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Las mejores frases de La montaña mágica (38)

joseluispoetry
joseluispoetry 22 enero 2020
Qué era, pues, la vida. Es el ser de lo que, en realidad, no puede ser, lo que oscila entre un dulce y doloroso vaivén sobre el límite del ser en ese proceso continuo y febril de la descomposición y de la renovación. No era ni siquiera materia y no era espíritu. Era una veleidad secreta y sensual en el frío casto del universo, una impureza íntimamente voluptuosa de nutrición y de excreción, un soplo excretor de ácido carbónico y de sustancias nocivas de procedencia y de naturaleza desconocidas.
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PilarLaEremita
PilarLaEremita 18 junio 2020
Oh, el amor, ¿sabes...? El cuerpo, el amor, la muerte, esas tres cosas no hacen más que una. Pues el cuerpo es la enfermedad y la voluptuosidad, y es el que hace la muerte; sí, son carnales ambos, el amor y la muerte, ¡y ése es su terror y su enorme sortilegio! Pero la muerte, ¿ comprendes?, es, por una parte, una cosa de mala fama, impúdica, que hace enrojecer de vergüenza; y por otra parte es una potencia muy solemne y majestuosa (mucho más alta que la vida risueña que gana dinero y se llena la panza; mucho más venerable que el progreso que fanfarronea por los tiempos) porque es la historia y la nobleza, la piedad y lo eterno, lo sagrado, que hace que nos quitemos el sombrero y marchemos sobre la punta de los pies... De la misma manera, el cuerpo también, y el amor del cuerpo, son un asunto indecente y desagradable, y el cuerpo enrojece y palidece en la superficie por espasmo y vergüenza de sí mismo. ¡Pero también es una gran gloria adorable, imagen milagrosa de la vida orgánica, santa maravilla de la forma y la belleza, y el amor por él, por el cuerpo humano, es también un interés extremadamente humanitario y una potencia más educadora que toda la pedagogía del mundo...! ¡Oh, encantadora belleza orgánica que no se compone ni de pintura al óleo, ni de piedra, sino de materia viva y corruptible, llena del secreto febril de la vida y de la podredumbre! ¡Mira la simetría maravillosa del edificio humano, los hombros y las caderas y los senos floridos a ambos lados del pecho, y las costillas alineadas por parejas y el ombligo en el centro, en la blandura del vientre, y el sexo oscuro entre los muslos! Mira los omóplatos cómo se mueven bajo la piel sedosa de la espalda, y la columna vertebral que desciende hacia la doble lujuria fresca de las nalgas, y las grandes ramas de los vasos y de los nervios que pasan del tronco a las extremidades por las axilas, y cómo la estructura de los brazos corresponde a la de las piernas.
¡Oh, las dulces regiones de la juntura interior del codo y del tobillo, con su abundancia de delicadezas orgánicas bajo sus almohadillas de carne! ¡Qué fiesta más inmensa al acariciar esos lugares deliciosos del cuerpo humano!
¡Fiesta para morir luego sin un solo lamento! ¡Sí, Dios mío, déjame sentir el olor de la piel de tu rótula, bajo la cual la ingeniosa cápsula articular segrega su aceite resbaladizo! ¡Déjame tocar devotamente con mi boca la «Arteria femoralis» que late en el fondo del muslo y que se divide, más abajo, en las dos arterias de la tibia! ¡Déjame sentir la exhalación de tus poros y palpar tu vello, imagen humana de agua y de albúmina, destinada a la anatomía de la tumba, y déjame morir con mis labios pegados a los tuyos!
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joseluispoetry
joseluispoetry 17 diciembre 2019
El influjo espiritual y estilístico de Nietzsche es reconocible, sin duda, ya en mis primeros ensayos de prosa que vieron la luz pública. Toda posibilidad de formación en general presupone un ser, el cual posee la voluntad instintiva y la capacidad para seleccionar, asimilar y reelaborar todo de manera personal. Goethe dijo que para hacer algo es preciso ser algo. Pero incluso para poder aprehender algo, en el sentido elevado de esta palabra, se necesita ya ser algo. Fue un proceso complicado, que adoptaba una actitud totalmente frente a la influencia callejera y popular del filósofo, frente a todo simplista "renacentismo", frente al culto al superhombre y al esteticismo a lo César Borgia, frente a toda palabrería acerca de la sangre y de la belleza que entonces estaba de moda entre los grandes y entre los pequeños. El joven de viente años que era yo comprendía la relatividad del "inmoralismo" de este gran moralista; cuando yo contemplaba la comedia de su odio contra el cristianismo, veía también su amor fraterno a Pascal y entendía aquel odio en un sentido completamente moral y no, en cambio, psicológico. En una palabra yo veía a Nietzsche ante todo al hombre que se superaba a sí mismo. No tomaba en él nada a la letra, no le creía casi nada, y justamente eso es lo que hacía que mi amor por él tuviese un doble plano y fuese tan apasionado.
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joseluispoetry
joseluispoetry 22 enero 2020
Yo ataco el análisis sólo cuando lleva en sí mismo el penetrante sabor nauseabundo de la tumba.
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joseluispoetry
joseluispoetry 22 enero 2020
Ocurre de la misma manera con ese humanismo que no se deja implicar en ninguna contradicción, que no se hace culpable de ninguna recaída en la hipocresía cristiana, cuando ésta se decide a ver en el cuerpo el principio malo y adverso.
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joseluispoetry
joseluispoetry 17 enero 2020
La hostilidad del espíritu contra la naturaleza, su orgullosa desconfianza contra ella, su noble obstinación en el derecho a la crítica ante esa potencia mala y contraria a la Razón. Es servil aceptar dicha potencia y acomodarse a ella. Acomodarse interiormente.
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joseluispoetry
joseluispoetry 17 enero 2020
Ordenación y selección constituyen el principio del dominio, y el enemigo más peligroso es el enemigo desconocido. Hay que sacar a la especie humana de los estados primitivos de miedo y de apatía resignada, hay que llevarla a una fase más activa de la conciencia. Es preciso alumbrar su religión, hacerle ver que los efectos desaparecen y que, por lo tanto, para suprimirlos es preciso comenzar por conocer las causas, y que casi todos los males del individuo son producto de las enfermedades del organismo social.
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joseluispoetry
joseluispoetry 17 enero 2020
-Usted sufre, ingeniero- continuó -usted sufre como un extraviado. Quién puede dejar de apercibirse al ver su expresión. Pero su actitud ante el sufrimiento debería ser una conducta europea, no la conducta del Oriente, de ese Oriente afeminado y mórbido que relega aquí a tantos enfermos. La piedad y la paciencia infinitas, tal es su manera de enfrentar el mal.
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joseluispoetry
joseluispoetry 15 enero 2020
El Asia nos devora. Por todas partes veo rostro tártaros. Genghis Khan, ojos de lobo de las estepas, nieve y aguardiente, knut, casamatas y cristianismo. Debería elevarse aquí un altar a Palas, Atenea, como medida de defensa.
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joseluispoetry
joseluispoetry 15 enero 2020
Libertad. Tal era la palabra de que se sirvió, no pronunciándola, sino formando interiormente las sílabas, pero la empleó en su sentido más amplio, tal como lo había aprendido a hacer aquí, en un sentido que no tenía nada en común con el que Settembrini daba a esa palabra. Y un vago espanto y emoción que ya le eran conocidos pasaron por su interior e hicieron estremecerse su pecho, hinchado por un suspiro.
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