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Antonio Prometeo Moya (Traductor)
ISBN : 8417761705
Editorial: Duomo ediciones (28/09/2020)

Calificación promedio : 4.33/5 (sobre 9 calificaciones)
Resumen:
TODOS TENEMOS RESERVADA UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD

Si alguien te preguntara hoy si estás satisfecho con tu vida, ¿qué responderías?

Quisquillosa, malhumorada, terriblemente solitaria. Missy Carmichael tiene una vida sin demasiados cambios ni emociones. Ya casi nunca habla con su hija, y su hijo y su único nieto viven en Australia, en las antípodas del mundo. Sabe que quizá su comportamiento tiene mucho que ver con su soledad, pero cambiar ... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (9) Ver más Añadir una crítica
LAKY
 04 diciembre 2020
Missy Carmichael tiene setenta y nueve años. Desde que ha perdido a su querido marido Leo vive sola en la gran casa familiar. Una casa con un gran desván en el que se amontonan los recuerdos. Una casa muy difícil de mantener. Sus hijos hace ya años que no viven con ella. Con su hija mayor Melanie nunca se ha llevado demasiado bien. Vive en otra ciudad con su pareja y apenas se ven, ni siquiera se llaman por teléfono. Su hijo al que adora –lo mismo que a su nieto, un niño muy pequeño- vive en Australia con su mujer y no puede viajar a menudo a Londres para visitar a su madre. Por sus circunstancias actuales Missy es una persona solitaria. Su carácter huraño y reservado no la hace propensa a abrirse a nuevas relaciones.
Pero un día, casi por casualidad, conoce a dos mujeres Silvye y Angela y al pequeño hijo de esta última, Otis. Aunque le cuesta y aunque ambas mujeres son mucho más jóvenes que Missy, entre las tres se va a establecer una bonita amistad. Que quizás empiece de una forma algo interesada por parte de Angela –tener una canguro para su hijo- pero que, finalmente, va a conseguir sacar a Missy de su ostracismo. Más aún cuando Ángela le pide un favor: cuidar de Bob o Bobby, la perra de una amiga que se está separando y que durante unos meses no puede tener con ella. Y Bobby cambiará completamente la vida de Missy.
Me ha gustado mucho “La segunda vida de Missy”. Básicamente, porque me ha dado más de lo que esperaba. Comienza como una novela bonita sobre la amistad y una piensa que va a seguir de forma más o menos lineal hasta llegar a un bonito final. Lo que no se espera –o, al menos, no lo esperaba yo-, era que antes de ese final me esperaban unos cuantos giros argumentales y unas cuantas sorpresas que no sólo me han gustado sino que me han emocionado e, incluso, han conseguido sacarme alguna lagrimilla.
La novela se basa en un personaje que no es precisamente simpático. Missy no es una encantadora viejecita que nos vaya a tener de su parte desde el minuto uno. Acabaremos estándolo, sí, pero será tras un largo camino. Porque Missy no es mala mujer pero es bastante reservada, poco sociable, un tanto estirada, pesimista, huraña… no es precisamente la alegría de la huerta. Tampoco es que sea un monstruo; es, simplemente, una mujer solitaria y un tanto sosa. No parece la protagonista típica de una novela, ¿verdad? Y, sin embargo, según vamos descubriéndola, acabaremos entendiéndola y eso hará que le cojamos cariño; eso y que se va abriendo (a nosotros los lectores y a su propio mundo). Empieza a darse a los demás, a hacer favores y con eso consigue ser ella la primera beneficiada.
La novela transcurre en el presente y ocupa unos cuantos meses de la vida de Missy, hasta que cumple los ochenta años y un poco más. Pero los flashbacks al pasado serán constantes y así conoceremos a una Missy joven, universitaria. Una joven que en una fiesta conoce a Leo. Y, a partir de ahí, todo girará en torno a Leo No es Missy una mujer en la que los sentimientos estén a flor de piel pero su adoración por Leo es más que evidente, por encima de otras personas, incluso de sí misma.
Según va evolucionando la parte del pasado, según la evoca Missy, veremos que hay algo que aún no nos quiere decir. Algo que ha hecho y que le duele en el corazón, cosas de las que se siente culpable y que no le dejan vivir en paz.
Junto a Missy, la mejor desarrollada de la novela, tenemos a Angela y a Silvye así como a la hija de Missy que aparece en unas cuantas escenas. También a Otis, el personaje que aporta ternura a la narración. Pero, sobre todo, tenemos a la que para mí es la gran protagonista de la novela junto a Missy: Bobby, mi personaje preferido. La perra prestada es la que verdaderamente provoca el cambio en Missy. Ella no la quería, no le gustan los perros y no quería hacer ese favor, pero acaba haciéndolo y en Bobby encontrará a la mejor de las amigas. Con Bobby hablará, compartirá techo y, sobre todo, se abrirá a los demás. A un perro hay que sacarlo a pasear y, si vas siempre a los mismos sitios, acabas entablando relación con otros paseantes de perros. A Missy Bobby le obliga a salir, a pasear, a hablar con gente; gente con la que acabará entablando amistad.
La novela se estructura en cuarenta y nueve capítulos de más bien corta extensión. Tanto en la trama del presente como en los flashbacks al pasado es la propia Missy quien nos irá contando su historia. Por eso, la llegaremos a conocer muy bien, con sus cosas buenas y con sus cosas malas. Porque Missy no nos oculta información aunque, eso sí, la dosifica. Va poco a poco y, sobre todo sus culpas, las tiene ocultas hasta que ya no puede más y acaba por confesárnoslas. Missy habla con un lenguaje claro y sencillo, sin grandes artificios. La novela avanza a un ritmo moderado, tomándose su tiempo cuando la escena lo requiere. No es una novela con grandes sobresaltos ni momentos de tensión narrativa hasta casi el final; un final en el que los acontecimientos se precipitan, se desvelan las sorpresas y aumenta la tensión y la emoción. Un final realmente bonito y conmovedor.
Conclusión final
La segunda vida de Missy” es un canto a la amistad así como una novela sobre la culpa y el perdón y sobre las nuevas oportunidades. Una bonita historia que merece la pena ser leída.

Enlace: http://librosquehayqueleer-l..
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oscarseron
 02 diciembre 2020
La autora, Beth Morrey, nos presenta a una mujer (Missy), madre de dos hijos adultos a los que raramente ve y un nieto de corta edad que vive en Australia con sus padres, acomodada en su vida solitaria y poco acostumbrada a socializar que le ha llevado a crear un escudo de timidez y frialdad con el mundo exterior. Pero que el encuentro casual con dos mujeres, Sylvie, que tiene dos perros, y Angela, que tiene un hijo (Otis), en el parque pondrá patas arribas su vida y cambiará su visión sobre sí misma.
De esta manera Missy va rompiendo sus barreras y el aislamiento autoimpuesto, hasta acepta cuidar del perro de una amiga de Angela, Bob (hembra), que será la que termine de hacerla estallar su burbuja de soledad.
Conforme vas leyendo te vas dando cuenta que todos, por muy sociables o extrovertidos que seamos, necesitamos del resto de la humanidad, representados en los amigos, para afrontar nuestros temores y no caer en la depresión por soledad.
Además de que tener amistades, animales a los que cuidar o cualquier otra afición nos hace ser más visibles al mundo. Y quizá más felices.
También tiene la novela regresiones de la protagonista a otras épocas de su vida cuando vivía con toda su familia en la casa familiar, que ayudan a entender mejor su presente y el porqué de su Ser tan rígido, desconfiado y con tan baja autoestima.
Es esta una novela del llamado género feelgood, o en traducción libre visión positivista, una gran oportunidad para todas aquellas personas tímidas, o con la autoestima baja, pues les puede servir de ayuda, algo así como una terapia de autoayuda al verse reflejadas en la forma de ser o actuar de Missy (especialmente al principio de la obra y observar cómo va floreciendo conforme avanza la novela), para conseguir lo mismo que la protagonista o al menos ser un apoyo para no decaer en el intento.
Otras de las cosas que nos hace observar es que a esas personas que queremos y llamamos amigos, nos aceptan tal y como somos sin pedir nada a cambio. Y además están ahí para ayudar cuando lo necesitamos.
También nos enseña que el amor, cuando es de verdad, sobrevive a todos los males y al paso del tiempo. Este amor puede ser fraternal, de novios, a los amigos o a nuestras mascotas.
Incluso tiene la novela una confesión final inesperada y que sobrecoge el ánimo del lector.
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Inquilinas_Netherfield
 10 diciembre 2020
Cuando conocemos por primera vez a Millicent Carmichael (antes Jameson) reconocemos a una mujer con las huellas de la vida: las arrugas, las carnes flácidas y caídas, el dolor de huesos, las varices que recorren sus piernas... Una apariencia que expone la existencia de una persona que nació hace ya algunos años.
Millicent, Missy, es una anciana de 79 años que, mientras se despide de la última navidad que ha pasado con su hijo y su nieto (apenas se ven porque ellos viven en Australia y ella en Londres), siente que sus días solo sirven para subsistir en su casa vieja y grande. La soledad se ha apoderado de ella, su marido hace algún tiempo que ya no le acompaña y el año anterior finiquitó la relación con su otra hija. Cada día emergen la soledad y la apatía como una niebla que, además de enfriar sus viejos huesos, entumece sus sentidos para relacionarse con todos y con todo aquello que no sean recuerdos compartidos con su marido (el catedrático Leo Carmichael), su casa y las añoranzas que esta le transmite sobre la crianza de sus hijos.
En su memoria comienzan a aparecer reminiscencias de su pasado y decisiones que tomó por y para los demás de las que parece un tanto arrepentida. También aparecen los y si esto, y si aquello, y si no...
Así pues, tenemos a una protagonista que se siente una vieja descartada, pero también orgullosa y picajosa a la que por nada del mundo le gusta molestar, pedir ayuda o apoyarse en los demás, aunque sean de la familia. Prefiere aguantarse con su soledad y su nostalgia, aislarse en su casa e imponerse una clausura en la que solamente tienen permitida la entrada los fantasmas y los recuerdos del pasado. Pero todo cambia cuando la oportunidad se cuela por la rendija más imprevista de la mano de Angela, su hijo pequeño Otis, Sylvie y, sobre todo, la perra Bob.
Los nuevos conocidos de nuestra picajosa Missy le toman la medida, franqueándola por todos lados y disolviendo todas sus excusas para que les dé una oportunidad, les deje entrar en su vida y los nutra de recuerdos y experiencias. A cambio de todo ello le insuflan energía, haciéndole renacer como una persona individual que quiere vivir y celebrar sus días (independientemente de los que le queden) para tomar su propio rumbo.
En La segunda vida de Missy, Beth Morrey dibuja y colorea un retrato sobre las costumbres, las relaciones sociales y el positivismo en relación con una vida plena, llena e independiente de la edad, las circunstancias y el lugar donde se viva.
Las vidas no compartidas y la soledad como enfermedad (no solo mental sino también física) son situaciones muy presentes en nuestros días que se deben combatir (si se puede) tanto si es en solitario como con ayuda. En esta novela la autora nos hace ver cómo las cosas más nimias, lo cotidiano, los amigos, las mascotas, los cafés acompañados... pueden curar y transformar al mismo tiempo toda una vida de dedicación hacia los demás. En su obra encontramos un cántico al optimismo y los milagros del día a día de los que no somos conscientes, y de ella extraemos una maravillosa moraleja: todas nuestras jornadas, con sus amaneceres y crepúsculos, merecen ser vividas, pues en cada una de ellas nos hallamos ante un nuevo renacer.
Enlace: http://inquilinasnetherfield..
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MisLecturas
 06 enero 2021
¿No os ha pasado que en ocasiones vuestra mente pide a gritos salir de vuestra zona de confort literaria? A mí sí, y en ese momento necesito algo diferente a los géneros que habitualmente suelo leer, por ese sencillo motivo elegí "La segunda vida de Missy", una novela que tiene la soledad y la amistad como temas principales sobre los que pivota todo su argumento.
Londres, enero de 2016. A sus setenta y nueve años, la vida de Missy Carmichael se ha vuelto demasiado rutinaria. Pasa sus días reviviendo el pasado, evitando el contacto con la gente y leyendo necrológicas, viendo como sus contemporáneos van cayendo uno tras otro, afligida por una familia con la que ha perdido casi todo contacto y atormentada por los ecos de sus pasos en una casa vieja y vacía. Un día, en el parque, sufrirá un desvanecimiento y dos mujeres se van a preocupar por su estado. Es solo un pequeño gesto, nada especial, pero algo que nadie había hecho por ella en mucho tiempo. A partir de ese momento se abrirá una grieta en el caparazón tras el que se refugiaba, llegando los estímulos a su gris existencia, y gracias a la llegada de Bobby sus días comenzarán a llenarse de actividades y de color…
"La segunda vida de Missy" articula su argumento en cuatro bloques y un total de cuarenta y nueve capítulos de corta extensión, lo cual impulsará el ritmo lector. A esto hay que sumarle una serie de flashback con los que la autora nos embarca en un recorrido por el pasado de Missy que gradualmente nos dibujará un retrato fidedigno, desde que estudia en la universidad y luego forma una familia, para comprender cómo se ha ido fraguando su personalidad y que el lector pueda entender cómo una joven tímida e insegura se aferró tan intensamente al cuidado de sus hijos que se olvidó de sí misma.
Alrededor de nuestra protagonista principal hay un reducido elenco de personajes secundarios, indispensables para el desarrollo de la historia, con sus diferentes registros pero sus contornos difusos. Entre ellos hago especial mención a dos mujeres muy dispares entre sí, vibrantes y divertidas, Sylvie y Angela. Esta última me ha gustado especialmente porque es jovial, descarada y atrevida, y algunas de sus payasadas me hicieron sonreír. Destacable también es el personaje perruno de Bobby, una criatura desenfadada, sencilla y vital. Una compañera sin secretos ni exigencias que le dará compaña y logrará sacar a Missy de su apatía. Y por supuesto, brillando con luz propia como un faro en medio de una noche brumosa está el personaje de Missy, una octogenaria solitaria y orgullosa que se niega a que la compadezcan, que encontrará la amistad donde menos se la espera. Una paria social con cicatrices emocionales e incapaz de procesar sus sentimientos, que necesita construir a su alrededor un pequeño círculo de amistades que la protejan de la pérdida de su esposo y la gélida relación que tiene con sus hijos, a la que veremos evolucionar y demostrarse a sí misma cuánto amor le queda todavía por ofrecer. Sin embargo, me ha faltado conexión emocional con ella.
Siguiendo el eco de la voz intimista en primera persona de su protagonista, un recurso demasiado arriesgado porque buena parte de la historia quedará sesgada, la autora nos introduce en una novela que explora la amistad y el tema de la soledad de una manera efectiva, algo tácito en nuestra sociedad actual que afecta especialmente a las personas mayores como estamos comprobando durante los últimos meses debido a la pandemia, que tanto daño está causando a nuestros ancianos.
Sintetizando: "La segunda vida de Missy" es una novela de lectura ágil y fresca, en la que se pone de relieve que nunca es tarde para amar si te rodeas de gente que te aprecia, y de cómo los días grises pueden llenarse de color si estás dispuesto a abrir tu corazón y a ser feliz. Que te hace reflexionar sobre el impacto que pueden tener en nuestro presente las decisiones tomadas en el pasado. Una historia de nostalgia y culpa, pero sobre todo de esperanza y segundas oportunidades, con algunas situaciones de humor y otras que pueden emocionarte, cosa que me ocurrió a mí conforme me acercaba al desenlace.
Enlace: https://www.mislecturas.es/2..
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Isanfer
 14 diciembre 2020
Optimista, cercana y entretenida novela en el estreno de esta autora británica llamada Beth Morrey.
Nos narra la historia de Missy, una mujer casi octogenaria, en plena soledad, con sus dos hijos alejados tanto física como emocionalmente, enfrascada en su rutina, malhumorada a tiempo casi completo, sin aparentemente grandes amistades, ni aficiones reconocidas, a quien por cuestión del azar la vida le ofrece una segunda oportunidad que sin duda alterará su modo de vida.

Un paseo por el parque, un encuentro inesperado y casual con dos mujeres, Silvie , la seguridad echa persona, con un importante círculo social, y dueña de dos perros, y Ángela, una montaña rusa personificada y madre de Otis, un niño de edad similar al nieto australiano de la protagonista. Será esta coincidencia la que provoque un giro a su rutinaria y anodina vida, gracias a ellas podrá volver a sentirse útil, a ganar vitalidad, a recuperar parte de esa autoestima perdida en su anterior vida, podrá volver a ejercer como abuela, y descubrirá hasta donde puede llegar el amor por los animales.
Es una historia de amistad, de superación personal, de valentía, que invita al optimismo y a valorar la compañía y el apoyo de la gente cercana para superar cualquier situación que pueda presentarse.
Durante la novela la protagonista hace continuos retornos al pasado, narrando a su vez su propia historia personal, llegando ya a su etapa casi última en la que se verá en la necesidad de tomar decisiones que quizás debería haber tomado antes.
Ambientada en un Londres actual, en un barrio común con sus parques, sus tiendas, sus gentes paseando o tomando café, con sus encuentros sociales que tanto se añoran en esta época y con una historia familiar muy cercana, muy natural, todo ello agiliza la lectura y poder empatizar con los personajes con suma facilidad.
La autora refleja de manera acertada el empoderamiento de la mujer tanto en la actualidad como a principios del siglo XX, cuando era más complicado, realiza guiños a la cultura y literatura griega dando datos y relatando episodios ante todo curiosos y metafóricos.
Una novela optimista que recomiendo a todo aquel lector o lectora que se encuentre en un momento bajo de ánimo, anclado en la monotonía y con ganas de cambiar o simplemente con ganas de pasar un buen rato.
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Citas y frases (5) Añadir cita
Inquilinas_NetherfieldInquilinas_Netherfield10 diciembre 2020
A mi edad, leer necrológicas es un peligro generacional, los contemporáneos van cayendo uno tras otro; cada necrológica era una cámara vacía en mi pequeño revólver.
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YoleoNovelaYoleoNovela20 enero 2021
A mi edad, leer necrológicas es un peligro generacional, los contemporáneos van cayendo uno tras otro; cada necrológica era una cámara vacía en mi pequeño revolver.
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YoleoNovelaYoleoNovela20 enero 2021
Pero entonces llegan los estímulos de la vida: invitaciones a comer, camas de perro, hacer de bruja en una boda.
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YoleoNovelaYoleoNovela20 enero 2021
Sylvie era una Atalanta moderna, una virgen cazadora, y no necesitaba manzanas que redujeran su velocidad.
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YoleoNovelaYoleoNovela20 enero 2021
Ser esa mujer relajada y animada, sacarla a la luz para que tapara a la otra.
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