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ISBN : 8437646502
376 páginas
Editorial: Ediciones Cátedra (07/09/2023)

Calificación promedio : 4.03/5 (sobre 278 calificaciones)
Resumen:
"Nada" es una novela de llegada en la que su protagonista, Andrea, se presenta en un mundo que no solo no es el suyo, sino que la va defraudando progresivamente. Su experiencia central en este entorno hostil consistirá en aprender a mirar, una experiencia en cuyo complejo curso se volverá adulta. Se trata, en tanto que artefacto literario, de una obra que resplandece más allá del ámbito que acompañó su aparición (la España de la inmediata posguerra) y que revela con... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (77) Ver más Añadir una crítica
Celia_0504
 23 December 2023
En 1944, con solo 24 años, Carmen Laforet se convirtió en la primera premiada del prestigioso premio Nadal con su ópera prima “Nada”, una novela existencialista que aún hoy sorprende a quien la lee, ya no solo por la juventud de su escritora (a día de hoy nadie más joven que Laforet ha ganado el premio Nadal), si no por lo que supone pasearse por este drama familiar ambientado en la Barcelona de los primeros años de la dictadura franquista, que demuestra sin ningún tipo de pudor las consecuencias de la Guerra Civil Española desde un prisma, ya no solo oscuro, sino íntimo. Esta es la segunda vez que leo este libro. La primera vez tendría unos 13 y 14 años. Recuerdo que me dejó un regusto amargo, pero con el paso de los años se me olvidaron totalmente tanto la trama como los personajes. de ahí que está relectura pueda considerarse realmente como una primera lectura con todas las letras. No, solo por qué no recordase nada de la historia, también porque creo que con 13 o 14 años no supe apreciar tal y como se merecía esta obra, captar todos sus matices y saborear adecuadamente su prosa y los entresijos y complejidades de una trama tan dura como sutil.

Recién terminada la guerra civil, la joven Andrea se traslada a Barcelona para empezar a estudiar en la universidad, hospedándose junto a su familia materna a quienes no ha visto desde que es niña. Sin embargo, nada más poner los pies en el piso de la calle Aribau, las ilusiones y esperanzas juveniles de Andrea quedaran destrozados fulminantemente. La joven quedará irremediablemente succionada por un ambiente de tensión, desconfianza, locura, suciedad, pobreza y violencia tanto verbal como física ; generado todo por una familia destrozada y tóxica. Un ambiente que incluso acabará ensuciando su vida universitaria y su incipiente amistad con una joven.

Desde la primera línea de la novela impresiona la madurez y melancolía que desprende la prosa de Carmen Laforet, como con apenas 24 años pudo componer una historia tan sucia y cruel, que te deja constantemente con un nudo de tensión en la boca del estomago mientras lees. La prosa de Laforet es el vehículo perfecto para conducir esta historia angustiante, ya no solo por su indudable calidad, también por su profundidad y por la forma en que logra acoplarse a los recovecos de la trama y la complejidad y locura de sus personajes. Tiene algo elegante y danzarino, pero al mismo tiempo es a tan afiladas que duele, con una poesía con carácter personal y un regusto agrio y melancólico a la vez. Hay mucho fuego en ella pese a lo serena y sencilla que parece a simple vista, requiere estar uno muy pendiente de la manera en que Laforet juega con las palabras. Me encanta lo atmosférico que lo hace todo, la manera en que habla de Barcelona y como logra transportarte a ese lugar de una manera realmente mágica y envolvente. Sus descripciones de la Barcelona pos bélica no son formales, y pero sin que por eso hagamos diversos recorrido por la ciudad desde la perspectiva de Andrea, si no que se centran más en descripciones líricas y en hacernos compartir como lectores los sentimientos que los lugares y el paso de las estaciones generan en ella por medio de Andrea, su narradora . Y al mismo tiempo también logra meterte de lleno en ese otro mundo que es la atmósfera turbia y opresiva de la casa con pulso febril y delirante. Una casa poblada por pesadillas que se contrapone a las descripciones, marítimas, soleadas y góticas, que nos encontramos fuera de sus muros, y que poco a poco va comiendo a Andrea, demostrarnos el desarraigo al que el personaje es irremediablemente abocado desde el minuto uno que llega a Barcelona.

Pobre Andrea, en menudo lugar ha ido a caer. Cuanta rabia y maldad se desprende en esa casa cochambrosa y llena de podredumbre. Cuanto rencor se respira en el ambiente. Los capítulos son cortos, pero aún así tienen algo de denso por todos los malos sentimientos que desbordan cada una de sus letras, y por lo pendiente que tiene que estar uno de cada cosa que pasa, de cada palabra que se escupe desde el rencor, la malicia y la locura; de cada detalle y cada golpes. Demasiadas cosas sobrevuelan ese ambiente, gritadas y a la vez silenciadas; odios y redencillas cociéndose a fuego lento, enemistades incrustadas en el ambiente de esa casa de forma abierta unos con otros, pero al mismo tiempo se siente que te los guardan secretos y cosas que se callan, y que esos silencios hieren aún más. Y todo eso forma parte de la casa de la misma forma que sus paredes y sus desconchónes, de las telarañas que penden de los objetos que antes estaban bien cuidados y lustrosos, cuando ese era un hogar feliz y armónico. Antes de la guerra, esa guerra que apenas se menciona un par de veces, pero que está siempre presente. Yo dije antes , al principio que “Nada” trataba este tema, desde una óptica muy íntima, demostrándonos esta contienda desde una perspectiva pasada y centrada en una familia. Una perspectiva que se aleja de las grandes episodios bélicos, los nombres más importantes que se leen y estudian en los libros de texto, en los momentos que cambian el curso de la historia. No, la óptica en la que “Nada” pone el ojo en como la guerra rompió en mil pedazos al pueblo llano, en las familias irremediablemente desquiciadas y destrozadas para siempre, en como las casas se convierten en auténticos microcosmos donde los rencores están a flor de piel y el conflicto aún perdura, y las batallas son sustituidas por palizas e insultos. Si Picasso con el “Guernica”, utilizaba los pinceles para demostrarnos el horror de la guerra en su momento más álgido, Carmen Laforet utiliza la letras para desmenuzar sus consecuencias y las heridas que deja en carne viva. Y que se ejemplifica en esos dos hermanos mayores varones que representan las dos Españas enfrentadas en la guerra, que como señala el prólogo de Rosa Montero de mi edición “que se aman y se odian, que se intentan matar y se lloran el uno al otro, que guardan un pasado de traiciones y denuncias”, enfrentados por todo, hasta por una mujer. Que personifican esa España de hambre, picaresca, denuncias, intentos desesperados de salir adelante y desequilibrio que es representado con aire alucinado y brutalmente despiadado por la autora.

Increible, además, la capacidad de Carmen Laforet para hacer de esta una historia con escenas en las que realmente no pasa nada, con un ritmo muy plácido. Pero aún así, cada capítulo está lleno de tensión, uno nota que está dentro de una tempestad, apunto de explotar. Que forma de llevar la tensión la de Carmen Laforet. Cuando crees que las cosas en esa casa no pueden ir peor, llega otra escena de rabia y de odios y de violencia y notas como todo empeora aún más y de te ponen los pelos de punta. Todo está descrito con tanto mimo, la atmósfera tan escabrosa te atrapa de una forma tan hipnótica que no puedes parar de leer sobre como la pobreza material de los personajes va a la par que su mezquindad moral. Leyendo he tenido todo el rato la sensación de que había siempre una desgracia en ciernes que va gestándose lenta e implacablemente y que en cualquier momento iba a caer de lleno sobre los habitantes de la casa. de ahí que resulte más impactante lo que vemos en esta casa de la Barcelona de post guerra con los recuerdos que se comentan en estos capítulos, cuando era un hogar tranquilo, próspero y feliz. Y que haya algo de onírico en como la guerra destapa también el lado más oscuro de las personas, potenciándolo como si un una lámpara enfocase plenamente su luz en demostrar la cara que todos esos personajes no sabían, a veces, que tenían en su interior más profundo hasta que la guerra les obligó a convertirla en la máscara que demostraban ante el mundo. Ni uno de estos personajes puede resultar mínimamente simpático al lector, ya que todos ocultan muchas cosas y son muy desagradables.

Y es que además de demostrar con las letras los desastres de la guerra, Laforet también critica la sociedad pacta y conservadora de ese momento histórico. Un pacatismo del que personajes como la tía Angustias es tam víctima como verdugo. Quizas sea uno de los personajes que mejor trabajado y más conseguido está. Es tan gris que es capaz de desteñir los colores que la rodean, por más sucios que estén, representando como era la visión del mundo y de la vida en la época posterior a la GuerraCcivil, la visión que tenían las mujeres sobre su honra y el mundo que las rodeaba. Y a la vez, por lo que se insinúa, es una mujer aquejada por sus propios secretos, no tan recta como quiere hacernos creer. Toda ella tiene un algo que recuerda mucho a “La Casa de Bernarda Alba “ de García Lorca; con un ambiente familiar represivo y disruptivo y las convenciones sociales, pensando como una lápida sobre unos seres desdichados. de hecho, en ambas obras hay un personaje que se llama a Angustias, y no me extrañaría nada que esto no fue intencionado. Ideas mías, eso sí. Impagable esa escena en que el personaje está con sus amigas. Manera tan sutil, Laforet desmenuza la vida, aburrida, gris y conservadora que todas llevan y como las convenciones sociales de la época se las han comido hasta convertirlas en esas mujeres vestidas de oscuro por fuera y por dentro.

Incluso llega a caer mal la protagonista al principio de la historia. Personalmente esto era por lo pasiva e insípida que me resultaba el personaje. Pero si algo me ha gustado, también, de la composición narrativa de Carmen Laforet es como poco a poco Andrea va dejando de lado esa patina de silencio e indiferencia y va ganando ya no solo carácter, también personalidad. Poco a poco, bajo su personalidad serena, Andrea va ganando matices y demuestra que no es un personaje tan estático como parecía el principio. Pero al mismo tiempo lo es, y esa es su grandeza como narradora de la historia . Es un personaje que tiene ideas y vivencias propias, cabezota,incapaxde amar realmente; pero al mismo tiempo está es lo suficientemente secundaria como para hacer una testigo fiable. Creo que Carmen Laforet consigue el equilibrio entre crear un personaje con identidad, pero que al mismo tiempo sea un buen narrador desde el que poder conocer la historia desde diferentes ángulos. Un personaje que nos cuenta, pero que a la vez nos hace sentir lo que es el hambre crudo, la soledad, el desarraigo y el sentirse que no encaja y que está fuera de lugar en todas partes. cierto sentido, una de las cosas de las que va esta novela es del paso de la infancia a la adultez, y el aislamiento que conlleva. Y se nota mucho que la autora la escribió en una época en que estaba viviendo cosas parecidas a sus personajes, porque hay algo muy potente en la forma en que habla de todo esto. Andrea tiene una voz serena, pero en ella están todos los matices de la angustia y de lo que se siente al ser tirada a su suerte a algo que puede definirse como un infierno en petitte comitte.

Sí, no se puede negar que “Nada” es una novela formal y narrativamente impecable. Y sin embargo, aunque me ha gustado y me ha impactado, tampoco ha sido lo que esperaba. No ha llegado a estar al nivel con que yo esperaba encontrarme en esta segunda lectura. Pero siento que la trama resulta prácticamente en toda la novela muy plana, repetitiva y a veces un tanto aburrida. Lo que es el argumento se me ha quedado es muy poquita cosa. En ese sentido creo que no ayuda a dar más Vidilla a todo es la relación de Andrea y su amiga de la universidad, Ena. Para mí este arco era bastante desengrasante, ya que todos los misterios en torno a ella ayudaban a hacer un poco más ligera esta lectura tan densa, en el sentido de que era un cambio respecto a la cantidad de disputas, gritos y violencia física y verbal que se respira en la casa de Andrea. La forma en que este personaje acaba unido a la casa de calle Aribau da la novela un toquecillo de misterio y la verdad es que agiliza su lectura. Pero a la vez, siento que cuando se nos explica, me parece un tanto precipitada y sacada de la manga. A nivel literario, reconozco, que es oportuna y está ejecutada de una forma sutil. Pero a la vez me ha parecido un tanto sinsentido, con una Ena tan perdida como Andrea , pero con una vida mil veces más feliz y una buena familia, que se pone a prueba enfrentandose al pasado familiar y a un mundo que que no es el suyo.

De todas formas, la unión final de los mundos en los que Andrea tiene ambos pies (el desmoronamiento familiar; su amistad con Ena y la universidad) acaban embrollados en un último , dramático y definitivo giro de guión que ocupa los último capítulos, pero que en realidad se desgrana en una única frase. Y por ello la verdad es que me descolocó un poco. Pero a la vez me parece una idea literaria desarrollada con una inteligencia y una sutileza increíble. Lo importante no es tanto el acto en si como las consecuencias que tiene en la familia y en Andrea, y eso está muy bien desarrollado.

Y al final la impresión que tengo con “Nada” es que se trata de un cuento oscuro, un mal sueño, que, como todas las pesadillas, se desvanecerá con la llegada del alba y quedará atrás. En los últimos capítulos me he sentido como que esta es una estaña oscura en la vida de Andrea, pero que una vez que deja atrás Barcelona puede empezar a respirar, s redescubir lo que es la normalidad, y a empezar realmente la ansiada vida real a la que siempre ha aspirado. Los ecos de la calle Aribau quedarán con ella, que ha madurado y aprendido mucho y se ha manchado con el fango que había en eda cada. Pero al final era solo una parada en su andadura vital. Pero, como ella dice en la última página de la novela “me marchaba ahora sin haber conocido nada de lo que confusamente esperaba: la vida, en su plenitud, la alegría, el interés profundo, el amor. de la casa de la calle de Aribau no me llevaba nada. al menos, así creía yo entonces”.
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luciaoliver
 30 August 2022
Terminar el libro, en parte, ha sido una pena. Pena por despedirme más de Carmen Laforet que de Andrea, nuestra protagonista. La prosa de Laforet me ha parecido una experiencia maravillosa, la he disfrutado palabra a palabra. Hasta lo cotidiano, lo que pasa desapercibido o concebimos como algo “normal y corriente” Laforet lo presenta de forma magníficamente bella, lo describe esencial, siempre echándole el ojo a todo.

No solo destaca la prosa, sino que también me ha sorprendido la extraordinaria capacidad de Laforet (siendo tan joven, además, cuando escribió el libro) para el análisis de los sentimientos, emociones, comportamientos o actos humanos.

Quizá no he logrado conectar del todo con la protagonista, pero sí me embargaba un sentimiento de pena constante al pensar en ella. En ella y en la abuelita. Diría quizá que es un personaje genial o rico en cuanto a su construcción y profundidad, pues traslada los problemas propios de su edad, además de aquellos que experimenta en ese ambiente opresivo en el que vive. Se esconde, pretende establecer un abismo entre la luz de su vida universitaria y la oscuridad de su vida familiar, lo que le lleva a un estado constante de alerta, desesperación, miedo o incluso vergüenza.

Da verdadera lástima cómo las aspiraciones juveniles y felices de Andrea para cuando llegue a Barcelona se ven truncadas pronto al conocer y convivir con sus familiares, personajes a cada cual más variopinto y perturbado. Cada uno de ellos está construido de una forma extraordinaria. La bondad de la abuelita es admirable, su paciencia, el amor que está dispuesta a dar a todos. La brutalidad de Juan es espantosa, el sufrimiento de Gloria es mortificador, el control de Angustias es agobiador. Son personajes de posguerra, perturbados, llenos de odio, pero que en ocasiones se muestran tal y como son: seres humanos, débiles, con sentimientos, sufriendo…
Román me ha parecido un personaje entrañable, otra que participa de la locura de la casa. Otro ejemplo, como el resto de personajes, de la característica dualidad humana.

El resto de personajes son excepcionales, partícipes de este análisis de la psicología humana. Cada uno de ellos participa también en la vida de Andrea, bien haciéndole feliz o desdichada: Ena y su familia, Pons y sus amigos, Gerardo… Entre los que destaca notablemente Ena y su madre, las que mayor emoción y sentimiento aportan al desarrollo de la historia.

Quizá en la obra no ocurra nada como tal, pues Andrea se limita a existir, a sobrevivir en una atmósfera cargada de opresión, control, un ambiente asfixiante; una casa sucia, unos parientes perturbados, una vida cargada de apariencias. Una obra realmente excepcional que se disfruta por todo: su fuerza, su interior y profundidad, sus personajes y su prosa.
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lavidademisilencio
 15 July 2022
Cuando te enfrentas a la lectura de una obra que ha marcado un hito en la historia de la literatura española como es “Nada” de Carmen Laforet, lo haces con respeto. Llevaba mucho tiempo deseando ponerme con ella, pero por unas razones o por otras no me ponía nunca. Gracias a Masa Crítica de Babelio, que aceptó mi postulado para reseñarlo, me quedé sin excusas.

Andrea, a sus tiernos 18 años, llega a la Barcelona de los años de posguerra para estudiar Letras en la universidad. Viene del pueblo y aterriza en la ciudad, donde espera encontrar calles llenas de vida y una libertad de la que nunca ha gozado. Sin embargo, lo que se encuentra al instalarse en la casa de sus parientes con su abuela, su tía Angustias y sus tíos Román y Juan es muy diferente a lo que esperaba. Lejos de ser un hogar para ella, entre sus cuatro paredes conocerá lo que es que te corten las alas, pues su tía Angustias la ata en corto por miedo a que le pase algo en una Barcelona menos amigable e idílica de lo que tenía en mente. Por otro lado, las disputas entre Román y Juan, sumadas a sus rifirrafes con la mujer de Juan, Gloria, no harán sino convertir en un infierno el lugar que tenía que ser un refugio para ella. Una vez sale de la casa de la calle Aribau y llega a la universidad, Andrea se encuentra una realidad muy diferente. Sus compañeros, adinerados, llenos de juventud y dispuestos a comerse el mundo, la acercan a cumplir sus más preciados deseos en la ciudad. “Nada” se desenvuelve en ese contraste entre la precariedad de su familia y el esplendor de la clase alta e intelectual de la sociedad. Entremedias hallamos a una Andrea que va descubriendo poco a poco quién es.

Una vez leída la novela, entiendo perfectamente el por qué de su buena fama. La pluma de Laforet es ciertamente exquisita: sus descripciones te trasladan allí mismo y consiguen ponerte en la piel de Andrea sin esfuerzo alguno. Su prosa es bella a la vez que cruda; no escatima en detallar escenas duras de violencia, de decadencia, del descenso a los infiernos de algunos de sus personajes. Me sorprendió gratamente la falta de prejuicios: todos los personajes de la historia cometen errores (algunos gravísimos que denotan una falta de humanidad tremenda) pero en ningún momento sientes que la autora pretenda hacer del relato un ejercicio de moralidad (aunque en determinados pasajes se me llevaron los demonios por la injusticia de ciertas situaciones).

Cuando empecé a leer “Nada” esperaba encontrar una novela sobre los años de posguerra; sin embargo, me encontré con una novela sobre el paso a la edad adulta de una muchacha llena de sueños y que aún no había vivido en su propia piel lo dura que puede llegar a ser la vida. Me pareció fascinante el contraste entre las dos realidades de Andrea: la familiar y la universitaria, y la forma en la que se mueve con soltura entre ambas, adaptándose a cada una de ellas de la mejor forma que puede.

Los personajes me han parecido todos espléndidamente construidos. Andrea, por su dualidad camaleónica entre dos ámbitos tan diferentes; Román y Juan que, aunque despreciables ambos, son muy interesantes y un aliciente importante de la trama; Gloria, la representación de cómo se trataba injustamente a las mujeres que no se atenían a los convenios sociales de la época en la que les tocó vivir. Por otro lado, la abuela, que hacía oídos sordos a los defectos de sus hijos y les perdonaba todo, incluso lo imperdonable. Y la tía Angustias, otro personaje complejo que era el reflejo de la mentalidad conservadora de la época.

En definitiva, “Nada” ha cumplido ampliamente con mis expectativas. Aunque me imaginaba otro tipo de historia, lo que me he encontrado ha sido fascinante y entiendo perfectamente por qué la obra convirtió a Laforet en un referente de la literatura.
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pasiondelalectura
 15 December 2021
La novela Nada de Carmen Laforet es muchas cosas. Se la incluye en el género literario conocido como tremendismo (una técnica literaria de la posguerra española, producto de escritores que vivieron en carne propia esta guerra, lo que da una gran crudeza en la narración y en la trama, sin que ello tenga que ver con lo bélico).

Nada es también una novela de formación que comienza con la llegada a Barcelona de una Andrea de 18 años, llena de ilusiones, de inocencia y que al cabo de un año en la calle Aribau, domicilio de la abuela, se marchará hacia su destino siendo otra persona, la chica maduró y puede enfrentar la vida en mejores condiciones.

Nada cuadra también como una novela existencialista donde Andrea es libre y sus sensaciones son claves para la comprensión de la realidad. La novela pone la existencia de Andrea como un punto central con la inquietud propia de cada ser humano. El ensimismamiento de Andrea nos da su percepción de la realidad al mismo tiempo que la chica se hace preguntas sobre su vida o la vida en general. Y nos muestra la pobreza y el subdesarrollo de la España de la posguerra así como los primeros años del franquismo.

Nada es también una novela social que narra muchas cosas, entre otras, la desaparición de la pequeña burguesía tras 4 años de guerra. Es una novela que conlleva muchos y acertados simbolismos como por ejemplo la llegada de Andrea a Barcelona tarde donde todo es tan oscuro que eso presagia todo lo malo que le va a suceder; al final del libro, y al cabo de un año, saldrá de madrugada en un ámbito de luz profusa, la promesa no formulada de un futuro mejor. Su pobre maleta rota, amarrada con cuerdas es otro símbolo de la pobreza del país en ese momento así como el ambiente tétrico de la casa.

LA NOVELA

Nada es la historia de Andrea, una chica independiente y solitaria que llega a Barcelona a casa de su abuela para cursar estudios de letras, una Barcelona presentada como una cicatriz de una guerra reciente y el hambre de cada día como una realidad. Es huérfana y sabremos poco de ella y de su vida anterior. Sólo que llega de un pueblo donde vivía con una prima que no entendía su afán por estudiar.

Llega a Barcelona con 18 años y unas ilusiones tremendas de vivir, de tener una vida diferente. Pero llega a la casa de parientes venidos a menos, empobrecidos y casi todos trastornados y mal adaptados en la posguerra. En ese marco Andrea es casi un estorbo más, pero ella se adapta al mismo tiempo que sufre y comienza a madurar. Carmen Laforet habla poco de la guerra, lo hace de manera sutil y mesurada para no caer en manos de la censura franquista.

Los personajes de su familia son casi todos monstruosos, anormales, aquejados de frustraciones diversas y la familia es muy anómala. Comenzando por la abuelita, muy cariñosa, pero hoy en día un espectro demente que siempre favoreció a sus hijos hombres antes que a las mujeres, tópico que le echa en cara la hija solterona que vive con ella, la tía Angustias .
Viven también dos tíos que han quedado trastornados después de la guerra, Juan y Román, que pueden ser de una rara violencia física y verbal; Juan está casado con Gloria y la pareja tiene un hijo pequeño, Juan es un pintor fracasado, un desecho humano que da palizas a su mujer con arrebatos casi de locura; Gloria es el arquetipo del deseo sexual en la novela porque la mayoría ve en ella solo su apariencia, sin asimilar el esfuerzo que ella pone para darle de comer a la familia. En cuanto a Román, tiene aires de normalidad, pero es el más perverso, mentiroso, capaz de tráficos turbios y compromisos sucios. Y la criada Antonia, horrible mujer que los espía a todos y tiene relaciones extrañas con todos. Hasta los animales de la casa son monstruosos desde el perro, hasta el gato tiñoso y el loro malhablado.

Un infierno esta casa. Una pesadilla. Lo que queda de la vivienda, puesto que han vendido la mitad para sobrevivir, es horrible, sucia, atiborrada de muebles inútiles, oscura, maloliente, llena de telarañas, especialmente el baño que casi no se ocupa. Todo esto confiere un toque gótico importante a la narración. Este retrato sombrío de la casa y de los habitantes de la calle Aribau, refleja el horror de la España desfigurada por los 4 años de una guerra fratricida.

Haciendo un balance con este ambiente, la escritora presenta el mundo de la única amiga que Andrea se hará en la universidad, Ena, una chica adinerada que vive en un barrio señorial, en una casa magnífica. Aquí no ha pasado la guerra, son dos mundos antitéticos. La familia de Andrea representa el pasado y la familia de Ena, el futuro. Porque algunos no sufrieron con la guerra, hasta se enriquecieron con la guerra. La novela trata también de la importancia de la amistad, casi más que de la familia porque será gracias a la amistad entre Andrea y Ena que nuestra protagonista podrá abordar un futuro con cierta serenidad.

La narradora Andrea da sus impresiones y describe, nunca juzga, aunque ella es una chica rebelde, sola, y defiende la idea de su libertad, de su libre albedrío también. En el discurso de Andrea hay cierta desaprensión para juzgar ciertos hechos y algunos personajes. Ella quiere ser solo espectadora, un testigo no implicado. de esta manera Andrea se protege porque esta chica sola y sin medios, no tiene ninguna otra opción en su vida que de sacar el mejor provecho de la situación.


Enlace: https://pasiondelalectura.wo..
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nuriacg
 04 April 2023
Una chica de provincias viaja hasta Barcelona, a casa de unos familiares, para cursar una carrera universitaria.
Carmen Laforet nos muestra el declive de una familia durante la posguerra donde malviven unos personajes que no se soportan.
Nos muestra la envidia, celos, egoísmo que provoca la miseria. Las carencias que hacen que saquemos lo peor de cada uno.
La inestabilidad emocional en personas que lo han perdido todo.
En esta novela odias y compadeces a los personajes de forma constante.
Nada es una novela dura, cruda y hermosa al mismo tiempo que me ha gustado mucho.
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Citas y frases (64) Ver más Añadir cita
marenpergaminomarenpergamino14 May 2022
_ La ciudad, hija mía, es un infierno. Y en toda España no hay una ciudad que se parezca más al infierno que Barcelona...
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5an5an02 December 2022
Todas mis alegrías de aquella temporada aparecieron un poco limadas por la obsesión de corresponder a sus delicadezas. Hasta entonces nadie a quien yo quisiera me había demostrado tanto afecto y me sentía roída por la necesidad de darle algo más que mi compañía, por la necesidad que sienten todos los seres poco agraciados de pagar materialmente lo que para ellos es extraordinario: el interés y la simpatía.
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TwentyTwoTwentyTwo05 February 2024
Tal vez el sentido de la vida para una mujer consiste únicamente en ser descubierta así, mirada de manera que ella misma se sienta irradiante de luz. No en mirar, no en escuchar venenos y torpezas de los otros, sino en vivir plenamente el propio goce de los sentimientos y las sensaciones, la propia desesperación y alegría. La propia maldad o bondad...
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mariabelariomariabelario28 June 2020
"...parece algo trastornado a veces. Pero tú también, Andrea, lo pareces. Por eso precisamente quise ser tu amiga en la Universidad. Tenías los ojos brillantes y andabas torpe, abstraída, sin fijarte en nada... Nos reíamos de ti; pero yo, secretamente, deseaba conocerte. una mañana te vi salir de la Universidad bajo una lluvia torrencial... Era en los primeros días del curso (tú no te acordarás de esto). La mayoría de los chicos estaban cobijados en la puerta y yo misma, aunque llevaba impermeable y paraguas, no me atrevía a desafiar aquella furia torrencial. De pronto te veo salir a ti, con el mismo paso de siempre, sin bufanda, con la cabeza descubierta... Me acuerdo de que el viento y la lluvia te alborotaban y luego te pegaban los rizos del cabello a las mejillas. Yo salí detrás de ti y el agua caía a chorros. Parpadeaste un momento, como extrañada, y luego, como a un gran refugio, te arrimaste a la verja del jardín. Estuviste allí dos minutos lo menos hasta que te diste cuenta de que te mojabas lo mismo. El caso era espléndido"
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5an5an05 December 2022
Yo gozaba una dicha concedida a pocos seres humanos: la de sentirme arrastrada en ese halo casi palpable que irradia una pareja de enamorados jóvenes y que hace que el mundo vibre más, huela y resuene con más palpitaciones y sea más infinito y más profundo.
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Videos de Carmen Laforet (3) Ver másAñadir vídeo
Vidéo de Carmen Laforet
Nos unimos a la celebración del primer centenario del nacimiento de la escritora Carmen Laforet con un encuentro para celebrar su vida y obra a partir de la publicación de “El libro de Carmen Laforet. Vista por sí misma” (Ed. Destino), escrito por su propio hijo, el autor Agustín Cerezales. El escritor estará acompañado de la escritora Espido Freire y de la periodista Mar Abad, quien moderará este encuentro.
#ElLibroDeCarmenLaforet.
Más información en: https://espacio.fundaciontelefonica.com/evento/el-libro-de-carmen-laforet/
Un nuevo espacio para una nueva cultura: visita el Espacio Fundación Telefónica en pleno corazón de Madrid, en la calle Fuencarral 3.
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