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ISBN : 8467047828
Editorial: Espasa (22/03/2016)

Calificación promedio : 3.92/5 (sobre 71 calificaciones)
Resumen:
La novela premiada es un intenso thriller psicológico protagonizado y relatado en primera persona por Raquel, una joven profesora de literatura en horas bajas que acepta una suplencia en un instituto de Novariz, el pueblo de donde, casualmente, procede su marido.En su primer día de trabajo, la joven se entera de que Elvira, su predecesora, se ha suicidado y al finalizar las clases encuentra en su bolso una nota que dice: «¿Y tú cuánto vas a tardar en matarte?».Decid... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (47) Ver más Añadir una crítica
GemaMG
 23 diciembre 2020
A veces mi costumbre de no leer la sinopsis y de permitir que algunos libros me entren por los ojos, con su portada y su título, hacen que me pierda lecturas más que recomendables.
Y esto es lo que me ha ocurrido con “El desorden que dejas”, es una estupidez, lo sé y sé que en algo debo cambiar, pero el título y la cubierta me inclinaban hacia un tipo de género que no suelo frecuentar y no indagué más. Hasta que vi una entrevista a la protagonista de la serie producida por Netflix y leí la reseña tanto de la novela como de la serie que hicieron mis compis blogueras de https://thebookslayers.home.blog/ y ya no pude dejarlo para más tarde.
Así que aquí estoy, para hablar de una novela no tan nueva, pero de actualidad por esa nueva serie que acabaré viendo, ahora sí, porque ya me he empapado de la trama.
Vamos a partir de la base de que es una novela negra en la que, de hecho, los protagonistas apartan, conscientemente, a los cuerpos policiales de la investigación, ignorándolos e incluso mintiéndolos y claro, eso tiene sus consecuencias, sobre todo para Raquel, la gran protagonista de esta historia.
Y voy a comenzar hablando de ella, de Raquel, porque es uno de esos personajes sólidos y coherentes que no se salen del guión de la novela en ningún momento.
Me ha sorprendido gratamente que el autor la utilice como narradora para contar esta historia terrible, más cercana a la realidad en sus inicios de lo que nos gustaría pensar, porque eso nos permite ponernos en su piel y vivir su angustia, su rabia, sus dudas y sus miedos desde dentro, viéndonos arrastrados al centro de la trama. Me ha sorprendido, más gratamente aún, la forma en que el autor es capaz de describir la personalidad fuerte y a la vez quebradiza de esta mujer, una mujer que se convierte en piel y huesos, en corazón y mente, que se materializa ante nuestros ojos como lo que es, una profesora vocacional, obligada como muchos otros a recomenzar en distintos institutos por tiempos más o menos cortos e intentar hacer las cosas lo mejor posible, teniendo, en muchos casos de frente a alumnos y padres para quienes su fugacidad en el puesto dan alas a acciones no solo inmorales sino, en algunos casos, incluso delictivas.
El autor es capaz de impregnar de realidad, no solo ese ambiente de los centros de educación secundaria, sino la vida que los adolescentes (no todos, eso también es cierto), desarrollan fuera de los mismos. Y es que en este caso me gustaría pensar que Iago, Roi e incluso Nerea, o más bien sus actitudes, son excepciones al común de los muchachos de su edad.
Lo que si tienen en común todos ellos es la sobreexposición a las nuevas tecnologías y su uso, en muchos casos, desafortunado. En este punto, y como buena novela negra, Carlos se despacha agusto con la critica a nuestro uso de las redes, con la confianza en su seguridad y con los peligros a los que nosotros mismos nos exponemos al esperar que sean estas mismas redes quienes protejan nuestros secretos, que sean inexpugnable, cuando somos nosotros cuando nos exponemos como si viviéramos en celdas de cristal.
Y la novela que comienza pareciendo un caso más de acoso a un profesor, va poco a poco mostrando lo que ocurre tras las bambalinas de ese escenario principal donde vemos moverse a Raquel, a Germán, a Mauro, a Gabriel, a Tomas….
Centrado en esa Galicia que tan bien conoce, el autor nos introduce en ese caciquismo que, aunque de forma diferente, muchos siguen ejerciendo en núcleos pequeños de población. Un caciquismo operado por el poder del dinero, como siempre, un caciquismo que va mas allá de las andanzas de quienes las ejercen que, como desde el principio de los tiempos, no suelen ser ejemplo de moral, pero que están rodeados de una estela de impunidad consecuencia de un respeto que se han ganado, generación tras generación, no por sus ideales y buenas acciones, sino por el miedo a que nos alcancen las ramificaciones de su poder, por el terror a que sus amistades, sus contactos, consigan hacernos la vida imposible. Personas, al fin que siguen manteniendo a los demás bajo su bota a golpe de buenas palabras, primero, para atraerlas a su red y después, invariablemente a través de amenazas veladas o, directamente, a base de “expulsarlos de su esfera” esa en la que la seguridad y la tranquilidad están garantizadas.
El libro habla de secretos inconfesables, de confianza y de traición, de adicciones, de pérdidas, de la muerte y de cómo la afrontamos, de las relaciones y sus mutaciones y sobretodo, nos habla de la imagen que cada uno de nosotros conformamos sobre aquellos que nos rodean, sobre quienes nos importan, sobre quienes odiamos o amamos.
Y llegamos a este punto, debo referirme a Viruca, esa otra gran protagonista que se va haciendo fuerte a medida que avanza la historia, una mujer hacia la que mis sentimientos han ido pasando del blanco al negro y del negro al blanco a lo largo de la trama, una mujer que, al final, como todos tiene sus luces y sus sombras, una mujer que he amado y odiado a lo largo de la trama. Otro personaje que, sin duda, merece la pena conocer.
El autor hace un ejercicio magistral de construcción de los personajes, una descripción maravillosa de los paisajes de Novariz, de ese instituto y esas termas que tengo ganas de ver con mis propios ojos y hace, sobre todo una elaboración cuidada la historia, una trama nada sencilla que sin embargo el autor es capaz de hilar sin que se noten las puntadas hasta llevarte a un final que es la forma perfecta de cerrar la historia.
Ha sido, desde luego, una gran lectura, una novela que os recomiendo leer, sobre todo si, como yo, estáis dispuestos a ver la serie y comprobar lo que en una hay de la otra.
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AliCeL
 13 diciembre 2020
A ver cómo hago esto porque tengo muchas cosas que decir sobre el libro, sobre la serie y cosas en comparación.
Como siempre, el libro mejor que la serie aunque es bastante fiel.
Tengo que decir que me ha gustado mucho la trama excepto por dos cosas que me han parecido una escusa mala para poder contar la historia (no puedo decir qué es porque es un spoiler)
En fin, hay dos tramas de misterio que de alguna forma están relacionadas: el suicidio de Viruca una profesora de literatura y el acoso a Raquel que la sustituye. Sobre la trama, no puedo decir nada porque si no fastidio todo, pero tengo que decir que me ha gustado mucho el final. Pero muchisimo.
De lo que sí puedo hablar es de los personajes:
Del libro quiero destacar a Germán, el marido de Raquel, y a Gabriel el de la familia de los Acebedo. Un poco de contexto sobre este último es que la familia tenía una fabrica en el pueblo que quebró haciendo que mucha gente perdiera el puesto de trabajo, así que citando a Concha, la del bar, “que en el pueblo te tenemos muchas ganas”.
Germán me parece que es un personaje con mucho juego, como todos en realidad, pero que en el libro queda muy bien. No es que sea completamente esencial, aunque todos tienen un poco que ver con todo, no deja de ser un pueblo al fin y al cabo. Pero complementa muy bien al personaje de Raquel, le aporta otro conflicto más.
Gabriel, bueno. Es que me gusta. Podría dar los motivos pero entonces ya os fastidio al completo la trama.
Y ahora… la serie:
Lo primero que tengo que decir es: ¿Porqué no actores gallegos? El acento le da un punto más de realidad, pero no es necesario para nada. Si los actores que han elegido no saben hacerlo, ¿para qué el esfuerzo?
Y esto lo digo por algo: los actores que más me han gustado son los SECUNDARIOS o que salen aún más de lejos y que SON GALLEGOS o, al menos, ponen un buen acento. Para mí, lo mejor de la serie.
Mira, Roi es que me ha salvado todo. Me encantan las escenas en los primeros capítulos en las que rompe con la cuarta pared y nos cuenta los problemas que había escrito en redacciones que le había mandado escribir Viruca, la profesora. de verdad que eso es un puntazo! Esperaba que de este personaje pudieran cambiar ese detalle del libro que no me gustó. Su motivación. Nos cuentan que él quiere salir de la miseria, del pueblo, que quiere hacer algo. Pero lo dejan ahí. Ya está. Habría quedado mucho mejor que su motivación fuera esa ansia de escapar de la miseria que tanto odia.
Y bueno, Concha que es que es de lo mejorcito.
Otra cosa son los paisajes. Galicia es preciosa, de eso no tengo duda. Ahora quiero volver allí…
Y eso porque no he conseguido fotos de otros sitios porque…
En comparación con la serie quiero destacar el personaje de Nerea. En el libro se describe siempre como la chica con kilos de más, la de las tetas grandes… En la serie, al menos, se nos presenta su personaje dando una charla feminista en el instituto. Así que, gracias por el cambio.
Sin embargo, me tengo que quejar de una cosa: los unicos actores que aparecen en la pestaña de reparto cuando buscas la serie en google son los “conocidos”. Pues bien, Roque Ruiz (Roi) hace una actuación fantástica, pero no sale a no ser que busques “El desorden que dejas Roi”. Esto no es aceptable, es algo que no debería pasar.
Resumiendo, el libro me ha gustado más que la serie aunque es bastante fiel. Odio que a muchos de los actores no se les reconozca el trabajo tan genial que han hecho. Y sobre la trama, está muy bien, es interesante y trata temas importantes de hoy en día: drogas, dinero, moral… Pero hay dos detalles de la trama que tienes que obviar para que sea algo realista. Sin embargo, os recomiendo que lo leáis porque yo lo he disfrutado mucho, sobre todo el final.
-L
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Beatriz_Villarino
 20 octubre 2018
Acabo de leer El desorden que dejas y aún estoy decepcionada. Puede que la haya leído con demasiados parones (llevo una temporada con bastante trabajo), puede que, desde el principio, tuviera la impresión de estar ante el argumento de una serie de televisión dirigida a los adolescentes, de esas que a ellos les encantan y yo soy incapaz de ver siquiera un capítulo por lo increíble de las situaciones: institutos en los que los chicos aprenden de todo menos a estudiar, de hecho dan la impresión de ser centros de ocio más que de trabajo, profesores que son más colegas que otra cosa, alumnos que se piensan los reyes indiscutibles de la creación, y además ofrecen esa imagen, por cómo hablan y tratan a los mayores, como poco, con condescendencia, como mucho, con una mala educación apabullante.
Soy profesora y sé de lo que hablo. Es verdad que puedes encontrar algún padre airado, pero nunca le permitirían dirigirse a una profesora de la manera en que Tomás le habla a Raquel, tutora de su hijo, la primera vez que mantiene una entrevista con ella; ni la profesora, ni nadie del equipo directivo, máxime si dicha tutora no ha tenido nada que ver en el problema surgido, fuera del instituto para mayor incoherencia. de hecho el alumno se presentó borracho y drogado en el funeral de Viruca y, tras faltar al respeto a la muerta, Mauro, el exmarido –viudo–, le dio un puñetazo.
«—…Y si no le importa preferiría que no nos tuteáramos.
—A mí, bonita, lo que tú prefieras me importa tres cojones.
[…]
Se lo cuento a la jefa de estudios, con todos los detalles […] Marga me tranquiliza.
—…No te preocupes […] la única manera va a ser que Mauro se tome unos días libres»•
Es verdad que hay alumnos muy mal educados (no tanto en Bachillerato como en la ESO) pero cualquier profesora pondría punto final a determinadas contestaciones; es cierto que los docentes estamos cada vez más limitados en nuestra actuación hacia los alumnos, es cierto que éstos tienen muchos más derechos que tiempo atrás, pero aún le queda al profesor el poder de amonestar cualquier falta de respeto y no ponerse a su altura.
«—¿Cómo te sientes sustituyendo a una suicida?
[…]
—¿Queréis que hablemos de eso?
—Lo que sea con tal de no dar clase –apunta uno.
[…]
—¿Cómo te llamas?
—Iago
—¿Iago, hay goteras aquí? –le pregunto– Dentro de un aula no se llevan capuchas.
—¿Y eso dónde lo pone?
[…]
—Aquí lo pone –le digo señalándole la pizarra– ¿Te la quitas?
—Quítamela tú
—No me pagan tanto como para acercarme, tener que tocarte y quitarte la capucha […] A saber cómo hueles […] Va a ser una buena idea que te la dejes puesta.»
(Y todo esto la primera vez que toman contacto. ¡Increíble!)
Es verdad que puedes encontrar, en cualquier sitio, personas obsesionadas con su físico, con ligar, que tengan poco más en el cerebro, pero creo poder asegurar que ningún compañero mantendría con una profesora una primera conversación que si hubiera que tildar de algo sería de adolescente, más si ese compañero es el profesor de Educación Física. No puede ser más tópico «…el de gimnasia me da la dirección […] —¿Crees que te pido su dirección para ligar con él […] Estoy casada […] le miro anonadada. ¿Desde cuándo este tiene la confianza conmigo para tener este tipo de conversación? Si habré cruzado cuatro palabras con él la semana pasada…
—Sí, que aún recuerdo (el profesor) cuando iba de un instituto a otro […] qué alegría cambiar de aires, saber que iba a estar poco, y que había todo un ganado que me estaba esperando con los brazos abiertos […] Sí, profesoras más que receptivas y… bueno, algún profesor también, para qué te voy a engañar […] A ver, que aquí donde me ves, yo a los veintitantos tenía un polvo. Y dos.»
Y también es verdad, afortunadamente, que los institutos no son centros de reclusión, pero los alumnos no pueden salir de ellos a su antojo. Los padres deben estar completamente tranquilos de que sus hijos quedan al cuidado de personas consecuentes, de hecho, los profesores son responsables de lo que les ocurra a los alumnos durante el periodo escolar, por lo que creo que ningún centro dejaría salir alegremente a los chicos durante la hora de clase, por muy mal que se encuentre la profesora, (dentro de nuestras funciones existen guardias, para cualquier contratiempo que surja).
En fin, he querido realizar estos comentarios porque la novela me ha parecido más una novela de aventuras para jóvenes que una novela negra.
Los personajes no son creíbles como tampoco lo es, la manera de llevar el caso. Todo es extremista, todos están implicados, a nadie se le ocurre hablar con la policía. Parece que alguien lo hizo, en su momento, con la guardia civil, pero no creyeron nada, no tiraron del hilo, no hallaron pruebas… Imagino que este organismo, en la actualidad, tiene medios y personal capaz de solucionar los casos, por muy evidentes que parezcan los suicidios; no estamos en los años 50, ahora se exigen pruebas para entrar en el cuerpo y, ¡espero!, que quienes están al mando tengan estudios y conocimientos suficientes para no creer las evidencias de un pueblo en el que nadie sabe nada, nadie ha visto nada, pero en el fondo todos intuían que ni el ritmo de vida de dos profesores, Viruca y Mauro, era el normal «A veces el dinero lo corrompe todo. Pero ya estoy hablando más de la cuenta. No me hagas caso.», ni los chicos Iago y Roi se comportaban de manera normal, ni los ricos del pueblo, los Acebedo, eran buenas personas sino caciques. «Y a pesar de que hayan hundido la economía local, se les sigue reverenciando.»
Todos los personajes son extremos. Es una novela moderna y por lo tanto es normal que Carlos Montero busque antihéroes, pero cuando todos lo son, pierden su excepcionalidad de manera que el argumento se hace increíble.
Alumnos liberales, más que liberales traumatizados por una infancia anormal y una adolescencia caótica, en la que el sexo y las drogas campean como algo normal. Es cierto que sólo se nombra a tres adolescentes del curso, pero también lo es que si un alumno se presenta en clase, o en cualquier evento, drogado, los profesores toman cartas en el asunto y aquí, todos lo saben y todos callan.
Por su parte ningún profesor comparecería en casa de un alumno para hablar con él, sin que lo sepan sus padres, ni mantendría una conversación en la que ni siquiera se sitúa al nivel del alumno, sino que le suplica.
Todos son raros, todos están rodeados de un aura de afectación y efectismo en sus vidas.
¿Y todos intuyen que algo no funciona excepto la guardia civil? ¿Nadie denuncia nada?
«—¿Y entonces la guardia civil y el juez por qué no dan con nada?
—A lo mejor fue un accidente… o a lo mejor…
Mijaíl la mira recriminándola.
—O a lo mejor me estoy callada.>
Al final descubren el caso entre un adolescente y una profesora que acaba de llegar al pueblo, por lo que no conoce a nadie. Y de forma accidental, porque “pasaban por allí” dos vecinos que casualmente estaban cazando con escopetas. En fin, que el desenlace, una vez que todo está liadísimo, se produce de pronto, súbitamente, aunque lo hemos visto, desde el principio, previsible.
El desorden que dejas trata asimismo el acoso a través de las redes sociales, fotos subidas a internet de chicos desnudos, o de infidelidades en el matrimonio, temas que pueden advertir de las consecuencias de publicar fotos o vídeos pornográficos y que van dirigidos a jóvenes. Si un adulto engaña en su matrimonio intenta no dejar pistas y grabarse o fotografiarse en posturas provocativas y excitantes no entra en sus planes. La mentira en las relaciones de pareja también aparece, aunque suena algo increíble que una mujer no se dé cuenta de que su marido se droga y trafica.
Pues la protagonista de la novela, Raquel, es acosada por los alumnos, en su familia política se siente presionada para darles dinero, su amante determinó publicar imágenes explícitas de ese adulterio, su marido, escritor fracasado, decide trapichear con drogas justo con aquellos que acosan a su mujer… cuando este cúmulo de situaciones se dan en un mismo personaje, la novela pierde toda la verosimilitud que necesita el género negro y pasa a formar parte de la literatura juvenil.

Enlace: http://elblogaurisecular.blo..
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Blog_La_Copela
 09 febrero 2021
Raquel es una joven profesora de literatura que va a mudarse a Novariz, pueblo del que procede su marido, donde ha obtenido una plaza para trabajar en el instituto local. Hasta este momento no ha obtenido más que plazas de sustitución de corta duración y la idea de pasar hasta final de curso con los alumnos, tener la oportunidad de conocerlos mejor que a los anteriores y poder desarrollar su proyecto al completo la entusiasma a pesar de que vivir en el pueblo no es algo que hubiera preferido de haber podido elegir.
Su llegada a Novariz y el primer día de clase ya auguran un futuro próximo complicado para Raquel, que descubre la verdadera razón de la disponibilidad de su plaza; la anterior profesora se ha suicidado.
"Cuando dicen su nombre veo que lo hacen con cierto temor, o respeto, no sé muy bien cómo interpretarlo. No es un tema tabú, pero tampoco se sienten cómodos."
Carlos Montero, El desorden que dejas
Viruca no solo parece haber sido una profesora excelente, de las que dejan huella en sus alumnos por los conocimientos que transmite y por su forma de tratarles, sino que muy pronto descubrirá Raquel que Viruca tenía una personalidad arrolladora que no dejaba indiferente a nadie y que en las luces y sombras que nos acompañan a todos, en su caso predominaban las segundas.
Raquel, desde el primer día sufrirá un acoso por parte de los alumnos que parte de lo sutil para convertirse en algo más oscuro y preocupante. La invasión a su vida privada marca el hilo de este acoso que se transforma en extorsión por parte de una o más personas que no es capaz de identificar. Información sobre su intimidad está en manos de aquellos que quieren tener control sobre ella y el miedo a que esa información salga a la luz va a marcar la primera parte de esta novela, pues Raquel se verá obligada a hacer cosas que no quiere para contentarles y que guarden silencio.
Va a irrumpir en escena el marido de Viruca, Mauro, del que llevaba separado un tiempo cuando ella se suicida. Él está convencido de que ella no provocó su propia muerte y que hay una trama detrás de todo lo que le ha ocurrido a la profesora. Lo que Raquel está viviendo le llevará a pasar de tomarse esta idea del marido como una respuesta lógica a una muerte temprana e inesperada, a considerar la posibilidad de que realmente esté en lo cierto en sus sospechas y que aquellos que llevaron a Viruca a ese final estén tratando de hacer lo mismo con ella.
"La gente sigue adelante. Tal vez con heridas graves que cicatrizan mal, pero cicatrizan. Se convierten en otros, pero aún así siguen. Hay matrimonios que sobreviven a todo. Y otros, bien es verdad, no. ¿A qué tipo pertenecemos German y yo?"
Carlos Montero, El desorden que dejas
La trama se completa con las intrigas de su propio matrimonio. Su marido de repente toma decisiones respecto a su futuro que afectan directamente a la relación y las tiranteces entre ellos terminan por despuntar cuando ella descubre algunos aspectos sobre él que la decepcionan y siembran dudas sobre pudo o no estar implicado en lo ocurrido a la profesora. Todo lo que va sucediendo la llevan a meterse de lleno en la investigación de lo pudo llevar a Viruca a la muerte y sin darse cuenta se encontrará en medio de algo que no conoce al completo y que se descontrola peligrosamente.

El desorden que dejas aborda algunos de los temas de actualidad más incómodos, como pueden ser la salud mental, el acoso por parte de los alumnos a los profesores y los atentados contra la intimidad en medios digitales. Es muy importante destacar que hay algunos temas más, pero no voy a mencionarlos para no desvelar el desenlace a quienes aún no conozcan la historia y estén interesados en descubrirla.
"Ya no puedes volver a recuperar lo que eras, porque ya has enseñado el monstruo que habita dentro de ti, y has visto el monstruo que hay en el otro. Y nadie quiere convivir con monstruos."
Carlos Montero, El desorden que dejas
Esta novela fue galardonada con el Premio Primavera 2016, convocado por Espasa y Ámbito Cutural. En 2020 se estrenó su adaptación en Netflix con el propio autor a cargo de la dirección y el guion. Ha obtenido un éxito abrumador, posicionándose como número 1 en países como Portugal, Grecia, Uruguay, Austria... y llegando al número 8 en Estados Unidos. La miniserie de ocho capítulos está rodada en Galicia y cuenta con Inma Cuesta y Bárbara Lennie a la cabeza del elenco.
He visto la adaptación después de haber leído la novela y tengo que decir que la novela me ha gustado más. Si bien es cierto que en la adaptación el autor ha aprovechado para enriquecer la trama y crear líneas argumentales distintas que completen la historia, en la novela he apreciado una concisión que he agradecido mucho en el relato. La atmósfera es angustiante en ambos escenarios, tanto en la novela como en la adaptación y en esto tengo que felicitar a Carlos Montero, porque logra en las páginas de su novela transmitir lo lacónico del paisaje de forma muy certera.
Os invito a descubrir esta novela, tanto si habéis visto la serie como si no. A los que no la hayan visto, sí que recomiendo que esperen a leerla antes de verla, pues así dispondrán del extra de emoción que siempre se siente cuando los lectores hacemos nuestras propias teorías sobre cómo acabará la historia.
Carlos Montero es el creador de series de éxito como Física o química y Élite. Además de El desorden que dejas, es autor de la novela Los tatuajes no se borran con láser.
Enlace: http://lacopela.blogspot.com..
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Laubythesea
 11 abril 2021
Ignoré durante meses “El desorden que dejas” pensando que se trataba de una novela romanticona de esas de las que huyo. Sin embargo, con el boom de la serie, me picó la curiosidad y el libro me ha encantado. Un thriller ágil que te atrapa desde la primera página y genera ANSIA LECTORA.
En un pueblo de Galicia, aparece el cadáver una profesora desaparecida. La policía cierra el caso, determinando que se trató de un suicidio. Solo el marido de la difunta (Viruca) parece negarse a aceptar este hecho. al mismo tiempo, llega al pueblo Raquel, una profesora que sustituirá a Viruca dando clases en el instituto. Desde el primer día, sufre acoso por parte de sus alumnos y recibe amenazas anónimas… entonces empieza a preguntarse si tal vez Viruca se suicidó por ese motivo, o si es que tal vez fue asesinada.
Me ha gustado mucho lo tremendamente actual que es este thriller, cuyos personajes, se mueven en el mismo mundo que nosotros. El lenguaje, el entorno, las actitudes,… todo nos es familiar. Por otro lado, el autor sabe jugar perfectamente la baza de que, en los pueblos, todos se conocen y es complicado guardar secretos…
Básicamente he detestado a casi todos los personajes. Pero son perfectos para la historia, no hay héroes ni heroínas, todos tienen luces y sombras, guardan oscuros secretos, son imperfectos, llenos de arrepentimientos, traumas y cometen errores. Eso les hace humanos. Es cierto que los adolescentes son un poco “lo peor de cada casa” pero aún así, no desentonan dentro de la novela. Aunque hay excepciones, el peso de la narración lo lleva Raquel, quien mantiene constantes conversaciones consigo misma ante las situaciones extremas que vive, por lo cual, conocemos la inmensa mayoría de la historia bajo el tamiz de los ojos de una de las personas implicadas. Así, la novela tiene una parte psicológica bastante potente. No pocas veces te dan ganas de estar delante de Raquel y decirle: “¡¿Pero en qué estás pensando?!”
No tengo mucho que decir del estilo, la prosa es sencilla, no brilla, pero tampoco le hace falta. La historia es lo que recordaremos de este libro y creo que es lo que autor busca.
Tengo que reconocer que le pongo alguna peguilla al final, más previsible de lo que esperaba, pero os recomiendo este libro 100%. “El desorden que dejas” me ha tenido obsesionada los pocos días de lectura que me ha durado. Te absorbe por completo y uno de esos libros perfectos para jugar a los detectives y tratar de adivinar que ocurrió realmente.
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LaubytheseaLaubythesea11 abril 2021
El miedo a la ausencia muchas veces es más terrible y más paralizante que la ausencia en sí
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GemaMGGemaMG22 diciembre 2020
Iago prefirió no contestarle, sus chanchullos raros, como decía Nerea, se los guardaba para el, menudo era para guardar secretos. Cuando quería se convertía en el tío más hermético del mundo. Desde pequeño había aprendido que eso era lo más sensato. "Cuanto menos sepan fuera, mejor", le decía su padre. Y lo llevaba tan a rajatabla que a veces de tanto esconderlo hasta se lo acababa ocultando a sí mismo. Sin duda era su mejor armadura para sobrevivir, sobre todo en días como este, cuando los remordimientos, la culpa y sobre todo la pena le asolaban.
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lucialopezgarlucialopezgar11 junio 2019
Como cuando eras pequeña y esperabas en secreto que llegara septiembre para empezar el curso. Ese olor a libro recién estrenado era tan maravilloso como partir una barra de pan apenas sacada del horno. Olores embriagadores. Los mejores del mundo
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Lore_JuizLore_Juiz07 febrero 2021
Cada vez que le preguntas qué tal está, ella siempre contesta a la gallega, con el gerundio qué vas nos define y que más se utiliza aquí: tirando. Qué es una manera de ir muy característica. Con resignación, sin dejar de intentarlo, poniendo al mal tiempo buena cara, pero tampoco demasiada, qué no está el horno para bollos. Qué se sepa que vamos, que nos esforzamos, que lo intentamos, sin dejar en el empeño pero sin llamarnos.
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Cuatro_de_SeisCuatro_de_Seis12 diciembre 2020
Ya no puedes volver a recuperar lo que eras, porque ya has enseñado el monstruo que habita dentro de ti, y has visto el monstruo que hay en el otro. Y nadie quiere convivir con monstruos.
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