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Manuel Mata Álvarez-Santullano (Traductor)
ISBN : 8445008676
Editorial: Minotauro (10/02/2021)

Calificación promedio : 3.92/5 (sobre 6 calificaciones)
Resumen:
Lavinia crece sin conocer otra cosa que la paz y la libertad hasta la llegada de sus pretendientes. Su madre exige que contraiga matrimonio con el apuesto y ambicioso Turno. Pero los augurios y las profecías de los manantiales sagrados afirman que deberá casarse con un extranjero, que provocará una guerra y que su marido no vivirá demasiado tiempo.

Al ver que una flota de barcos troyanos llega remontando el Tíber, la joven decide tomar las riendas de ... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (7) Ver más Añadir una crítica
Celia_0504
 19 octubre 2021
“Yo estaba predestinada, al parecer, a vivir entre gente que sufría más allá de toda medida, gente enloquecida por el pesar. Y a pesar de sufrir yo misma, estaba condenada a la cordura. Esto no era obra del poeta. Sabía que no me había dado otra cosa que recatados rubores y escaso carácter. Sé que dijo que deliré y me tiré de los mechones dorados al morir mi madre. Simplemente, no me prestaba atención. Estuve en silencio, sin lágrimas, concentrada solo en adecentar su pobre y mancillado cuerpo. Y mi pelo siempre había sido oscuro. A decir verdad, no me dio más que un nombre, que he tenido que llenar yo misma. Mas, sin él, ¿habría tenido siquiera nombre? Nunca lo he culpado. Ni siquiera un poeta puede hacerlo todo bien.”
La verdad es que la mejor palabra que puede definir esta lectura es frustración, por la enorme diferencia que me ha producido respecto a lo que esperaba de ella. “Lavinia” era uno de los libros que más ganas tenía de leer este año. Llevaba buscándole desde hace mucho tiempo, por bibliotecas, por Internet y por diversas tiendas de segunda mano, siempre sin éxito. Por eso el día que descubrí que iban a volver a publicarlo en español me llevé una gran alegría. Era un libro que esperaba como agua de mayo y que, de hecho, he ido postergando el momento de leerlo para poder hacerlo en el momento en que pudiera disfrutarlo como pensaba que se merecía. Además iba (y ha sido) mi primer acercamiento a la prosa de Ursula K. le Guin, una autora que tenia muy pendiente y que tenía muchas ganas de probar, y de la cual quiero leer más obras. de ahí que me haya sentido tan desilusionada al ver que no he podido conectar con él como esperaba. No quiero decir que me ha desagrado o que ha sido una tortura leerlo, ni mucho menos. Pero esperaba mucho más, que fuera una de esas lecturas que marcan y emocionan. Y no ha sido así. Seguramente lo hubiera disfrutado mas si mis expectativas hubieran sido más bajas.
Lo que me da rabia es que el libro tiene cosas muy buenas, que justificaban que me hubiera gustado más. Para empezar su punto de partida. Tengo debilidad por los libros escritos desde el punto de vista de las heroínas de las grandes historias mitológicas. Y en el caso de Lavinia me parece hasta necesario. “ La Eneida “ de Virgilio, poema épico que inspira la obra que nos ocupa, sigue muy de cerca la estructura y las situaciones que anteriormente se habían plasmado en las obras griegas “ La Iliada” y “La Odisea”. de ahí que muchos personajes creados por Virgilio tengan su espejo e inspiración en lo que escribió Homero anteriormente. En el caso de Lavinia, se inspira en la célebre Helena de Troya, la causante de la no menos famosa guerra entre troyanos y griegos. Posteriormente hay muchas obras diferentes que explican la historia de la contienda desde los ojos de la reina espartana, tratando de explicar cómo se sintió y cuál fue su participación real en el conflicto, llegando hasta a tratar de justificarla. Incluso Homero nos permite vislumbrar fragmentos de la personalidad y del sentir de Helena (aunque nunca olvidemos que estas obras son de claro corte patriarcal) y la dota de diálogos que nos permiten conocerla mejor. Pero Virgilio no tiene esas concesiones con su protagonista femenina, causante de la guerra entre troyanos y latinos que se saldará con el asentamiento de los primeros al Lacio italiano. En “ La Eneida”, Lavinia solo sale cuatro veces bien contadas. Y en ningún momento pronuncia palabra alguna. El lector sobrentiende que se trata de un personaje dulce y pasivo, causante del conflicto principal de los seis últimos libros en los que se compone la obra, pero que no tiene ni voz ni voto en los mismos, y que acepta sin mayores complicaciones su destino. de hecho, es un personaje muy olvidado en la literatura posterior, casi se diría que es una mera nota a pie de página, pese a su peso en la historia de la futura Roma.
Si hay algo que me ha agradado mucho de esta lectura es que le Guin logra su objetivo plenamente. La personalidad que le da a su Lavinia refulge con fuerza en cada párrafo que se escribe, en su calidad de narradora y protagonista de la historia. Tiene un carácter bien definido y estable, lleno de fuerza. Es una líder natural, con una forma de ser marcada por un destino que es superior a ella y que marca los compases de toda la obra. Lavinia es un personaje que respira, ama, sufre y tiene ideas propias, al igual que vivencias propias; marcadas por un amor destinado a ser tan intenso como breve y de una historia familiar marcada por su turbulenta relación con una madre loca en contraposición con un padre cercano y amoroso que la tiene en gran estima. Lavinia no es solo una representación de las mujeres en la Italia de antes de Cristo y Roma. Es una mujer atemporal, que podría haber vivido en cualquier época y en cualquier lugar del mundo, que representa el papel de todas esas mujeres que aportaron tanto en el momento en que vivieron para sus familias y sus patrias, pero que han sido silenciadas con el tiempo.
Y no solo Lavinia, la gran mayoría de todos los personajes que aparecen retratados entre las páginas de esta novela tienen un componente puramente humano que les hace más fáciles de empatizar para el lector moderno, por lo menos más cercanos respecto a como los representó Virgilio en su momento. Un punto que me ha parecido muy interesante es la relación que se establece entre Lavinia y “su poeta”. Por lo interesante que es y lo llena de matices con que se nos presenta. Y por que me parece una idea muy original y curiosa, poner cara a cara al autor y su criatura. Sus conversaciones han sido lo mejorcito del libro, y me ha dejado un regusto agridulce y especial.leyendo esas partes no podía dejar de pensar sobre la forma en que los personajes que idean, muchas veces, escapan de la pluma y mente de su creador, se convierten en algo más, con identidad y vida propia e independiente.
El segundo aspecto que me ha gustado mucho es la manera de escribir de le Guin y su ambientación. Es un libro muy lento, ya que la prosa es muy intimista. La narración discurre de una manera hermosa, especial e intima que se hace cercana al lector. La autora tiene una deuda clara con Virgilio, pero sabe como hacer suya una historia de siglos de antigüedad y tan conocida, de una forma coherente y creíble, explicando de forma realista muchos aspectos en los que los dioses estaban relacionados en la obra de Virgilio. En esto tiene mucho que ver la soberbia ambientación de la que esta dotada la novela, la forma en que al leer uno se siente transportado a la Italia pre-romana por lo bien detallada que están las costumbres y creencias religiosas del pueblo latino, el papel de la monarquia, la importancia y dependencia de lo natural y agrícola, y sus disputas con otros pueblos del Lacio por los territorios y el poder. Y además se hace de una forma que resulta muy creíble, orgánica y natural, y que te da una idea de cómo debió de ser la vida en el lugar antes de que se convirtiera en la gran potencia que fue la Roma imperial.
Entonces ¿que ha salido mal para mi con esta novela? Creo que el principal problema ha sido que notado que desde el primer cuarto hasta prácticamente la segunda mitad de la novela la narración ha perdido fuerza. No sé si será porque esa parte comprende todo lo que Virgilio retrato en su poema y ya lo conocía , pero ahí es donde mi atención por lo que leía empezó a dispersarse. A partir de ese momento note que, guiado por los compases de la guerra. Note que el pulso pausado e intimista que me gusto en las primeras páginas se puso en contra de la propia novela. El ritmo narrativo se volvió más pesado, sentí que pasaban muchas cosas, pero que lo que era la trama no avanzaba. de ahí que hubiera momentos en que me aburriera leyendo. No obstante, he de admitir que quizás esto se deba a que no soy muy fan de la literatura bélica, ya que entre tanta batalla y tanto nombre de guerrero yo me suelo perder un poco. Tengo que reconocer que para mí lo más interesante (aparte de las conversaciones entre el poeta y la protagonista) fueron las páginas finales, donde le Guin se permite idear que fue lo que ocurrió tras la guerra (momento en que “La Eneida” acaba abruptamente por la repentina muerte de su creador), las cuales me parecieron bastante apresuradas respecto a todo lo anterior.
A modo de conclusión, debo decir que “Lavinia” me parece una obra muy acertada, pero a la que le falta tener más pulso y endereza narrativa para ser redonda. Y es una pena, porque factores positivos no le faltan. Reitero lo de que me ha dado mucha pena que no me haya gustado tanto como creía y esperaba que iba a hacerlo. Pero si hay algo con lo que me quedo especialmente es con el personaje de Lavinia y la forma en que Ursula K.Le Guin la convierte en el estandarte no solo de todas las mujeres de una época, también de todas esas heroínas que han sido silenciadas, o cuya huella ha sido rebajada, por el tiempo y las tradiciones patriarcales, independientemente de si son famosas o anónimas.
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Beatriz_Villarino
 08 septiembre 2021
Nunca me han gustado los libros de guerra, tampoco cuando en los libros de historia se contaban las estrategias llevadas a cabo para atacar un país, someterlo, esclavizarlo, porque el país no es la tierra; eso es lo de menos. La guerra trata de planificar hasta el último detalle para matar a personas. Por eso, las películas de guerra son las que primero he descartado siempre.
En fin, parece que no soy la única porque Úrsula K. le Guin ha contado partes de las luchas llevadas a cabo por etruscos, troyanos, rutulianos, latinos… para fundar territorios que, más tarde se convertirían en la capital del mundo. Luchas derivadas de una guerra anterior, la de Troya, a la que sobrevivió el troyano Eneas, quien huyendo de su ciudad natal llegó hasta Latinum y luchó contra Turno, rey de los rútulos, que pretendía unir su poder al de Latino casándose con su hija Lavinia.
Pero Lavinia es más que una novela bélica, es el punto de vista de una mujer sobre los sucesos que ocurrieron en su primera juventud como esposa y en su madurez como viuda y madre, y, sobre todo, es la voz que se les ha negado a todas las mujeres en general, y a Lavinia en particular, a la hora de tomar decisiones importantes.
Lavinia aparece hasta once veces en La Eneida y, curiosamente, no habla nunca. Pero le Guin le pone arreglo pues en esta novela revitaliza el pasado para que reflexionemos sobre la condición femenina a través de la historia.
Probablemente, desde la mentalidad actual, costaría trabajo creer que el comportamiento de Lavinia y el de quienes la rodeaban, con todo el poder que ostentaban, fuese real. Hoy pensamos que una mujer del siglo VIII a.C. no sería más que un objeto, más o menos valioso, pero siempre prescindible. Por eso la autora soluciona el problema desde la mitología, y con Lavinia reclama el turno femenino para que determinados hechos sean contados por mujeres que le dan voz —en este caso de forma literal— a otras mujeres de la historia.
Además de convertir a esta reina en representante de las mujeres, la novela es doblemente original:
Por un lado, Lavinia, personaje ficticio, cuenta en primera persona su autobiografía, hija del rey Latino y de Amata, princesa de los rutulianos, vive feliz con sus dos hermanos pequeños hasta que mueren a causa de unas fiebres «Mi padre […] no me culpó a mí por no haber muerto […] Amata […] Para él solo tenía desprecio; para mí, rabia».
Por otro, Lavinia sale de la Eneida y habla con su autor una vez muerto, cuando comprende que ella tiene mucho que decir, aclarar decisiones que tomó Virgilio en su obra y ella no entendió y contar aspectos de la vida que ella protagonizó, «Pero él no lo escribió. Él menospreció mi vida en su poema».
Lavinia y Virgilio hablan a lo largo de años y él la tranquiliza. No se casará sino con Eneas, cuando llegue la hora. Y serán felices durante tres años como reyes de Lavinium, hasta que todo acabe. El poeta no quiere revelarle exactamente el final, para que ella lo descubra. Pero mientras tanto el lector es consciente de la mano femenina de la escritura. Ni Eneas ni Latino son los héroes mitológicos al uso; están dotados de una sensibilidad especial, uno es capaz de llorar ante las preocupaciones de Lavinia que, como mujer, y una vez que ha encontrado el amor de su pareja y el de su hijo, teme los enfrentamientos y apuesta por resolver los conflictos mediante la conciliación. Latino se debate en un enfrentamiento cultural y opta, más que por obedecer al oráculo, por hacer feliz a su hija. de alguna manera sacrifica su imagen por el bienestar de Lavinia.
La protagonista consigue una conexión total con el lector, es una niña-mujer que expone sus temores ante lo desconocido, su angustia por lo vivido y la aceptación que debe por su condición hasta que se atreve a elevar la voz para ser oída, y habla con Turno, con Eneas, con Latino y hasta con Virgilio, a quien le reprocha haber alojado a los bebés muertos en la segunda esfera del inframundo en vez de situarlos en la cuarta, en los Campos Elíseos, donde van las almas buenas:
—Si la crueldad procede de la debilidad, tal como dijiste, debes ser muy débil —dije.
[…]
—Si es un error, lo sacaré del poema, niña —dijo— Si se me permite.
Lógicamente no se le permitió, La Eneida quedó escrita, afortunadamente, para que otros genios, a lo largo del tiempo, basasen en ella sus obras. No cabe duda que la lectura de este poema épico alentó a Dante a escribir su Divina Comedia y a elegir a Virgilio para que lo acompañase por el infierno y el purgatorio, pues ya había estado en esos lugares
—Estuve allí
—¿En el inframundo? ¿Con Eneas?
—¿Con quién si no?
Úrsula K. le Guin es consciente de que Virgilio es maestro de los maestros. Por eso la autora no duda en atribuirle el descubrimiento de la fama, algo que luego Jorge Manrique estableció en las Coplas a la muerte de mi padre: «Me han concedido algo que se les concede a muy pocos poetas. Puede ser porque no he terminado mi poema. Así que aún puedo vivir en él. Incluso mientras me muero, puedo vivir en él».
Y si le Guin es capaz de vislumbrar a los verdaderos poetas, también su protagonista distingue a los verdaderos héroes, mientras Turno es impulsivo, fallaba «en la contención con un objetivo», Eneas es reflexivo, «podía titubear, confundido, pensando en el desenlace, desgarrado entre posibilidades y exigencias conflictivas».
Lavinia relata la guerra que vive entre rutulianos y latinos (ayudados por troyanos) mientras, apoyándose de prolepsis, cuenta algunas conversaciones y experiencias con su marido Eneas y su hijo Silvio, usando analepsis, Eneas le relata aspectos de la Guerra de Troya, y basándose en sus propios sueños presagia la fundación de Roma, «La ciudad de tu escudo, la gran ciudad».
No abundan escenas violentas, la trama avanza entre reflexiones con Virgilio, con el héroe y narraciones sobre costumbres cotidianas que algunas sorprenden por lo similares a las actuales: en la boda de Lavinia y Eneas «la gente se unió a la comitiva por todo el camino […] nos arrojaban frutos secos y hacían bromas subidas de tono […] A mí se me hacía extraño caminar dentro del velo de fuego…». La vida de la Antigua Roma no queda en nuestra retina como un conflicto permanente, no es tan limitada, es un encuentro constante con la reflexión y la palabra. Por eso intuimos en la novela un halo poético, mágico, que nos rodea y facilita el paso del hombre por el mundo.
Le Guin maneja el lenguaje de forma excepcional; es una unión de tiempo y palabra al mismo tiempo que supone una herramienta esencial con la que insufla vida a sus personajes y, a través de ellos, nos transmite su amor por la vida, su denuncia a la injusticia, su admiración por la amistad y su pasión por el amor.

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Lalectora
 20 septiembre 2021
Este año por fin he leído a Ursula K. le Guin. Empecé el año con Los libros de Terramar y aún ando sumergida entre sus páginas pues lo he ido intercalando con otras lecturas, Lavinia entre ellas.
Llegué a este libro con tan solo unas nociones de la Eneida, ahora no veo la hora de leerla de cabo a rabo.
En la novela, Ursula le da voz y pensamiento a un personaje que en la Eneida de Virgilio apenas aparece mencionado unas cuantas veces y ni siquiera llega a hablar, Lavinia.
A través de sus ojos nos trasladaremos a una época anterior a la fundación de Roma. En la que Lavinia, hija de Latino, rey de Laurentum, vive «sin conocer otra cosa que la paz y la libertad hasta la llegada de sus pretendientes».
Es un libro pausado en el que Ursula imagina la vida de Lavinia antes de la llegada de Eneas y como un día a través del espíritu de Virgilio, o el poeta, como ella lo llama, conocerá su destino y el de su pueblo. Con esta triste evidencia, nos relata su vida desde su niñez hasta la inmortalidad que otorga la literatura.
La autora examina el papel de la mujer en aquella época. No solo da voz a Lavinia sino a todas las mujeres, relegadas normalmente al papel de hija, hermana, madre o esposa.
Asimismo, la autora critica la guerra, haciéndonos ver a través de sus personajes y acontecimientos lo inútil e incluso azarosa que es a veces e igualmente se sirve de los personajes para recordarnos como aquel que promueve la paz y huye de la guerra es el mejor gobernante.
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glowandstardust
 23 julio 2021
Lavinia, hija del rey Latino, ha llegado a la edad de poder casarse. Muchos pretendientes la acechan y ella solamente piensa en una cosa: ser libre. Sin embargo, es consciente de su importante papel como hija del rey, y es por ello, que siguiendo los pasos que le indica su poeta, al que escucha en sueños, decide que tiene que casarse con Eneas, un troyano que pronto llegará a las costas del Lacio. Lavinia tendrá que lidiar con muchos obstáculos para poder conseguir lo que desea, como por ejemplo la negativa de su madre a que su hija se case con otro que no sea su sobrino, Turno, o la poca confianza de su pueblo hacia ella.
Úrsula K. le Guin da voz en esta historia a Lavinia, personaje muy secundario en la Eneida de Virgilio, a la cual seguramente no se le dió demasiada importancia por el simple hecho de ser mujer. Durante toda la historia reivindica lo significativo de la libertad de elección de las mujeres y muestra cómo la mujer siempre ha sido relegada a lo que la sociedad le demandaba: casarse y tener hijos.
A pesar de las dificultades, Lavinia consigue dar credibilidad a sus palabras y gracias a ella, se llegan a evitar muchas guerras y luchas innecesarias.
Mi parte favorita es cuando, por encima de todos y de todo, consigue criar y vivir con su hijo como ella quiere, llegando así a encontrar su plena felicidad.
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Aytaragc
 03 septiembre 2021
Me ha gustado muchísimo esta historia de Lavinia porque... bueno es que lo tiene todo. Es la historia de Eneas, cuando escapa de la destrucción de Troya y va a Italia para fundar Roma pero contado desde el punto de vista de una mujer que en los mitos fue un tanto pie de página, pero que no dudo que si hubiera existido en realidad (lo siento por Homero y Virgilio, pero es muy propagandístico todo, sobre todo lo tuyo señor V, aunque todos los disfrutamos igual) hubiera sido más como nos cuenta nuestra gran diosa LeGuin.
Y es que tiene la mezcla perfecta de magia y de realidad, personajes fuertes y creíbles, una revisión de un mito haciéndolo más humano, más real, sin perder ese toque de las antiguas leyendas. Una pasada.
Si habéis leído Circe y os gustó, os encantará. Pero si no os gustó también, porque a la gente que no le ha gustado Circe (o por lo menos lo que yo he leído) ha sido porque había mucha mitología y se les hacía más pesado pero aquí ese problema no lo vais a tener.
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Citas y frases (7) Ver más Añadir cita
Celia_0504Celia_050419 octubre 2021
“Yo estaba predestinada, al parecer, a vivir entre gente que sufría más allá de toda medida, gente enloquecida por el pesar. Y a pesar de sufrir yo misma, estaba condenada a la cordura. Esto no era obra del poeta. Sabía que no me había dado otra cosa que recatados rubores y escaso carácter. Sé que dijo que deliré y me tiré de los mechones dorados al morir mi madre. Simplemente, no me prestaba atención. Estuve en silencio, sin lágrimas, concentrada solo en adecentar su pobre y mancillado cuerpo. Y mi pelo siempre había sido oscuro. A decir verdad, no me dio más que un nombre, que he tenido que llenar yo misma. Mas, sin él, ¿habría tenido siquiera nombre? Nunca lo he culpado. Ni siquiera un poeta puede hacerlo todo bien.”
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lalibredrealalibredrea19 septiembre 2021
Todos somos contingentes. El resentimiento es estúpido y mezquino y ni siquiera la rabia es apropiada. Soy una mota de luz en la superficie del mar, un destello de la estrella del alba.
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LalectoraLalectora20 septiembre 2021
Sé quién fui, y puedo decirte quién podría haber sido yo, pero ahora sólo estoy en esta línea de palabras que escribo.
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LiteranniaLiterannia27 agosto 2021
No soy la voz femenina que podríais esperar. El resentimiento no es lo que me impulsa a escribir mi historia. La rabia, en parte, quizá. Pero no es una rabia sencilla. Anhelo justicia, pero no sé lo que es la justicia. Es duro que te traicionen. Es peor saber que tú misma hiciste inevitable la traición.
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glowandstardustglowandstardust06 junio 2021
"Me pregunté por qué un hombre dispuesto a ir a la batalla esperaba no salir herido. ¿Qué clase de batalla creía que iba a encontrar? "
"Pero él esperaba matar, no que lo mataran, y parecía confundido por la injusticia de esté hecho".
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