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ISBN : 8417451315
Editorial: Versátil (10/12/2018)

Calificación promedio : 4.5/5 (sobre 5 calificaciones)
Resumen:
Ella ya no es esa policía tímida que no se atrevía a mirarlo a la cara.
Él ya ni siquiera es policía.
Ambos han pagado un peaje demasiado alto por trabajar al margen de la ley. Ahora lo único que los une es una causa común: encontrar al Cazador.
Pero compartir un objetivo no los convierte en compañeros, solo en socios; unos socios que tendrán que lidiar con una relación amor-odio basada en engaños.
Para Zoe, Marcial es el mejor medio p... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (4) Añadir una crítica
CARMINA
 04 febrero 2019
David ha conseguido lo que muchos autores sueñan y pocos consiguen crear el PERSONAJE, si en mayúsculas, porque eso es Marcial, un personaje que no deja a nadie indiferente, que cimenta toda la trama, que la arma, que la sustenta incluso cuando el autor lo convierte en un secundario. Un personaje que violenta al lector, que lo sube en una montaña rusa de sensaciones, que lo lleva desde el odio hasta la comprensión, aunque no en todos los casos, que obliga a que tome partido y en mi caso no siempre sale bien parado, aún así reconozco que Marcial se ha convertido en un imprescindible, que ansío encontrar un personaje como él en cada novela que empiezo, y por supuesto no lo encuentro.
Y ahora viene lo peor lectores adictos a Marcial, David concibió esta historia en tres novelas, y hemos llegado a su final, y no piensa estirar el éxito de su inspector de policía más allá de lo que se había propuesto en su día, por lo menos no de momento, quiere explorar nuevas historias, crear nuevos personajes, seguir evolucionando.
Después de No es tiempo de peros pretende hacer un borrón y cuenta nueva, de hecho ya lo está haciendo y yo al menos me voy a quedar huérfana sin ese policía, porque aunque haya entregado la placa lo sigue siendo, políticamente incorrecto, machista, asocial y muy peculiar que ha creado en mi vocabulario un nuevo vocablo a lo Luis Piedrahita amorodio y siempre en los extremos, sin matices, sin escalas de grises, en uno u otro lado del ring.
No es tiempo de peros empieza donde termina Inspector Solo, aunque el autor dice que las novelas se pueden leer de forma independiente aconsejo leerlas en orden para:
1.- Tener una visión global de todos los personajes, los hay que solo aparecen en Muertes de Sobremesa y se recuperan en No es tiempo de peros.
2.- Apreciar el derrumbamiento de Marcial, esa autodestrucción que comienza en la primera de la serie y que avanza imparable hasta el punto final de No es tiempo de peros.
3.- Aprehender la metamorfosis de Zoe, confieso que he podido entenderla, pero no me ha gustado en que se ha convertido y se me queda un sabor amargo con ese punto y final.
4.- Constatar la evolución de David como escritor, y es que novela a novela se ha ido notando el cambio, un mayor dominio del lenguaje, de las técnicas de narración, de la utilización de recursos, una mayor soltura al narrar y al construir las tramas que ganan en complejidad y benefician a la historia y a sus personajes y por ende al lector que se pierde entre sus páginas.
No es tiempo de peros es una novela redonda en muchos sentidos que cierra muchos frentes y deja oros abiertos a la imaginación del lector para que este le de el final que más le convenga, el que más le guste. Aparenta que en cualquier momento puede empezar a andar de nuevo la historia, porque hay personajes para rato, sobre todo hay Marcial para muchos casos más aunque hoy parezca sólo la sombra de sí mismo, hay Zoe para muchas batallas más y sorpresas que solo descubrirás si te pierdes entre sus páginas.
Ambientada en Cartagena la ciudad que lo vio nacer y crecer, en esta novela se convierte en un personaje más, ganando protagonismo. No es necesario haber visitado la ciudad para pasear por ella de la mano de David que en esta ocasión se ha empeñado en llevarnos a aquellos barrios que no pisan los turistas, barrios marginales y oscuros, donde las drogas campan a sus anchas, donde malviven delincuentes, camellos y yonkis. Calles en las que más vale no perderse a según que horas y menos solo.
Al hilo de esto el autor utiliza su novela para hacer critica social, para poner en solfa a los políticos de Cartagena, para denunciar las deficiencias, porque no todo es bello en la ciudad que los turistas inundan a diario, también hay esos lugares que quedan olvidados, en los que cualquier delito es posible, y en los que posiblemente un poco de acción gubernamental sentaría de lujo. No conozco la ciudad pero novela a novela he podido recorrer sus calles, pasear por sus parques y bajar a las zonas más sórdidas, un tour completo el que ofrece David al alcance de todo aquel que se aventure en esta trilogía, aunque es en No es tiempo de peros donde más peso tiene la ambientación y la ciudad se convierte en un personaje más.
Hay una palabra que sobrevuela toda la novela LEALTAD, el leit motiv de Marcial, la razón de que sea tan peculiar, lo que exige a cualquier persona de su entorno, una cualidad que solo aprecia en su fiel galga Sola, ni siquiera Zoe que logró traspasar su coraza lo ha sido. La vida de Lisón se desmorona, pieza pieza van cayendo todos los hombres que creía honestos, sus referentes, aquellos por los que hubiera dado su vida. A veces la ignorancia es una bendición, pero conforme ese caso endiablado va resolviéndose conforme desenredan esa enorme madeja de corrupción y blanqueo de capitales, en la medida que se van acercando al final, la verdad lacera a Marcial, lo hunde más y más y lo aboca a los brazos de las rubias, ellas si saben consolar.
Marcial representa valores que ya están en desuso hoy en día, quizás por ello a pesar de su canallesca personalidad, a pesar de que no comprendamos todo lo que hace y que nos parezcan reprobables muchas de sus decisiones y actuaciones, nos atrae y parte de la culpa de ello la tiene su actitud con la perra; aunque en este libro parece descuidarla un tanto, si no es capaz de cuidarse a si mismo como va a hacerlo de un animal, más bien parece que es la galga quien cuida de él, quien lo saca de su letargo, quien le obliga a levantarse cada mañana aunque la resaca le martillee las sienes y le convierta en esparto la lengua.
Son precisamente esos pasajes con Sola, en los que Marcial se nos muestra como es, como se siente, es justamente ahí donde lo vemos navegar a la deriva, y justo ella es su puerto, su salvación, quien le pone los pies en la tierra, quien más se ha asomado a ese pozo oscuro, quien mejor conoce a su diablo interior porque ha sido capaz de asomarse a sus pupilas y sin embargo ha seguido a su lado sin reprocharle nada, dándole cariño, siéndole LEAL.
Pero Marcial no está solo en esta intricada trama, la acompaña una agente, Zoe Ochoa, una mujer que ha sufrido uno de los reveses más importantes de su vida; una mujer llena de odio que solo vive para la venganza. Una mujer que es la sombra de lo que fue, a pesar de que la veremos más aguerrida, más resuelta, porque el odio es un motor poderoso, más incluso que el amor. Nada queda de esa amistad que lograron forjar, se la llevaron los silencios, las mentiras, la desconfianza. Sólo les une una fuerza, la venganza. Marcial en ocasiones flaquea, le gustaría abandonar y no lo hace por lealtad a Zoe, otra vez esa virtud tan en desuso.
No puedo decir que me haya gustado la Zoe con la que me he encontrado, no creo que pueda volver a ser feliz ni tampoco ser una buena policía, el autor coloca a los personajes al límite, y traspasando una y otra vez la línea que separa la legalidad de la ilegalidad, una línea que en ocasiones es muy gruesa y otras tan fina que en el momento menos pensado estás al otro lado. A pesar de todo he entendido ese cambio, no se como hubiera actuado yo en su lugar, posiblemente igual que ella, porque si algo ha logrado David con esta novela es verosimilitud, personajes de carne y hueso que traspasan el papel, que respiran, que empatizan con el lector.
David ha conseguido que sus personajes bajen al infierno, y los lectores les acompañemos, nos muestra la realidad del alma humana de forma cruda, sin miramientos, esa maldad latente que anida en muchas personas. Pone de manifiesto todos los resortes de la autodestrucción, tanto la de Marcial como la de la misma Zoe, y de otros personajes que no quiero adelantar, vais a tener que descubrirlos entre las páginas de esta última novela.
Y como no podía ser de otra forma demuestra que es un gran lector, podemos encontrar guiños en la última de la trilogía, hay uno que me ha hecho especial ilusión, la mención a Pere Cervantes y a su novela Tres minutos de Color, aunque no es la única referencia metaliteraria que encontrarán los amantes de la novela negra.
Mención especial para ese final que me hizo jurar en arameo, y que redondea una trilogía en la que la mentira, la corrupción, la prostitución, el blanqueo de capitales y sobre todo la deslealtad tienen un papel predominante y también la LEALTAD esa virtud tan sobrevalorada y que se resume en una línea cargada de intenciones.
"Yo cuido de los míos"
Conclusión:
Con esta última entrega David Jiménez "El Tito" ha demostrado que ha llegado para quedarse, que se ha ganado un lugar más que merecido en la novela negra española, ha tenido la destreza de ambientar en una ciudad que conoce bien y la ha dibujado con su cara más bonita y con la más amarga. Ha sabido crear un personaje magistral cuya alargada sombra le va a perseguir en cada nuevo proyecto que emprenda, ojalá nos de muchos más personajes de ese calado tan profundo, con esos matices tan amargos y ácidos con esas sombras tan oscuras que hasta opacan la poca luz que logra emitir.
Nos encontramos ante una novela que tiene un ritmo constante, en la que no decae la tensión en ningún momento, con un vocabulario rico, pulido y cambios de registro cuando son necesarios, dotando a cada personaje de una individualidad muy marcada tanto física como psicológicamente. Y sobre todo si hemos leído las novelas por orden hemos ido asistiendo al nacimiento de un escritor, al que le deseo muchos éxitos y al que pienso seguir los pasos.
Ya solo me queda recomendarte encarecidamente esta trilogía, desde la primera de la serie que puedes encontrar por muy poco en la red, disfrutar de unos personajes ricos en matices y muy complejos y de una trama que vira en multitud de ocasiones haciendo que el lector cree sus propias hipótesis para finalmente demostrarle lo equivocado que estaba. Y como tres libros no se sustentan con una sola trama, novela a novela encontraremos una subtrama distinta igual de atractiva que la principal.

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LAKY
 17 febrero 2019
Marcial Lisón lo ha pasado muy mal. En “Muertes de sobremesa” se enfrentó a un caso dificilísimo, lo mismo que en “Inspector solo”. Ambos casos le dejaron muy tocado, como policía y como persona, pues muchas de las cosas que descubrió estaban, en mayor o menor medida, relacionadas con él o con gente que había tenido importancia en su vida. Tan tocado le dejaron que Marcial ya no es policía.
Pero no fue él el único afectado. Zoe ya no es la policía inocente e incluso un poco ingenua que llegó hace poco a comisaría. Está herida y ahora tiene un objetivo en mente; un objetivo por el que hará cualquier cosa, incluso aunque se salga de la ley.
Tampoco la relación de Zoe y Marcial es como fue al principio. Sin embargo, tienen un objetivo común: encontrar al Cazador. Un policía que ya no lo es y que, por tanto, no está constreñido por las rígidas normas de la actuación policial. Una policía que sigue siéndolo pero a quien ya todo le da igual, incluso las normas. Dos personas profundamente heridas y un escurridizo delincuente por atrapar
Antes de comentaros mis impresiones sobre el libro, dejadme daos un consejo: no leáis este libro sin haber leído los anteriores. Quizás el segundo se podría entender sin el primero (aunque no recomiendo tampoco empezar por él) pero el tercero sin los anteriores no se puede entender bien y, por tanto, no se puede disfrutar verdaderamente. de hecho, a mí me ha costado un poco entender “No es tiempo de peros”. Hacia ya más de un año que había leído “Inspector Solo” y, claro, no recordaba bien algunas de las cosas que habían pasado en él. Y, como este tercero, es continuación absoluta del segundo, me ha costado hacerme con la historia. Si eso me ha pasado habiendo leído los libros anteriores, sin haberlo hecho creo que no me habría enterado de nada y hubiera dejado el libro en la página cincuenta. Hay series en las que, si bien puede ser recomendable leer las diferentes entregas en orden, no hay obstáculo real para no hacerlo así por ser historias más o menos independientes. Pero éste no es el caso: ésta es una trilogía pura y dura, una misma historia dividida en tres partes. La tercera es continuación absoluta de la segunda pues en ella se investigan los flecos que quedaron por resolver. Así que, lo dicho, leedlas en orden.
Entrando ya de lleno en esta entrega, como digo, al principio me costó entrar en ella. No me acordaba bien de algunos detalles y me pareció un poco confusa, incluso lenta. David Jiménez escribe muy bien y sus novelas no son las más fáciles del mundo de leer. Ésta, en mi opinión, es la más difícil de las tres y leerla requiere un cierto esfuerzo. Sobre todo al principio. Es cierto que, según avanzas, les vas cogiendo el tranquillo. Y, en cómputo final, lo cierto es que me ha gustado mucho y que el esfuerzo ha merecido la pena.
En estas tres novelas, la parte personal tiene muchísima importancia. Destacan tres personajes: Marcial, Zoe y Sola. Marcial y Zoe han evolucionado muchísimo y no sé si a mejor. Marcial ha descubierto muchas cosas que le han afectado profundamente, es una persona rota. No es que antes fuese la alegría de la huerta ni una persona fácil pero ahora ha empeorado mucho. Por el contrario, Zoe era una persona normal y corriente, abierta e inocente. Y ahora no lo es. Es la que más ha evolucionado y no lo ha hecho a mejor precisamente. Realmente entiendo las causas por las que está ahora así pero algunas de las cosas que hace no las acabo de comprender, me da pena que se haya convertido en eso. Y luego está Sola, como ya he dicho en anteriores entregas, mi personaje preferido. Eso sí, un personaje muy “maltratado” por el autor (David, que sepas que hay cosas que no te perdonaré nunca jejeje)
Precisamente por ser tan importante la parte personal, es necesario leer antes la primera y segunda novela porque, si no, no vais a entender a estos dos personajes que, en la tercera, se muestran de una forma tan descarnada
No sólo Marcial y Zoe han evolucionado como personajes, también lo ha hecho David como autor. Ya la primera novela estaba bien pero es que en ésta se sale. Se nota que cada vez se siente más seguro entre letras y que se atreve con cosas más difíciles. Por eso quizás, le ha salido una novela un tanto “difícil” que requiere una lectura atenta. No es la típica novela de misterio de usar y tirar, es una novela mejor: mejor armada, más trabajada, con personajes más potentes. Pero también más difícil de leer: requiere un cierto esfuerzo del lector para sacarle todo el jugo. Pero, como he dicho antes, el esfuerzo merece la pena.
Como las anteriores novelas, la historia transcurre en Cartagena. En esta ocasión, los escenarios tienen más protagonismos que en los anteriores y, junto a Zoe y Marcial, nos pasearemos por algunos de sus barrios (cierto que los menos recomendables).
Será como siempre un narrador omnisciente quien nos irá contando los entresijos de la historia. En la novela hay algo más de narración que de diálogo y el ritmo es medio.

Conclusión final
Con “No es tiempo de peros” se cierra una muy buena trilogía. Una serie de novelas policíacas protagonizadas por el inspector Solo, Marcial Lisón, en la que nos trasladamos a Cartagena para resolver antiguos y nuevos crímenes pero también para desvelar secretos largamente guardados. Esta tercera novela pone fin a los frentes abiertos en la segunda, dando una convincente respuesta a todos ellos. Es cierto que también plantea algún otro –sobre todo al final final- pero parece que no va a haber más novelas, no más Marcial, no más Zoe.
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MisLecturas
 22 octubre 2020
Hace poco más de un año, en un momento en el que me encontraba fuera de casa disfrutando de un paréntesis vacacional y me quedé sin lecturas, decidí comprar un ejemplar digital de "Muertes de sobremesa" para leerla en el móvil. Fue la primera vez y será la última que haré tamaña barbaridad porque después de aquello mi vista se resintió por leer en este dispositivo, aunque me alegro por el hecho de haber tomado aquella decisión que me llevó a conocer a Marcial Lisón, un tipo duro y de marcada personalidad con un incómodo pasado del que le cuesta desprenderse y con heridas que se niegan a cicatrizar a pesar del paso del tiempo. El mes pasado, y adelantándome a la publicación de esta tercera entrega me reencontré de nuevo con él en "Inspector Solo". Hoy os traigo mis impresiones sobre "No es tiempo de peros", una novela negrísima que es el cierre de una trilogía ambientada en la ciudad de Cartagena y que tiene a la venganza, la culpa, el dolor y la búsqueda de respuestas como temas principales sobre los que pivota todo su argumento.
Un año ha transcurrido desde los desgraciados acontecimientos acaecidos en la anterior entrega y de los que, de manera sutil y escueta, ya se encarga el autor de ponernos al día. Un tiempo más que dilatado desde el asesinato de Sasha, una prostituta rumana muy especial para Marcial, su musa, y en el que la inestabilidad ha enrarecido el ambiente de la comisaría de Cartagena. Un año en el que la falta de novedades ha traído consecuencias sustanciales a la vida de sus dos protagonistas principales, mudando sus talantes, y el causante no es otro que el Cazador. Marcial hace meses que ha dejado de buscar pruebas irrefutables con las que poder mitigar sus ansias de respuestas sin resultado alguno, está hastiado de tirar de diferentes hilos en vano, lo que le ha supuesto una pérdida de tiempo. Se encuentra en excedencia desde hace nueve meses, quizás necesite solventar a su manera el asunto que quedó pendiente y del que solo han podido vislumbrar la punta de un iceberg que esconde una trama mucho más siniestra de lo que jamás sospecharon, por eso necesita llegar hasta el fondo.
Manifiesta es la contundencia con la que David Jiménez "El Tito" ha construido a sus protagonistas principales, haciéndolos creíbles y reales, muy humanos, manteniendo una continuidad psicológica. Personajes que logran brillar con luz propia y son capaces de originar empatía en el lector, con sus debilidades y defectos, incluso de hacerle partícipe de su dolor. Me ha sorprendido el talento y la capacidad introspectiva de este autor para diseccionar los sentimientos de Marcial, quien aparece perfectamente perfilado y matizado, convirtiendo al lector en testigo de sus intentos por dominar ese demonio interior que lo acompaña desde que recuerda. de la mano de un narrador omnisciente, y a través de un monólogo interior de connotaciones intimistas, descubriremos a un ser solitario por pura convicción, con coraje, tesón, principios y fe en sí mismo que solo obedece a su instinto y se deja llevar por unas buenas rubias embotelladas. El alcohol parece ser una fuerza maldita que se arremolina sobre su persona en la oscuridad de la noche, amarga y exigente. Un inspector de policía que camina al borde del precipicio de su autodestrucción y lleva mucho tiempo viviendo bajo la opaca niebla de un dolor que devasta todo a su paso, como un torrente salvaje, ciego ante cualquier tipo de futuro, sordo ante cualquier palabra de esperanza. Alguien al que tan sólo humaniza Sola, una galga que es su única compañía y con la que mantiene una relación muy especial.
Zoe ha sufrido una increíble metamorfosis. Ya no es la agente tímida y obediente, la nueva Zoe es más combativa y la impulsan el odio y la sed de venganza. Ha dejado de hacer lo correcto para hacer lo que toca porque está herida, destrozada desde la muerte de alguien muy especial para ella, alguien que supuso un soplo de aire fresco en su vida, un atisbo de felicidad. Desde entonces sus jornadas laborales son interminables y no van a tener descanso hasta que dé con una pista que la ponga sobre su único objetivo. Cree que el derramamiento de sangre le sentará bien a un alma herida como la suya. Marcial y Zoe fueron una vez cómplices, compañeros, ahora han puesto tierra de por medio y se han alejado, son solo socios a los que mueven diferentes pretensiones, pero deben trabajar juntos para conseguir sus propósitos.
David Jiménez es un escritor con mucho talento, su escritura es refulgente y desgarradora, capaz de arrancar al lector contradictorias emociones. Con las pinceladas justas consigue que el lector se vea deambulando por barrios marginales y deprimentes de la ciudad de Cartagena, donde el trapicheo y el tráfico de drogas han ido tallando su arquitectura y a sus habitantes con idéntica crueldad.
Sintetizando: "No es tiempo de peros" es una novela negra donde la extorsión, el blanqueo de capitales, la corrupción o la prostitución son algunos de los factores modulares de una compleja trama que se encuentra perfectamente imbricada y articulada en capítulos cortos y un ritmo marcado, de gran calidad literaria. La tercera entrega de una serie que se podría leer de manera independiente, pero que yo no os lo recomiendo porque os perderéis los acontecimientos que han ido forjando la personalidad de sus protagonistas, percibiendo cada detalle de su evolución y comprendiendo el conjunto de la historia. Una historia que he disfrutado leyendo y que recomiendo, con una resolución realmente buena por lo inesperada, pero a la que yo hubiera dado otra vuelta de tuerca más….
Enlace: https://www.mislecturas.es/2..
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Mundo_Gamusino
 12 agosto 2020
Como muchos ya sabéis, esta es la última parte que nos quedaba por leer de la trilogía escrita por David Jiménez "El Tito", y en cuanto salió a la venta nos hemos hecho con ella, y la verdad es que el final de esta trama no defrauda en absoluto.

Tenemos que reconocer que en esta última parte hemos disfrutado a la par que hemos sufrido, ya que hay un suceso en concreto hacia el final del libro que nos ha hecho derramar lágrimas a montones, y no os podemos dar ni siquiera una pista del motivo.
También es cierto que en esta última parte, Marcial Lisón nos ha parecido menos "simpático" que en las dos anteriores entregas. Nos esperábamos otro comportamiento de su parte, teniendo en cuenta su trayectoria, pero no todo el mundo es bueno, o no todo el mundo sigue las mismas directrices.
En cuanto a Zoe, sí tenemos que confirmar que ha actuado exactamente como nos lo esperábamos después de sus experiencias tanto personales como laborales en Muertes de sobremesa e Inspector Solo.
En cuanto al culpable de la trama... podemos decir que nos de alguna manera sospechábamos quién era desde que hemos leído la segunda parte, aunque no podemos decir exactamente por qué. ¿Instinto? Quizás.
Recomendamos esta trilogía a todo aquel que disfrute leyendo novela negra, ya que si aún no lo es, se va a situar como uno de los referentes de dicho género en el panorama nacional.
Enlace: http://www.mundogamusino.com..
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Citas y frases (1) Añadir cita
LAKYLAKY28 enero 2019
...para esquivar la mastodóntica burocracia que Lastra este país en el que es más fácil hacer la declaración de la renta de un concejal de Urbanismo de Marbella y que le salga a devolver que renovar el carné de conducir
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