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ISBN : 8430623132
Editorial: TAURUS (23/01/2020)

Calificación promedio : 4.5/5 (sobre 2 calificaciones)
Resumen:
En los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, los aliados destruyeron la llamada «Florencia del Elba»: en una sola noche sobrevolaron Dresde 796 bombarderos, murieron veinticinco mil personas, muchas más quedarían profundamente traumatizadas y una magnífica ciudad quedó en ruinas. Sinclair McKay ofrece el relato minuto a minuto de aquella noche fatídica desde la perspectiva de sus habitantes. Nos muestra desde qué se proyectaba en las salas de cine hasta la porc... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (2) Añadir una crítica
Noni
 19 December 2021
En El arte de la guerra, Sun Tzu dice. "La victoria completa se produce cuando un ejército no lucha, la ciudad no es asediada, la destrucción no se prolonga durante mucho tiempo, y en cada caso el enemigo es vencido por el empleo de la estrategia". Los tiempos cambian, la vida y la guerra también. El estratega chino hablaba de otros tiempos, aquellos, quizá, en los que las guerras eran, si acaso pudieran serlo de algún modo, más justas. ¿Puede una guerra serlo? Imagino que dependerá del bando en el que te encuentres.
Leer Dresde 1945. Fuego y oscuridad, es adentrarse en uno de los capítulos de la historia de la humanidad más terribles (si, la verdad es que nuestra historia da para mucho en este sentido). Su autor se ha documentado muy bien para lograr mantener un climax casi constante y describir, con todo lujo de detalles, el tiempo transcurrido en la ciudad alemana, desde las horas previas al bombardeo hasta la entrada de las tropas soviéticas y posterior establecimiento del régimen comunista.
Como si de una novela se tratara al comienzo nos presenta a los personajes, todos ellos seres humanos, normales y corrientes, con sus quehaceres, sus desdichas y sus vidas: niños que juegan, mujeres que van de compras, políticos engreídos, judíos denigrados en su propia ciudad, prisioneros de guerra... Y una ciudad a la que se le llamaba la Florencia del Elba por su belleza, su espléndido repertorio artístico, su apasionante vida cultural, que fue visitada por miles de europeos antes de que hiciera acto de presencia ese cáncer llamado nazismo.
Aunque en la primera parte de la obra no somos muy conscientes de que la guerra está presente, McKay ya esboza una serie de datos siniestros, crueles, espeluznantes, como el capítulo que habla de limpiar a manguerazos los restos humanos que quedan esparcidos en las cabinas de los bombarderos tras un ataque.
Sin embargo, es en la segunda parte cuando describe el bombardeo, a través de las experiencias de los testigos que lograron sobrevivir. Y es demoledor. Llega un momento en que sientes la angustia, el terror, la impotencia de esas personas. No son Hitler, ni Goebbels, ni Himmler, son personas normales y corrientes, con vidas normales y corrientes, que van a por el pan, que tienen hijos, abuelos, que consiguen llevar a duras penas un comida decente a la boca, y están siendo literalmente fundidos, eliminados. Cuanta crueldad, qué desasosiego, que impotencia y rabia. Las escenas que se describen son terribles. No son una película, ni una novela, fueron historia, y hubo gente que logró sobrevivir a ese infierno.
En la tercera parte se describe como la ciudad se rehizo (la resiliencia del ser humano es infinita) como comienza a haber de nuevo esperanza, la búsqueda de cadáveres para darles sepultura, las nuevas construcciones, y la entrada de los soviéticos con sus violaciones masivas. En fin, todo muy entrañable.
A pesar de toda la barbarie, la sinrazón, la falta de ética, la inmoralidad de la guerra, el autor no presenta una versión con buenos y malos, no hace de Dresde una víctima y de los bombarderos ingleses y americanos unos verdugos. McKay logra presentar una historia de víctimas, los seres humanos, de su propia condición de ser humano. Y no sé, sinceramente, si saber que la condición humana conduce a realizar atrocidades sin sentido es como para resignarse. Da pavor.
El libro es magnífico, muy bien escrito, bien estructurado, muy interesante, y alejado de todo partidismo. La investigación se completa con mapas, fotografías, y una pequeña bibliografía, ya que algunos de los supervivientes se convirtieron en escritores y narraron, en diferentes estilos, lo que vivieron en esas horas.
Recordar que el bombardeo se produjo el 13 de febrero de 1945, cuando la guerra llegaba a su fin, de ahí la incomprensible decisión de aniquilar la ciudad, algo que sigue sin entenderse, decisión que fue muy criticada incluso en el Parlamento británico, y que sigue generando polémica. ¿Se puede considerar el bombardeo de Dresde un genocidio? ¿Era necesario fulminar, precisamente aquella ciudad para consolidar la derrota nazi? ¿Sabían los mandos aliados que la ciudad no contaba ya con defensas antiaéreas? Ya nada de esto importa lo más mínimo, pero la historia está ahí para aprender de ella y que tragedias como ésta no se volvieran a repetir.
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alf
 15 April 2021
A través de testimonios de alguno de los protagonistas de este hecho, tanto alemanes como británicos y estadounidenses, el autor reconstruye uno de los episodios más polémicos de la II Guerra Mundial, el bombardeo indiscriminado el 13 y 14 de febrero de 1945, ya casi acabando la guerra, de la ciudad de Dresde, que causó la destrucción casi total de su casco viejo y la muerte de más de 25.000 personas, en su mayoría civiles.
Aún hoy se debate si esta operación militar contribuyó a acelerar el final de la guerra o fue un simple ejercicio de poder de las fuerzas aliadas para demostrar la capacidad militar de occidente a los rusos, que se acercaban a la ciudad para su "liberación". Incluso si estamos ante un crimen de guerra no juzgado.
Lo cierto es que Arthur Harris, Comandante en Jefe del Comando de Bombarderos de la RAF, conocido como Bombardero Harris o Carnicero Harris, siempre defendió los bombardeos de área, frente a los de precisión, por la dificultad que tenían estos últimos de acertar en los blancos establecidos y causar auténticas dificultades al enemigo. En este caso concreto, la justificación del bombardeo de Dresde, que nunca antes había sido un objetivo para los aviones aliados, se encontró en que la ciudad constituía un importante nudo de comunicaciones, que facilitaba el envío de tropas y suministros al este, de manera que era vital su destrucción para facilitar el avance del ejército soviético, que estaba ya muy cerca, contribuyendo de esta manera a acelerar el final de la guerra.
En cualquier caso el debate sigue abierto e ironías del destino, una vez acabada la guerra y establecida la política de bloques, los soviéticos no tardaron en calificar el bombardeo de Dresde, que quedó de su lado del telón de acero, como un genocidio del imperialismo capitalista, cuando en definitiva se trataba de allanarles el camino en su avance hacía Berlín.
Muy bien escrito y documentado el libro mantiene la tensión y refleja la atmósfera que se vivió en unas horas donde parecía que el infierno se había abierto para la ciudad, casi como una buena novela.
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Las críticas de la prensa (1)
ElPais29 January 2020
Un nuevo libro describe con intensidad pasmosa la icónica destrucción de la ciudad alemana en 1945.
Leer la crítica en el sitio web: ElPais
Citas y frases (1) Añadir cita
NoniNoni19 December 2021
Los atacantes de Dresde eran jóvenes a los que se había conferido un poder extraordinario, aunque a ellos no se lo pareciese. En aquella misión, las condiciones atmosféricas ventajosas y la ausencia de una buena defensa significaban que su blanco estaba totalmente expuesto: podían incinerarlo y demolerlo a voluntad (...) Por una vez, las tripulaciones de los bombarderos de la RAF quizá tuvieran el poder casi indiscutible de los dioses nórdicos, pero siguieron las instrucciones sin emoción. En términos operativos, los que se hallaban a la vanguardia de la tormenta veían de un modo sumamente abstracto lo que estaba por hacer.
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