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ISBN : 8466332014
Editorial: Debolsillo (04/02/2016)

Calificación promedio : 4.38/5 (sobre 4 calificaciones)
Resumen:
Una novela sobre el deseo, el rencor y la arbitrariedad del perdón. Libro del año 2014 según Babelia. Así empieza lo malo cuenta la historia íntima de un matrimonio de muchos años, narrada por su joven testigo cuando este es ya un hombre plenamente adulto. Juan de Vere encuentra su primer empleo como secretario personal de Eduardo Muriel, un antaño exitoso director de cine, en el Madrid de 1980. Su trabajo le permite entrar en la privacidad de la casa familiar ... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (2) Añadir una crítica
Beatriz_Villarino
 01 noviembre 2018
Podríamos empezar esta crítica literaria afirmando que el mito de Hamlet sigue vivo, de hecho el título del libro nos lleva a la obra teatral y la duda envuelve las 534 páginas; el propio narrador, protagonista omnisciente, duda a veces en sus afirmaciones, otro protagonista duda a la hora de tomar decisiones importantes, y la protagonista duda entre ser o no ser.
Pero no voy a centrarme en esta apreciación, porque lo que de verdad he sentido al leer Así empieza lo malo es que el mito de Shakespeare sigue vivo en Javier Marías. El estilo de nuestro escritor, ya reflexivo de por sí, se repliega en su novela para hacer aflorar, entre historias paralelas, conceptos universales; así el lector, desde las primeras páginas comienza a darse cuenta del valor que los cónyuges de matrimonios largos se otorgan entre sí: el mismo que la vista del salón, algo con lo que se convive de forma excesivamente natural; comienza a percibir cómo tendemos a hablar sin escuchar en las conversaciones; cómo la doble moral católica continúa impávida desde siglos «todos sabemos que Dios es interpretable y que a todos nos entiende si nos explicamos como es debido y le venimos con buenas razones».
Así empieza lo malo comienza cuando Eduardo Muriel, un productor cinematográfico, le encarga a su ayudante, el joven de Vere, que investigue al doctor van Vechten, pues le han llegado comentarios muy graves sobre su comportamiento en la España franquista.
Este inicio triangular dará como resultado el argumento de la novela, compuesto a su vez por tres historias paralelas que, sin darnos cuenta, en algún momento torcerán el rumbo hasta juntarse formando una unidad perfecta, el círculo que se cierra y que da sentido a todo lo que se produce dentro de él (el paso del tiempo, el eterno retorno).
Así pues, nos encontramos con la historia novelada de un matrimonio de postguerra, Eduardo y Beatriz, con problemas en una relación desconcertante, donde observamos malos tratos psicológicos, palabras hirientes que van minando el orgullo y que se conectan a alguien generoso, bienintencionado y leal. Sin embargo puede que éste sea el detonante –o no– para que en esta novela aparezcan más escenas eróticas y sexuales de lo que es habitual en Marías.
Asimismo, el doctor van Vechten nos acerca a la historia real de la España franquista en la que muchos medraron a costa de la humillación, la miseria, o la muerte de otros. Probablemente un tema que Javier Marías no está dispuesto a olvidar, como pretende la sociedad de hoy, tan permisiva con lo que puede acarrear disquisiciones morales.
Y por último, la historia del narrador, Juan de Vere, contada desde su presente en el que intenta recordar el periodo que pasó con Muriel y Beatriz y que, sorpresivamente el paso del tiempo lo erigió como base de su propia vida (por no hacer mudanza en su costumbre).
La luna, metáfora del destino, preside todas las situaciones como indiferente vigía, centinela nocturna, soñoliento ojo obligado que contempla, centinela y fría, el morir en su palidez sin que su ojo entreabierto parpadee; este destino apunta rutinario y riguroso, como la incipiente luna sabedora de su ojo aburrido e impávido, aburrida ella misma de su existencia.
No sé hasta dónde, pero intuyo mucho del autor en esta novela. Por un lado, de la mano de Eduardo Muriel, hay un homenaje al séptimo arte, del que Marías forma parte y es entusiasta. Alusiones constantes en las páginas al cine, y curiosidades sobre películas, productores, directores y actores reales; incluso alguno de ellos como Herbert Lom, pasa a personaje de la novela.
Este mundo de artistas sirve para introducirnos, de forma paulatina, en curiosidades sobre pintura, música y, sobre todo, literatura; teorías francamente interesantes que no hacen sino confirmar los conocimientos casi enciclopédicos del autor, como la existencia, o no, de William Shakespeare.
El pasado angustioso que la familia Marías debió sufrir como perdedora de la guerra civil aparece en el personaje frío, despiadado, retorcido, sádico y calculador Jorge van Vechten, del que Marías se vale para hacer una crítica feroz a las barbaridades que se cometieron en nombre de la Nueva España.
Y el joven Juan de Vere es, a veces, reflejo del propio Javier Marías: el amor por el Siglo de Oro, sobre todo inglés, lo lleva a citar, para el paso del tiempo, hasta tres veces la metáfora shakesperiana «desde el oriente al encorvado oeste». Otras alusiones al escritor universal asoman de vez en cuando, como las tres brujas de Macbeth, o los datos sobre coetáneos como Marlow; de hecho, en la novela aparece la posibilidad de que Edward de Vere, fuera el propio dramaturgo William Shakespeare. Pero no sólo se percibe su pasión literaria, también las sinestesias político-religiosas acercan la expresión del joven de Vere a Marías: «El lugar olía a extrema derecha»; normalmente el narrador hace gala de una educación exquisita, con vocablos correctísimos que contrastan con pensamientos vulgares (la mente que va por su cuenta y no se doblega), y alguna declaración zafia que, de inmediato arregla con otra culta, como si lamentara más que el mal pensamiento, la mala expresión. Y creo distinguir alguna fijación que le he leído en artículos, como el olvido de la mujer a caminar con gracia.
Así empieza lo malo hace gala del estilo peculiar, único de Javier Marías, lleno de digresiones y aclaraciones constantes que dificultan el seguimiento del hilo narrativo, aunque permiten introducirnos en la mente de los personajes hasta llegar a conocerlos a la perfección, hasta comprender que las reflexiones profundas de estos protagonistas los convierten en universales, que a su vez trasladan al lector común una serie de dudas atemporales. Así, el narrador, en medio de la trama, como si se tratara de una letanía, con preguntas anafóricas hace un recuento de la novela, y nosotros, tras tomar aire, intentamos responder a ¿A quién o a qué va dirigido este dardo certero? ¿A establecer las bases del conformismo? ¿A exponer la condición del ser humano? ¿Un ser humano que se empeña en conseguir lo que es susceptible de pérdida? ¿En continuar con lo que le hace daño? ¿Un ser humano que apela al perdón? ¿Y la justicia? Y todo eso salpicado de términos cultos, barbarismos y cultismos de los que puede explicar el significado u obligarnos a utilizar el diccionario. Expresiones populares aliñadas de comentarios ingeniosos. Expresiones usuales, de las que cambia una parte para acomodarlas a la situación «homenaje a Poe mediante» y que aportan altas dosis de humor.
Expresiones coloquiales, incluso infantiles, enmarcadas en un estilo indirecto libre, que aportan gran realismo al escrito. Otras veces, en el monólogo interior, estos coloquialismos contrastan con las metáforas embellecedoras, o con acertados epítetos épicos con los que designa a otro personaje. Las alusiones al lector para despertar su atención o implicarlo en lo escrito, acercan esta novela a la decimonónica o al Siglo de Oro, empleando así mismo guiños constantes a personas reales que forman parte del corpus novelístico y dan a veces la impresión de estar ante un ensayo, por la verosimilitud-verdad-conseguidas. Personas admiradas por Javier Marías se dan cita en esta novela, como su tío, el cineasta Jesús Franco, tratado con delicioso humor; el profesor universitario y académico Francisco Rico, cuya caricatura bienintencionada envuelta de cariño aparece aquí con más protagonismo que en otras de sus novelas: erudito, algo pedante, extrovertido en demasía, de expresión hipnotizadora, algo despistado… características que contribuyen a que sus apariciones rebajen la tensión, por el humor aportado, de la gravedad del tema. Un humor lleno de ironía del que se vale para arremeter a veces contra la iglesia, los ayuntamientos españoles o las autoridades estadounidenses.
Desde la primera página mi pensamiento empezó a funcionar, llevándome desde el presente a mi pasado más remoto y desde éste a un posible futuro que se desvanece de nuevo en el hoy. Me he visto reflejada en alguna situación, mi mente se ha identificado con la del protagonista, pero lo que consiguió agobiarme es que he ido desde el pasado de mi subconsciente al futuro de la novela. Fue una experiencia total leer un pasaje y recordar nítidamente un sueño de dos días antes. Otras veces un pensamiento del protagonista dentro de otro y dentro, a su vez, de un monólogo interior, ejemplifica lo que advierte el narrador «Son las mentes, engañadas, las que jamás se rinden, las que se sienten iguales que siempre y no ven motivos de cambio».
«Mala cosa es el agradecimiento sobrevenido. Nos hace olvidar las afrentas de golpe. Pasamos por alto las faltas. Mala cosa sentirse en deuda con quien nos hizo daño. A eso recurren los ofensores consciente y aun calculadoramente».
Y yo me pregunto, ¿Para cuándo el Premio Nobel?

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Kansas
 23 agosto 2020
"Hay hombres que se aprovechan de las mujeres tímidas, o de las muy jóvenes, o de las educadas, de las que tienen horror al enfrentamiento. Incluso a dar una negativa clara. Las hay, aunque no te lo creas. Que al final se dejan mucho, sólo por no hacer un feo o no montar una escena."
Juan, el narrador, con 23 años entra a trabajar como asistente personal de Eduardo Muriel, un director de cine de serie B, venido a menos. Muriel, sofisticado, excéntrico y ambiguo enseguida conecta con su joven ayudante (y viceversa) que es justo lo contrario que él: algo ingenuo y transparente, podríamos decir que es el alter ego del futuro escritor. En ese ambiente entre artistico e intelectual, Juan pasa más tiempo en casa de Muriel que en la suya propia, con lo cual convive con su familia, sobre todo con Beatriz, la esposa de Muriel con quien Muriel tiene una relación bizarra, misteriosa, una mezcla de amor y odio.
Eduardo Muriel es un personaje colosal que a mi me ha fascinado porque de alguna forma conforma todo un homenaje a todo ese cine de serie B que se hizo en España, (liderado por Jess Franco, tio de Javier Marias). Muriel, amigo y colaborador de Jess Franco, cuando no está rodando, anda buscando financiación para sus peliculas e inmerso en mil y un proyectos, de los que Juan es testigo continuo. Pronto Juan se ve a su vez sumergido en una misión que le encarga su jefe, y es que de forma discreta se convierta en una especie de “espía” suyo investigando si son ciertos los rumores que corren sobre el Dr. Jorge van Vechten, amigo suyo y prestigioso médico pediatra. Bajo una patina de pelicula de suspense a lo Hitchcock, Juan de Vere se ve cada vez más sumergido y obsesionado por este misterio que envuelve al Dr. van Vechten, un misterio que puede sugerir que el tema del abuso sexual y la violencia contra la mujer es algo no solo de los tiempos oscuros, sino que se sigue produciendo en el presente:
"Y nada da más satisfacción que cuando no quieren, pero no pueden decir que no Y luego quieren , te lo aseguro, la mayoría, una vez que sea han visto obligadas a decir que sí (...) Ahora van Vechten había afirmado que nada daba más satisfacción que cuando no quieren, pero no pueden decir que no".
Uno de los detalles que más me fascinan de las novelas de Javier Marias es que siempre giran en torno a los secretos, al narrador que espía a otros, guardador de secretos; él conoce un secreto que el lector no, y a partir de ahí y hasta que no llegas al final, JM lleva al lector en volandas hasta descubrir la verdad. La búsqueda de la “verdad” por otra parte conduce al lector a través de una maraña de secretos algunos que no son revelados quizás nunca, pero este viaje en pos de la verdad, convierten la lectura de sus novelas en una experiencia enganchante. En Asi Empieza Lo Malo, la búsqueda de una verdad que le encarga Muriel a Juan, en relación al hitchockiiano y misterioso Dr. van Vechten, se va transformando poco a poco en la búsqueda de otra verdad, ésta más íntima, y es el misterio que envuelve el matrimonio entre Muriel y su esposa Beatriz: un matrimonio que desde luego a mi me tuvo en vilo hasta el final.
".Fingir es esencial para convivir, para prosperar, y progresar."
Como en otras de sus novelas, Juan de Vere espía, escucha tras las puertas e incluso hace seguimiento a personas concretas, en este caso Beatriz, una de esos personajes femeninos fascinantes que siempre surgen de las novelas de Marias, envueltas en una especie de bruma de misterio, sonámbulas e incluso parecen salidas de un cuadro
“ había mirado yo a Beatriz Noguera, como a un cuadro que suscita un deseo débil y efímero, que además resulta de cumplimiento imposible: la mujer que uno observa está en un plano, callada e inmóvil hasta la eternidad, aprisionada; sólo posee un un gesto y un ángulo y una expresión.”
La novela transcurre en 1980, en plena transiciñon, cinco años después de la muerte de Franco, pero aunque transcurra en ese año concreto, casi toda la novela remite a los años oscuros de la postguerra, a ciertos hechos acaecidos entonces y que tienen relevancia en ciertos personajes del presente. Y hay varios momentos esenciales y que se quedan grabados para siempre en la memoria visual del lector y cuando surgen siempre está presente Juan, el eterno espía, el eterno oyente…
"Cuando han pasado muchos años, o incluso no tantos, la gente se cuenta los hechos como le conviene y llega a creerse su propia versión, su distorsión. Con frecuencia llega a borrarlos, los ahuyenta, los sopla como a un villano -hizo el gesto de los dedos como si sostuviera uno, no sopló-, se convence de que no ocurrieron o de que su parte en ellos fue distinta de como fue ."
Reconozco que la novela me ha fascinado por muchos y diferentes motivos, casi imposibles de citar porque reseñar a Marias me parece casi imposible por la cantidad de temas que se me acumulan pero por ejemplo, ese homenaje que hace al cine de serie B español, citando momentos y anécdotas (Towers, Herbert Lom, Jesus Franco…) me ha enganchado totalmente, la autoficción maestra de Javier Marias, , Y por otra parte me ha fascinado el hecho de que una vez más he vuelto a leer una novela de espías, un thriller pausado lleno de secretos cuyo tema esencial para mi es la memoria reprimida que una vez desvelada, podría convertirse en una bomba de relojeria.
"Si no me hubieras dicho nada, si me hubieras mantenido en el engaño. Qué sentido tiene sacar un dia del error, contar de pronto la verdad".
Enlace: https://kansasbooks.blogspot..
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Textos del escritor español Javier Marías.
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