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Crítica de Inquilinas_Netherfield


Inquilinas_Netherfield
01 mayo 2019
Hace ya tres años al menos que os traje la reseña de Un hombre muerto, la primera novela de esta serie policíaca protagonizada por Roderyck Alleyn. A pesar de que no fue del gusto de todo el mundo, yo la disfruté muchísimo (más que otras novelas posteriores de esta colección que sí parecieron gustar y que sin embargo a mí me hicieron menos tilín...). El caso es que tengo Un asesino en escena, la segunda novela de este detective, casi desde que se publicó, pero la he ido posponiendo esperando a que saliera el tercero y tener donde seguir con la serie... en vista de que ese tercero no tiene pinta de que vaya a salir finalmente me he puesto con él (tengo un déjà vu con lo que dije hace nada en la reseña de El oficio del mal... qué buen ojo tengo con las series policíacas).

El periodista Nigel Bathgate y el detective Roderick Alleyn (que se conocieron en la anterior entrega, Un hombre muerto), asisten juntos a una obra de teatro en la que parece que las actuaciones de algunos de los actores son demasiado intensas... casi como si estuviesen expresando sentimientos entre ellos muy alejados del papel que protagonizan. Cuando uno de ellos tiene que disparar a otro, no es la bala de fogueo del atrezzo la que suena de fondo, sino que la pistola dispara una bala de verdad y Arthur Surbonadier, actor que no goza de las simpatías de nadie, cae muerto sobre el escenario. Evidentemente Alleyn está entre el público y se hace cargo del caso, y Nigel, que tiene intereses personales al ser amigo del actor que ha disparado esa pistola, no pierde la oportunidad de participar en el caso. Ambos tendrán que lidiar con un elenco de actores dispuestos a actuar y sobreactuar durante la investigación siempre que haga falta, con productores metidos en asuntos turbios, con un equipo técnico entre bambalinas que tiene sus propias fobias, y una pregunta en el aire que esconde la solución a todo el asunto: ¿quién ha podido acercarse sin ser visto, en pleno escenario y en plena representación, hasta el lugar donde estaban las balas huecas e inutilizadas, y cambiarlas por balas de verdad? Si descubren a esa persona, tienen al asesino.

La autora, Ngaio Marsh, además de escritora fue directora teatral, así que vuelca todo ese conocimiento sobre el mundillo de las candilejas en estas páginas. Nos mueve por encima y por detrás del escenario, de acá para allá, durante muchas escenas, y el lector tiene que andar al loro porque si no se pierde un poco en este teatro Unicorn elegido para ser la sede del asesinato. Tampoco supone mayor problema para seguir la historia, pero exige atención si quieres saber y comprender en todo momento lo que te están contando y no limitarte a leer por leer. Esto en cuanto a las escenas donde se mueven en el teatro, porque por lo demás pisamos mucho Scotland Yard y algunas casas, y ahí vamos sobre seguro :)

Tal y como digo arriba repite Nigel Bathgate como el acompañante de Alleyn en la investigación, pero no es así en el caso de Angela North, el personaje que completaba el fantástico trío de la primera novela, y a la que decide mandar de viaje y no darle oportunidad de aparecer en el libro (de hecho te lo dice el narrador desde el principio: Angela no va a aparecer). He echado de menos la dinámica de idas y venidas irónicas y punzantes en los diálogos entre Nigel y Angela que tanto me gustó en el primer libro, porque eso hace que esta segunda novela pierda un poco de humor al no estar presente ese flirteo chispeante y esa dinámica que se traían los dos entre manos.

Aun así, el tono del libro, que tan diferente es al de Un hombre muerto, también me ha gustado mucho. ¿Por qué? Pues porque me sigue pareciendo muy representativo de la época, pero desde el otro bando. En Un hombre muerto dije que ese tira y afloja entre Nigel y Angela era muy de película de los años 30 y 40, refiriéndome a esas historias de guerra de sexos llenas de ironía y humor que, al menos a mí, me encantan. Pues Un asesino en escena es a ratos como una película de los años 30 o 40 pero de cine negro, de esas en las que aparece un detective con sombrero, una personalidad arrolladora y mucho carácter, y en la que uno de los sospechosos es una mujer con aires de femme fatale... Es como estar viendo películas de la misma época pero de géneros diferentes. Y yo me lo paso pipa mientras sea cine clásico :)

Debo confesar que me gusta mucho Roderick Alleyn, y al tiempo debo reconocer que no creo que sea un detective que le caiga bien a todo el mundo. Aporta su punto de humor sarcástico cuando viene al caso, pero en líneas generales nos lo presentan como un detective estrella del Scotland Yard londinense (conocido a pie de calle, de hecho), atractivo, que cita a Shakespeare en cuanto ve la ocasión (para desesperación de sus oficiales), con mucho genio cuando le tocan las narices, más audaz en ciertas situaciones comprometidas que otros detectives de la época (en temas de mujeres, vamos), y que está rodeado por un equipo que se nota que lo venera e idolatra en la misma proporción que se exaspera con sus aires autoritarios. Y menciono a este equipo porque me han encantado algunos de ellos, sobre todo el inspector Fox; no dudan en exponer sus teorías y sus sospechas ante su jefe y se mosquean si este no las tiene en cuenta, pero no dudarían en cortarse un brazo antes que en decepcionarle.

Poco más os puedo contar, porque de la investigación no os voy a adelantar nada de nada. Casi todos los sospechosos son actores, así que cuesta diferenciar entre quién es el culpable y está haciendo la actuación de su vida, y quién está diciendo la verdad. La autora prescinde de explicar alguna cosa sobre algunos personajes (supongo que pensando que ya lo ha dejado bastante claro durante el libro sin necesidad de ponerle nombre), pero por lo demás todo queda bien cerrado. Y aunque sé que le hablo al aire, ojalá sigan publicando las novelas de Alleyn (son así como 32 más algunos libros de relatos... me gustaría leerlas antes de llegar a vieja así que ya pueden darse prisa xD). Ngaio Marsh fue una maestra y un referente de la Golden Age que todo apasionado del clásico policíaco como yo se muere por tener en su estantería.
Enlace: https://inquilinasnetherfiel..
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