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Crítica de laberintosdetinta


laberintosdetinta
25 octubre 2017
Publicada originalmente en Laberintos de tinta (https://laberintosdetinta.blogspot.com.es/2017/10/resena-la-mano-izquierda-de-la-oscuridad.html)

Este es el segundo libro de Ursula K. le Guin que leo, y si el primero, La rueda celeste, ya me sorprendió, ese me ha terminado de cautivar en forma y contenido.
Voy a empezar hablando de la prosa de le Guin, ya que me parece especialmente destacable, incluso dejando a un lado la trama. Su narración tiene un corte lírico muy bello que sumerge al lector de lleno en la historia y le trasmite miles de sensaciones para una misma escena. Por otro lado, la autora domina perfectamente el ritmo narrativo: la novela intercala piezas religiosas, mitológicas y políticas que configuran la construcción del mundo literario, Gueden, junto con los sucesos de Genly, el enviado del Ecumen, y Estraven, miembro del kiorremi (personas de confianza del rey de Karhide, una de las ciudades de Gueden).
Gueden es un planeta a más de 1000 años luz de la Tierra donde también se ha desarrollado vida humanoide y el Ecumen es una organización de carácter simbólico y regulativo, ya que no interfiere en la política de cada planeta, únicamente pretende unir a los diferentes planetas en los que se ha encontrado vida con una base de existencia similar, es decir, humana, para su colaboración y para propiciar la creación de vínculos entre ellos.
Me parece un gran acierto cómo está enfocado este hecho, ya que durante muchos años en la ciencia ficción ha sido un tópico describir la Tierra como el primer planeta con la capacidad intelectual y material como para descubrir otros planetas y, una vez descubiertos, colonizarlos. En este caso no es así, la Tierra fue visitada por miembros de otros planetas mucho más avanzados que ya estaban formando el Ecumen y nunca se establece un yugo sobre estos planetas “descubiertos”. El Ecumen pretende unir a la humanidad en general sin proceso de aculturación, es decir, sin intentar cambiar las costumbres, religiones o creencias de ese mundo. Esta creación literaria casa con la ideología de la autora, anarquista, y por lo tanto en contra de la autoridad del Estado.
En Gueden nos podemos encontrar, en general, un sistema socio-económico parecido al feudalismo terrestre, pero donde al mismo tiempo se ha dado un proceso de industrialización. También las formas de los guedenianos son muy diferentes a las terrícolas, toda interacción social está filtrada por el Shifgredor (una mezcla de poder, orgullo, reconocimiento público y honor) que convierte cada conversación en una batalla que lo aumenta o lo disminuye, por lo que los diálogos están llenos de fórmulas y de dobles sentidos que generan múltiples malentendidos entre quienes no son nativos (incluyendo, por supuesto, al lector) de Gueden y, precisamente, son los malentendidos los que sirven de detonante para la acción. Un malentendido entre nuestros dos protagonistas: Genly y Estraven.
Situándonos en ese plano, la construcción de los personajes secundarios disminuye en detrimento de la maravillosa caracterización que se realiza de estos dos personajes principales. Ambos están perfectamente matizados y se construyen a partir tanto de descripciones como de sus actos, la autora deja que ellos mismos se construyan (Recalco también la diversidad de sus personajes, ya que en las dos novelas que he leído de la autora aparecen personajes de diferentes razas, tanto por el lado extraterrestre como por el lado terrestre). La interrelación entre ambos personajes es, aunque no lo parezca en principio, el núcleo de esta novela. Ahora bien, lo que rodea a este núcleo narrativo es esa peculiar sexualidad de los guedenianos que se explica redundantemente en la sinopsis. En Gueden todos son andróginos, excepto durante una época al mes, llamada Kémmer, en la que de forma aleatoria, las hormonas de las parejas de kemmerantes se autoregulan para que uno pueda gestar y el otro fecundar. Es decir, la división sexual que en nuestra cultura es, biológicamente, “hembra” o “macho”.
La descripción de este sistema sexual se explica poco a poco, sin darnos un maremoto de información enciclopédica, pero al final nos queda un resultado coherente y, sobre todo, muy interesante. Muy interesante por su capacidad extrapolación a nuestro ámbito, uno de los fines de la novela. le Guin siempre se ha declarado feminista, y esa vertiente se ha dejado ver en novelas como esta y en algunos ensayos suyos, preocupada por el papel de la mujer como escritora, como lectora y como personaje. Básicamente, lo que hace en este libro es eliminar el dualismo de sexo, y por lo tanto, de género, y explorar qué es adquirido y qué es biológico.
Es un gran acierto que el protagonista principal, Genly Ai, sea de la Tierra y tenga, aunque algo mas matizados, los mismos prejuicios de género que se tienen en nuestra sociedad de ahí que esté continuamente confundiendo hechos y sucesos de Gueden y etiquetándolo todo automáticamente como masculino o femenino, algo que en Gueden no tiene sentido, de aquí también surgen los malentendiendo antes mencionados. No creo que la autora lo exponga como una mala actitud de Genly en sí, si no como un comportamiento adquirido en cualquier persona que forme parte de una cultura como la nuestra que hay que ir deconstruyendo.
Creo que lo que Ursula propone es que una vez eliminados los estereotipos o roles de genero, solo queda la humanidad desnuda, lo que realmente se debería juzgar de una persona y esto se expresa metafóricamente en el viaje que Ai tendrá que llevar a cabo. La autora también pone en primer plano el debate sobre cómo los roles de género no son algo abstracto, sino que tienen peso político y se materializan en cualquier vertiente de la sociedad. Ahora bien, si tenemos en cuenta que este libro se publicó en 1969 entenderemos mucho mejor por qué estas son unas de las grandes preocupaciones de la novela, ya que el feminismo radical (aclaro que la denominación radical en "feminismo" viene de "raíz", que significa que ataca y analiza lo que se considera el núcleo del problema: el patriarcado y los roles de género) que tuvo su auge en los años 70 estaba totalmente focalizado en los roles de género y en la destrucción de estos. Es muy interesante comparar la teoría feminista con la práctica literaria de le Guin.
Me pasaría toda la entrada poniendo ejemplos extraídos de la novela, pero me voy a contentar con señalar unos pocos para no spoilear el libro a posibles interesados. Por ejemplo, Genly ve a todos los guedenianos como hombres, aun siendo su forma antropomorfa, pero andrógina porque el universal siempre ha sido el sexo masculino, el género privilegiado; por eso, le choca encontrar gestos que, según su cifrado del mundo son "femeninos" o "masculinos" en una misma persona, pues la dicotomía entre los sexos siempre ha sido muy hierática. O por ejemplo, un asunto trivial, uno de los reyes de un país de Gueden queda embarazado: a Genly le parece hilarante y ridículo imaginarse a un rey embarazado porque lo extrapola con la experiencia en la Tierra donde que un hombre, y más un rey, tenga atributos considerados femeninos es considerado negativo y humillante, por la devaluación de lo considerado femenino, el género oprimido, en nuestra sociedad. Los guedeniandos también se ríen del rey, pero por muy distintos motivos, nunca por el embarazo, que ellos consideran algo positivo. En este contraste se encuentra el diálogo de la novela. En suma, estas son algunas de las muestras que nos da le Guin para poner de relieve cómo afectan los roles de género a nuestra concepción del mundo.
En fin, es genial asistir a ese viaje conceptual tan confuso al que se ve sometido Genly desde la incomprensión y el desagrado hasta la comprensión. Os dejo con un fragmento que me ha encantado para cerrar este tema:
"Un hombre desea que se tenga en cuenta su virilidad, una mujer desea que se aprecie su feminidad, por más indirectos y sutiles que sean este tener en cuenta y estas apreciaciones. En Invierno no existen. Uno es respetado y juzgado solo como ser humano. La experiencia es asombrosa".
Por último, solo me queda exponer aquí un detalle que me ha dejado una espinita clavada, ya que me hubiera gustado verlo reflejado en la novela. Creo que se desaprovecha la oportunidad de tratar el tema de la atracción sexual y/o sentimental por parte de Genly hacia algún guedeniano, simplemente por las reflexiones que podrían surgir de ahí debido a que Genly es heterosexual, pero se deja ver de forma implícita que se siente atraído por un personaje guedeniando que, como hemos dicho, es visto por este personaje como un hombre, entonces, ¿qué nos atrae realmente? ¿Estamos condicionados también por los roles de género en ese aspecto? Son preguntas muy sugestivas y tremendamente pertinentes en el marco de la obra, pero parece que la autora no quiere ir más allá de la insinuación.

En conclusión, La mano izquierda de la oscuridad en una gran obra literaria en general, y una maravillosa novela de ciencia ficción en particular. Su manera de afrontar el género es modélica: explora la cultura, la sociedad y las costumbres extraterrestres como modo de explorar al ser humano mismo y todas las cuestiones que le inquietan en general sin pecar de “teórica”, sino que su estilo literario es verdaderamente notable.
Enlace: https://laberintosdetinta.bl..
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