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Crítica de MarisaCB


MarisaCB
01 diciembre 2020
Lucy Maud Montgomery (1874-1942) fue una apasionada de la fotografía, costurera, esposa de un párroco y madre de dos hijos que escribió veinte novelas, quinientos relatos y un buen número de poemas.

En 1908, se publicó por primera vez la obra que la llevaría a la fama mundial y que ha perdurado hasta nuestro siglo "Ana la de Tejas Verdes". Se trata del primer volumen de ocho cuyo foco principal es la vida de la huérfana Ana Shirley.

Poco más se puede decir de esta historia que ha atravesado las barreras del tiempo, espacio, género, edad y evolución social cuyos temas son fácilmente representativos de todas las épocas; la adaptación en el medio, el sentimiento de orfandad, la relación con la familia, las primeras amistades, la aceptación social y el autodescubrimiento, entre otras.

Con una narrativa ágil, sencilla, amena, descriptiva, bucólica, ambiental y muy humorística, así como una prosa elaborada de amplio vocabulario, L.M. Montgomery expresó en la figura de Ana Shirley, y su entorno, grandes momentos autobiográficos y sus propios pensamientos.

La acción, a pesar de estar contado en tercera persona, se centra principalmente en la figura de Ana Shirley.

Este personaje destaca principalmente por ser una niña vivaracha, de fuerte carácter, soñadora, inocente, romántica, encantadora, honesta, imaginativa, parlanchina, locuaz, con ciertos aires de vanidad y con un gran corazón. A su corta edad ha sufrido muchos desplantes de familias que solo la han utilizado como niñera o criada, siendo por ello su mayor deseo amar y ser amada.

En un principio la figura de Ana puede resultar irritante e incluso repelente por su pretenciosa forma de hablar y su grandilocuencia, sin embargo, poco a poco, Ana se hace hueco en el corazón del lector que logra empatizar con ella y reír con sus ideas descabelladas y comentarios dramáticos.

Además de Ana, numerosos personajes circulan entre las páginas de la novela. Todos y cada uno de ellos tiene una personalidad completa y un trasfondo complejo que en sus relaciones conforman un conjunto particular que otorga de forma maravillosa diferentes puntos de vista. No hay ni uno solo de estos personajes al que no se le coja cariño, inclusive aquellos que son desagradables o sienten animadversión hacia Ana y así lo expresan constantemente.

Destacan Marilla y Matthew, dos personas entrañables cuyos pensamientos son tan dispares y a la vez complementarios.

Marilla, es un personaje complejo por el cual L.M. Montgomery retrata la idiosincrasia isleña de la época, así como los valores predominantes en una sociedad en la que la reputación y respetabilidad pueden suponer un coste fatal para la familia. En contraposición, Matthew aporta un aire más melancólico, reservado, sensible, amoroso y condescendiente. En otras palabras, es la antítesis de su hermana, aunque a su vez conforman una pareja de lo más armoniosa.

Se podría decir que la obra está seccionada en dos partes, a pesar de que en la novela no está contemplada dicha separación. La primera, que compone alrededor de tres cuartos de la obra, narra la llegada de Ana a Tejas Verdes, su reconocimiento del lugar, adaptación y sus relaciones sociales. Todo ello ligado a un sinfín de intrépidas aventuras, desafortunados y divertidos accidentes y expresiones ingeniosas. A pesar de que la trama no decae en ningún momento el tiempo en el que transcurre la acción es muy lento.

A diferencia de ésta, en la segunda parte los años suceden de forma vertiginosa descubriendo a una Ana adolescente más madura en donde las anécdotas divertidas y los comentarios ingeniosos caen en descenso desarrollando problemas más serios como la búsqueda de un lugar en la sociedad, las primeras relaciones o la separación de la familia y amigos.

Como se puede apreciar, uno de los aspectos de L.M. Montgomery deja muy bien reflejado es el paso del tiempo y la maduración personal. En Ana, el lector, puede apreciar las diferentes etapas por las que todo ser humano debe pasar. de este modo, las nuevas preocupaciones, adaptaciones y problemáticas dejan de ser infantiles y se convierten en temas más serios y tangibles.

Al igual que Ana crece y madura el resto de personajes también lo hace, de esa forma se combinan y se muestran diferentes realidades creando una vista panorámica del pueblo y su realidad.

Del mismo modo, cada uno de los episodios, así como las conversaciones que mantiene Ana con los habitantes del pueblo, familia y amigos que la rodean, transmiten grandes valores y conocimientos como pueden ser la amistad, la sencillez, el esfuerzo, la familia, el amor por la naturaleza, la vanidad, la autoestima, la soledad, el amor o la aceptación, entre otros.

La obra no decae en ningún momento, los capítulos son breves y están repletos de historietas y aventuras que mantienen atrapado al lector, haciéndolo disfrutar y reír.

La ambientación que la autora describe es maravillosa. Los bucólicos parajes y el aire naturalista que tiene la obra quedan detallados de forma tan poética y minuciosa que el lector se sentirá completamente trasladado.

A pesar de ir dirigido a un público infantil, la cantidad de temáticas tratadas, las reflexiones que se hacen y los valores transmitidos convierten la obra en un imperdible para todos los públicos, pues cada lector rescatará y sacará alguna enseñanza.

Al igual que todos los clásicos que Edelvives se ha animado a publicar, la edición de "Ana la de Tejas Verdes" es una delicia para los sentidos. No solo por el formato de sus encuadernaciones y el cuidado con el que están diseñadas, sino también por las bellas ilustraciones que acompañan al texto.

En esta ocasión, Antonio Lorente presta sus pinceles para dar vida a la comunidad de Avonlea. Sus ilustraciones son sumamente bellas y reflejan a la perfección la esencia de la novela a través del retrato de aquellos momentos más significativos de la obra, aunado a la constante representación que presenta de la intensa conexión en que la historia está unida a la naturaleza. Los tonos cálidos, los paisajes y las expresiones en los rostros de los personajes complementan la edición de un modo sublime.

Como contenido adicional, Edelvives incluye un prólogo realizado por la nieta de la autora, Kate Macdonald Butler, un epílogo escrito por la conocida y aclamada autora de "El cuento de la criada", Margaret Atwood, y una breve biografía ilustrada de Lucy Maud Montgomery.

Sin duda alguna, "Ana la de Tejas Verdes" es una obra que ha dejado huella, y así lo reflejan las numerosas adaptaciones cinematográficas musicales, telefilms, obras de teatro y producciones radiofónicas, que se han realizado de la divertida y emotiva vida de uno de los personajes más mediáticos y entrañables de la literatura clásica, Ana Shirley.

Una novela que recomiendo abiertamente a todos los públicos cuya edición es digna de regalar, admirar y tener en la biblioteca personal como una joya de la literatura.
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