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Crítica de Inquilinas_Netherfield


Inquilinas_Netherfield
22 diciembre 2019
El año pasado os traje al blog El caso Demichellis, de Francisco Marín, un thriller ambientado en la (como yo la llamo) Ibiza de los ibicencos, la ciudad que respira tranquila cuando se marchan las hordas de turista. El último caso arranca cuatro años después de los sucesos ocurridos en la primera novela pero con los mismos personajes y la misma ambientación en la isla pitius.

Hace unos años, y siendo prostituta, Irina conoció a Miguel Tur, un rico empresario ibicenco veinte años mayor que se enamoró perdidamente de ella y que, tras abandonar a su mujer, la convirtió en su segunda esposa. Por parte de ella hay más cariño y respeto que amor, pero Miguel le da tranquilidad y seguridad y, aunque la familia de él jamás la acepta, viven tranquilamente su vida de casados durante tres años hasta que ella desaparece, y así comienza el libro. Piden un rescate elevado que Miguel puede pagar sin problemas, pero algo sale mal y cuando va a entregar el dinero, es asesinado. Irina aparece viva cerca de donde encuentran el cadáver de su marido... y se convierte en sospechosa o, al menos, en uno de los sospechosos, porque hay mucho donde elegir. ¿Será el culpable un familiar de Miguel, alguien cercano a él que sabía que disponía de ese dinero sin problemas, o alguien relacionado con el pasado de Irina que quiere ajustar cuentas?

Es aquí cuando entran en acción los personajes que conocimos en El caso Demichellis, la anterior entrega: el pintor y escritor Paco Marín, el abogado Raúl Ballesteros y el detective privado Alex Zarco. El primero porque era amigo y vecino del matrimonio formado por Miguel e Irina, el segundo porque es contratado por Irina como su letrado para así poder estar al tanto de toda la investigación oficial y, el tercero, porque es contratado a su vez por Ballesteros para realizar la investigación extraoficial del caso. Y así, moviéndonos por las calles, zonas y terrazas de Ibiza, iremos avanzando en un caso de asesinato en el que la clave de todo es averiguar por qué un hombre que iba a pagar sin pestañear un rescate astronómico acaba muerto. ¿Qué salió mal? ¿Por qué? ¿Qué querían realmente los secuestradores?

El caso Demichellis, el debut literario de Francisco Marín, podría considerarse un thriller judicial en el que el sistema jurídico español no sale bien parado: un hombre es declarado culpable sin pruebas irrefutables que lo condenen y, dada la inoperancia de la justicia, son personas ajenas a ella y de manera privada las que deben resolver el caso y encontrar al auténtico culpable. En El último caso son otros los temas que subyacen bajo la trama del asesinato: la prostitución (voluntaria o involuntaria), el blanqueo de dinero de mafiosos provenientes del este de Europa, la drogadicción, el modo en que se viven las nuevas relaciones sentimentales en la considerada mediana edad, los prejuicios de las familias antes esas relaciones (sobre todo cuando hay mucho dinero de por medio), la desconfianza, los celos, el maltrato... Muchos temas que no sobrecargan la trama ni están metidos con calzador: cada uno ocupa el lugar que le corresponde y las páginas que necesita para hacer avanzar la historia e ir abriendo vías y esclareciendo puntos.

Y es que Francisco Marín despliega un abanico de vertientes y posibilidades entre las que se mueven y esconden las motivaciones y claves del asesinato, y por eso El último caso es una novela difícil de calificar, porque podría considerarse un thriller pero mucho más pausado y sosegado de lo que podría sugerir actualmente el término. Que nadie busque acción a raudales entre estas páginas porque, en lugar de un ritmo febril que no da respiro al lector, el devenir de la historia tiene su propio tempo y un regusto notable a los inicios del género, donde primaban los personajes, las relaciones entre ellos y el constante intercambio y flujo de información que ofrecen las entrevistas, visitas y pateos arriba y abajo por los distintos escenarios dignos de estudio. Sabéis que yo soy muy de novelas policíacas clásicas, así que comprenderéis que disfruto mucho de esta singular cadencia narrativa. Ojo, que nadie confunda esto con una lectura lenta; más bien al contrario, es muy fluida, las páginas vuelan y los capítulos, muy breves, te dejan siempre con ganas de seguir leyendo para averiguar qué ocurre en el siguiente. El libro se lee en un suspiro.

También tenemos un aspecto metaliterario curioso. Ya de por sí sorprendía encontrar en el primer libro a un personaje que se llamaba igual que el propio autor, y en esta segunda novela encontramos a ese mismo personaje publicando un libro también llamado El caso Demichellis que narra los sucesos acontecidos en el susodicho primer libro. Libros dentro de libros... pero además el autor (el de verdad, no el literario, aunque lo haga con la voz de su alter ego) no deja pasar la ocasión de dar también voz y poner sobre la mesa (y denunciar en cierto modo) algo que creo que le ocurrió a él realmente con la publicación de su primera novela y que no voy a comentar aquí para no estropear el detalle a otros lectores. Por terminar con el aspecto metaliterario de la novela, me ha surgido una duda a raíz de la última frase del libro y del título de la propia novela... no puedo dejar de comentarla porque me ha llamado mucho la atención, pero tampoco puedo decir más al respecto salvo preguntarme ¿están relacionados? ¿Nos quiere decir algo el autor? xD.

El caso Demichellis me gustó pero creo que, objetivamente hablando, El último caso supone un salto cualitativo considerable y para mejor en muchos aspectos. Yo he notado un Francisco Marín mucho más seguro a la hora de plantear la trama, de desarrollarla, de moverse entre los distintos escenarios y de saber dosificar tanto la información como el modo de repartirla a lo largo de toda la novela para que el culpable dé la cara cuando debe darla, no antes. No hay paja, todo lo que está tiene que estar y tiene un fin determinado. Además los personajes son más sólidos, más tangibles incluso, y la evolución que sufren algunos de ellos con respecto a la primera novela les favorece mucho y los hacen yo diría que incluso más interesantes (estoy pensando sobre todo en Zarco: me gusta mucho este Zarco post-suceso del final de la anterior novela).

En definitiva, ambos libros proponen buenas lecturas, pero El último caso me ha parecido mejor libro que su antecesor, más maduro y más asentado. Se centra en la investigación, la trama avanza de manera enérgica, está muy bien escrita y los personajes, lejos de estancarse con respecto a la anterior historia, crecen y están más cómodos en el lugar que les toca ocupar. En cuanto a lectura ágil, yo lo leí en apenas dos días y trabajo mañana y tarde, por si os sirve el dato :) Sobre la duda que se suele plantear en estos casos, ¿se pueden leer las dos novelas de manera independiente? Como poder, se puede porque son casos autoconclusivos, pero si de mí depende aconsejar, aconsejaría leerlas en orden porque al fin y al cabo son los mismos personajes con un recorrido vital y en El último caso se hace alusión a hechos y personajes que ocurren y aparecen en El caso Demichellis, y obviamente la única manera de entender el conjunto en su justa medida es conociendo todos los pormenores que se cita en ellos.

No sé si Francisco Marín seguirá con estos personajes o se adentrará en nuevas aventuras literarias pero, sea como sea, yo seguiré acompañándole como lectora.

Enlace: https://inquilinasnetherfiel..
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