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Crítica de Celeste_Cruz


Celeste_Cruz
22 enero 2021
Marcus Goldman es un afamado escritor que con su primera novela ha alcanzado un éxito sin precedentes, llegando a la lista de los más leídos y vendidos. Ahora se encuentra en la tesitura de aprovechar su fama para continuar escribiendo, pero está tan obsesionado con que su segunda novela tenga la misma buena acogida que la primera, que se presiona en exceso y eso le impide escribir ni una sola línea. El mundo editorial es una máquina que nunca para de girar, por lo que si un escritor quiere mantenerse vivo entre sus lectores debe publicar sin descanso. Sin embargo, pasa el tiempo y la presión que el propio Marcus se pone sobre sí mismo hace estragos, metiéndole en un bloqueo creativo del que se ve incapaz de salir. En un arranque desesperado decide ponerse en contacto con su antiguo profesor de literatura de la universidad y brillante escritor a partes iguales, Harry Quebert. Este está encantado de ayudarle, ya que no solo son alumno y profesor sino también magníficos amigos, por lo que no duda en invitarle a su casa de Aurora, como tantas otras veces en el pasado, para aconsejarle a salir del bloqueo. Marcus pasará en su casa un tiempo que, si bien no le ayudará demasiado a escribir, sí que servirá para que ambos retomen su estrecha relación y para que Quebert le dé un par de buenos consejos sobre los que reflexionar como escritor.

Poco después de regresar a su casa, Marcus recibe una llamada de su agente en la que este le dice que han arrestado a Quebert porque han hallado enterrado en su jardín un cadáver, presumiblemente el cuerpo de Nola Kellergan. Nola Kellergan fue una muchacha de quince años que un día desapareció sin dejar rastro en el pueblecito de Aurora. La historia conmocionó a los vecinos porque todo el mundo la adoraba: era guapa, carismática, dulce y muy amable. Todo el mundo la conocía por ser la hija del reverendo Kellergan y por trabajar en la cafetería. Después de treinta años sin saber qué fue de ella, el descubrimiento de su cadáver reabre viejas heridas y viejas historias, especialmente para Harry. Marcus, que conoce bien a su profesor y amigo, sabe que él no mató a la pequeña de los Kellergan y que es inocente, a pesar de que su cuerpo estuviera enterrado en su jardín. Por eso comienza a investigar los sucesos por su cuenta no solo para averiguar qué fue lo que realmente pasó con Nola, sino también para saber qué relación tuvo Harry con ella y por qué su mentor es el principal sospechoso.

Esta novela está narrada a tres tiempos. Por un lado tenemos el presente, 2008, donde Marcus nos narra sus pesquisas acerca del asesinato de Nola y lo que va descubriendo del mismo. Por otro lado tenemos el año 1998, que fue cuando Marcus y Harry se conocieron. En estos capítulos se nos cuenta acerca del pasado del protagonista y de cómo se forjó la amistad entre los dos hombres. Por último nos retrotraemos al año 1975, el año en el que Nola desapareció y el verano en el que ella y Harry se conocieron. Esta parte de la historia está contada de la boca de Harry, pues Marcus va a visitarle con asiduidad a la cárcel para que el escritor le cuente su versión de los hechos y los motivos que le llevaron a entablar una relación con la adolescente. Para mí los capítulos más interesantes son los que transcurren en 1975 y en 2008 puesto que es donde está toda la "chicha" y los datos más relevantes para comprender qué fue lo que sucedió con Nola. No diría que el pasado de Marcus sobre o esté de más, pues ayuda a comprender al personaje y entender mejor qué tipo de persona es, pero a mí lo que me más me entretenía eran los sucesos que estaban intrínsecamente relacionados con el crimen.

Como buen thriller que es, la trama engancha desde el principio. A cada paso que das vas descubriendo nuevos secretos, a cada cuál más turbio que el anterior, y ciertas acciones de tanta bajeza moral que no puedes más que sorprenderte por la nula ética de los personajes y, al mismo tiempo, no puedes evitar devorar las páginas por todas las cosas alucinantes que están ocurriendo en ellas.

Empezando por los personajes, Marcus es un tipo odioso. Es egocéntrico, mentiroso, calculador, con un afán importante de protagonismo y que es capaz de hacer cualquier cosa con tal de llenarse los bolsillos de dinero. Aun así, Dicker se adentra tan bien en su psicología que, aunque no puedas evitar odiarle, también eres capaz de entender por qué hace lo que hace y su forma de ver las cosas, independientemente de si estás de acuerdo o no con su filosofía. El culmen de su nula ética es cuando decide que, ya que su capacidad creativa le ha dado la espalda, su próximo bestseller estará basado en la vida de su mentor Harry Quebert y en la verdad de su relación con Nola, decisión que si bien tiene el beneplácito de Quebert, más o menos, no hará ni puñetera gracia al resto de vecinos de Aurora que le ayudan en su investigación, los cuales desconocen que Marcus les está usando para forrarse a su costa. Como digo, es un personaje que, si bien no llega a ser insufrible, es cuanto menos detestable.

Os recomiendo que si queréis leer esta novela y tener un gran factor sorpresa, os saltéis los párrafos donde hablo de Harry y Nola. Si bien lo que voy a contar no es spoiler porque sale al principio del libro, a mí me impactó muchísimo descubrirlo por mí misma y no tener ni idea de lo que se me venía encima. Advertid@s quedáis.

Harry Quebert es un escritor entrañable que al principio te cae genial (y que de hecho te da bastante lástima por cómo Marcus le ha dado de lado desde que se ha hecho famoso), pero que, conforme te adentras en su pasado, te das cuenta de que debería haber ido a la cárcel mucho antes y no por asesinato, precisamente. Como ya he dicho, Marcus está convencido de que él no le hizo ningún daño a Nola, pero necesita comprender por qué el cadáver de la muchacha ha aparecido precisamente en su jardín. Así pues, Harry le abrirá el corazón y le contará cómo hace más de treinta años él y Nola tuvieron una relación. Para poneros en contexto, Harry tenía 34 años y Nola 15. Sí, se llevaban unos diez años. Y sí, ambos estaban convencidos de estar enamorados el uno del otro. Esta relación tan turbia es el hilo conductor de la novela y lo que nos lleva, sobre todo, a conocer a Nola. Harry al principio es muy consciente de que lo que está haciendo es, cuando menos, ilegal y sabe que debería ignorar a Nola y echarla de su vida. Pero la chica no es que sea precisamente poco insistente y hará lo posible por conseguir los afectos de Harry y el escritor tampoco es que se haga mucho de rogar.

En cuanto a Nola, no os voy a engañar, la chica me caía fatal. En realidad tampoco creo que sea culpa del personaje en sí, sino que, más bien, para mi gusto Dicker no ha sabido profundizar en el por qué Harry le despierta esos sentimientos casi obsesivos. También es cierto que la relación entre Harry y Nola está contada desde el punto de vista de Harry, lo que justifica el por qué no se incide mucho en los sentimientos de Nola, pero la realidad es que se la presenta como una cría caprichosa, obsesionada con Harry no se sabe muy bien por qué e incapaz de ver que sus sentimientos por el hombre están mal, por más que Quebert (al principio) intenta explicárselo. Lo que me consuela es que cuando esta historia sale a la luz, todo el mundo juzga a Harry con dureza por enamorarse de una niña. Por más que Harry insista en que lo suyo era amor verdadero (y por más que el autor te lo pinte como tal, como una relación de amor imposible, pero puro y real), el resto de personajes le recriminan al Harry su actitud y lo desprecian abiertamente. El único "pero" que le pongo a esta relación es que Marcus termina entendiendo el punto de vista de Harry y pasa del "pero qué coño tenías en la cabeza" a defender los sentimientos de su amigo y eso algo que no me gustó un pelo. al menos, la sensación general de esta novela no es que Dicker defienda este tipo de dinámicas de poder entre un adulto y una niña, sino más bien que la condena, por más que al final del libro el protagonista sienta cierta empatía por Harry.

Hay un elenco muy amplio de personajes, pero por mencionar a unos pocos que no sean el trío principal, destacaré a Jenny Quinn, una mujer que en su juventud estuvo profundamente enamorada de Harry, pero tuvo que ver cómo sus esperanzas se desvanecían de la peor manera posible; Tamara Quinn, su madre, la cuál estaba obsesionada con Harry y con conseguir que su hija pescara al famoso escritor, haciéndole posteriormente la vida imposible viendo que el corazón de Harry seguía otros derroteros; Luther Caleb, el chófer del famoso millonario Elijah Stern, con un profundo amor por el arte, pero que vio truncada su carrera debido a una paliza cuando era un crío que le dejó la cara de formada. Ambos resultan tener también un vínculo del todo inesperado con Nola.

Respecto al final, es una vorágine de sentimientos y hechos insólitos que se van desvelando con respecto a Nola en particular y a su asesinato en general. Cuando pensamos que sabemos quién es el criminal o que al menos tenemos el puzzle resuelto y todo va en una dirección, de repente aparecen nuevos datos que cambian por completo las tornas y que te hace poner en el punto de mira a otros personajes. Esto es una cosa que disfruto particularmente del thriller y que me hace recordar que no hay que darlo todo por supuesto y que en menos de veinte páginas todo puede dar un giro inesperado.

La pluma del autor es magnífica y te atrapa sin querer soltarte. A pesar de su considerable número de páginas, como todo el rato están sucediendo cosas en ningún momento te aburres o se te hace pesado. al contrario, cuanto más avanzas más quieres saber y llega un punto en el que es imposible cerrar el libro. Quizá, como he comentado al principio, las escenas más "aburridas" son las referentes a la vida de Marcus y a cómo se forjó su relación con Harry, al menos eran las que a mí menos me interesaban. Por otro lado, también me gustaría destacar que, al ser tanto Marcus como Harry escritores, se habla mucho de su profesión, de cómo viven el peso de la fama, de cómo funciona el mundo editorial en general y, al principio de cada capítulo, Harry le da consejos a Marcus sobre escritura. Estos detalles le dieron un toque especial al libro y yo personalmente los disfruté muchísimo.

Si os gusta el thriller, La verdad sobre el caso Harry Quebert es un imprescindible. Tiene todos los elementos que hacen las novelas de asesinatos adictivas, está plagado de giros de trama, de subtramas a cada cuál más interesante, de multitud de sospechosos sobre los que poner el foco y cargado de acción.

Enlace: https://notodoesfantasia.blo..
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