendo 100%..
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Citas y frases (20) Ver más Añadir cita
rebecacantarerorebecacantarero10 febrero 2020
Cuando las cosas andaban mejor, se levantaba a las once de la mañana, y se encerraba hasta dos horas completamente desnuda en el baño, matando alacranes mientras se despejaba del denso y prolongado sueño. Luego se echaba agua de la alberca con una totuma. Era un acto tan prolongado, tan meticuloso, tan rico en situaciones ceremoniales, que quien no la conociera bien habría podido pensar que estaba entregada a una merecida adoración de su propio cuerpo. Para ella, sin embargo, aquel rito solitario carecía de toda sensualidad, y era simplemente una manera de perder el tiempo mientras le daba hambre.
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Merysg3Merysg302 enero 2021
-Dime una cosa, compadre: ¿Por qué estás peleando? - dijo Aureliano.
-Porque ha de ser, compadre- contestó el Coronel Gerineldo Marquéz-: por el gran partido liberal.
-Dichoso tu que lo sabes- contestó el-. Yo, por mi parte, apenas ahora me doy cuenta de que estoy peleando por orgullo.
-Eso es malo- dijo el Coronel Gerineldo Marquéz.
Al coronel Aureliano Buendía le divirtió su alarma. -“Naturalmente”, dijo, "pero en todo caso, es mejor eso, que no saber por qué se pelea". Lo miró a los ojos, y agregó sonriendo:
-O de pelear como tú, por algo que no significa nada para nadie.
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TamichiTamichi22 junio 2020
“La búsqueda de las cosas perdidas está entorpecida por los hábitos rutinarios, y es por eso que cuesta tanto trabajo encontrarlas”
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rebecacantarerorebecacantarero10 febrero 2020
Fernanda, en cambio, lo buscó únicamente en los trayectos de su itinerario cotidiano, sin saber que la búsqueda de las cosas perdidas está entorpecida por los hábitos rutinarios, y por eso cuesta tanto trabajo encontrarlas.
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TamichiTamichi22 junio 2020
“La única diferencia actual entre liberales y conservadores, es que los liberales van a misa de cinco y los conservadores van a misa de ocho”
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Videos de Gabriel García Márquez (11) Ver másAñadir vídeo
Vidéo de Gabriel García Márquez
En junio de 1950, mientras trabaja de periodista, García Márquez publicó el primero de una serie de textos que irían saliendo en distintas revistas con la advertencia: «Apuntes para una novela». Difíciles de conseguir durante décadas para sus lectores hasta la llegada de «Camino a Macondo», ahí están «La casa de los Buendía», «La hija del coronel», «Un día después del sábado»Â y, entre otras extraordinarias ventanas a ese pueblo que comenzaba a tomar forma, este «Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo».

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Texto de Gabriel García Márquez narrado por Juliet Restrepo.Crédito Imagen ilustrativa: Getty Images.
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El perfume, Patrick Süskind
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