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Crítica de laurass89


laurass89
23 febrero 2019
Cuando una situación nos pone al límite de nuestro entendimiento y capacidad, el ser humano puede reaccionar de todas las maneras posibles, desde el inmovilismo a la ira pasando por la fría lógica. Si, encima, no nos ocurre a nosotros, sino que le sucede a alguien a quien queremos, la respuesta emocional puede verse agudizada en grado máximo. Además, cuando actuamos de manera drástica en este tipo de circunstancias nuestro entorno se divide en dos: aquellos que entienden la circunstancia y, de hecho, hubieran hecho lo mismo que tú, y aquellos que condenan tu acción porque se rigen por una moralidad estricta. Sobre todo en el caso en el que dañan a alguien que queremos, ¿cuánto estarías dispuesto a jugarte por la venganza?, ¿soportarías que tu entorno te desterrara?, ¿que callaran y te apoyaran en la confidencia? ¿Podrías ser un asesino?




Todas estas cuestiones las encontramos en Cinco tumbas sin lápida de Tony Jiménez.

Lo que está muerto no puede morir, a priori

La historia nos sitúa en mitad de una huída. Dos miembros de lo que parece una banda criminal (no sabemos de qué tipo) están huyendo por los pasillos de lo que parece una nave abandonada y alguien los persigue con intenciones no muy amables. La escena es agobiante y comienza a ponernos los pelos de punta, pero no tanto por lo que sucede, que ya os digo que ahí no se salva nadie, sino por las sensaciones que el autor malagueño consigue trasmitirnos. Aunque en la secuencia los criminales están siendo masacrados, nos importan más bien poco sus muertes. El autor ha conseguido caracterizar tan bien a los personajes a través del lenguaje que cuando estos hablan solo vemos a seres despreciables. Una vez acabado el asunto tenemos casi un fundido en negro, (lo expreso así porque la obra tiene un carácter muy cinematográfico) y pasamos a otra cosa: conocemos a George Campbell.

George Campbell vive en un piso, el cual está abandonando en el momento en el que comienza la acción, ha decidido volver a su pueblo natal, Shelter Mountain, para recuperar las ganas de escribir. George es un escritor de terror de mucho éxito, pero tras la muerte de su esposa la inspiración lo abandona. Las circunstancias de la muerte no las sabremos hasta más adelante, pero sí que seremos conscientes, desde que pone un pie en su pueblo, de que todos los habitantes tienen una opinión sobre él y sobre su actuación de este en el suceso. Pronto se nos explica que unos ladrones intentaron entrar en casa de los Campbell y estos mataron a Christine. Después George estuvo encerrado durante cuatro meses y los asesinos de su mujer desaparecieron. El pueblo considera que él los asesinó y fluctúa entre ver a George como un justiciero o verlo como un asesino. A través de este doble rasero, Tony Jiménez nos presenta una de las características clave de nuestro protagonista: tiene un problema severo con las figuras de autoridad, que le fallaron en el pasado, y ellas con él, ya que creen que estuvo relacionado con la muerte de su esposa. Tolliver (el jefe de policía), la ley, y Carl Raimi (el párroco del pueblo), la moral, servirán para ir despertando en el escritor otro lado, uno más oscuro, que poco a poco nos irá guiando en la historia.

Así, la historia va subiendo gradualmente de intensidad, vamos viendo cómo nuestro protagonista se crispa, cómo el pueblo se va desplegando en su inmensidad a la vez que George va despertando, va consiguiendo escribir y va experimentando cosas cada vez más raras, casi como si rozara la esquizofrenia. Yo a estas alturas de la novela estaba muy tranquila, muy metida en el rollo pueblo, en averiguar si realmente George había matado a los asesinos de su esposa o los del pueblo estaban fabulando, además, estaba sinceramente intrigada por los tejemanejes del lugar y sus leyendas. Y bueno, llega la página noventa y tenemos un punto de giro en la trama que solo puedo decir que es «fiesta y fantasía» con un poquito de «qué jaleo». No tengo mejor manera de explicarlo.

La fantástica esquizofrenia del escritor


Lo que sí que puedo seguir contándoos sin destripar el libro es la evolución del protagonista. El planteamiento de la figura del escritor, que se nos da a través de este personaje, me parece interesantísimo, ya que me parece un reflejo de otros personajes escritores de las novelas de terror. Bien es sabido que nuestro autor es un gran fan de Stephen King, pues bien, si queréis saber cómo es Campbell tenéis que recordar cómo es Bill Denbrough de It, por ejemplo, o Jack Torrance de El resplandor. Esto no implica que George Campbell actúe como ellos, sino que explica cómo poco a poco el escritor va traspasando su ingenio al mundo exterior y cómo este traspasa su ira al libro que le lleva a Shelter Mountain.

Así estos dos polos se funden en el final de la novela. El escenario se nos plantea como un pueblecito incrustado en un bosque, en el cual hay un lago. Desde siempre en la ciudad se han contado historias sobre seres sobrenaturales, como la dama del lago, o sucesos increíbles, como Doggy, el perro que desparecido durante veinte años, volvió con el mismo aspecto con el que se fue. Todos estos elementos confieren al pueblo y a la cabaña en la que vive nuestro protagonista el aura perfecta para que la imaginación del personaje se potencie. Sobre todo gracias a la frase que le dice Mary Simmons, suegra del protagonista: «Todo vuelve a Shelter Mountain».

Por otro lado, tendremos la evolución del protagonista como escritor, una evolución que podríamos llamar esquizoide, ya que esta se basa en la paranoia al principio de la novela, encerrarse y no ver a nadie del pueblo, para pasar a esconder cosas, hacer cosas sin ser consciente de ellas, oír ruidos... Poco a poco y gracias a estos estados que se acercarían a la esquizofrenia, junto con una pequeña ayudita de Tolliver, la verdad; la ira nace en George, esta rompe el bloqueo y vuelca todo sobre las teclas. de tal magnitud es esta nueva condición creativa de George que al final de la novela dudará entre lo que es real y lo que es producto de su imaginación desbordada. Pero, ¡ah!, acabada la novela y se da fin a la fantasía.

Pues este terror me mola

La verdad es que en retrospectiva me doy cuenta de que el autor ha conseguido que me tragara el asunto y no me diera cuenta de las cosas antes de tiempo. Justo después de escribir el apartado anterior me he percatado de cómo poco a poco nos va sumergiendo en una atmósfera donde todo cuadra y como cuadra, da miedo. El suceso de mitad de la novela (que no quiero decir que es porque si no hago spoiler =() pone todo en su sitio y nos resuelve las dudas que plateo aquí. ¿Realmente George está perdiendo el juicio? ¿Tiene el pueblo razón? ¿Asesino o justiciero? El final te sorprenderá.

No soy muy aficionada al género de terror, King me gusta, claro, pero no he leído mucho más. Recomiendo encarecidamente la novela porque Tony Jiménez nos presenta un libro rápido, ágil y sorprendente, nos permite sumergirnos en una cotidianidad que no es tal, pero que nos engaña para que la entendamos como tal y aprovecha esto para, a través de algo de gore y una mente retorcida, crearnos el escalofrío que nos erice el vello de la nuca. Lo dicho fiesta y fantasía.
Enlace: http://ellibroenelbolsillo.b..
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