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Manuel Gutierrez (Otro)Ismael Martínez Biurrun (Otro)
ISBN : 8412252047
Editorial: Ediciones El Transbordador (30/11/-1)

Calificación promedio : 4.6/5 (sobre 5 calificaciones)
Resumen:
Dicen de esa casa, esa que ves ahí con un seis pintado de verde en la fachada, que ahí se habla con los muertos. Que si pagas una módica cantidad te pondrán en contacto con el más allá. ¿Qué puedo decirte? He visto salir de ella a hombres descompuestos, lívidos. A mujeres llorando que no volvieron jamás.

También vi, hace años, cómo se llevaban a la madre en una bolsa para cadáveres. Las ambulancias paran mucho por aquí, sí.

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Críticas, Reseñas y Opiniones (4) Añadir una crítica
Inquilinas_Netherfield
 10 octubre 2021
En lo que va de año no he colgado ni una sola reseña que no esté relacionada con alguno de mis múltiples retos lectores y así seguirá siendo durante un tiempo, pero hoy toca descansar un poco y cambiar el chip. Asuntos de muertos es una novela que me ha sorprendido mucho de una autora que no conocía pero de la que quiero seguir leyendo su obra. Hace ya cosa de dos meses que lo leí y todavía tengo algunas escenas en la cabeza. Cuando un libro deja esa impronta es porque ha conseguido su objetivo de llamar la atención del lector, de llegarle de alguna manera y provocar una reacción, sea cual sea esa reacción.

La sinopsis oficial de la editorial es fantástica porque dice mucho en general en cuanto al misterio y oscuridad que rodean tanto a la casa como a sus moradores, pero nada en absoluto sobre la historia en sí misma que contiene ni los acontecimientos que se narran en el libro. Y claro, yo ahora me encuentro en la tesitura de hasta donde ir en el esbozo inicial que os doy de la trama. Ya sabéis que soy de hablar mucho pero de no adentrarme demasiado para no desvelar más de la cuenta (o al menos eso intento), y esa máxima de contar poco, muy poco, se impone elevada a la máxima potencia al intentar un acercamiento a Asuntos de muertos.
¿Qué os cuento entonces? Pues que tenemos una casa con el seis pintado en la puerta, una casa a la que no deberíais entrar ni aun siendo invitados. Durante años se vivió entre esas paredes una gran mentira, la mentira de "bienvenido seas mientras nos retribuyas en dinero y especies, que vamos a hacer como que hablamos un ratito con tu familiar muerto", mentira que daba de comer a sus habitantes gracias al sufrimiento y horror que infligían a otras personas. Se aprovechaban de su buena fe, de su dolor, de su credulidad, y montaban un espectáculo que hoy en día se convertiría en un reality show de masas. Un negocio muy rentable para el que, al fin y al cabo, había que poner los remilgos y la empatía a buen recaudo. El padre y la hermana mayor no tienen problemas en hacerlo; la hermana pequeña, Victoria, nuestra narradora, es otro cantar. Nos cuenta la historia a toro pasado, apuntalando los momentos en que fue consciente de muchas cosas de las que no había tenido ni idea antes y, sobre todo, nos lleva poco a poco hacia otro plano, ese en el que el fraude ya no es fraude y el teatro no es teatro... ese en el que lo que ha estado fingiendo durante toda su vida es mucho más real de lo que le gustaría... ese en el que el mundo de los muertos ha llegado para quedarse y su familia disfuncional va a pagar las consecuencias. Porque esos muertos son suyos y hay que apechugar con ellos.
Y esto que os cuento es como contaros nada salvo un arañazo en la superficie de la historia. Intentar ponerle una etiqueta a Asuntos de muertos sería como querer ponerle puertas al campo: se podría intentar, pero sería una pérdida de tiempo. Aun así, si hubiese que definirlo en cuatro palabras, quizás escogería esta dicotomía: terror y elementos sobrenaturales por un lado, amor y familia por otro. Podría añadir veinte más, pero creo que estos cuatro definen a la perfección las aristas tan diferentes, contrapuestas y casi contradictorias que a priori pueden definir el libro, y que sin embargo son totalmente exactas y se combinan a la perfección dentro de la trama. La propia autora dice que ella escribe sobre el amor, algo indudable una vez que se ha leído la novela, pero amor a su manera, que es una manera espeluznantemente sentimental y sentimentalmente espeluznante. O algo así. A ver si sé explicarme.
Asuntos de muertos es una novela de terror aunque al principio parezca que no porque se habla de fraudes, de engañifas, de sentido del espectáculo y de total carencia de empatía. Pero ese terror llega, aunque quizás no de la manera que el lector anticipa al abrir el libro. Porque sí, tenemos escenas impactantes e incluso alguna un tanto desagradable (de hecho esto es un aviso: si sois de estómago débil y asquerosillos con según qué cosas, lo mismo tenéis que leer algunos párrafos en diagonal...), tenemos fantasmas y tenemos una máquina con la que se invoca a unos muertos con muchas cuentas pendientes, pero el terror real de este libro proviene del amor totalmente disfuncional que ata a los miembros de esta familia con lazos imposibles de deshacer. Porque el amor que se muestra en esta historia es de los que duelen, de los que asustan, de los que cuesta entender desde fuera pero lo es absolutamente todo para los que respiran gracias a él. Y así, en esta noria eterna que da su vuelta del terror cada 24 de julio, viven atrapados unos personajes que giran y giran y giran sin que esa noria aminore su velocidad lo suficiente para que ellos puedan saltar y huir sin mirar atrás... en el improbable caso de que quisieran hacerlo, claro. Odian estar subidos a la noria, pero no podrían sobrevivir fuera de ella.
Libro muy visual, casi cinematográfico en cada palabra y diálogo que salen de la cabeza de esta autora, se nutre de unos personajes que no han nacido para gustar al lector, mucho menos para buscar su simpatía. Avanzamos hacia delante y hacia atrás, tenemos que viajar constantemente al pasado para intentar entender el presente. Victoria es la que nos narra todo, la antiheroína que se pasa la vida muerta de miedo y aun así intenta boquear fuera del fango negro en el que vive en busca de un atisbo de existencia que no esté corrupto ni acechando entre las sombras. Solo ella podría querer con esa lealtad constante, eterna e incomprensible a su hermana Mara, un personaje horrible sin excusas. Victoria no le tiene muy en cuenta ninguna de las cosas que le hace porque a lo que mucho abunda, uno se acostumbra. Yo como lectora acepto ese amor porque se me ofrecen las claves para hacerlo y porque en esas claves está el núcleo mismo alrededor del que gira toda esta historia, pero ya me guardaré muy mucho de darle mi bendición. Sí, Mara es horrible y el padre de ambas, André, va subido en el mismo carro. Menos mal que por ahí pulula Arti, único faro cuya luz tenue alumbra un poco tanta oscuridad.

En definitiva, tenemos a un padre y sus dos hijas, un negocio en el que se tima a los vivos y se rapiña cosas a los muertos, una máquina infernal que parece formar parte del engaño pero que la hija pequeña sabe (o quizás no sabe, pero lo hace igualmente) cómo usar de otras maneras, unos fantasmas que encuentran su camino cuando esa máquina infernal es usada del modo apropiado, y unas vidas, las de ese padre y esas dos hijas, pendiendo del hilo de una cordura muy mermada que apenas sobrevive gracias a la fuerza de las hilachas de un amor tan enfermo como absoluto. No, Asuntos de muertos no es una novela de una sola lectura. Bueno, lo es si el lector así lo decide, y probablemente esa lectura le ofrezca mucho (y más) de lo que espera de ella, pero yo me quedé con la sensación (luego confirmada por la autora en su epílogo final) de que hay muchas miguitas de pan a lo largo de la historia que solo se pueden apreciar cuando ya conoces el todo y tienes los elementos suficientes para hilar fino con sus partes por separado. En cualquier caso releeré la novela. No será este año probablemente, pero no faltaré a esa cita... y me guardaré muy mucho de que no haya ceniceros ni tijeras cerca, que nunca se sabe cuando los fantasmas pueden asomar su espectral patita fuera de las páginas, y las consecuencias no son demasiado halagüeñas.
¿Recomiendo Asuntos de muertos? Mucho, sobre todo si os gusta la literatura oscura que escapa a gritos de los perímetros estrictos en cuanto a géneros literarios. Pero este libro hay que leerlo para entender el alcance de la historia que encierra y apreciar el modo en que está contada, así que no pienso contaros nada más. Invitados quedáis a adentraros en sus páginas. Eso sí, no puedo terminar sin elogiar la edición de El Transbordador que es, como acostumbran, simplemente magnífica, y las ilustraciones de Manuel Gutiérrez, que se funden con la historia. Si a esto se suma que durante toda la novela nos acompaña nada menos que La Voz, ¿qué más podemos pedir? (entre tanta alma atormentada, Frank Sinatra se encuentra como en casa, que al fin y al cabo es de lo que va este libro: del sentido de pertenencia, de tener un hogar al que volver... aunque ese hogar sea a ojos de los demás, objetivamente, un lugar de mierda).

Enlace: https://inquilinasnetherfiel..
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MariaT
 25 noviembre 2019
Siguiendo con las reseñas en las que participo como jurado en la sexta edición de los Premios Guillermo de Baskerville que celebra Libros Prohibidos, hoy quiero hablarles de una novela de terror que no solo les hará estremecer, sino quizá también agradecer por la familia en que les tocó crecer. O puede que no, y solo os haga renegar aún más fuerte por vuestra suerte. Porque sin importar lo que diga Tolstói no todas las familias son iguales, ni las felices ni las que están muy lejos de serlo.
¿Cómo sería vuestra vida si les hubiese tocado crecer sin madre y con un padre ausente? ¿Cómo habría transcurrido tu infancia si solo tu peculiar hermana mayor se ocupase de ti? ¿Y si vivieses en una casa opresiva que se convierte por error y por ambición en un lugar donde las personas tratan de contactar con sus muertos, para despedirse por última vez? Pueden dejar de imaginar, ya Nieves Mories lo hizo por todos nosotros en Asuntos de muertos, un libro tan opresivo que el horror duele, no de forma exclusiva por lo que cuenta, sino también por lo que solo se puede intuir.
“Nunca se irían, no, porque las cosas que no existen no pueden desvanecerse. Lo que ya está muerto no puede volver a morir. Las cenizas no pueden volver a arder”.
Esta es la historia de Victoria, Vic, una joven que creció sin madre y que carga con el estigma de que, tras su nacimiento, la que debería ser su guía y protectora decidió quitarse la vida. Pero a pesar de ese duro comienzo, podría aún ser una niña ¿feliz? si no hubiese crecido en un hogar donde su padre se encontrase ausente, y en el que esperaba cada muestra de cariño como quien está en el desierto y ansía unas gotas de agua para calmar la sed.
Si además, a la figura del padre que nunca está, le sumamos una hermana mayor que tampoco tuvo oportunidad de ser una niña normal y un negocio que busca lucrarse con el dolor ajeno, tenemos el cóctel perfecto para tener a una joven que llega a adulta y no sabe cómo vivir una vida normal. Una persona que no está preparada para el mundo real y que solo sabe interpretar el papel para el que la entrenaron desde que tenía siete años: ser la niña extraña y que da miedo mientras su padre hace negocios con la angustia de aquellos que quieren comunicarse con los seres queridos que han perdido.
“Vivíamos del miedo, comíamos del miedo. Los Asuntos de Muertos eran un negocio muy lucrativo, no iba a negarlo, pero requerían estómago y falta de escrúpulos y yo, esa noche, no podía hacerlo, ni siquiera como demostración”.
Dividida en cuatro partes, iremos descubriendo no solo el presente de Vic sino poco a poco también su misterioso y tormentoso pasado. Podremos observar cómo de compleja es su relación con Mara, que no solo es su hermana mayor y su mitad, sino también su antagonista. Una persona a la que quiere con locura y a la que casi odia con la misma intensidad. Capaz de hacerla inmensamente feliz y de herirla en la misma medida. Ahora que Mara finge tener una vida normal, lejos de la casa que las vio crecer y que está a punto de casarse con un hombre que le dará estabilidad, se producirá un reencuentro entre las hermanas que traerá consigo parte de ese pasado que debió quedarse enterrado en esa casa con el número seis pintado en la pared.
Porque si hay algo que nos demuestra Mories es lo complejo que es alejarse de las cosas y personas que nos hacen daño. Volver al hogar nunca es fácil y más si allí no se guardan muchos momentos felices, pero parece que Vic no puede o no lo quiere evitar. Así que, cuando sabe que necesitan de su ayuda, no duda en acudir para asistir a quienes nunca la trataron con verdadero amor. Pero pronto descubriremos que no importa cuántos secretos creemos saber, a medida que avanzamos en la novela se revela que ese pasado es mucho más siniestro y cruel de lo que nos puede parecer en un primer momento.
“Yo también lo llevaba escrito hasta en los huesos y lo llevaría toda la vida. Nosotros no sabemos perdonar. Nosotros no sabemos olvidar. Así había sido siempre. Así seguiría siendo”.
Cada nueva pieza que se revela del pasado hace que toda la historia nos aflija un poco más. Desde el aparente amor incondicional que se profesaban sus padres, a todos los infames detalles que rodean la muerte de su madre. Cómo cada nueva sesión de Asuntos de muertos fue afectando la estabilidad de Vic y lastrando su futuro. Pero, sobre todo, cómo la relación de Mara y Vic fue siempre una montaña rusa, donde una niña que nunca pudo serlo del todo trataba de criar a otra niña que nunca dejó de serlo.
Mories va creando una historia que alterna entre presente y pasado. Una que te atrapa entre sus garras y de la que no te logras liberar, ni siquiera cuando cierras el libro. Con un estilo cuidado, por momentos poético y también muy visceral en el que nada está escrito al azar y en el que no puedes parar de resaltar frases. Es una obra donde los elementos sobrenaturales, aunque impactantes cuando hacen su aparición, no son lo más interesante. Es lo que hacen las personas lo que nos causa verdadero horror y repulsión. Son sus acciones, inacciones y palabras lo que logra que avanzar sea doloroso y que trasforman la lectura hasta unos niveles de opresión y desasosiego difíciles de conseguir. Desde aquí solo puedo aplaudir a la autora por crear una obra que duele tanto y que deja verdadera huella (o sería mejor en este caso hablar de cicatrices).
“Soy la incógnita de una ecuación errónea desde su planteamiento. Soy un elemento inestable, como la nitroglicerina. Soy lo que nadie debe ser”.
Amores monstruosos, el horror en lo cotidiano, los límites entre el afecto y la crueldad, lo difícil que es encajar cuando eres diferente, la absolución y la incapacidad de perdonar a otros y a nosotros mismos… Asuntos de muertos, de Nieves Mories, es una novela impactante y adictiva que nos lleva a acompañar a una protagonista que, pese a tener todo en contra, trata de sobrevivir. Aunque duela y sea difícil. A pesar de que la vida se encargue de ir reabriendo heridas y dejando cicatrices. Sin importar que siempre esté acompañada del “chas, chas, chas” de unas tijeras. Si necesitan una lectura de terror impactante y diferente tienen que darle una oportunidad. Yo me quedé con ganas de seguir leyendo más de las historias de Mories y creo que a ustedes les parará lo mismo.
Enlace: https://inthenevernever.blog..
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Soraya47
 12 marzo 2021
Cuentan que, en el interior de la casa con un seis pintado en la fachada, se habla con los muertos. Dicen que han visto salir de ella a hombres lívidos y a mujeres llorando. No suelen descorrer las cortinas, apenas hacen la compra y ni se relacionan con nadie. El padre dejó de trabajar para llevar este negocio desde casa, “Asuntos de Muertos”, lo llaman.
La historia de Nieves Mories es una novela de Terror contemporánea difícil de olvidar. Viaja de un lado a otro en el tiempo capturando al lector sin dejarle espacio para que escape de sus páginas. El texto bellamente afinado, acompañado de momentos casi poéticos, está impregnado de una rica descripción, generando tensión y una atmósfera que a veces te hace detener la lectura. Necesitas escuchar que tu corazón sigue latiendo…
Si bien existen elementos sobrenaturales aterradores, serán las personas los verdaderos monstruos aquí. La naturaleza humana asoma su espantosa cabeza mostrándose en su forma más cruel y egoísta. Son las memorias del pasado y el presente de una familia contada por una de las hijas. No fue un hogar feliz. Era un sitio horrible donde no solo hacían negocios con los muertos, sino que también ellos crearon los suyos. Victoria, nuestra protagonista principal, narra lo que fue su vida en manos de unas personas que en vez de amarla la llenaron de demonios personales que nunca lograría sacarse. Su hermana, alma inseparable, en cierta forma sin culpa, terminó de destrozarla. Tal vez Victoria no debería querer volver a casa. Es un lugar que representa el dolor donde su memoria pinta los pasillos de unos recuerdos horribles… Y, sin embargo, regresa de todos modos.
La autora sacará a la superficie el conflicto interno que todos experimentamos cuando lo que debemos hacer y lo que nos sentimos obligados a hacer, están en guerra. Un texto repleto de sentimientos, intensas cicatrices que ya no duelen pero siguen recordando tragedias. Personajes magníficos, vivos, rotos con tendencia al suicidio, que se aman con la misma fuerza con la que desean destruirse. Visiones, relojes invertidos, tijeras manchadas de sangre y una habitación llena de espejos. Una historia de amor, del amor que debían tenerse, pero nadie les enseñó a hacerlo. Una historia de cómo pasa el tiempo y este ni perdona ni olvida. Romance, sexo y un juego de café de porcelana que huele a sus antiguos dueños. La Casa Usher, así la llamaba Victoria. Vidas perseguidas para siempre por la sombra de la muerte. ¿Qué ocurre cuando damos más amor del que recibimos? Una máquina que invoca a los muertos… ¿Fue siempre un simple juego? Las tijeras, el regreso de esas tijeras, chas, chas, chas…
Hermosa, cruel, demasiado real, deseas ponerte en su piel, pero esa locura que arrastra, te hace apartarte de ellas prefiriendo verlo todo dentro de una novela de ficción. Lo que ocurre es que no lo es. Lo sabes, porque algunos de los hechos puedes haberlos vivido.
Hubo páginas que, sin darme cuenta, las leía moviendo los labios, dejando salir pequeños susurros. No da miedo, pero la historia aterroriza sumergiéndote en una extraña melancolía. Letras de Sinatra, matices acompañando una narración donde se domina la palabra… Increíble novela. La recomiendo mucho y al mismo tiempo tengo miedo de hacerlo, porque es un libro que una vez cerrado, la historia seguirá atormentando al lector.
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Kyrylys
 17 octubre 2021
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Citas y frases (5) Añadir cita
Inquilinas_NetherfieldInquilinas_Netherfield10 octubre 2021
A lo mejor es tan sencillo como que no debimos jugar a la mierda de los Asuntos de Muertos, ¿no te parece? A lo mejor es que engañar a los vivos, saquear a los muertos y organizar un circo de visiones de ultratumba no era una buena idea. No sé. Se me ocurre empezar por ahí.
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MariaTMariaT25 noviembre 2019
Soy la incógnita de una ecuación errónea desde su planteamiento. Soy un elemento inestable, como la nitroglicerina. Soy lo que nadie debe ser.
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MariaTMariaT25 noviembre 2019
Vivíamos del miedo, comíamos del miedo. Los Asuntos de Muertos eran un negocio muy lucrativo, no iba a negarlo, pero requerían estómago y falta de escrúpulos y yo, esa noche, no podía hacerlo, ni siquiera como demostración.
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MariaTMariaT25 noviembre 2019
Yo también lo llevaba escrito hasta en los huesos y lo llevaría toda la vida. Nosotros no sabemos perdonar. Nosotros no sabemos olvidar. Así había sido siempre. Así seguiría siendo.
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MariaTMariaT25 noviembre 2019
Nunca se irían, no, porque las cosas que no existen no pueden desvanecerse. Lo que ya está muerto no puede volver a morir. Las cenizas no pueden volver a arder.
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