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Sergio Pitol (Traductor)
ISBN : 8417109552
Editorial: Gatopardo Ediciones (22/10/2018)

Calificación promedio : 4.1/5 (sobre 5 calificaciones)
Resumen:
Considerada una de las mejores obras de James, Lo que Maisie sabía cuenta la historia de Maisie, una niña que a causa del divorcio de sus padres se ve inmersa en el mundo de los adultos, en el que la ambigüedad, la hipocresía, el engaño y la culpa constituyen el complejo entramado de las relaciones humanas, y que Maisie poco a poco irá descubriendo con mirada inocente y mente suspicaz.

Lo que Maisie sabía es un admirable ejercicio de estilo narrativo ... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (5) Añadir una crítica
Inquilinas_Netherfield
 20 mayo 2019
Llevo semanas dándole vueltas a esta reseña porque no sé por dónde atacarla. Y no tiene nada que ver con la novela en sí, que me ha fascinado, sino con la complejidad casi mayestática que encierra; una complejidad que resulta más fácil asimilar y desentrañar con la propia lectura que con una explicación externa que, por mucho que lo intente, solo va a rozar la superficie de todas las intrincadas capas que envuelven y aprietan el corazón de esta historia.
La historia de Lo que Maisie sabía comienza después de una decisión judicial que detemina, tras el divorcio de unos padres, que su hija de seis años pase seis meses al año con cada uno de ellos. Ninguno de esos padres quiere realmente hacerse cargo de la hija, pero la batalla entre ellos exige un estandarte que enarbolar mientras dure la contienda. Maisie, la hija en cuestión, comienza entonces su periplo, un periplo que durará varios años y que James no duda en complicar y retorcer más allá de las previsibles consecuencias de un divorcio en el que las dos partes se odian y solo usan a la hija común como instrumento de daño y represalia... Y es que, por si no tuviésemos suficiente con estos dos progenitores, digno ejemplo de ese tipo de personas que jamás deberían tener hijos, también se introduce a varios personajes más en torno a los que no solo girará la existencia de Maisie, sino que llegarán a ser mucho más importantes para ella que sus propios padres.
Lo que Maisie sabía es una novela de una estructura que bien podría asemejarse a una matrioshka, una muñeca rusa en la que Maisie es la figura más pequeña de todas, resguardada de todas las que están por encima de ella, siendo el divorcio y sus consecuencias la figura más grande, la que supone el comienzo de esta intrincada historia. Entre medias, las demás figuras representan a las nuevas parejas de sus padres, a las institutrices que se hacen cargo de ella en cada casa... figura a figura vamos descubriendo capas hasta que llegamos a una Maisie que mira hacia arriba, hacia esos entes que dominan sobre su futuro, que tienen poder sobre ella, que deciden sobre su vida y se relacionan entre ellos de maneras que a ella le afectan directamente.
Los padres de Maisie luchan por ella en el juicio, pero en cuanto llegan a un acuerdo desaparecen de su vida. Sí, pasa seis meses al año con cada uno, pero el tiempo que pasa en casa de la madre es un tiempo que pasa sin apenas tener noticias de ella, y el tiempo que pasa en casa de su padre finalmente acaba siendo un pretexto para que su progenitor pueda vivir cierta situación de manera decente de cara a la sociedad. Esos seis meses acaban distorsionándose en periodos más prolongados si a los padres les surge algo que les resulta más interesante que hacerse cargo de su hija. Ninguno se preocupa por su educación, ninguno se preocupa por sus necesidades afectivas, ninguno se preocupa por darle una vida normal. Maisie es un objeto que se mueve de una casa a otra cuando toca, sin más.
Con esto en mente, no puede resultar difícil entender que, para Maisie, los padres acaben siendo conceptos difusos. Ella observa desde fuera el espectáculo de su propia vida, y sabe que ha venido al mundo para ser el eje central de una guerra en la que el primer objetivo era hacerse con su custodia y, después, cuando ambos progenitores encuentran nuevas parejas, el objetivo es quitársela de encima y no tenerla en casa. Así, las institutrices acaban siendo las únicas personas que suponen un anclaje en su vida, aunque, sorprendentemente, el lazo afectivo más fuerte lo establece con sir Claude, el segundo marido de su madre. Él es quien la visita, quien juega con ella, quien la lleva de compras y sale a pasear con ella. Sir Claude parece el único adulto de esta historia que puede salvar la infancia de Maisie, que puede personificar la figura adulta que finalmente se haga cargo de una niña abandonada por todo el mundo, le promete una y otra vez que jamás la abandonará... pero Henry James nunca pone las cosas fáciles a sus personajes. Más bien al contrario: disfruta empujándolos a los límites de la moralidad y la ambigüedad, se regodea cuando los ve revolcados en sus propios defectos y carencias, en anhelos imprecisos y confusos, y les fuerza a tomar decisiones que no están preparados para tomar. Son personajes que, psicológicamente, están defectuosos, y juega con todas las posibilidades que eso le da.
En esta historia Maisie es manipulada una y otra vez, chantajeada emocionalmente y usada de manera egoísta para fines que unos adultos responsables y estables jamás interpondrían en el camino de una niña. le hablan como a una adulta como si no fueran conscientes de la edad que tiene, cargan sobre sus hombros responsabilidades que no le competen para su propio beneficio, y mientras tanto ella se enfrenta como puede a toda esa falta de amor, a ese abandono, al capricho y volubilidad de quienes deberían cuidarla y protegerla. Con el transcurrir de los años, Maisie se va desplegando ante el lector como un personaje complejo que, a fuerza de sobrevivir en un entorno que se le muestra hostil, aprende a ocultar muchos de sus pensamientos, de lo que guarda dentro, de la forma que van tomando en su cabeza todas las cosas que le van pasando, para llegar a un final en el que conocemos a la nueva Maisie, la Maisie que se va acercando a la adolescencia y que sabe que tiene que tomar decisiones que le ofrezcan protección y un futuro.
Los adultos de esta historia son egoístas, inmaduros, crueles en su insensibilidad y el abandono afectivo al que someten a Maisie, porque incluso los que se preocupan por ella y prometen cuidarla, tienen mucho que callar y esconder. Maisie va siendo consciente de todo eso, lo sabe, aunque se escude y se resguarde tras la barrera de su niñez. La vida de Maisie no es una vida normal, y los adultos que deberían protegerla, cuidarla y quererla no se comportan de manera normal. Por eso esta historia discurre por recovecos que en ningún modo son normales, y quizás estoy siendo demasiado críptica, pero es que meterse a fondo en esta historia obliga a adentrarse en aristas tan complejas, laberínticas e intrincadas que no creo que puedan explicarse adecuadamente en unos pocos párrafos.
Lo que Maisie sabía me ha gustado mucho. Muchísimo. La historia que cuenta es de esas historias que se quedan contigo, de esas a las que le das vueltas en la cabeza incluso pasadas semanas de su lectura. La compleja moralidad de los personajes, de todos ellos, es puesta a prueba una y otra vez con resultados que a veces dejan perplejo al lector, y aun así todo transcurre dentro de cauces probables acordes a las experiencias vividas por la protagonista. Con todo, y a pesar de todo, no sé cómo se las apaña James para que la que tendría que resultar una víctima en toda historia, la que debería provocarnos un sentimiento de protección y compasión, parezca rebelarse contra esas sensiblerías. Maisie es una superviviente, es inteligente, se adapta a las nuevas personas y circunstancias que entran en su vida con la elasticidad propia de su edad, asimila sus veleidades y caprichos, y controla toda esa ambigüedad, todas esas mentiras y dobleces cínicas, primero con la intención de entender su situación, y después, tal y como se demuestra al final, con la firme determinación de tomar el control de ella.
Así pues, no, Maisie no se muestra como una niña frágil, sensible y ñoña, si se me permite la palabra. James evita en todo momento que nos centremos demasiado en eso y pasemos por alto el gran mosaico de relaciones humanas y complejidades sentimentales que despliega en las páginas, mosaico que yo he eludido a propósito en la reseña. Los vínculos personales que se establecen entre varios personajes de la novela, y que serán determinantes en el devenir de absolutamente todo lo que acontece en ella, son algo que se debe descubrir cuando se afronta la lectura. Ni siquiera os he dado nombres más allá de sir Claude, porque es una ventana que no quiero abrir aquí. Solo os puedo decir que, conforme cumple años, Maisie va desenredando la madeja de la compleja realidad que rodea a las relaciones que se establecen entre las personas de las que depende, y que el enrevesado cosmos de personajes adultos que rodea a Maisie no existe como un todo ordenado en el que cada cual ocupa su lugar, sino que se altera sacudido por varios caos que serán determinantes en la resolución de la historia.
No quiero terminar sin alabar la fantástica la traducción de Sergio Pitol. A Henry James a veces no le entienden ni los que hablan originalmente su idioma; su narración enroscada sobre sí misma llena de comas, puntos y comas, frases y frases subordinadas que confoman párrafos imposibles de desentrañar, es famosa por ser ininteligible incluso para los que comparten la lengua original en que están escritos. Traducir al James de finales del siglo XIX en adelante, que fue el momento en que empezó a desarrollar este tipo de prosa, debe ser muy, muy complicado, y hacerlo además de tal manera que el texto final se mantenga fiel al original y comprensible al lector, todo un logro. Así que igual que me quejo cuando me encuentro traducciones que dañan la vista, entorpeciendo y estropeando la lectura, también alabo una buena traducción cuando la disfruto, como es este caso :)
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LEMB
 26 marzo 2019
La novela comienza con un prefacio en el que el mismo autor nos habla de los motivos que le llevaron a escribir este relato, como él lo llama. En este texto, que merece la pena leer, el autor explica el proceso creativo: cómo, a partir de una anécdota que escucha, comienza a construir su historia. Parte de una idea y le va dando forma y moldeando, añadiendo elementos a la trama y personajes que justifiquen los caminos que quiere tomar y el camino por el que nos quiere llevar.
Tras este elemento, comenzamos la lectura con una pequeña introducción de la situación inicial y de lo que ha ocurrido, sin explicar mucho más allá del juicio y la sentencia de la custodia compartida, donde nos va dejando retales de la personalidad de ambos padres y de sus sentimientos hacia la niña. Está narrada en tercera persona pero desde el punto de vista de Maisie, una niña pequeña, de edad comprendida entre los tres y los seis años (esto se entiende o sobreentiende), que se convierte en el centro y en el punto de partida de todo lo que vamos a leer. de primeras, Maisie nos parece una niña inteligente y obediente, pero con las limitaciones, o la simpleza, según se mire, que da la poca experiencia vital que tiene para interpretar todo lo que ocurre a su alrededor.
A partir de esta premisa, el autor nos muestra, juzgando, las consecuencias desastrosas del divorcio, de la falta de moralidad, del egoísmo adulto, del trato a los niños y su educación, o falta de ella, y de las consecuencias de las decisiones que se toman, entre otras cosas. El punto fuerte es que todo eso nos lo presenta a través de las percepciones de Maisie, de lo "que ella sabe", y nos deja a nosotros, los lectores, que completemos todo aquello que ella no es capaz de entender, de ver o, simplemente, de aceptar.
La perspicacia de Maisie para darse cuenta de todo lo que le rodea, y sus comentarios inocentes y llenos de significado, reflejan la manera natural de los niños de percibir su mundo y encontrar sus propias explicaciones a todo, sin estar influidos por los prejuicios que caracterizan las acciones de los adultos y que pueden llevar a engaño. Ella, nuestra heroína, es capaz de aceptar lo que ve aunque no entienda ciertos comportamientos de los mayores, y lo interesante es que les da explicación, que no siempre coincide con la que nosotros le damos, como testigos de lo que ocurre.
Por cierto, no he sido capaz de empatizar con NINGUNO de ellos. No se salva de mi quema ni el mismo narrador ni la niña, os lo aseguro. Además de sus padres, y su vergonzoso y reprochable comportamiento, tenemos a sus dos niñeras, una que se convertirá en madrastra y otra que, a pesar de parecer a veces oscura y distante, es casi la única que salvaguarda la moralidad de la que carece el resto de personajes, aunque sus acciones también son censurables. No he perdido la sensación en ningún momento de que nadie realmente quería a Maisie, y de que ella tiene tantas carencias emocionales que no será capaz de distinguir lo que está bien de lo que está mal, realmente. Reíros de mí, pero en más de un momento me hubiese gustado gritarles a todos: EGOÍSTAS, QUE SOIS UNOS EGOÍSTAS.
Así ve Maisie su vida: ...una tímida idea de que él compensaría su estado de abandono, los codazos en público de Susan que casi la derribaban, las aburridas horas de lecciones no recibidas en un desolado cuarto de estudio, en donde a veces tenía miedo de quedarse sola...
Es increíble cómo, plasmando el autor únicamente la historia desde ella, la niña, Maisie, de una forma casi claustrofóbica porque solo nos movemos en su entorno, su casa, su cuarto de estudios, su pequeño mundo, sin salirnos de ahí, tú, como lector, eres capaz de encajar todas las piezas y construir lo que te falta a través de los pequeños diálogos en los que Maisie interviene y en los que es únicamente oyente. Esta es la fuerza y la maestría de este libro, un autor que es capaz de decir tanto con algo tan nimio como es la visión de una niña, de edad imprecisa, de todo lo que le rodea pero ni siquiera hablándonos desde ella sino con la distancia narrativa de la tercera persona para que vayas imaginándote qué ha pasado, cómo ha pasado, cuándo ha pasado y dónde ha pasado, y qué es lo que cada personaje piensa a hacer, o ha hecho. El autor crea una red de relaciones íntimas, todo a partir de Maisie, con sus padres, su ruptura, sus siguientes parejas, su vida, sus deseos... teniéndola a ella no sabes si como un trofeo o como algo que está ahí, como una obligación, y el único cariño que ella recibe, pero que el lector nota viciado o falso, es a través de terceras personas que llegan a este historia y a este matrimonio.
Cuando leo frases como "debido a su prolongada y casi desvergonzada ausencia" soy consciente de cómo se implica el autor en la narración, juzgando y, en cierta manera, castigando a sus personajes con su censura narrativa.
Personalmente, me parece que el autor deja peor paradas a ELLAS, todas ellas, que a ELLOS. El padre acaba dándote pena y Sir Claude, también; pero ELLAS están dibujadas como egoístas, desleales y traicioneras, y no quieren, no son capaz de tener un actos sincero. Puede que esto sea una simple percepción mía, pero así lo he visto.
A todo esto le sumas el miedo real que la niña siente en cada momento; miedo a que las cosas pudieran empeorar por un descuido de ella, por decir lo que los adultos no esperan oír, o no quieren oír. Los adultos que rodean a Maisie le dan tal poder, aunque fútil, que sorprende. Se apoyan en ella para justificar sus decisiones, sobre todo las erróneas, como si todo fuera por ella o por culpa de ella. Esto genera desconcierto en la niña y ella juega a que "sabe todo lo que pasa" para sobrevivir.
¿Puedo decir que el narrador es tan frío y distante que transmite las mismas sensaciones respecto a los personajes, y que consigue involucrarse en la historia sin hacerlo; o que me llega a resultar antipático? ¿Quizá sea precisamente ese distanciamiento de los hechos, poco habitual en cualquier narrador que siempre plasma su parecer en lo que dice, como bien hace el de este libro, lo que hace tan diferente su lectura respecto a otras novelas?
En algunos momentos he tenido la sensación de estar tan perdida como Maisie, de ser quien no sabe nada, quien no se entera de nada; en otros me daba mucha pena su situación; y en alguno, he tenido miedo por las consecuencias que todo en la personalidad de la niña, que se muestra fría y demasiado definitiva en sus comentarios.
Me sorprende la facilidad y fluidez con la que está escrita y mi propio disfrute. No esperaba acercarme tanto a la historia, a pesar de mi falta de ubicación en algunos aspectos. Se me hizo pesada en ciertos momentos, incluso demasiado repetitiva, pero es que a veces parecía que la acción no avanzaba, que giraba en torno a lo mismo una y otra vez. Fue llegando al final, cuando todo se precipita, con el aliciente de no saber qué pasará y cómo terminará todo, cuando más disfruté de cada uno de ellos; eso sí, con el bagaje aprendido que ya llevaba detrás, tras horas de lectura.
Ahora que he cerrado el libro, sé que se merece una segunda lectura, sé que me he perdido muchos detalles a valorar y sé que en algún momento recordaré escenas de la novela, con las buenas sensaciones de haber disfrutado por fin de un texto de Henry James, que para mí ya es mucho. Me quedo con esto último y con la certeza de que Henry James es un narrador increíble y un embaucador de palabras, aunque la historia que nos cuente sea lo menos importante de todo.
Enlace: https://millibrosenmibibliot..
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MGAranguren
 04 marzo 2019
La novela nos presenta a Maisie, una niña que tiene que ver cómo sus padres se divorcian y utilizan a la pequeña como moneda de cambio. Cada seis meses convive con uno de sus progenitores. Estos, ajenos al dolor y al desequilibrio que causan, usan la custodia y el cariño de la chiquilla como arma para atacar y manipular al otro.
Mientras esto ocurre, los adultos rehacen su vida con otras personas, esto hace que Maisie deba aprender a convivir con unos padres que se odian, con institutrices, y con una madrastra y un padrastro que acogen a la pequeña como si de su propia hija se tratara. Todos estos acontecimientos hacen que Maisie viva en un mundo rodeado de hipocresía y de culpa, con unos sentimientos que van y vienen, que interfieren de manera directa en su estado emocional y que le obligan a observar el mundo de los adultos desde la perspectiva infantil de una mente ágil, pero inmadura.
Antes de nada me veo en la obligación de decir que esta novela no es una obra apta para todos los públicos, y esto no es debido al tema que trata, que si sin duda es duro y triste, sino más bien por la prosa que caracteriza la literatura de Henry James. Los párrafos están llenos de frases larguísimas repletas de comas que dificultan la lectura. Las frases explicativas inundan el texto y el lector tarda en acostumbrarse, algo que a medida que avanza la trama se puede lograr.
Toda la historia está conectada desde la mirada de la niña, el narrador interno también nos revela lo que el resto de los personajes piensan o lo que ocurre a su alrededor, pero siempre desde la visión y el entendimiento de Maisie.
Tras pasar las páginas del libro —en ningún momento se menciona la edad de la niña— se va viendo la evolución de la pequeña a través de todo lo que le va pasando y gracias al trato que los adultos le profesan, un trato nada adecuado para alguien de tan corta edad. Todo esto hace que Maisie se vea en la necesidad de «intuir» más que de saber, ya que el lenguaje y las acciones que hacia ella dirigen las personas que le rodean, supuestamente maduras y experimentadas, dejan de lado su infancia para hacerle partícipe del mundo de los mayores, un mundo lleno de hipocresía y de valores perdidos.
El autor, con un lenguaje y escritura compleja, nos muestra el difícil mundo de los sentimientos con un estilo que a más de uno le hará abandonar la lectura, pero que a otros maravillará gracias al recurso literario de las frases interminables. Las pausas, las conjunciones, las explicaciones, todo ello contribuye a reflejar de una manera magistral la psicología y la ambigüedad de los sentimientos de Maisie. Cuenta con maestría escenas de una gran carga dramática.
En definitiva, ‘Lo que Maisie sabía' podría ser considerada una obra de culto que admirará a unos y horrorizará a otros, pero que no dejará a nadie indiferente.
Alabo la valentía del autor que escribió una novela como esta, con divorcios, adulterios, hipocresías, manipulaciones e infancias truncadas en el año 1897.
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aperete
 20 marzo 2019
La historia trata sobre una familia completamente disfuncional, cuyo eje central es Maisie, la hija. Las idas y venidas de sus padres hacen que la niña termine en manos ajenas. Es una constante batalla entre adultos en la que la moneda de cambio siempre es Maisie, sin importar en ningún momento su opinión o sentimientos.
Resulta completamente entendible que Maisie, a pesar de su edad, termine prefiriendo a otras personas a sus padres adoptivos. Me parecería muy interesante leer acerca de los trastornos que estas situaciones pueden suponer a los niños y cómo afloran en la época adulta de las personas. Es decir, me gustaría conocer a la Maisie adulta y sus sentimientos.
El libro en sí es un poco denso por la extensión de la prosa, pero en general, bien.
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pasiondelalectura
 20 noviembre 2018
Es la novela más densa leída al genial Henry James del punto de vista psicológico y es también su novela más conocida.
El tema es bastante escabroso para la época (fue publicado en 1897) : la depravación de los adultos vista del punto de vista de una niña de 8 a 10 años (edad nunca precisada en el texto). Hay que proyectar una situación así en la sociedad estricta victoriana inglesa del siglo XIX !
Maisie Farange es una niña precoz y vivaracha cuyos padres se llevan mal y van a divorciar. Ella vivirá entre una casa y la otra transmitiendo informaciones que los adultos explotarán a su conveniencia.
Los padres volverán a contraer matrimonio y volverán a fracasar y la pequeña Maisie servirá de válvula de escape al odio que se profesan los padres y vivirá en una completa soledad y desamparo.
Enlace: https://pasiondelalectura.wo..
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Citas y frases (9) Ver más Añadir cita
LEMBLEMB24 marzo 2019
Así, la fuerza principal de la niña procedía de su aguda sensación de ser espectadora, de la larga costumbre de ser, desde un principio, motivo de discusiones y en contra la violencia de estás -tenía una cierta idea del juego de fútbol- una especie de compensación por el hecho de verse condenada a tan peculiar pasividad. A menudo esa sensación le permitía ser espectadora de su propia vida,como si la observase con la nariz aplastada detrás de una ventana.
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LEMBLEMB23 marzo 2019
-¡Pobre chiquilla! -exclamó al fin, y aquellas palabras que significaron el epitafio en la tumba de la infancia de Maisie. La abandonaron a su destino.lo que estaba claro a los ojos de cualquiera era que el único lazo que la uni a sus padres era el hecho lamentable de que fuese un recipiente en el que verter la amargura, una frágil taza de porcelana en la que mezclar ácidos corrosivos.
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LEMBLEMB23 marzo 2019
Gracias a dicho acuerdo, le condenaron la deuda y la niña fue dividida de una manera digna del tribunal de Salomón. Fue dividida en dos, y las dos mitades se repartieron de forma imparcial entre los litigantes. La tendrían consigo por turnos de seis meses; la niña pasaría medio año con cada uno.
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LEMBLEMB23 marzo 2019
La niña estaba en la edad en que todas las fábulas son ciertas, y todas las ideas son fábulas. Lo actual era lo absoluto, sólo existía el presente.
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LEMBLEMB25 marzo 2019
Debía aprender todavía que identificar la ausencia de algo ahí donde se lo espera puede ser una prueba de su desaparición definitiva, y, por consiguiente, no pudo saber que aquella momentánea angustia que había sentido era un anticipo de la experiencia de la muerte.
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