InicioMis librosAñadir libros
Descubrir
LibrosAutoresLectoresCríticasCitasListasTestReto lectura
ISBN : 8425358418
Editorial: Ediciones Grijalbo (17/10/2019)

Calificación promedio : 3.89/5 (sobre 9 calificaciones)
Resumen:
Sandra Nnom lleva demasiado tiempo sin encontrar su lugar en el mundo, un sitio donde no atraiga las miradas, en el que pueda ser ella misma sin que nadie la etiquete. Recién instalada en Londres, echa la vista atrás. De pequeña, cuando en su barrio madrileño le preguntaban de dónde era, afirmaba orgullosa que era guineana y se inventaba cómo pasaba los veranos en África a partir de los relatos de su padre, aunque nunca hubiera salido de España. Las preguntas sobre ... >Voir plus
Comprar este libro en papel, epub, pdf en

Bookshop ORGCasa del libroAmazon ESAgapea
Críticas, Reseñas y Opiniones (9) Ver más Añadir una crítica
lavidademisilencio
 06 November 2019
Desde que vi esta novela en quedé prendada de su portada llamativa y su título sugerente; cuando leí la sinopsis terminé de convencerme de que tenía que adentrarme en sus páginas. Y gran decisión la mía porque he disfrutado —y aprendido, sobre todo aprendido— muchísimo con la historia. Sabes que te encuentras ante una gran novela cuando te hace reflexionar. Este es el caso de Hija del camino, que me ha hecho cuestionarme aspectos que antes pasaba por alto.
Sandra es una joven periodista de 32 años medio guineana, medio española, que se pasa la vida buscando su lugar en el mundo. Desde bien pequeña tuvo que enfrentarse a una sociedad que veía su piel antes que la persona que se hallaba bajo ella; rodeada de gente que la juzgaba, creció sintiéndose de ninguna parte. Con el tiempo comprendió que si se quedaba en el mismo lugar —España— para siempre, jamás descubriría cuál era su verdadero hogar. Por ello, comenzó a viajar buscando nuevas experiencias, explorando otras culturas, enriqueciéndose de personas que, como ella, se sentían ciudadanos del mundo.
Sin embargo, por mucho que sus pies se hallaran en diferentes lugares, su corazón siempre permanecía en el mismo sitio: junto a su familia. Su hermana pequeña Sara a la que Sandra siempre intentó proteger frente al racismo que a ella la acechaba día tras día; su padre Antonio, que le contaba historias de su Guinea natal y le transmitía ese amor por una tierra que nunca había pisado y su madre Aurora que vio crecer a sus hijas en un entorno que las juzgaba por su piel y que, a pesar de nunca haber pasado por lo mismo, siempre fue el abrazo que ellas necesitaban.
Tras tantos viajes y tantas preguntas por resolver, Sandra se encuentra ahora en Londres. ¿Será por fin allí donde encuentre su hogar?
Hija del camino es una novela dividida en tres partes con capítulos titulados pero sin numerar. En cuanto a su extensión, no son ni muy largos ni muy cortos, volviendo la lectura amena y ligera. Sin embargo, un aspecto que falla en la novela a nivel estructural es que, a mi parecer, hay una falta de linealidad de lo que se cuenta que provoca que el ritmo se vuelva algo atropellado. El pasado y el presente se intercalan de forma indiscriminada en los capítulos y, lejos de resultar de ayuda al lector para construir la historia, estos saltos temporales provocan confusión. En mi caso, hallé dificultades a la hora de hacerme una idea nítida de la cronología de los momentos vitales de la protagonista. de hecho, al final de la historia tuve que pararme a pensar qué pasó en cada momento de su vida y armarlo como un puzzle en mi cabeza para que tuviese sentido. Aunque este aspecto no dificultó excesivamente mi experiencia lectora, sí me hizo descolocarme en un par de ocasiones y perder el hilo de lo que se me estaba contando.
En la misma línea de lo mencionado, otro punto negativo a destacar para mí es la mezcla de la tercera persona en presente y en pasado en la narración. Si bien es cierto que ayuda a situarnos en un momento determinado de la vida de Sandra, esta elección de tiempos verbales me sacó más de una vez de la historia.
Por otra parte, en cuanto a la pluma de la autora, es cercana y desenfadada y de una sensibilidad reseñable a la hora de describir lo que es vivir a la sombra del racismo. A pesar de la complejidad de la temática, Lucía es capaz de acercar al lector a su realidad y hacer que se ponga en la situación de una persona racializada cuyo color de piel determina su vida y cómo los demás la ven y la perciben.
En lo referente a los personajes, los únicos que llegamos a conocer verdaderamente y en profundidad son Sandra y su familia más cercana: su padre Antonio, su madre Aurora y su hermana Sara. El resto de secundarios son más bien un telón de fondo que le sirven a la autora para escenificar el racismo desde diferentes perspectivas.
Sandra es una gran protagonista. al principio, se nos presenta como una persona que, desde la infancia, lucha contra el racismo a su alrededor y que sabe poner a quien lo merece en su lugar. Sin embargo, conforme va creciendo se nos van mostrando sus inseguridades y cómo todo lo que ha ido viviendo ha calado en su percepción del mundo y de sí misma.
Con los viajes consigue desprenderse poco a poco de esta carga, pues conoce a personas como ella y a otras que le enseñan lo equivocada que puede llegar a estar. de ella me ha fascinado que en ningún momento se nos presenta como una persona perfecta ni como una víctima, sino como alguien que va aprendiendo con cada paso del camino.
La hermana pequeña de Sandra, Sara es muy diferente a ella. Mientras Sandra siempre ha sido muy tímida e introvertida, Sara ha sabido relacionarse con todo el mundo. A pesar de su contexto, ambas tienen infancias muy distintas. Sandra se enfrenta a más actitudes racistas que su hermana, pues esta última tiene la piel más clara que ella. al principio Sara no entendía muchos de los miedos e inseguridades de Sandra, pues ella no los estaba viviendo. He de reconocer que al principio me pareció una persona egoísta a quien le faltaba empatía tanto por su hermana como por su raza. Así como Sandra mostraba mucho interés por su origen guineano, la pequeña parecía más desapegada de esa parte de su historia. Sin embargo, conforme crecen y avanza la historia, te das cuenta que Sara era una víctima más de la sociedad en la que le había tocado vivir. Ella, ya de mayor, se vuelve más consciente de esto y, de hecho, es una de las personas que más le señala a Sandra que está teniendo actitudes racistas. Me hubiese gustado poder ver su evolución desde más de cerca, pero los viajes de Sandra y el hecho de que la historia está contada enteramente desde su punto de vista no han hecho esto posible.
Antonio, el padre de las niñas, es uno de los personajes más entrañables y de quien más he aprendido. Desde siempre ha llevado su país —Guinea Ecuatorial— por bandera y ese amor por su tierra lo transmite a sus hijas, sobre todo a Sandra. Trabajó en Malabo y cada vez que volvía, llevaba la maleta cargada de historias, anécdotas y noticias sobre familiares y amigos. Sin embargo, ni siquiera él estaba libre de pensamientos racistas y hacía diferencias entre unos negros y otros.
Por Aurora, la madre, he sentido muchísima empatía. Ella, siendo blanca, no ha vivido nunca en sus carnes el racismo. Pero tiene dos hijas mestizas y un marido negro, por lo que está constantemente viendo lo injusta y cruel que es la gente con ellos. Su dolor es el de todas las personas que ven ese sufrimiento desde un segundo plano y no pueden más que intentar educar a quienes juzgan y atacan sin conocer, a quienes ven la piel antes que cualquier otra cosa.
En cuanto a los personajes secundarios son tantos que solo puedo decir que todos, absolutamente todos, le enseñan algo a Sandra y al lector. Todas las personas con las que se encuentra en su vida y sus viajes la harán crecer como persona y comprender mejor el mundo y a sí misma.
En esta historia me ha ocurrido que no he sabido determinar exactamente su trama. Es simplemente la historia de una vida que, en ocasiones se me asemejaba tan real que podría haber pasado perfectamente por la autobiografía de la autora. Por otra parte, esa falta de trama a veces me hacía pensar que este libro hubiese funcionado también muy bien como antología de relatos sobre racismo y xenofobia.
Lo que más me ha gustado, y el eje principal de la historia, es que el racismo se nos presenta desde múltiples vertientes. Una cosa que aprendí con Hija del camino es que incluso quienes lo sufren en sus propias carnes pueden presentar actitudes racistas y xenófobas, porque la sociedad así les ha enseñado. Aprendes, junto a quienes lo sufren, todos aquellos aspectos que nosotros damos por hecho pero que ellos no tienen. Por ejemplo, la representación. Uno de los momentos que más me gustaron de la historia fue cuando Sandra cae en la cuenta de que en su biblioteca casi no había presencia de autores y autoras negros. Poco a poco, junto a su padre, empieza a descubrir que no es que no existieran, sino que nadie se los había presentado aún.
Y, por encima de todo, la historia enseña al lector a reconocer sus propios actos racistas que, aunque no los entendamos como tales, pueden dañar a la otra persona y hacerla sentir inferior. Gracias a la historia de Sandra he aprendido a cuestionarme todas esas frases que decimos y que para nosotros no tienen importancia, a frenar y reflexionar acerca de los prejuicios que nos acompañan desde bien pequeños y también a empatizar con el prójimo. Nunca sabemos por lo que la otra persona pasa —ya no solo en lo referente al racismo— y no está de más hacer un ejercicio de reflexión acerca de la importancia de ser amables y educarnos en aquello en lo que somos ignorantes.
En cuanto al final, me ha parecido el más adecuado para esta historia, aunque bien es cierto que me hubiese gustado un desenlace más cerrado.
Enlace: http://lavidademisilencio.bl..
+ Leer más
Comentar  Me gusta         00
laurass89
 24 April 2020
El camino, el hogar
Sandra lleva unos meses en Londres, acaba de llegar de pasar un año en Guinea. Madrileña, de padre ecuatoguineano y madre española, Sandra Nnom lleva toda su vida buscando su identidad, algo que nadie, ni siquiera ella misma, le ha puesto fácil. En España era negra, en Francia ha sido la española, en Portugal, de las colonias. Por ello, decide dejar toda su vida en Madrid (trabajo, familia y amigos), para encontrar sus raíces africanas en Guinea Ecuatorial.
Como cabría esperar por el título, la novela trata sobre un viaje, un viaje vital, el camino que sigue Sandra desde su infancia hasta su vida adulta para descubrirse a sí misma. Y a grandes rasgos nos podríamos quedar ahí y os habría contado toda la historia, pero no es así y es justo en esto donde reside lo especial de esta novela, porque Sandra no solo se busca a sí misma como sucede en cualquier novela de aprendizaje, sino que, además, al ser una narración en retrospectiva, ese andar errante nos ofrece las inquietudes y realidades que viven los migrantes todos los días.
Me daría rabia que cualquiera que leyera esta reseña pensara que la novela trata de ensalzar una realidad victimista. Quien pueda pensar eso no quiere ver, ni oír lo que sucede en la realidad; pero tampoco me gustaría que me creyeran abanderada de nada porque creo que es una osadía por mi parte. La novela nos muestra cómo es el limbo, esa polaridad en la que viven aquellos que son primera generación en un país diferente al de sus padres. No pertenecen a aquel, pero tampoco se les ve como de este. Y como dice la novela, antes España se acordaba de cuando éramos nosotros ellos (en Alemania, en Francia…), pero ya no es así y lo vamos viendo cada día más, así que en el caso de Sandra, era una negra en España, no una española.
Pero como decíamos es un camino, de manera que nuestra protagonista no se quedará aquí para conformarse con esa dualidad que la parte en dos, sino que buscará, en la medida de sus posibilidades, fuera de su entorno. Así, campamentos, donde hace su primera amiga negra, intercambios en Francia, el Erasmus en Portugal, la darán una nueva perspectiva no de sí misma, que también, sino de las realidades del resto de migrantes, porque, curioso documento, ella no es como los niños que viven en países africanos. ¿Entonces como quién es? Estas nuevas realidades, unidas a la diferenciación con su hermana, mestiza sí, pero más blanca que ella; hacen que la periodista se dé cuenta de que tiene mucho que aprender de sí, pero también del resto. Y el camino continúa.
Conjunción de realidades, disforia de identidades
Como anticipábamos anteriormente, lo que encontraremos en la novela no solo serán las andanzas de Sandra Nnom, sino también sus descubrimientos y sus reflexiones, que serán también las del lector. Cada paso en su camino será un conocimiento y exposición de las realidades de los migrantes a lo largo y ancho del mundo, un planteamiento de qué es la patria y qué es sentirse de algún sitio. Sentir colores, banderas, idiomas, comidas, parece que no depende de dónde naces, ni siquiera de dónde eres, sino de dónde te acogen, y con todo no termina de ser así.
El lío de la identidad es más grande de lo que nos pueda parecer, por ello Sandra, que acoge en su mente y su ser la realidad española (cultura, costumbres, idioma, gustos…) y la ecuatoguineana (valores, idioma, rasgos físicos, comprensión del mundo…), no sabe quién es. La identidad en la novela está muy marcada por la procedencia, pero Sara comienza a darse cuenta en un momento determinado, que no será el único valor para sentirse excluido. Así la novela se completa con una perspectiva del mundo globalizado, de las injusticias que se dan por ello; de la mala convivencia que tenemos unos con otros y con la exposición de una realidad que pesa cada día más. ¿Por qué termina Sandra en Londres? Por esto precisamente.
Un valor en la actualidad
La verdad es que la novela me ha resultado una lectura muy satisfactoria, una buena manera de comenzar las lecturas del 2020. A nivel literario, quizá, le puedo poner el pero de que el ritmo es, a mi parecer, desigual, aunque se comprende perfectamente, ya que el objetivo de la novela es reivindicar e ilustrar. Sin embargo, como os digo me ha encantado porque me parece que Lucía Ausé ha sido muy valiente a la vez que cauta y nos ha contado una realidad sentida pero la asepsia necesaria, apartando la política para centrarse en lo que nos competa a nosotros como sociedad. Y, claro que la política es importante, y así nos lo muestra cuando habla de su estancia en Guinea, pero más importante es que tú como individuo sepas lo que haces tú como individuo. Creo que en ese sentido Lucía ha sabido captar con su prosa las contradicciones que sentimos cuando queremos ser, pero en realidad no somos; cuando creemos que no somos, pero somos porque nos han enseñado así. Una novela que además de disfrutarse como historia, se disfruta como aprendizaje. Espero de verdad que os lancéis a ella, merece muchísimo la pena.

Enlace: http://ellibroenelbolsillo.b..
+ Leer más
Comentar  Me gusta         10
Iriagi
 02 November 2021
"Por eso, ingenuas, hablan  de vueltas que en realidad son idas, y devienen en los puentes volados que deberían atravesar el estrecho de Gibraltar. Pero también se convierten en el agua que separa a los dos continentes y, como tal, tratan de encajar entre dos orillas cercanas que distan una eternidad"
.
Mbomío narra a historia de Sandra Nnom, filla de nai española (branca) e pai guineoecuatoriano (negro). 
Nnom vive entre Móstoles e Londres  procurando incansable a súa identidade;  en Madrid non a deixan sentirse Española aínda pertencendo a unha dualidade cultural, en España atópase relegada sempre as marxes.  
Para atopar respostas, Sandra decide emprender unha viaxe a Guinea ecuatorial, país que nunca visitou pero do cal se atopa preto polas historias que contaba seu pai Antonio.
.
Sandra recórdame nalgúns momentos a  Ifemelu en Americanah de Chimamanda Ngozi Adochie,  quenes a través de flashbacks narran como se enfrontan ao racismo dende a infancia, pasando pola adolescencia e a  adultez. Vidas marcadas pola procura da propia identidade, a discriminación racial, as relacións afectivas, a migración e o que supón ser muller negra España (nesta historia) en definitiva.
Por outra parte, hai uns días comentaba sobre a  calidade narrativa de Hija del camino; moi sencilla e un pouco pobre as veces, incluso a aparición de termos explicados un pouco a calzador. A protagonista na súa procura fala de conceptos que dudo unha adolescente os teña tan claros, precisamente porque se atopa nunha búsqueda na que se precisan respostas a interrogantes. 
.
Pero tamén me sorprendeu moito a forza que cobra en certas páxinas, mesturando unha análise documentada e periodística (moi reflexiva) sociocultural dunha Guinea descoñecida ao fin e ao cabo.
Como é posible que en España Sandra sexa muller negra vítima do racismo e á súa vez o suficientemente branca e con certos privilexios en Guinea Ecuatorial?
.
E remato Hija del camino cun sorriso porque polo de ahora Mbomío foi a única capaz de abofetearme na cara, de facerme cuestionar conscientemente, de repensarme, de desoccidentalizarme e de conseguir que garde este libro para Sofía, Hija del camino.
+ Leer más
Comentar  Me gusta         00
SheilaMyhappyplaceforbooks
 04 February 2020
Esta es la historia de Sandra, una joven de madre española y de padre guineoecuatoriano, nacida en España. Es la historia de una niña que vivió el racismo en sus carnes, una adolescente que no entendía el rechazo y que cuando se convirtió en mujer, se volvió impenetrable, llena de heridas cerradas a cal y canto.
A lo largo de la novela, conocemos la historia de Sandra: actualmente se encuentra en Londres y, a través de sus recuerdos, vamos asistiendo a pequeños retazos de momentos que han sido significativos en su vida: un intercambio en Lyon, su paso por Coimbra de Erasmus, una ciudad pequeña llena de mundos que tanto le enseñó y que le abrió ligeramente las puertas de su jaula; pero el viaje más especial y duro de todos es su viaje a Guinea Ecuatorial, concretamente a Malabo. En su estancia, Sandra se familiariza con sus orígenes (una manera de acercarse más a su padre y entenderlo), conoce a varios familiares que llenarán su corazón de amor, pero, desafortunadamente, conocerá de primera mano el trato que se les da a las mujeres en la sociedad guineoecuatoriana. Una experiencia extraordinaria pero llena de dolor y de la aceptación de su situación como mestiza.
El personaje de Sandra me ha robado el corazón. La vemos tratando de encajar entre dos mundos tan dispares pero que forman parte de ella. Una Sandra mitad española mitad guineoecuatoriana, perdida en el mundo, recorriendo su camino sin brújula ni destino. Con su corazón lleno de cicatrices y heridas que siguen abiertas y dolor por el rechazo, por la pena enquistada, pero con ganas de encontrarse, de no sentirse ajena.
Una historia de las que no se olvidan. Las vivencias de Sandra son duras y ponerte en su piel es, en algunos casos, desolador. Una trama que nos enseña, que hace que abramos los ojos y que veamos el mundo de manera diferente, con una mirada más crítica.
Ha sido una experiencia realmente fascinante leer esta novela. La recomiendo sin duda
+ Leer más
Comentar  Me gusta         00
PaulaPolka
 01 April 2022
Me ha encantado devorarme este libro. Definitivamente no quedé complacida con el final ¡porque quería más! Pero se lleva mis cinco estrellas muy merecidas.
La historia de Sandra es la historia de ser migrante, ser afrodescendiente, ser mujer, ser vulnerable...y con ello (o debido a ello), ser fuerte. Es un personaje con el que empatizas pronto y te ayuda a sumergirte en su piel de pocos. Desde su voz conoces no sólo su historia, sino la de más personas en diversa condición. También vas encontrando su propia voz alimentada de las experiencias y los personajes que aparecen en su vida. Y puede que en su voz encuentres también la tuya.
Lo que más he disfrutado ha sido conocer nuevas culturas. No me saco la kizomba de la cabeza y he buscado mucho sobre Malabo. He admirado los lugares y entornos que visitó, y aunque no envidio algunas experiencias, la mujer que se obsequia en este libro es inolvidable y merece la pena leerla. En esta ocasión tuve la oportunidad de hacer lectura conjunta y es increíble el buen espacio que te proporciona para narrar diversidad de posturas. Lo hemos comentado como mujeres, como mestizas, como migrantes, como personas violentadas, como personas en búsqueda de identidad y voz propia...Sandra nos ha permitido conectar con todo ello y más.
¡Muy recomendado!
+ Leer más
Comentar  Me gusta         10
Citas y frases (20) Ver más Añadir cita
lavidademisilenciolavidademisilencio29 October 2019
Por eso, los migrantes y sus hijos son eternos errantes, aunque no se muevan. Son el puente que une, la frontera que separa. Son corazón y son nnem, depende del momento, depende de los otros, y depende de ellos mismos. Ella ya no es Sandra ni es Nnom, es todo junto, hasta sus nombres gritan su riqueza, su intersección y su diferencia. Narran el sendero que empezó antes de que ella naciera y que está lleno de trechos bellos y vías muertas. No queda otra que seguir la marcha: nació en un camino y continúa en él.
+ Lire la suite
Comentar  Me gusta         30
lavidademisilenciolavidademisilencio25 October 2019
—Las excepciones no existen porque no existen personas que sean la regla. Ninguna comunidad es homogénea, por eso no deberíamos hacer lo que nos han hecho.
—¿El qué?
—Juzgarnos.
Comentar  Me gusta         30
lavidademisilenciolavidademisilencio29 October 2019
El caso, papá, es que yo creo que los hijos de las personas que migráis, a veces necesitamos tomar el relevo y continuar el camino, buscar nuestro sitio. No el que nos toca sino el que elegimos, para que si nos preguntan de dónde somos o nos cuestionan, al menos podamos contar una historia propia y no la de nuestros padres.
Comentar  Me gusta         10
lavidademisilenciolavidademisilencio26 October 2019
El endorracismo, una forma atroz de autodesprecio derivada de la interiorización de los estereotipos que existen en torno a lo que se supone que es ser negro. «Para ser negra eres guapa», «fíjate qué buenas notas saca, y eso que es negra», «es negra, pero no da problemas», «ya sabes cómo son los negros» o «pero si tú de negra solo tienes el color», eran frases que ella combatía y que llevaba prendidas en las entrañas. Quitarse esos prejuicios no era tan fácil, requería darse la vuelta como un calcetín y arrancarse los ojos para cambiar su mirada.
+ Lire la suite
Comentar  Me gusta         00
lavidademisilenciolavidademisilencio22 October 2019
Hay insultos que transcienden las palabras, son los flecos que asoman de tejidos tan pesados y tan largos que su inicio está en otro tiempo y lugar. No siempre se da con el origen y hallarlo tiene efectos secundarios: provoca alivio y dolor al mismo tiempo.
Comentar  Me gusta         10
otros libros clasificados: novelaVer más
Comprar este libro en papel, epub, pdf en

Bookshop ORGCasa del libroAmazon ESAgapea

Otros libros de Lucía Asué Mbomío Rubio (1)Ver más




Test Ver más

El mundo de Batman

Batman tiene su primera aparición en el Detective Cómics #27, en el año...

1949
1935
1939
1950

8 preguntas
15 lectores participarón
Thèmes : Superhéroes , cómic , batmanCrear un test sobre este libro