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Pilar Gómez Bedate (Traductor)
ISBN : 8415325916
Editorial: Austral (02/07/2013)

Calificación promedio : 4.25/5 (sobre 12 calificaciones)
Resumen:
Si esto es un hombre, el libro que inaugura la trilogía que Primo Levi dedicó a los campos de exterminio, surgió en la imaginación de su autor durante los días de horror en Auschwitz, cuando la principal preocupación de los prisioneros era que, de sobrevivir, nadie creería la atrocidad de la historia vivida. Los campos de concentración y exterminio, más que resguardados por las alambradas y los guardias, lo estuvieron por su propia monstruosidad, que los hacía incon... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (7) Ver más Añadir una crítica
HumildeLector
 04 diciembre 2020
De todos los testimonios reales de supervivientes de los campos de exterminio nazis, el de Primo Levi es tal vez el más extenso y mejor documentado. Y el más célebre.
Hay que estar preparado mentalmente para leer Si esto es un hombre (1947), igual que para girar las hojas de Archipiélago Gulag, de Solzhenytsin. Yo abordé ambas lecturas en muy poco espacio de tiempo y no puedo negar que me causaron una honda impresión. Demasiado horror. Pero como dice el propio autor…
“Si comprender es imposible, conocer es necesario.”
Levi, un judío italiano, cuenta en primera persona su historia personal, desde su detención en las calles de Turín en 1945 hasta el día de su liberación, dos años más tarde.
El relato central de Si esto es un hombre se desarrolla en el campo de concentración de Auschwitz, donde Levi y sus compañeros se ven abocados a afrontar toda clase de sufrimientos y humillaciones, acosados por todas partes por el hambre, el frío, la violencia y el miedo, siendo despojados de su condición de humanos. Levi recurre a menudo a citas de la Divina Comedia de Dante, para ilustrar el infierno al que ha ido a parar.
Testimonio del horror
Si disponemos hoy de este impresionante y terrible testimonio es porque Primo Levi pudo escapar de las garras de la muerte de forma casi milagrosa. Gracias a su doctorado en Química, y también por capricho del azar, fue transferido a un campo auxiliar de trabajos forzados como asistente del laboratorio. Allí pudo recibir una alimentación mejor y escapar de los abusos y palizas de los kapos, los otros prisioneros encargados de la seguridad del campo.
Son muchos los pasajes de Si esto es un hombre que estremecen, pero en mi opinión son especialmente duros los que se refieren al día a día de los prisioneros, que reflejan bien lo horrible de su destino:
“La muerte empieza por los zapatos: se han convertido, para la mayoría de nosotros, en auténticos instrumentos de tortura que, después de las largas horas de marcha, ocasionan dolorosas heridas las cuales fatalmente se infectan.”

“El pan es también nuestra única moneda: entre los pocos minutos que transcurren entre su distribución y su consumición, el Block resuena con reclamaciones, peleas y fugas.”

“El campo de concentración es una gran máquina para convertirnos en animales.”
Levi enfermó de escarlatina durante las últimas semanas de su estancia en el campo, de nuevo un golpe de suerte que le libró de las ejecuciones masivas que las SS realizaron en todo el complejo antes de su evacuación. El Ejército Rojo lo encontró allí, demacrado y desnutrido, postrado en una maloliente camilla.
58
Acceso al KonzentrationslagerAuschwitz, a principios de los años 40.
Pero no sólo es la suerte la que propició que el autor de Si esto en un hombre pudiera escapar de la muerte, y probablemente de la locura. También lo consiguió gracias a su actitud ante las circunstancias que le había tocado vivir: no estaba en su mano la huida, mientras que tratar de ofrecer resistencia era absolutamente inútil, pero sí podía luchar para preservar un mínimo de humanidad y no ceder a la barbarie y la insolidaridad. Cualquier acto civilizado, por pequeño que fuera, era una pequeña victoria.
Así, el cuerpo de Levi sucumbe, igual que los otros, a la dura realidad que lo rodea, la pesadilla cotidiana, pero su alma no se resigna a rendirse y acabar convertido en una especie de animal que se acostumbra a una existencia indigna y monstruosa.
“Si pudiese encerrar a todo el mal de nuestro tiempo en una imagen, escogería esta imagen, que me resulta familiar: un hombre demacrado, con la cabeza inclinada y las espaldas encorvadas, en cuya cara y en cuyos ojos no se puede leer ni una huella de pensamiento.”
Las heridas interiores
Es difícil leer Si esto es un hombre sin sentir rabia y tristeza. Es más, yo diría que cualquier persona con un mínimo de sensibilidad debería sentirse abrumado ante un testimonio tan crudo como el de Levi. Pero al mismo tiempo, el lector también agradece haber podido conocer esta historia y, en cierto modo, se reconforta al saber que incluso cuando se mira directamente al pozo más negro del alma humana es posible encontrar algo de esperanza. Un leve gesto de solidaridad o compasión es un tesoro. Como dice Borges en uno de sus más conocidos poemas:
“No te rindas. La ergástula es oscura,
la firme trama es de incesante hierro,
pero en algún recodo de tu encierro
puede haber una luz, una hendidura.”
Y sin embargo, el epílogo de la biografía de Primo Levi es oscuro de nuevo. Después de la II Guerra Mundial logró publicar también La Tregua (1963), la segunda parte de sus memorias, en las que cuenta su regreso desde Europa Oriental hasta Italia. Después se dedicó a escribir y dar conferencias por todo el mundo, alcanzando un gran reconocimiento.
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Primo Levi (1919-1987)
Había sobrevivido, sí, pero su paso por el infierno de Auschwitz había dejado profundas heridas en su interior. Llegó a acusar a los que hablaban de “superar el pasado” de intentar redimir el nazismo. Él mismo se había visto de algún modo contagiado por el odio y los prejuicios de los nazis, llegando a afirmar cosas como estas que leemos en Si esto es un hombre:
“Los ojos azules y el pelo rubio son esencialmente malvados.”
El 11 de abril de 1987 fue hallado muerto en su casa, en circunstancias que parecían indicar que se había suicidado. Hay quien dice que, a pesar de sobrevivir a tanto horror, finalmente a Levi le fue imposible superar otro infierno, el que guardaba en su interior.
Enlace: https://humildelector.com/20..
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MarioG17
 11 febrero 2020
El pasado 31 de julio se celebraron 100 años del nacimiento de Primo Levi, un superviviente del campo de concentración de Auschwitz que no encontró más motivos para seguir viviendo después de haber superado una tragedia como aquella y, según se cree, se terminó quitando la vida con 67 años.
Levi era un italiano que estudió para ser químico, era lo que él quería, pero el ser deportado a Auschwitz en 1943 por ser judío lo convirtió en escritor, en un narrador punzante y encarnizado, en un superviviente del Holocausto que plasmaría su experiencia sobre papel.
Luchando contra el régimen de Mussolini estaba cuando lo deportaron al campo por culpa de un chivatazo. Y una vez allí sufrió lo indecible, hasta el punto de que al narrarlo en este libro, pese a que los pasajes no son especialmente explícitos ni escabrosos narrativamente hablando, deja clara muestra de lo que el ser humano es capaz de hacerle a otros de su misma especie.
Levi se desnuda ante los lectores y muestra una lista de abalorios de los campos de concentración que nos harían retirar la mirada para no vomitar. Aunque quizá Levi no se desnude, sino que muera, que se rompa en pedazos en este libro y los reconstruya como un puzzle lentamente para que no nos perdamos, para que veamos hasta el más mínimo detalle horrendo y pérfido de la realidad que vivió y que conoce como nadie.
Sin embargo, Levi siempre se ha mostrado reacio a llamar verdugos a los alemanes, siempre haciendo matices y mostrándose crítico con Israel, como otro de sus compatriotas de renombre y también escritor Amos Oz.
Además de que la calidad literaria de este libro es sobresaliente, tiene un ritmo que revuelve las tripas hasta llegar a las náuseas. En un pasaje del libro, Primo Levi narra que un día leyó en el fondo de la escudilla de un compañero del campo la frase Ne pas chercher à comprendre y se le quedó grabada. No trates de comprenderlo, podría traducirse, y esa frase resume a la perfección lo que ocurría allí, pero Levi nunca pierde los papeles durante la narración de los acontecimientos.
De hecho, al final del libro se añade un apéndice de 1976 donde el autor responde a ocho preguntas frecuentes que le hacen sus lectores estudiantes. Ahí, dice que no perdona a los alemanes, pero no siente odio hacia ellos, porque ese ‘ellos' no tenía rostro ni nombre, era un ser indefinido. Con un tono pausado que asombra y una narración que encoge los órganos, Levi nos guía por una lectura que abre las carnes y nos retuerce las vísceras hasta decir basta.
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marta_lo
 23 junio 2020
Esta clase de libros me produce un cúmulo de sentimientos totalmente distintos unos de otros. Rabia, por todo lo que les pasó a todos estos inocentes, sin saber qué iba a pasar al día siguiente. Impotencia, porque nadie les ayudó, porque incluso la Cruz Roja lo aceptó. Incredulidad, porque me parece inverosímil que el ser humano pueda ser tan malo, pero también porque me parece muy difícil sobrevivir a algo así como lo consiguieron unos pocos. Tristeza, es otro sentimiento muy normal al leer testimonios de este tipo.
Primo Levi no se consideraba ni el más capaz ni el mejor para sobrevivir. No era fuerte física ni psicológicamente, y trabajaba más bien mal. Además, por muy capaz que fueras, podías entrar dentro de los que iban a morir en la selección simplemente por azares de la vida. No obstante, él sobrevivió, y decidió contarlo a su manera, pues no era escritor de profesión, sino químico.
Escribió según se lo pedía su cabeza, según la urgencia con que se encontraba para contar tal o cual experiencia en el Lager, no siguió un orden lógico para cualquiera, sino su propio orden. Es por esto que el libro se hace tan cercano, es como si te lo estuviera contando el mismo autor directamente, delante de un café o un té. Debió ser duro para él escribir sobre todo lo que seguramente quería olvidar, pero su palabra nos ayuda a los demás a intentar que esto no vuelva a suceder, que el odio no llegue a hacer que nos maltratemos los unos a los otros de esta manera tan ruin.
Esta edición tiene además preguntas que le solían hacer al autor acerca de su vida, tanto dentro del campo de concentración como fuera, antes y después del mismo. Responde a todas magistralmente, sin atisbo de duda y con honestidad.
Primo Levi ve necesario el escribir, no solo para desahogarse, sino como medio para entender y estudiar el comportamiento humano, tanto de los alemanes como de los judíos de muchas partes de Europa que se encontraban en el mismo campo de concentración. Por ello, este es un libro totalmente necesario en los tiempos que corren, no solo en Europa, sino en todo el mundo.
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Bookational
 10 febrero 2021
Primo Levi, escritor italiano de origen judío, escribió en 1947 esta obra, después de ser liberado de Auschwitz. En el prólogo del libro el autor nos explica que lo escribió para liberarse de todo lo que vivió durante el año que estuvo preso, el año que vivió en infierno. Con un lenguaje aséptico para que los lectores juzguemos los hechos por sí mismos, Levi relata su día a día en el campo de concentración –los maltratos y las vejaciones que sufrió– y reflexiona continuamente sobre el proceso de deshumanización al que, como tantas y tantas personas, se vio arrojado perdiendo por el camino la dignidad y los rasgos y valores que definen al hombre y a la mujer.
Una lectura durísima que es un reflejo del periodo más oscuro de la historia de Europa y que haría falta que todo el mundo leyera para que no se volviera a repetir nunca más.
«Es Null Achtzehn. No se llama de ninguna otra manera, Cero Dieciocho, las tres últimas cifras de su número de registro: como si todo el mundo se hubiera dado cuenta de que solo un hombre es digno de tener un nombre, y que Null Achtzehn ya no es un hombre. Creo que él mismo ha olvidado su nombre, y realmente se comporta como si así fuera. Cuando habla, cuando mira, da la impresión de estar vacío por dentro, de no ser más que un envoltorio, como los despejos de insectos que se encuentran en los márgenes de los charcos, enganchados en un hilo a las piedras, y el viento los sacude.»
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fgutierrez94
 28 julio 2020
Quizás seáis de los que, como yo, cuando pensáis en adquirir este título, buscáis sobrecogeros con el desgarrador testimonio de las vivencias diarias del autor durante su estancia en Auschwitz; pues si y no.
Me explico; nada más comenzar, el relato avanza con velocidad frenética y, antes de que te des cuenta, estás ante las puertas de la barbarie sufrida por el pueblo judío durante el Holocausto. Pues bien, de repente el relato frena con tal brusquedad que pareciera haber cambiado de autor de un capítulo a otro; se acaba la narración, se pierde el ritmo y apenas te topas con alguna lectura de interés prácticamente en lo que queda de libro.
A todo ello hay que sumar que, a lo largo de toda la obra, no paras de encontrar frases, expresiones y referencias en alemán, italiano, francés, yiddish y otros idiomas que, aunque su inclusión pudiera ser necesaria para dar veracidad al relato, son contraproducentes para el lector. Llega un punto que, si no quieres perder el hilo en más de una ocasión, tienes que estar leyendo sin poder despegarte del traductor.
Por suerte, aunque lamentablemente ya casi al final, se recupera la calidad de los primeros capítulos y acabas el libro con buen sabor de boca, aunque puede que consciente de que no hayas abandonado su lectura por los pelos.
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Citas y frases (7) Ver más Añadir cita
marta_lomarta_lo23 junio 2020
Empieza un día como todos los días, de tal manera largo que no se puede razonablemente concebir su fin, tanto frío, tanta hambre, tanto cansancio nos separan de él: por lo cual, lo mejor es concentrar la atención y el deseo en el trozo de pan gris, que es pequeño, pero que dentro de una hora será nuestro y durante cinco minutos, hasta que lo hayamos devorado, constituirá todo cuanto la ley de este sitio nos consiente poseer.
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HumildeLectorHumildeLector24 diciembre 2020
La muerte empieza por los zapatos: se han convertido, para la mayoría de nosotros, en auténticos instrumentos de tortura que, después de las largas horas de marcha, ocasionan dolorosas heridas las cuales fatalmente se infectan.
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HumildeLectorHumildeLector24 diciembre 2020
Si pudiese encerrar a todo el mal de nuestro tiempo en una imagen, escogería esta imagen, que me resulta familiar: un hombre demacrado, con la cabeza inclinada y las espaldas encorvadas, en cuya cara y en cuyos ojos no se puede leer ni una huella de pensamiento.
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fgutierrez94fgutierrez9412 agosto 2020
Si se hiere el cuerpo de un agonizante, la herida empieza a cicatrizar, aunque todo el cuerpo vaya a morirse al día siguiente.
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HumildeLectorHumildeLector24 diciembre 2020
El pan es también nuestra única moneda: entre los pocos minutos que transcurren entre su distribución y su consumición, el Block resuena con reclamaciones, peleas y fugas.
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