InicioMis librosAñadir libros
Descubrir
LibrosAutoresLectoresCríticasCitasListasTestReto lectura
Las mejores frases de Sueno Contigo (8)

meg
meg 30 enero 2020
—La olvidaré, Sara Fielding. Cueste lo que cueste.
Comentar  Me gusta         10
meg
meg 30 enero 2020
—Señor Craven… —El corazón se le atragantó en la garganta, apenas podía hablar—. Quizá no tendría inconveniente en ayudarme en mi investigación. Hay algo que podría hacer por mí. —Sara respiró hondo y continuó, precipitadamente—: Al vivir en Greenwood Corners se suele tener una experiencia limitada. Desde luego, jamás había conocido a un hombre como usted, ni creo que vuelva a conocer ninguno.
—Gracias —contestó él con sequedad.
—Por tanto, puramente en beneficio de mis investigaciones… para ampliar mi experiencia, etcétera… he pensado que quizás usted podría desear… quiero decir, podría considerar la posibilidad de… —Sara apretó los puños y se obligó a terminar la frase sin rodeos—… besarme.
Comentar  Me gusta         00
meg
meg 30 enero 2020
Derek las mantuvo fuera de su alcance mientras miraba su rostro descubierto. Eso era lo que había estado ocultando bajo aquel disfraz de solterona: una piel pálida y luminosa, una boca sorprendentemente carnosa, una naricilla coqueta con las marcas de las gafas en el delicado puente. Unos ojos azules de ángel, puros y seductores, enmarcados en unas cejas curvas y oscuras. Era bonita. Podría haberla devorado en unos pocos bocados, como a una perfumada manzana roja. Deseaba tocarla, llevarla a algún lugar y apretarla bajo él como si, de alguna forma, pudiera borrar una vida de pecados y vergüenza en la dulzura de su cuerpo.
Comentar  Me gusta         00
meg
meg 30 enero 2020
(…) En su interior, admitía que Sara Fielding era la única mujer que había conocido que era una verdadera dama. No tenía ninguno de los vicios que podía detectar con tanta facilidad en las demás mujeres: celos, codicia, lascivia… Sara parecía estar por encima de aquellas cosas. Pero también percibía el lado temerario que algún día podía causar su ruina. Necesitaba a alguien que le impidiera meterse de lleno en problemas, o al menos que la sacara de ellos. Y no parecía que su desventurado pretendiente estuviera a la altura de las circunstancias.
Comentar  Me gusta         00
meg
meg 30 enero 2020
(…) Después dobló las gafas, las metió en el bolsillo de su chaqueta y cerró el bolso. Cuando Sara descubriera su falta, creería que se las había dejado en algún sitio, como solía pasarle. Era el primer robo que cometía en diez años. Pero tenía que tenerlas. Quería poseer a toda costa una pequeña parte de ella.
Comentar  Me gusta         00
meg
meg 30 enero 2020
Sara se quedó silenciosa, sin mirarlo. Sin darse cuenta, se estaba frotando suavemente el brazo que Derek le había cogido, como si intentara borrar aquel recuerdo.
Así que mi tanto la repele, pensó Derek. Sonrió, sarcástico. Si supiera siquiera los pecados que habían cometido aquellas manos, no volvería a sentirse limpia jamás.
Comentar  Me gusta         00
meg
meg 30 enero 2020
—Yo he nacido en los bajos fondos, señorita Fielding. Me abandonaron en la calle. Me criaron unas prostitutas, me amamantaron con leche y ginebra. Esos bastardos escuálidos que ha visto, los carteristas, los mendigos, los rateros de tiendas… Yo era uno de ellos. Veía traquetear por las calles carruajes elegantes; miraba a través de las ventanas de los restaurantes y veía a esos viejos y gordos caballeros de la lata sociedad beber y comer hasta reventar. Me di cuenta de que había otro mundo fuera de los bajos fondos. Me juré a mí mismo que haría cualquier cosa, absolutamente cualquier cosa, para obtener mi parte. Esto es lo único que me ha preocupado jamás. —Rió suavemente—. ¿Y usted cree que tendría que importarme que un joven petimetre con calzones de satén tire su dinero en mi club?
Comentar  Me gusta         00
meg
meg 30 enero 2020
Derek luchaba por mantener el equilibrio. La cabeza le daba vueltas. Se sentía como si el golpe que le habían dado le hubiera desplazado el cerebro de sitio. Sujetándose a la menuda mujer que tenía al lado, acomodó sus pesados pasos a los de ella. Se apoyó con más fuerza, hasta que la tela de la capucha de ella le rozó la oreja. Una tenue sensación de turbación recorrió el cuerpo de Derek. Siguió a ciegas a la locuaz y pequeña desconocida, rogando a Dios que lo estuviera llevando por el camino correcto. Aquello era lo más parecido a una oración que había rezado en su vida.
Comentar  Me gusta         00


    Comprar este libro en papel, epub, pdf en

    Bookshop ORGCasa del libroAmazon ES





    Test Ver más

    El amor en la literatura

    El relato se extiende entre el romance trágico de dos jóvenes pertenecientes a sobresalientes familias enemigas de Verona, Italia.

    La excelente y lamentable tragedia de Romeo y Julieta
    La tragedia de Macbeth
    La tragedia de Hamlet, príncipe de Dinamarca

    10 preguntas
    134 lectores participarón
    Thèmes : romances , amorCrear un test sobre este libro