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Crítica de Vane24


Vane24
06 mayo 2021
Se podría decir que poco o nada conocía sobre "Ana, la de Tejas Verdes", así que ha sido todo un descubrimiento.

"Ana, la de Tejas Verdes" es una lectura catalogada como infantil-juvenil, aunque es apta para todas las edades. Yo he disfrutado mucho de su lectura, ha sido como volver a la infancia, a esos libros que leía antes de dormir y a esos dibujos animados o series tipo "Pippi Långstrump", más conocida como "Calzaslargas", que veía de pequeña con tanta ansia. Por la personalidad de Ana, su diálogos y su alegría, me ha sido imposible no recordar a Pippi, ya que en muchos aspectos de la personalidad de Ana he encontrado ciertos parecidos.

"Ana, la de Tejas Verdes", escrito en 1908 por Lucy Maud Montgomery, es de esas lecturas que perduran en el tiempo.

Su autora, nos traslada a Isla Príncipe Eduardo, en Canadá. Una época con coches de caballos, granjas dispersas, con una vida tranquila y rutinaria. Avonlea es el pueblo o aldea que la autora inventó para situar Tejas Verdes. No existe como tal, aunque se podría decir que es el alter ego de la aldea de Cavendish. Lo que sí existe, es Tejas Verdes, ya que además la autora pasó parte de la infancia en dicha casa de campo. Allí se inspiró para el escenario de su famosa serie, "Ana, la de Tejas Verdes". Buscando fotos por internet, no cuesta imaginar a Ana corriendo por los campos, en busca de su amiga Diana.

La lectura de "Ana, la de Tejas Verdes" me ha resultado muy amena, sencilla, pero también con un amplio vocabulario, y sobre todo, muy descriptiva.

Ana Shirley es una niña muy pizpireta, alegre, con mucha energía y una facilidad para imaginar desbordante. Esa imaginación y su manera de hablar, sus diálogos o en ocasiones, podríamos decir que monólogos, hacen que se gane el cariño de los ancianos Cuthbert y del resto de habitantes de Avonlea.

Con "Ana, la de Tejas Verdes" me he reído como hacía tiempo que no me reía, con esa risa infantil e inocente, al leer las locuras que se le ocurrían a Ana, o los problemas en los que, sin querer, se metía. Aunque reconozco que, con sus diálogos eternos y sus despistes, en ocasiones me ponía nerviosa. Pero la actitud que destila Ana durante toda la novela, sana, alegre y positiva, gana a cualquiera.

En "Ana, la de Tejas Verdes" el lector acompañará a Ana desde su infancia, con apenas 11 años, hasta sus 16 años, ya toda una señorita.

La historia da un cambio conforme Ana va creciendo. Nada más llegar a Tejas Verdes, Ana Shirley es soñadora, locuaz, con pequeños aires de vanidad y, como ya dije, una desbordante imaginación. Ana tendrá que hacerse un hueco en Avonlea, en el colegio, y hacer amigas. El lector vivirá con ella de primera mano esos primeros años, que pasarán lentamente y con muchos detalles. Además, Ana nos hará partícipes de sus preocupaciones, banales para los adultos pero de gran importancia para las niñas, como sería tener un vestido con mangas abullonadas, como el resto de sus compañeras, el color de su pelo o conseguir la aceptación por parte de ciertos habitantes de Avonlea.

Según Ana crece, la historia adquiere velocidad, ya que los años de lo que podríamos decir la adolescencia hasta la edad de los 16, pasan más rápido. En ella se puede apreciar el cambio de Ana, ya no es tan parlanchina, su imaginación y despistes han quedado en un segundo plano, para centrarse en sus estudios, conseguir sus metas, el cambio en la sociedad y los problemas familiares que de golpe se le vienen encima. Una Ana más madura, pero que no ha perdido su esencia pizpireta, que sigue viendo el lado bueno de todas las cosas y agradeciendo por cada flor que ve desde su ventana.

"Ana, la de Tejas Verdes" es una historia llena de aventuras, emociones, llena de enseñanzas y que todo aquel que lea, recordará con cariño.
Enlace: https://www.anikaentrelibros..
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