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ISBN : 8417517510
464 páginas
Editorial: Editorial Sexto Piso (09/09/2019)

Calificación promedio : 4.36/5 (sobre 21 calificaciones)
Resumen:
Un matrimonio en crisis viaja en coche con sus dos hijos pequeños desde Nueva York hasta Arizona. Ambos son documentalistas y cada uno se concentra en un proyecto propio: él está tras los rastros de la última banda apache en rendirse al poder militar estadounidense; ella busca documentar la diáspora de niños que llegan a la frontera sur del país en busca de asilo.

Mientras el coche familiar atraviesa el vasto territorio norteamericano, los dos niños, ... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (10) Ver más Añadir una crítica
Aitor_Castrillo
 21 September 2021
Un viaje.

Valeria Luiselli nos propone un viaje en el que comencé muy perdido (fueron varias veces las que durante la primera parte sentí que no avanzábamos y venía a mi cabeza la pregunta que todos hemos hecho alguna vez “¿cuándo llegamos?”), pero que terminé encontrándome a mí mismo con pena por haber terminado una novela cuya lectura ha merecido mucho la pena.

Dos historias.

La de los niños perdidos, migrantes latinoamericanos que cruzan la frontera buscando refugio en Estados Unidos y la de una pareja en crisis que emprende un largo viaje en carretera junto a sus hijos. Ambas tramas avanzan en paralelo, pero tienden a unirse como esas vías del tren que gracias a la perspectiva se acercan entre sí a medida que se alejan.

Tres puntos de vista.

El de la madre y el del hijo de diez años en primera persona. El libro dentro del libro: “Elegías de los niños perdidos” está en tercera.

Confieso que estaba leyendo en modo 3 estrellas hasta que a mitad de recorrido llegaron los capítulos narrados por el niño hablándole a su hermana de cinco años. Me han conmovido.

“Me di cuenta de que yo recordaría todo y tú quizás no recordarías nada. Y eso me dio terror por mí y tristeza por ti. O terror y tristeza por ambos. Necesitaba encontrar una forma de ayudarte a recordar, aunque sólo fuera a través de las cosas que yo documentaba para ti, para el futuro”.

Siete cajas.

Llenas de libros, cuadernos, recortes, mapas, fotos, música, sonidos, ecos… Mención especial a las 24 polaroids tomadas por el niño.

Fin de trayecto.

“Los niños obligan a los padres a buscar un pulso específico, una mirada, un ritmo, la manera correcta de contar una historia, a sabiendas de que las historias no arreglan nada ni salvan a nadie, pero quizás hacen del mundo un lugar más complejo y a la vez más tolerable. Y a veces, sólo a veces, más hermoso. Las historias son un modo de sustraer el futuro del pasado, la única forma de encontrar la claridad en retrospectiva”.

Termino esta reseña diciendo que la autora ha encontrado la manera correcta de contar una historia. Sé que se ha quedado en mi cabeza y que Pluma Ligera, Papá Cochise, Flecha Suertuda y Memphis aparecerán de nuevo en mi mundo cuando menos me lo espere.

Aquí Ground Control. ¿Me oyes bien? Dos, uno: tú y yo vamos a volver a encontrarnos.
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Kansas
 07 October 2022
"Este poema termina con una promesa para el desconocido; -He de procurar no perderte-. Es una promesa de permanencia: este efímero momento de intimidad que compartimos tú y yo, dos desconocidos, dejará una huella, seguirá reverberando siempre.
[...]
Concentrados como estábamos en coleccionar intimidades de desconocidos, nunca sospechamos que el silencio se iría ensanchando lentamente entre nosotros."

Escojo esta cita para inaugurar la reseña entre otras cosas porque me parece que resume perfectamente de lo que se compone este texto, encuentros fortuitos, fugaces momentos de intimidad entre personas que no se conocen, conexiones instantáneas que al rato ya no existirán y sin embargo, al mismo tiempo, la narradora de la primera parte tiene que gestionar una vida familiar que se va desintegrando, conocidos que ya han dejado atrás la intimidad y se han convertido en desconocidos En Desierto Sonoro, que es una novela ya de 2019, la autora se inspira libremente en un viaje que hizo por carretera con su entonces marido y sus dos hijos, en 2014 y lo enlaza con un tema fundamental que es la politica americana de separar a los niños de sus padres cuando cruzan la frontera mexicana y llegan a los Estados Unidos. Una pareja sin nombre, documentalistas sonoros, dejan Nueva York para emprender un viaje por todo el suroeste de los Estados Unidos. Viajan con sus hijos de cinco y diez años visitando las zonas del país que una vez fueron Mexico, por una parte ella se obsesiona con las deportaciones de varios niños en el aeropuerto de Roswell, niños devueltos y /o desaparecidos, y por otra parte, él va en busca de la tumba del líder apache Gerónimo. El motivo inicial del viaje que es el proyecto del marido sobre la dominación y eliminación de la cultura apache, se va tornando poco a poco en una búsqueda obsesiva de esos niños perdidos o desaparecidos, al mismo tiempo que intenta agarrarse a ese, quizá, último viaje como familia.

"Él irá grabando cosas como el sonido del viento que sopla en la llanura o los motores de los coches en los estacionamientos de moteles; o tal vez los centavos que caen en las cajas registradoras de gasolineras remotas y el rumor de las televisiones de los dineros de carretera."

Desierto sonoro es un texto que me ha despertado sentimientos encontrados. Dividida en dos partes, con dos voces narrativas diferentes, la madre en la primera y el niño en la segunda, es ya en esta segunda parte cuando mi entusiasmo comienza a desinflarse. Mientras que en la primera parte, con la madre como narradora principal, siento que las metáforas que va construyendo la autora tienen todo el sentido del mundo, porque la historia avanza en torno a un matrimonio ya fragmentado, y a través de ella sentimos ese dolor donde la intimidad ya casi brilla por su ausencia y se han convertido en unos extraños, en cada pequeño gesto Luiselli lo va remarcando: gestos y detalles familiares de la rutina del día a día. Los niños están ahí y quizá perciban esa crisis, pero el ritmo que van marcando los hijos también le dan ritmo a este texto de la primera parte.

"Necesito una novela sobre dos personas que simplemente han dejado de entenderse, porque han elegido dejar de entenderse. Que salga un hombre que sabe cómo desenredarle el pelo a su mujer, pero que una mañana decide no hacerlo más, tal vez porque de pronto le interesa el cabello de otra mujer, tal vez porque se ha cansado, sin más."

Mi problema este texto comienza precisamente en la segunda parte cuando la voz narrativa es transferida al niño porque noto un esfuerzo por parte de Valeria Luiselli que convierten esta voz narrativa en algo más cerebral, menos natural, o por lo menos, no fluye como cuando la madre era la que narraba. En esta segunda parte el niño repite muchos de los temas que ya conocíamos por parte de la madre, aunado por el hecho de que su narración a veces me parece más la de un adulto que la de un niño de diez años. Todo se vuelve demasiado repetitivo y cerebral, como si la autora hubiese tenido que forzar la máquina y no se encontrara demasiado cómoda adoptando la voz narrativa de este niño.

"Creo que cometimos, o tal vez solo yo lo cometí, el error tan común de pensar que nuestro matrimonio era una comunión absoluta, una disolución de todas las fronteras, en lugar de entenderlo, sencillamente, como un pacto entre dos personas dispuestas a proteger la soledad del otro."

El hecho de que mi entusiasmo inicial se desinflara un poco no significa que Desierto Sonoro no me parezca una novela estupenda y Valeria Luiselli una autora muy interesante. Quizás lo que más me ha fascinado de esta novela es el collage musical, visual, literario que nos va traspasando a medida que esta familia va recorriendo el suroeste de los Estados Unidos. Mapas, fotografías de autores tan renombrados como Emmet Goodwin, Robert Frank o Stephen Shore componen de alguna forma esa imagen visual de los Estados Unidos que nos va dibujando la autora al mismo tiempo que las polaroids que toma el niño van hablando de ese recorrido emocional/traumático por parte de sus personajes; los escritos de Susan Sontag o William Goldman o el Space Oddity de David Bowie, a su vez se irá fusionando con el viaje de esta familia mientras se enfrentan a sus propias dudas. La forma en que Valeria Luiselli construye este collage casi multimedia y lo encaja en la trama familiar me parece realmente soberbio. Y el hecho de que dentro de la novela haya otra novela más que es “Elegias para los niños perdidos” es un punto que le da otra dimensión a Desierto Sonoro, niños cruzando desiertos y huyendo continuamente en una historia de Ella Camposanto, una escritora ficticia creada por Valeria Luiselli y sin embargo aunque estas Elegías también sea un texto ficticio, no pueden ser más reales.

"...viajar por las profundidades de Oklahoma es como quedarse dormido e irse hundiendo en las capas más profundas y más extrañas del subconsciente atormentado de una persona."

Viajes por carretera, moteles, gasolineras los nativos americanos, cementerios, niños, inmigración, libros, música, citas de libros, ficción o autoficción, sonidos, voces... son elementos que van enriqueciendo continuamente esta novela tan sonora y al msmo tiempo tan visual. Dentro del handicap que me ha supuesto esta segunda parte, que se me hizo muy cuesta arriba y que disfruté bastante menos, no puedo por menos de alabar el enorme talento de Valeria Luiselli. La traducción es de Daniel Saldaña y Valeria Luiselli.

(Las fotos de Stephen Shore que acompañan la reseña, en mi opinión, son la mejor muestra visual para Desierto Sonoro)

"Cada vez más, mi presencia aquí, en este viaje familiar, manejando hacia un futuro que muy probablemente no compartiremos, instalándonos en habitaciones de motel para pasar la noche, tiene algo fantasmal, de vida observada y no vivida. Sé que estoy aquí con ellos, pero a la vez no estoy."
Enlace: https://kansasbooks.blogspot..
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crismonteoliva
 01 January 2021
Los viajes familiares pueden dar para mucho, especialmente cuando hablamos de trayectos largos en los que al menos tres personas comparten vehículo y hay algún niño entre ellas. Seguro que hay paisajes nuevos, bares de carretera pintorescos y habitaciones de hotel de todo tipo. Habrá momentos tensos producto del cambio de rutinas o del mayor contacto con los demás, pero también muchas risas. La aventura será fácilmente olvidable o todo lo contrario, como sucede en Desierto sonoro, la novela de Valeria Luiselli de la que hoy os hablaré.
Tras trabajar varios años juntos documentando los sonidos de Nueva York, el marido de una de las narradoras de esta historia decide que ha de emprender un viaje en coche hasta Arizona para inventariar los ecos de Gerónimo y los últimos apaches libres. Con la esperanza de llegar lo suficientemente al sur como para encontrar allí a las hijas de una conocida, niñas que han migrado solas desde su país latinoamericano originario para encontrarse con su madre, nuestra narradora se embarca en el viaje junto a su marido, el hijo que este aportó al matrimonio y a la hija que ella ya tenía cuando le conoció. Es evidente que el matrimonio está en crisis. Aun así, los integrantes de la pareja intentan, durante todo el largo trayecto, aparentar cierta normalidad ante los niños, muy interesados por todo lo que los adultos dicen. Dentro del coche, los relatos de los audiolibros se entremezclan con las historias de los niños perdidos que migran a Estados Unidos y las de los últimos indios americanos sin que los adultos lleguen a imaginar que la mezcla de toda la información hará que los niños creen una historia nueva: una que acabarán yendo a buscar por su cuenta.
Todo comienza con los preparativos de un viaje. La narradora encargada de contárnoslo es una mujer que trabaja documentando los sonidos de Nueva York junto a su marido. Una vez terminado este trabajo, su marido decide ir en busca de los ecos de los últimos apaches libres, con la idea de, una vez en Arizona, quedarse allí. La mujer y su hija no se quedarán. Está claro que estamos ante el preludio del final de un matrimonio, si bien en la parte final de esta historia sobre los ecos del pasado, los niños migrantes, la vida familiar, los largos viajes en coche y el amor por la buena literatura, el destino de esta familia de cuatro podría cambiar drásticamente.
El viaje ha de realizarse en coche, lo que permitirá a la familia comprobar lo diversa que es América, en todos los sentidos. En el maletero, el marido ha metido cuatro cajas con materiales que necesitará para su trabajo, y los otros componentes de la familia, una por cabeza. El contenido de las cajas, tan variopinto como dispar de una caja a otra, nos será descrito a lo largo de esta historia, de manera que los lectores nos sentiremos aún más como parte de esta aventura.
Desierto sonoro nos habla de la importancia de los sonidos en las ciudades y fuera de ella; de las historias que tuvieron lugar hace muchos años, de cómo nos llegan y cómo las interpretamos; de la crisis migratoria mundial; de los niños que viajan solos y se pierden por el camino; de la soledad que vivimos estando en sociedad; de la incertidumbre que nos produce este mundo tan cambiante y de la fantasía. Y para alimentar la fantasía, ¿qué mejor que un buen puñado de buenas lecturas? A lo largo de este libro encontraremos muchas, pero aquellas que más influyen en los niños que se sientan en los asientos traseros del coche que seguimos, ya sea en forma de libro tradicional como en la de audiolibro, son El señor de las moscas y Elegías para los niños perdidos.
Y así es como llegamos a una segunda mitad del libro, una parte en la que la desazón de la madre da paso a la narración del hijo, un niño que se dirige a su hermana, mucho más pequeña y que de seguro no recordará el viaje en unos años, para contarle cómo interpretaron ellos las narraciones de los indios americanos y los niños perdidos, y cómo esa interpretación les llevó a emprender su propia aventura.
Desierto sonoro, en definitiva, es una obra rica en matices de todo tipo en la que la esperanza y la desesperanza viajan hacia un final incierto. Una historia sobre un hombre que se aferra a los ecos del pasado, una mujer que se angustia por lo que le pasa a los niños que migran solos y unos hijos dotados de una gran imaginación que acaban emprendiendo su propio viaje. Dicho esto, ¿a qué esperas para subirte al coche de estos neoyorkinos y ver qué te depara esta aventura? Tal vez sea algo muy distinto a lo que me ha aportado a mí. Pero, sin duda, será algo interesante.

Enlace: https://laorilladelasletras...
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lecturalateral
 20 May 2021
En esta novela confluyen dos historias: la de una familia ensamblada de una mujer con su hija de 5 años y un hombre con su hijo de 10 años, y la de los niños migrantes de México y el Triángulo del Norte de Centroamérica, perdidos cruzando el desierto y la frontera a los Estados Unidos. “Todos esos niños huían de circunstancias indescriptibles de abuso y violencia sistémica, huían de países en donde las pandillas se habían convertido en para-Estados, usurpando el poder y adjudicándose la impartición de justicia. Y esos niños habían venido a Estados Unidos en busca de protección legal, en busca de sus madres o padres, o en busca de otros familiares que habían migrado antes y que quizás los recibirían. No buscaban el Sueño Americano, como suele decirse. Los niños buscaban, simplemente, una escapatoria de su pesadilla cotidiana.”

Valeria Luiselli, escritora y ensayista que se dedicó a visibilizar esta tremenda realidad, narra con fluidez y sensibilidad esta historia de ecos, sonidos, viajes, mapas, proyectos de vida, libros, músicas y archivos, relatada por dos voces, la de la madre y la del hijo de esta familia. Una pareja de acustemólogos, que documentan a través del sonido la diversidad de lenguas existentes en Nueva York, ensamblan sus familias, pero años más tarde, emprenden proyectos personales diferentes. Ella se involucra con la historia de los niños migrantes y, como periodista política radiofónica, decide investigar y visibilizarla desde la perspectiva de los niños. Su marido, en cambio, se sumerge en un proyecto documental sobre los apaches chiricahua, pobladores originarios del sudoeste estadounidense. Estos caminos diferentes los llevan a vivir en Estados diferentes y disgregar su familia. Desierto sonoro es su último viaje juntos por las rutas desde Nueva York hasta Arizona.

Una bellísima y necesaria novela, que emociona y me hizo estrujar el corazón, sobre las familias ensambladas, la maternidad y la paternidad, el desamparo, la migración, el riesgo afrontado por la esperanza de un futuro mejor. Una historia que nos invita a reflexionar cómo construimos nuestro mundo a partir del lenguaje que utilizamos, cómo documentamos la historia, cómo construimos la memoria personal y colectiva. Es un privilegio acompañar a esta familia. Regálense este viaje.
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sansavanilla
 21 November 2020
En la lectura de Desierto sonoro se me han intercalado otras lecturas, una mudanza, el comienzo del curso, el final de un TFM... Con todo, lo he disfrutado tantísimo que no me hubiera importado que fuera un libro eterno, quedarme a vivir para siempre en él, unirme al viaje o convertirme en documentalistóloga.

Desierto sonoro tiene muchos ingredientes que me gustan, lo cual lo convierte en un plato para mí irresistible: tiene periodismo y realidad, tiene literatura, tiene una historia emocionante, tiene tristeza, crudeza y ternura y tiene puertas y ventanas abiertas.

Con lo de puertas y ventanas abiertas me refiero a la intertextualidad; en este libro las referencias son tantas que, aunque a veces me han abrumado, quiero otra vida para poder empaparme de todas, las musicales, las literarias... Y es que la novela tiene incluso otra novela dentro.

Desierto sonoro es eso, una novela de sonidos y silencios, un título muy bien encontrado. Qué habilidad la de Luiselli: saber tocar la tecla. Es una novela de búsqueda permanente, de busca fuera y dentro, de una familia y de un continente, ligando Historia e intrahistoria para hacernos reflexionar no solo sobre América y sobre esa familia que está rompiéndose, sino también sobre nosotros mismos, nuestras relaciones con los otros, con todos, nuestra postura ante la(s) realidad(es).

En la persecución de voces y ecos que encontramos, me quedo con las voces de los niños, bien captadas las conversaciones, y con sus miradas: un reconocimiento a su inteligencia y a nuestra torpe manera de tratarlos. Qué agudeza, qué ternura, qué conciencia. Y me quedo, sobre todo, con la voz de Valeria Luiselli, con su trabajo, con su literatura, para siempre.
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Las críticas de la prensa (7)
LaNacion06 June 2021
Valeria Luiselli está complacida de haber pasado la prueba de fuego de la lectura con su primera novela escrita directamente en inglés, “Lost children archive” (“desierto sonoro”), recientemente reconocida con el premio literario dublín.
Leer la crítica en el sitio web: LaNacion
revistan22 May 2021
Mientras siguen llegando migrantes menores a Ceuta y España, y Europa decide "qué hacer" con ellos, esta novela de la escritora mexicana narra lo que sucede en la frontera caliente entre México y Estados Unidos.
Leer la crítica en el sitio web: revistan
Telam06 February 2020
La autora mexicana presenta en esta obra un hecho global, la migración, y, a través de sus personajes, hace una aguda crítica sobre la comprensión que los países y sociedades tienen del fenómeno.
Leer la crítica en el sitio web: Telam
elmundo17 December 2019
La escritora mexicana denuncia la muy delicada situación de los niños migrantes entre el río Bravo y EEUU en 'Desierto sonoro'.
Leer la crítica en el sitio web: elmundo
elperiodico05 November 2019
‘Desierto sonoro’ (Sexto Piso), la primera obra de ficción que Luiselli (Ciudad de México, 1983) escribe directamente en inglés y a su excelente recepción crítica se le une el haber formado parte de las nominaciones a los Booker.
Leer la crítica en el sitio web: elperiodico
BurgosConecta26 October 2019
La escritora mexicana lleva a sus personajes a la frontera entre México y Estados Unidos para retratar un mundo deshumanizado.
Leer la crítica en el sitio web: BurgosConecta
larazon24 September 2019
Aunque resulte una obviedad decirlo, la escritora mexicana Valeria Luiselli viene marcando, desde hace muy pocos libros, uno de los tantos caminos por los cuales transita (y por los cuales, seguramente, seguirá transitando) la narrativa hispanoamericana actual. Desde su debut en 2010 con «Papeles falsos», una colección de ensayos narrativos sobre los temas más diversos y al que siguió, en 2011, «Los ingrávidos», su primera incursión en la novela, Luiselli (nacida en Ciudad de México en 1983 y residente...).
Leer la crítica en el sitio web: larazon
Citas y frases (13) Ver más Añadir cita
ElsaPalaciosElsaPalacios22 November 2022
Creo que poco antes de salir de viaje empezamos a permito que las voces de nuestros hijos ocuparan nuestro silencio.
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LavidamurmuraLavidamurmura22 November 2020
Todo este país, dijo papá, es un enorme cementerio, pero sólo a algunas personas les tocan tumbas como dios manda, porque la mayoría de las vidas no importan. La mayoría de las vidas son borradas, se pierden en el torbellino de basura que llamamos historia, dijo.
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LavidamurmuraLavidamurmura16 November 2020
Supongo que mi marido y yo simplemente no estábamos listos para la segunda parte de nuestra relación, la parte de vivir la vida previamente construida. [...] Creo que cometimos -o tal vez solo yo cometí- el error tan común de pensar que nuestro matrimonio era una comunión absoluta, una disolución de todas las fronteras, en lugar de entenderlo, sencillamente como un pacto entre dos personas dispuestas a proteger la soledad del otro, como bien prescribió hace tiempo Rilke o algún otro espíritu ecuánime, sabio y alemán.
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LavidamurmuraLavidamurmura21 November 2020
La historia que tengo que contar no es la de los niños perdidos que sí llegan, aquellos que finalmente alcanzan sus destinos y pueden contar su propia historia. [...], la historia que tengo que contar es la de los niños que no llegan, aquellos cuyas voces han dejado de oírse porque están, tal vez irremediablemente, perdidos. Tal vez yo también voy a la búsqueda de ecos y fantasmas. [...] si lo que quiero es encontrar algo, a alguien, si lo que quiero es contar su historia, tengo que empezar a buscar en otro lado.
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LavidamurmuraLavidamurmura22 November 2020
Lo único que los padres pueden darle realmente a los hijos son los pequeños saberes: así es como te cortas las uñas, esta es la temperatura de un verdadero abrazo, así es como se desenreda el pelo, así es como te amo. Y lo que los hijos pueden darle a los padres es algo menos tangible, pero a la vez más grande y duradero, algo así como el impulso para aceptar la vida plenamente y comprenderla para ellos y tratar de explicársela [...].
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Videos de Valeria Luiselli (4) Ver másAñadir vídeo
Vidéo de Valeria Luiselli
Escucha el audiolibro de 'La vida privada de los árboles, la segunda novela de Alejandro Zambra que lo consagró como uno de los escritores más interesantes de las nuevas generaciones de las letras hispanoamericanas. En palabras de Valeria Luiselli, este es "un pequeño clásico de la literatura latinoamericana –pequeño por su tamaño, que no por su hondura y alcance." -- Narración de Camila Valenzuela -- Disponible en vuestras plataformas de audiolibro. Descubre todo nuestro catálogo de audiolibros: https://www.anagrama-ed.es/coleccion/audiolibros - Síguenos en redes sociales: Editorial Anagrama Twitter https://twitter.com/AnagramaEditor Instagram https://www.instagram.com/anagramaedi... Facebook https://es-es.facebook.com/AnagramaEd... Suscríbete a nuestra newsletter https://www.anagrama-ed.es/suscribete
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