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Críticas sobre Las hijas de la villa de las telas (17)
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FINA
 10 febrero 2019
Una buena historia, muy descriptiva, con muchos personajes y con mucha superación en tiempos difíciles.
Me ha gustado mucho más esta segunda parte, si bien me ha parecido que al igual que en la anterior, la historia es algo lenta, con muchas descripciones, muchos personajes en los que centrarse, ya que no solamente nos cuenta lo que ocurre a los familiares, también nos detalla lo que viven los empleados, los que también han sido enviados a la guerra y los que permanecen en la Villa. Me ha gustado mucho la parte del hospital, como se involucran todas y dan lo mejor de si, dejan los egoísmos y recelos entre ellas, se unen más como la familia que son y todo lo que sucede después, lo que menos, la situación en el campo de batalla, lo que padecen cada uno de ellos. Las chicas aunque mantienen sus personalidades y caracteres tan diferentes, hacen una piña y juntas se enfrentan a todo, a las perdidas personajes y problemas con la fabrica. Marie es cada vez más importante, su suegro aunque con reservas cada vez cuenta más con ella en todos los aspectos. Los niños dan el toque divertido y tierno con sus travesuras, transcurren unos cinco años y vemos como van cambiando.
Los matrimonios pasan por distintas fases, hay perdidas y todo cambia tras la guerra, tiene nuevos proyectos y sueños por cumplir, que espero leerlos en el siguiente libro.
El final ha sido muy bonito, pero muy breve, me habría encantado algo más, aún así ha sido una buena lectura, llena de detalles entrañables, amores imposibles, problemas e incertidumbre. Espero saber más de todos ellos y de Hanna que se merece algo mejor.
Lo recomiendo!
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laurass89
 02 febrero 2019
Todo comienza por un cambio, normalmente suele ser algo pequeño que no destaque, un «no», un silencio, algo apenas perceptible. Después los cambios se van acumulando y entonces hablamos de modas, un corte de pelo, un cambio en la vestimenta… Con suerte, aquellos cambios vitales, necesarios, se suceden a nivel social, pero para que esto suceda parece que, según nos cuenta la historia, necesitamos un gran cataclismo.

El comienzo del siglo xx supuso a nivel mundial un cambio, en este caso uno considerable al desarrollarse en menos de treinta años dos guerras mundiales. La Primera supuso la ruptura de los valores sociales (casi estamentales) de los siglos anteriores, la introducción de la mujer en la vida fuera del hogar; la Segunda fue la gran explosión de la asunción de que las cosas no podían volver a ser como antes del 1900.
Ambas cuestiones son las que nos plantea el libro que nos trae hoy aquí Las hijas de la Villa de las Telas. En la continuación de la Villa de las Telas, (no hay que preocuparse si no se ha leído el primero, ya que se pueden leer e manera independiente) veremos cómo la familia Melzer debe afrontar los avatares de la Primera Guerra Mundial en Augsburgo, cómo la mujer debe aprender lo más rápido posible a depender solo de sí misma y cómo Europa entera cambia sin remedio.

La fuerza de lo cotidiano

Como acabamos de decir, la acción nos sitúa en Augsburgo, en 1917. La narración comienza cuando Paul Melzer, que al ser el dueño de una fábrica de telas ha conseguido mantenerse alejado de la guerra, es requerido en el frente. Su vida se desbarata, acaba de ser padre y se ve en la obligación de dejar a su mujer y un negocio que parece casi arruinado. Sin embargo, la novela pronto se levanta de este golpe a través de las voces de las mujeres.

Así nos presentan sus tres protagonistas, por decir que solo son ellas, ya que el papel de todas las mujeres de la novela es importantísimo. Marie Melzer, la esposa de Paul, antigua sirvienta de la casa, pero hija no reconocida del socio de Johan Melzer; Elisabeth (Lisa) von Hagemann, hermana de Paul, que quiere luchar por la patria, como su marido, desde su posición de mujer; y Kitty Baüer, la hermana pequeña de Paul y Lisa, pintora de vocación, que está esperando su primer hijo. Será a través de la interacción de estos tres personajes con el resto lo que impulse la trama de la novela que presenta una evolución pausada, pero constante, amena, pero profunda, gracias a su carácter dialógico y epistolar. Y es que las muchachas no se quedarán en casa esperando a que sus maridos regresen, tienen que tomar las riendas de la fábrica, la familia y la ciudad.

De este modo, se establecen tres escenarios que cambian conforme ellas cambian. Por una parte encontraremos la Villa que gracias a la insistencia de Lisa se convertirá en un hospital militar. En él la mediana de los Melzer y la cuñada de Kitty, Tilly Baüer, descubrirán su vocación y sus esperanzas de futuro. Un futuro en el que ellas mismas han de ser dueñas de sus actos y avatares. Por otro lado, encontraremos la fábrica Melzer, como ejemplo concreto de lo que sucede en toda la ciudad de Augsburgo, que aparece descrita con gran fidelidad. En ella podremos ver cómo Marie debe estudiar para poder encargarse de la fábrica, cómo comienza el movimiento obrero y cómo Marie quiere actuar en consecuencia para evitar las huelgas y protestas. Finalmente, encontramos el frente, que aparece reflejado en las cartas que todas envían y reciben de sus familiares. Además, esta parte se nos dibuja a través de la mirada de un hombre muy particular, Humbert.
Humbert es el mayordomo de los Melzer, es un muchacho escrupuloso y raro en su actuar. Lo han retirado del frente porque cada vez que escucha una bomba se desmaya, así que lo han dejado en la reserva. Podría extrañarnos que la guerra se nos enfoque desde el punto de vista de un criado, sin embargo, en la novela es muy lógico por dos razones. La primera es porque la guerra ha igualado a todos, no hay mayordomos y señores, sino soldados que mueren y viven según quiera la suerte; y en segundo lugar, porque un miembro de la familia Melzer ha pertenecido a la clase de los sirvientes, de manera que la idiosincrasia de la propia familia incluye lo que opinan los sirvientes, sus sueños y sus anhelos.

Esto es algo que me parece que la novela hace estupendamente. Quedan muy claras y definidas las diferencia de status, incluso entre los poderosos los hay nobles o solo ricos; sin embargo, a medida que va avanzando la novela esas clases se desdibujan, todos sufren pérdidas, hambre, todos enferman y todos son necesarios. Todos se deben apoyar unos a otros, con independencia de su condición o idea tradicional. Las mujeres tienen que comenzar a trabajar de manera remunerada, guste o no, sea o no decoroso, incluso entre la clase rica, y se rodean de la miseria. Ya no es algo ajeno, todos participan de ella.

Senderos inciertos

Y si antes decía una de las cosas que me ha encantado de la novela es la relación entre criados y señores, que al final no es más que la relación entre personas, sin más; me gusta más, si cabe, las consecuencias temáticas que de ello se derivan.

Podríamos pensar que la novela de nuestra autora es una novela de cotilleos y líos de ricos, pero creo que no es solo eso. La novela nos relata los avatares de la guerra, la pérdida de los seres queridos y cómo se cambia la euforia por la patria por la tristeza de la ausencia. Cuando Marie habla, nos habla de carencia física que tiene de su esposo, no de que no esté en la fábrica, ella es capaz, sino de una necesidad tan humana como tocar al otro. Cuando Lisa comienza a darse cuenta de que no echa de menos a su marido, no se nos cuenta que esto suceda por un amorío, sino porque la distancia pesa, porque la distancia permite tener perspectiva de nuestros sentimientos. En este sentido, Kitty se enamora más si cabe de su marido. No son mujeres dolientes, sino mujeres humanas que afrontan la ausencia cada una a su modo.

Además, recordemos, se nos relata una guerra, así que las consecuencias de la misma están ahí y se nos cuentan sin anestésicos. Humbert, por ejemplo, quedará afectado psicológicamente, habrá familias que pierdan su estatus y hasta su vida, y los conflictos internacionales derivarán en un odio lamentable, de manera que veremos que las relaciones con personas de las naciones enemigas estarán penadas y mal vistas, como le sucede a la protegida de Marie, Hanna, pero también a la propia Kitty Baüer.

En este sentido, me gusta también cómo la autora nos enseña el cambio de ese mundo de apariencias del siglo anterior, de ese saber estar, de ese saber ser una dama. En este sentido, las relaciones matrimoniales serán muy importantes en la obra de Jacobs, ya que serán el ejemplo de la retención y emancipación de la mujer. La novela nos mostrará cómo poco a poco las mujeres de la familia se empoderan y comienzan a tener pensamiento propio, casi sentimiento propio. La madre de la familia, Alicia Melzer, una señorita de familia noble, sufrirá no solo los avatares de la guerra, sino las decisiones de sus hijas. Veremos que empezarán a estudiar para poder ganarse su dinero, que aprenderán a conducir o vestirán con nuevas modas, todo ello para afirmar que la mujer ha tenido que salir a la calle por la guerra, pero que eso la ha hecho fuerte, independiente y libre. Cuando llegue la paz, ellas seguirán ahí porque el mundo también es de ellas.

Y en este sentido también, veremos como la novela juega con el desconcierto que debió crear la aparición de nuevas ideologías como el comunismo o el socialismo. Los personajes no tienen claro qué es cada cosa, por ejemplo el padre de la familia cree que las mujeres son feministas porque el socialismo les ha comido la cabeza para manipularlas. El comunismo es algo terrible que en Rusia a destruido un país y la república… pues no saben porque parece que a E.E.U.U. le va bien, pero a ellos les gustaba tener un emperador. Lo genial de la exposición política es que nos enseña que, una vez más, da igual a qué clase social pertenecieran, tanto nobles como siervos temen los cambios y es que eso parece algo inherente al ser humano. Junto con esta visión política nos incluye la social: huelgas, protestas y pancartas. El movimiento obrero en la novela aparece un poco condenado. Desde luego, partimos del punto de vista de unos industriales, sin embargo, el punto de condena no viene tanto por la ideología, creo, sino por el desconcierto que crea en los personajes.

Estos nuevos caminos que se abren son inciertos, incómodos y además no sabemos si les llevarán a un final, sea cual sea este. Es normal, por tanto, que los personajes se resistan, pero también que anhelen estos nuevos aires. Como opina Alicia Melzer, si las cosas funcionaban antes por qué no pudieron seguir como antes de la guerra: «Porque ya no estamos en el XIX, mamá», explica más de una vez Kitty Baüer a su madre.
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lecturas
 19 abril 2021
Las hijas de la Villa de las Telas es la seguna novela de la trilogía de una saga familiar que vive en el Villa de las Telas. En esta seguna parte se desarrolla desde febrero de 1916 a diciembre de 1917. Han pasado dos años desde el final de la villa de las telas. Como vemos por las fechas Alemania esta en la primera Guerra Mundial y por ello llaman a filas a muchos jóvenes alemanes para que luchen por el imperio. Marie y Paul se convierten en padres de dos preciosos niños y también Katharina. Todo esto se verá perturbado cuando llaman a Paul para ir a la guerra y todos los planes de la familia cambian por completo.
En Las hijas de la Villa de las Telas podemos encontrar dos partes diferentes que se intercalan, una de ellas se narra desde la Villa de las Telas y otra narrada desde el frente, los pormenores de la guerra y lo que ocurre en ella me ha gustado mucho, ya que no esta narrado de forma morbosa o hablando como tal de la guerra, sino, de las personas que están en ella y de como la están afrontando y también hace ver que aunque luchen por la patria en muchas ocasiones sufren las consecuencias de un dirigente que ni tienen ningún sengimiento de nación, ni se preocupa por su pueblo.
Por otro lado este libro nos retrata el importante rol de la mujer en tiempos de Guerra, La Villa de las telas, al igual que la mayoría de las casas de Alemania, ha quedado sin gran parte de sus hombres, quienes se encuentran en el frente de batalla, por lo que Marie y sus cuñadas Kitty y Elisabeth, se verán enfrentadas no tan solo al miedo de perdera a sus maridos en la guerra, sino también a llevar adelante el hogar y el negocio familiar. Pero muestra de la fortaleza femenina es el modo en que lejos de dejarse intimidar por la difícil situación, deciden transformar parte de la mansión en un hospital para los heridos de guerra y dar apoyo al personal médico en la atención de los enfermos. A través de estas situaciones veremos como estos personajes maduran y se descubren a si mismas, alejadas de la frivolidades de su antrior vida como parte de la alta sociedad de su época.
El libro también nos muestra un retrato costumbrista de la época, tanto desde el punto de vista de los señores de la mansión, como de lo que pasa en la dependencias del servicio doméstico, quienes serán protagonistas importantes de la trama a lo largo de todo el relato, con algunos personajes singulares como el mayordomo Humbert, con quien nos trasladamos al frente de batalla y la joven Hanna.
Las hijas de la Villa de las Telas es más duro que el primero, debido a la época en que transcurre, donde podremos ver como la gente intentaba sobrevivir en la guerra mundial, donde apenas tenían ni para comer y hasta los más ricos veían como sus fortunas se esfumavan. También nos presenta de pasada el comienzo de las clases sociales, las primeras huelgas.
En conclusión un segunda novela de la trilogía La Villa de la Telas muy entretenida, con un ritmo constante que se lee de forma rápida y amena que nos hace testigos de una serie de acontecimientos que cambiarán la vida de la villa y de sus habitantes. Con un final emotivo y con algunas sorpresas que nos dejarán con ganas de leer el desenlace de esta saga familiar.

Autor:

Anne Jacobs ha publicado con otro nombre novelas históricas y sagas exóticas con gran éxito de ventas, pero la saga iniciada con La villa de las telas ha supuesto su confirmación como autora de best seller.
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carlotenia
 04 noviembre 2020
Esta es la segunda parte de la trilogía La Villa de las Telas, os lo indico porque se pueden leer individualmente, ya que en esta novela se aluden, a modo de aclaración, a cosas que ya conocemos de la primera novela, para que no nos despistemos, pero como toda trilogía lo aconsejable es leerlas en orden para tener toda la información completa y así disfrutar de la historia en toda su magnitud. Os dejo por aquí mi reseña de la primera novela, así podéis leer las dos reseñas en orden y valorar si os interesa adentraros en esta villa con personajes tan especiales: https://losauguriosdelaluna.blogspot.com/2018/04/resena-novela-la-villa-de-las-telas-de.html

No os lo dije en la primera novela, pero esta trilogía está inspirada o es un homenaje al abuelo de la autora, que tenía una fábrica, aunque no es de telas como en el caso de esta historia, y también tenía una villa muy similar a la que se nos describen en estos libros. Me parece muy curioso y le da otro valor a la historia.

En esta segunda parte nos vamos a situar en el año 1916, en plena Primera Guerra Mundial, en Augusburgo. Los alemanes son optimistas, creen que esta guerra va a durar unos meses y además se alzarán vencedores, por eso los muchachos marchan a la guerra orgullosos de ser parte de este triunfo, sin saber todo lo que les espera y van a vivir. En la Villa de las Telas, las mujeres se quedan sin sus maridos y tienen que salir adelante con la incertidumbre de la espera de las cartas de sus hombres, y viéndose desamparadas en un momento incierto, además con prole que apenas conoce a sus padres porque han tenido que marchar. Así es como da inicio la autora a la historia. Ya sabemos como son las hijas del matrimonio Melzer: Kitty soñadora y en las nubes, Elisabeth, más centrada, menos alocada y por eso más aburrida y sumisa, y Marie, que será una nueva hija para el matrimonio ya que vivirá en la villa con ellos, esa Marie que fue nuestra protagonista en la primera novela y que aquí tendrá también un papel determinante tanto en la casa como en la fábrica de telas.

Vamos a encontrar 47 capítulos en total, que serán relativamente cortos, y se van alternando capítulos de algunos protagonistas masculinos en el frente, luchando en las trincheras, viendo morir a compañeros, con todo lo que acontece en la villa, donde las mujeres, en contra al principio del señor Melzer, que finalmente cede, han decidido montar un hospital como están haciendo en otros lugares por el volumen de heridos. Así veremos a las muchachas de la villa como enfermeras, y el cuerpo de servicio verá aumentada la cantidad de labores que tienen que realizar.

En la primera parte de la trilogía es algo que me gustó mucho, el cuerpo de servicio, en la Villa trabajan bastantes mujeres y algún hombre, y me gustó leer como preparaban los convites que daban sus señores, como se tomaban sus momentos para el café y sacaban unas pastas que apartaban para ellos cuando preparaban los postres, los momentos de "cháchara" donde alcahueteaban de las cosas que pasaban en la casa, en otras casas, de lo que se enteraban en sus visitas a la ciudad. Como muy de pueblo todo pero concentrado en la cocina de la villa de los Melzer. Algunos de estos personajes serán muy peculiares, te caerán mal, otros te caerán en gracia, y algunos de sus pasajes son de los que más he disfrutado. Se trata de un relato costumbrista de la época super bien trazado e incluso parece como si la autora lo hubiera vivido. de estos personajes me gustaría destacar a Humbert y sus secuelas de la guerra que lo acompañarán incluso cuando está totalmente a salvo, o Hanna, la protegida de Marie porque de alguna manera le recuerda a ella, una chiquilla que se encapricha con un prisionero de guerra ruso, algo que le traerá problemas graves, incluso para su propia vida.

En cuanto a la fábrica de telas, como muchos otros negocios, vive tiempos inciertos. La falta de materia prima hace que Marie, que se pone la meta de no dejar fracasar el negocio familiar, comience con la confección de tela de papel, aunque su suegro no esté nada de acuerdo en principio y tengan algún desencuentro. Pero al final se impone la lógica y puede seguir la producción. Estas telas de papel, a veces con trocados para que parezcan más elegantes, serán las predecesoras de los pañuelos de papel o toallitas higiénicas que conocemos en la actualidad. Me ha resultado muy curioso todo esto. Sobre todo ver como la fábrica se tuvo que adaptar a las circunstancias y a los tiempos convulsos, igual que ahora que las fábricas se han adaptado a fabricar mascarillas o gel hidroalcohólico cuando su producción era otra totalmente distinta. Esto no evita que se produzcan altercardos porque las trabajadoras no cobran sus sueldos, al no haber tanto trabajo, las cartillas de razonamiento no sirven porque apenas queda comida... Y eso que la fábrica da a sus trabajadoras una comida diaria, que muchas de ellas no tomaban para llevársela a sus casa y dárselas a sus hijos... Así de tristes son algunos pasajes de la novela y nos sirven para darnos cuenta de que el pueblo alemán fue el primero que sufrió lo que se supone que iba a ser una guerra que duraría unos cuentos meses y que iba a suponerles su gran gloria, y no sólo eso, que volvieron a tropezar en la misma piedra con Hitler unos años después. Y volviendo a la fábrica uno de los más grandes enfrentamientos, por causas ajenas a sus trabajador@s, trae uno de los momentos más trágicos de la novela.

Pero la novela abarca muchos más temas que la guerra y sus secuelas, la fábrica o los chismorreos de los criados. También vamos a encontrarnos amor y romanticismo. Porque las hijas de la Villa de las Telas han sido despojadas de sus maridos, incluso uno ha caído en el frente, los otros no se sabe si volverán, y si vuelven, no serán los mismos que las enamoraron, es por eso que surgen nuevos pretendientes, situaciones románticas y delicadas, acercamientos, tentaciones prohibidas, decisiciones duras que tomar... No es que el género romántico sea mi favorito, ya lo sabéis, pero es cierto que dentro de la parte de novela histórica que ocupa bastante también se agradecen estos momentos, y además aportan tensión a la historia porque no sabemos lo qué va a pasar, a qué cosas se atreverán estas mujeres que ahora están desamparadas... Recuerdo por ejemplo que se cortan el pelo y esto supone un problema en la Villa porque la madre no está conforme con esos peinados tan "modernos". ¿No es algo sorprendente?.

El final es algo previsible pero me parece el acertado para que la saga continúe con nuevas tramas, con una mujer que se debate entre cual será la elección acertada y para acabar la segunda parte con todo más o menos cerrado, aunque algunas cosas siguen quedando en el aire, es por eso que yo ahora iré a por la tercera parte para seguir viendo los avances de esta saga. Aunque si bien es cierto que en esta parte ya hay una gran evolución de algunos personajes como por ejemplo Elisabeth, que me ha sorprendido para bien, incluso poniéndose por delante de su hermana muchas veces, cuando en la primera parte preferí a Kitty de las dos hermanas.

En definitiva, si os gustan las sagas familiares Anne Jacobs es una de las reinas. Y la Villa de las Telas así lo confirma. Si buscáis una novela en la que las mujeres se hagan fuertes ante la adversidad de una guerra, donde ellas destaquen y sean las que lleven los negocios familiares mientras los hombres no están, con amoríos, relatos del frente, las miserias del pueblo alemán, un hospital que inesperádamente salvó muchas vidas y vio mucha pena, no os perdáis esta segunda parte de la Villa de las Telas.
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marta_lo
 22 junio 2020
Esta segunda entrega de la (hasta ahora) trilogía de ‘La villa de las telas' tiene un ritmo frenético: no paran de suceder cosas en la Villa, y fuera de ella. Por un lado, tenemos a los numerosos sirvientes y trabajadores de la fábrica, muchos de los cuales tienen un huequecito en la historia, y podemos ver cómo avanzan y tropiezan en más de una ocasión . También está la familia Melzer, con Marie y Paul esta vez a la cabeza, recién casados, y a punto de tener su primer hijo. Las hermanas de Paul tendrán que madurar de golpe por culpa de la guerra, y sus vidas se verán afectadas hasta el punto de cambiar su relación entre ellas. Los padres de Paul también tendrán un cambio en su relación matrimonial, y tendrán que luchar contra las adversidades que les deparará la situación del país.
Por otra parte, tenemos personajes nuevos y otros que destacaron poco en el primer libro. Éstos darán a la historia un toque de originalidad y nos sacarán de la Villa para adentrarnos en la Primera Guerra Mundial. Así, podemos olvidarnos un rato de los tejemanejes de algunas de las sirvientas de la Villa de las Telas, de las relaciones amorosas de unos y otras, y meternos de lleno en la guerra con todos sus problemas. En este libro se describe muy bien la vida en las trincheras, y cómo los soldados día tras día se defienden como pueden e intentan sobrevivir hasta el día siguiente.

Lo que me ha gustado más del libro ha sido, además de poder continuar con la historia de la Villa, el desarrollo de las personalidades de las hermanas Lisa y Kitty. Ellas, en este tomo tienen que salir adelante de las miserias de la guerra y, aunque se han criado entre algodones, tienen muchas papeletas de conseguirlo. Me ha gustado menos en este libro el personaje de Marie, que tanto me gustó en el anterior. Me parece un poco pesada a veces, aunque el libro la disculpa porque tiene mucho que hacer siempre. No obstante, me parece que este personaje va cambiando con la guerra, y en mi opinión no mejora precisamente.

El final ha sido para echar fuegos artificiales, así que tengo unas ganas enormes de leer la siguiente entrega. Espero hacerlo pronto, dentro de este año, porque tengo puestas unas altas expectativas en él.

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Bajolapieldeunlector
 26 febrero 2019
Tras el final de la historia de "La villa de las telas" podíamos intuir que esta segunda entrega se centraría en cómo afectaba a la villa de los Melzer el comienzo de la IGM, y así será.

Volvemos a trasladarnos al Augsburgo de 1916, a esa villa llena de gente en la que se entremezclan las diferentes historias personales de los que viven y trabajan allí. Historias que evidencian de nuevo las diferencias de clases, aunque el dolor de la guerra parece que acabará por igualarles a todos. Los tres hijos Melzer (Kitty, Lisa y Paul) ya se han casado e incluso pronto tendrán descendencia, parece que la felicidad les sonríe. Sin embargo la guerra da comienzo y, aunque no lo crean, las cosas comenzarán a complicarse.

Los hombres se marchan al frente contentos, van a luchar por su emperador y por su patria, y en unos meses regresarán para celebrar la victoria. Sin embargo, Paul, el hijo de los Melzer, aún no ha sido llamado a ello; los empresarios tienen la excusa de sus negocios para librarse temporalmente. Aunque el temido día acaba por llegar, y al igual que sus cuñados, deberá hacer lo que le corresponde como hombre. Tiene que dejar atrás a su amor Marie, y a sus hijos recién nacidos para luchar por su país. Además del negocio de las telas en manos de su padre, un hombre que no está pasando un buen momento físico.

Es en este momento en el que el título de esta segunda entrega cobra especial relevancia, porque las hijas de la villa serán las grandes protagonistas de la historia. Tendrán que hacerse cargo de lo que antes dirigían los hombres, lo necesitarán para sentirse útiles y en todo ese proceso evolucionarán como personas y como mujeres. La atolondrada Kitty se convertirá en madre, lo que no conseguirá hacerla madurar de forma inmediata, pues volverá a cometer errores por mostrarse demasiado impulsiva. Aunque también sufrirá mucho en esta entrega. Lisa cambiará, dejará de ser la hermana celosa, y se implicará al máximo en la guerra. Pero lo hará como mujer, y luchará contra las ideas de su padre para instalar en la casa un hospital militar que pueda ayudar a los soldados heridos.

Y Marie, la mujer de Paul, vuelve a demostrar que es uno de los personajes más atractivos de la historia. Si en el anterior libro luchó contra su condición de criada, y acabó por ganarse el cariño de todos y el corazón de Paul, con la marcha de su esposo se hará cargo de la fábrica de telas. Tendrá que enfrentarse a las antiguas ideas de su suegro, que solo ve en ella una mujer que debe de criar a sus hijos, y le enseñará que es una mujer de recursos y que puede aportar mucho a la salvación de un negocio que va en picado. Pues la fábrica apenas tiene materia prima con la que trabajar, pero de tenerla tampoco podría hacerlo por falta de carbón para encender las máquinas. Así que solo queda idear nuevas formas de negocio.

A todas estas vivencias de las mujeres Melzer, se sumarán las vivencias de los criados. Tendremos enamoramientos poco convenientes, traiciones, celos, y un ambiente que sigue mostrando que, a pesar de vivir en una de las villas más ricas de la zona, ellos son los que peor viven. Y con las dificultades de la guerra, los que más tengan que trabajar y esforzarse para que todo siga igual que antes.

Para acercarnos a la guerra su autora se ha servido de las cartas que Marie y Paul se escriben. Sobre todo para transmitirnos las emociones que esta provoca, los sentimientos que genera separarse de la persona a la que se ama, el no saber cómo estará, o si vivirá o no. Pero será la historia del lacayo Humbert la que más nos evidencie cómo puede afectar la guerra a una persona, especialmente se habla de sus consecuencias psicológicas más evidentes.

La ambientación mejora con respecto a su anterior entrega, se nota cómo a medida que pasan los años de lucha los recursos son cada vez peores. La ilusión de los hombres por ir al frente y la alegría de despedida por parte de sus mujeres se esfuma para convertise en anhelo por el regreso del otro, sea en las condiciones que sea. También sentiremos el dolor de la pérdida, o los cambios de ideales que demuestran la evolución de la situación de Europa.

Una de las cosas que menos me ha gustado es que la historia bebe en exceso de la serie de Downton Abbey, de hecho muchas veces estaba esperando en la lectura los mismos acontecimientos que ocurren en esta. A pesar de ello, la he disfrutado y acabaré leyendo su tercera entrega porque me apetecer saber cómo se cierran las historias de sus personajes.

"Las hijas de la villa de las telas" es una segunda entrega que está a la altura de la anterior, sigue siendo muy disfrutable por su ambientación y la variedad de personajes e historias que se entrelazan. Su autora nos deja con la miel en los labios de cara a la tercera y última entrega, con un final que adelanta que tras el fin de la guerra las cosas comenzarán a cambiar, un nuevo comienzo se abre para todos, especialmente para las mujeres.
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Emi
 27 enero 2019
La esperada continuación de la Villa de las telas.

El dolor y la crueldad de la guerra amenazan a la fábrica de telas más famosa de Augsburgo.
En esta segunda parte se nos irán desvelando algunos de los secretos que escondía su primera parte, gracias a los nuevos personajes que irán apareciendo en la novela.
Marie continua con su lucha incansable y en ella ahora la acompañan también sus hijas.
La trama se irá desarrollando cuando los estragos de la guerra van haciendo mella en Alemania.
Por lo cual Marie junto a sus hijas improvisaran un hospital en la mansión Melzer para ayudar a los soldados heridos. Aunque ese trabajo no le impedirá compaginarlo con la fábrica de telas, ya que Marie está empeñada en sacar adelante una fábrica de telas cuya prosperidad está amenazada.
Como las desgracias nunca vienen sola Marie tendrá que enfrentarse a que su cuñado a fallecido en combate y Paul ha sido hecho prisionero, ella no podrá hacer nada para liberarlo, su papel al frente de la fábrica se transformará en una huida hacia adelante.
El tiempo pasa y Paul sigue sin regresar, en las sombras un tipo como Ernst von Klippstein ronda a Marie con sus lúgubres consideraciones sobre el destino de Paul y la necesidad de Marie de dejarse ayudar por él para sobrevivir. ¿Sucumbirá Marie a sus deseos, por su bien y el de los Melzer?
Este libro te transportara a través de sus páginas a ese escenario de la guerra. Donde el hambre y la muerte se compaginaban.
Su autora nos sitúa la trama en que han pasado tres años de la primera parte, por lo que en nuestra memoria aún se mantiene muy frescos tanto sus personajes, como el entorno.
Sus diálogos y narrativa hacen que su lectura sea muy amena, dándose cuenta el lector del gran trabajo de investigación que ha hecho su autora.
En definitiva, un libro con una gran historia de amor, lleno de intriga e incluso con un gran secreto familiar.
Si la primera parte me gusto, esta segunda me ha encantado.
Deseando que llegue su tercera parte “El legado de la villa de las telas” para poder saber por fin el desenlace de esta maravillosa historia.
Totalmente recomendado, ya que sin duda quedaras enamorada de la Villa de las telas.

Enlace: https://emimimundomisreglasm..
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Ana_findingneverland
 22 febrero 2021
Creo que se me he hecho largo...quizá porque cuando leí la sinopsis dan a entender algo que en el libro deja de ser lo más interesante de la novela.
Realmente, la historia, igual que en la primera parte, te conquista ya que descubres cómo a cada uno de los personajes le ha ido la vida y cómo el conflicto de la guerra les afecta de manera diferente, pero les trastoca en sus planes de futuro.
La forma de narrar de la autora es sencilla y ágil, y su forma de describir tanto a los personajes como la época hace que te lo imagines todo tal cual sin ser pesado.
De esta parte, puedo decir que me encanta la evolución de los personajes, cómo según sus circunstancias todos van cambiando su manera de afrontar la vida.
También destaco el otro punto de vista sobre la guerra, pues habitualmente conocemos historias sobre el frente, pero nos olvidamos de lo que pasaron los que se quedaron en las ciudades.
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Akana80
 14 septiembre 2020
Me ha gustado mucho continuar con la segunda parte de la historia. Seguir viendo como continuaba la vida de Marie, de Kitty y de Elisabeth. Este libro ha sido un poco más duro por la época en la que se narra, la Primera Guerra Mundial. Y tiene un final que me encantará seguir leyendo la tercera y última parte
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milesdelibros
 21 enero 2020
¡Hola thousands! Hoy voy a hablaros de la segunda parte de la trilogía La villa de las telas, pero tranquilos que no habrá spoiler de este libro, aunque sí alguno del primero. Os dejo la reseña por si queréis pasaros a cotillear. |La villa de las telas|
La sinopsis que se encuentra en la contraportada es demasiado reveladora por lo que os dejo un pequeño avance de lo que ocurrirá en el libro sin que os topéis con demasiadas pistas de lo que acontecerá. La familia Melzer aumenta con tres nuevos miembros, pero esta alegría les dura poco porque los hombres jóvenes que habitan en la casa deben partir a la guerra. Para mi gusto, hay demasiados capítulos ambientados en esta guerra que se me han hecho un poco tediosos. Marie ayuda a su suegro a que todo continúe funcionando correctamente en la fábrica de telas aunque este se muestra un poco reticente al principio, pero como Marie es una joven muy espabilada, logra salirse con la suya. Y gracias a la insistencia de Elisabeth transforman la mansión en un hospital militar para ayudar a los soldados.
Este libro continúa la historia que comenzó con La villa de las telas, pero como te explican cosas del pasado de los personajes, podría leerse sin haber leído el primero.
Me gustó más la primera parte de la trilogía porque tenía más relevancia la trama amorosa de la protagonista. Este libro comienza estando ya casados y me hubiese encantado leer el bodorrio, pero por desgracia la autora lo ha omitido. En este libro la trama militar tiene más relevancia, aunque los entresijos familiares y amorosos siguen a la orden del día.
Nos reencontramos con los personajes del primer libro y descubrimos a Hanna, la nueva ayudante de cocina, con la que Marie se siente muy identificada. Kitty continúa siendo una de mis favoritas porque sigue siendo muy moderna para la época en la que vive.
La forma de escribir de la autora me sigue gustando, aunque en alguna ocasión su forma de describir me resulta un poco melosa.

Recomendado si te gustó el primer libro y si te gustan las aventuras y desventuras de las familias ricas en la época de 1916 al 1920.
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El amor en la literatura

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