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Paula Aguiriano Aizpurua;Ana Guelbenzu de San Eustaquio; (Traductor)
ISBN : 8401021685
Editorial: PLAZA & JANES (08/11/2018)

Calificación promedio : 3.85/5 (sobre 10 calificaciones)
Resumen:
Después de La villa de las telas llega la segunda parte de esta saga romántica histórica para fans de Downton Abbey, María Dueñas, Kate Morton o Lucinda Riley, que ha cautivado a más de un millón y medio de lectoras. Una poderosa familia.Una guerra terrible.Una mansión que esconde más de un secreto... El destino de una familia en tiempos convulsos y un amor que todo lo vence. Augsburgo, 1916. La mansión de la familia Melzer pasa a ser, por necesidad, un hospital ... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (9) Ver más Añadir una crítica
laurass89
 02 febrero 2019
Todo comienza por un cambio, normalmente suele ser algo pequeño que no destaque, un «no», un silencio, algo apenas perceptible. Después los cambios se van acumulando y entonces hablamos de modas, un corte de pelo, un cambio en la vestimenta… Con suerte, aquellos cambios vitales, necesarios, se suceden a nivel social, pero para que esto suceda parece que, según nos cuenta la historia, necesitamos un gran cataclismo.
El comienzo del siglo xx supuso a nivel mundial un cambio, en este caso uno considerable al desarrollarse en menos de treinta años dos guerras mundiales. La Primera supuso la ruptura de los valores sociales (casi estamentales) de los siglos anteriores, la introducción de la mujer en la vida fuera del hogar; la Segunda fue la gran explosión de la asunción de que las cosas no podían volver a ser como antes del 1900.
Ambas cuestiones son las que nos plantea el libro que nos trae hoy aquí Las hijas de la Villa de las Telas. En la continuación de la Villa de las Telas, (no hay que preocuparse si no se ha leído el primero, ya que se pueden leer e manera independiente) veremos cómo la familia Melzer debe afrontar los avatares de la Primera Guerra Mundial en Augsburgo, cómo la mujer debe aprender lo más rápido posible a depender solo de sí misma y cómo Europa entera cambia sin remedio.
La fuerza de lo cotidiano
Como acabamos de decir, la acción nos sitúa en Augsburgo, en 1917. La narración comienza cuando Paul Melzer, que al ser el dueño de una fábrica de telas ha conseguido mantenerse alejado de la guerra, es requerido en el frente. Su vida se desbarata, acaba de ser padre y se ve en la obligación de dejar a su mujer y un negocio que parece casi arruinado. Sin embargo, la novela pronto se levanta de este golpe a través de las voces de las mujeres.
Así nos presentan sus tres protagonistas, por decir que solo son ellas, ya que el papel de todas las mujeres de la novela es importantísimo. Marie Melzer, la esposa de Paul, antigua sirvienta de la casa, pero hija no reconocida del socio de Johan Melzer; Elisabeth (Lisa) von Hagemann, hermana de Paul, que quiere luchar por la patria, como su marido, desde su posición de mujer; y Kitty Baüer, la hermana pequeña de Paul y Lisa, pintora de vocación, que está esperando su primer hijo. Será a través de la interacción de estos tres personajes con el resto lo que impulse la trama de la novela que presenta una evolución pausada, pero constante, amena, pero profunda, gracias a su carácter dialógico y epistolar. Y es que las muchachas no se quedarán en casa esperando a que sus maridos regresen, tienen que tomar las riendas de la fábrica, la familia y la ciudad.
De este modo, se establecen tres escenarios que cambian conforme ellas cambian. Por una parte encontraremos la Villa que gracias a la insistencia de Lisa se convertirá en un hospital militar. En él la mediana de los Melzer y la cuñada de Kitty, Tilly Baüer, descubrirán su vocación y sus esperanzas de futuro. Un futuro en el que ellas mismas han de ser dueñas de sus actos y avatares. Por otro lado, encontraremos la fábrica Melzer, como ejemplo concreto de lo que sucede en toda la ciudad de Augsburgo, que aparece descrita con gran fidelidad. En ella podremos ver cómo Marie debe estudiar para poder encargarse de la fábrica, cómo comienza el movimiento obrero y cómo Marie quiere actuar en consecuencia para evitar las huelgas y protestas. Finalmente, encontramos el frente, que aparece reflejado en las cartas que todas envían y reciben de sus familiares. Además, esta parte se nos dibuja a través de la mirada de un hombre muy particular, Humbert.
Humbert es el mayordomo de los Melzer, es un muchacho escrupuloso y raro en su actuar. Lo han retirado del frente porque cada vez que escucha una bomba se desmaya, así que lo han dejado en la reserva. Podría extrañarnos que la guerra se nos enfoque desde el punto de vista de un criado, sin embargo, en la novela es muy lógico por dos razones. La primera es porque la guerra ha igualado a todos, no hay mayordomos y señores, sino soldados que mueren y viven según quiera la suerte; y en segundo lugar, porque un miembro de la familia Melzer ha pertenecido a la clase de los sirvientes, de manera que la idiosincrasia de la propia familia incluye lo que opinan los sirvientes, sus sueños y sus anhelos.
Esto es algo que me parece que la novela hace estupendamente. Quedan muy claras y definidas las diferencia de status, incluso entre los poderosos los hay nobles o solo ricos; sin embargo, a medida que va avanzando la novela esas clases se desdibujan, todos sufren pérdidas, hambre, todos enferman y todos son necesarios. Todos se deben apoyar unos a otros, con independencia de su condición o idea tradicional. Las mujeres tienen que comenzar a trabajar de manera remunerada, guste o no, sea o no decoroso, incluso entre la clase rica, y se rodean de la miseria. Ya no es algo ajeno, todos participan de ella.
Senderos inciertos
Y si antes decía una de las cosas que me ha encantado de la novela es la relación entre criados y señores, que al final no es más que la relación entre personas, sin más; me gusta más, si cabe, las consecuencias temáticas que de ello se derivan.
Podríamos pensar que la novela de nuestra autora es una novela de cotilleos y líos de ricos, pero creo que no es solo eso. La novela nos relata los avatares de la guerra, la pérdida de los seres queridos y cómo se cambia la euforia por la patria por la tristeza de la ausencia. Cuando Marie habla, nos habla de carencia física que tiene de su esposo, no de que no esté en la fábrica, ella es capaz, sino de una necesidad tan humana como tocar al otro. Cuando Lisa comienza a darse cuenta de que no echa de menos a su marido, no se nos cuenta que esto suceda por un amorío, sino porque la distancia pesa, porque la distancia permite tener perspectiva de nuestros sentimientos. En este sentido, Kitty se enamora más si cabe de su marido. No son mujeres dolientes, sino mujeres humanas que afrontan la ausencia cada una a su modo.
Además, recordemos, se nos relata una guerra, así que las consecuencias de la misma están ahí y se nos cuentan sin anestésicos. Humbert, por ejemplo, quedará afectado psicológicamente, habrá familias que pierdan su estatus y hasta su vida, y los conflictos internacionales derivarán en un odio lamentable, de manera que veremos que las relaciones con personas de las naciones enemigas estarán penadas y mal vistas, como le sucede a la protegida de Marie, Hanna, pero también a la propia Kitty Baüer.
En este sentido, me gusta también cómo la autora nos enseña el cambio de ese mundo de apariencias del siglo anterior, de ese saber estar, de ese saber ser una dama. En este sentido, las relaciones matrimoniales serán muy importantes en la obra de Jacobs, ya que serán el ejemplo de la retención y emancipación de la mujer. La novela nos mostrará cómo poco a poco las mujeres de la familia se empoderan y comienzan a tener pensamiento propio, casi sentimiento propio. La madre de la familia, Alicia Melzer, una señorita de familia noble, sufrirá no solo los avatares de la guerra, sino las decisiones de sus hijas. Veremos que empezarán a estudiar para poder ganarse su dinero, que aprenderán a conducir o vestirán con nuevas modas, todo ello para afirmar que la mujer ha tenido que salir a la calle por la guerra, pero que eso la ha hecho fuerte, independiente y libre. Cuando llegue la paz, ellas seguirán ahí porque el mundo también es de ellas.
Y en este sentido también, veremos como la novela juega con el desconcierto que debió crear la aparición de nuevas ideologías como el comunismo o el socialismo. Los personajes no tienen claro qué es cada cosa, por ejemplo el padre de la familia cree que las mujeres son feministas porque el socialismo les ha comido la cabeza para manipularlas. El comunismo es algo terrible que en Rusia a destruido un país y la república… pues no saben porque parece que a E.E.U.U. le va bien, pero a ellos les gustaba tener un emperador. Lo genial de la exposición política es que nos enseña que, una vez más, da igual a qué clase social pertenecieran, tanto nobles como siervos temen los cambios y es que eso parece algo inherente al ser humano. Junto con esta visión política nos incluye la social: huelgas, protestas y pancartas. El movimiento obrero en la novela aparece un poco condenado. Desde luego, partimos del punto de vista de unos industriales, sin embargo, el punto de condena no viene tanto por la ideología, creo, sino por el desconcierto que crea en los personajes.
Estos nuevos caminos que se abren son inciertos, incómodos y además no sabemos si les llevarán a un final, sea cual sea este. Es normal, por tanto, que los personajes se resistan, pero también que anhelen estos nuevos aires. Como opina Alicia Melzer, si las cosas funcionaban antes por qué no pudieron seguir como antes de la guerra: «Porque ya no estamos en el XIX, mamá», explica más de una vez Kitty Baüer a su madre.
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Sreadream
 04 junio 2019
La villa de las telas es una obra dividida en dos partes: I. Febrero de 1916 – Enero de 1917 y II. Septiembre – Diciembre de 1917.
Se trata de una novela de época, en la que se nos cuenta la vida en la villa de la familia Melzer un año y poco más tarde de donde se acaba la primera parte, introduciéndonos la guerra de la que tan temeroso se hallaba el señor Melzer y las consecuencias que acarrea.
Es un libro con una escritura fluida, delicada y muy descriptiva y en momentos da la sensación de estar repitiendo cosas que ya se presentaban en la primera parte.
La ambientación de la historia está cuidada y llena de detalles cobrando importancia, se muestra la guerra y sus consecuencias, la autora explica de una forma sencilla como no solo afectaba a los soldados, sino también a las mujeres que se quedaron en Augsburgo, a los prisioneros de guerra, a las familias con menos recursos…
En la historia nos encontramos con tres tramas, por un lado la guerra y como afecta a la fábrica así como a los soldados, por otro lado nos encontramos una vez más las relaciones de los criados con la familia y por último nos encontramos con los acontecimientos que deben soportar las mujeres una vez que los hombres están llamados a servir a la patria.
Nos encontramos con varios personajes, la protagonista, Marie, que para mí ha perdido la fuerza de la primera parte, aunque en ocasiones deja entrever su carácter pero se nota una transformación hacia algo más convencional en ella ahora que es la joven señora Melzer.
Alicia Melzer, la madre de la familia, proviene de una familia pudiente, es la encargada del cuidado de los nietos y de ordenar al servicio, en esta segunda parte me pareció que perdió peso en la historia.
Johan Melzer, empresario, un hombre más dedicado a su fábrica de telas que a su propia familia, es un hombre que amasó su fortuna a base del trabajo en la fábrica.
Katharina, la hija pequeña de los Melzer, es una chica nada convencional para la época, una muchacha soñadora, le encanta el arte, sigue siendo un personaje excéntrico y vivaracho que se mostró en la primera parte.
Elisabeth, la hija mayor de los Melzer, una chica ambiciosa, con las ideas claras pero en esta segunda parte vemos una evolución, se muestra más independiente, es un personaje que respecto de la primera parte ha mejorado.
Paul, el hijo de los Melzer, será llamado al frente y la verdad es que está bastante desaparecido en esta segunda parte, sabemos de él por las cartas que intercambia con Marie.
Maria Jordan, es un personaje aunque se ha ido de la villa para servir en la casa de Elisabeth, continúa siendo destestable, chismosa y molestará al servicio de la villa.
Hanna, es un personaje del que en el primer libro solo veíamos pinceladas y en este adquiere un peso, tiene una historia, es una adolescente, la protegida de Marie, es la ayudante de cocina.
Se puede decir que es un libro de personajes, todos ellos tienen su personalidad bien marcada, donde realmente ninguno destaca excesivamente por encima de los demás, haciendo que sea una historia coral.
En definitiva, es una buena segunda parte aunque no está a la altura del primer libro, el final deja con ganas de conocer qué sucederá con los habitantes de la villa después.
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Bajolapieldeunlector
 26 febrero 2019
Tras el final de la historia de "La villa de las telas" podíamos intuir que esta segunda entrega se centraría en cómo afectaba a la villa de los Melzer el comienzo de la IGM, y así será.
Volvemos a trasladarnos al Augsburgo de 1916, a esa villa llena de gente en la que se entremezclan las diferentes historias personales de los que viven y trabajan allí. Historias que evidencian de nuevo las diferencias de clases, aunque el dolor de la guerra parece que acabará por igualarles a todos. Los tres hijos Melzer (Kitty, Lisa y Paul) ya se han casado e incluso pronto tendrán descendencia, parece que la felicidad les sonríe. Sin embargo la guerra da comienzo y, aunque no lo crean, las cosas comenzarán a complicarse.
Los hombres se marchan al frente contentos, van a luchar por su emperador y por su patria, y en unos meses regresarán para celebrar la victoria. Sin embargo, Paul, el hijo de los Melzer, aún no ha sido llamado a ello; los empresarios tienen la excusa de sus negocios para librarse temporalmente. Aunque el temido día acaba por llegar, y al igual que sus cuñados, deberá hacer lo que le corresponde como hombre. Tiene que dejar atrás a su amor Marie, y a sus hijos recién nacidos para luchar por su país. Además del negocio de las telas en manos de su padre, un hombre que no está pasando un buen momento físico.
Es en este momento en el que el título de esta segunda entrega cobra especial relevancia, porque las hijas de la villa serán las grandes protagonistas de la historia. Tendrán que hacerse cargo de lo que antes dirigían los hombres, lo necesitarán para sentirse útiles y en todo ese proceso evolucionarán como personas y como mujeres. La atolondrada Kitty se convertirá en madre, lo que no conseguirá hacerla madurar de forma inmediata, pues volverá a cometer errores por mostrarse demasiado impulsiva. Aunque también sufrirá mucho en esta entrega. Lisa cambiará, dejará de ser la hermana celosa, y se implicará al máximo en la guerra. Pero lo hará como mujer, y luchará contra las ideas de su padre para instalar en la casa un hospital militar que pueda ayudar a los soldados heridos.
Y Marie, la mujer de Paul, vuelve a demostrar que es uno de los personajes más atractivos de la historia. Si en el anterior libro luchó contra su condición de criada, y acabó por ganarse el cariño de todos y el corazón de Paul, con la marcha de su esposo se hará cargo de la fábrica de telas. Tendrá que enfrentarse a las antiguas ideas de su suegro, que solo ve en ella una mujer que debe de criar a sus hijos, y le enseñará que es una mujer de recursos y que puede aportar mucho a la salvación de un negocio que va en picado. Pues la fábrica apenas tiene materia prima con la que trabajar, pero de tenerla tampoco podría hacerlo por falta de carbón para encender las máquinas. Así que solo queda idear nuevas formas de negocio.
A todas estas vivencias de las mujeres Melzer, se sumarán las vivencias de los criados. Tendremos enamoramientos poco convenientes, traiciones, celos, y un ambiente que sigue mostrando que, a pesar de vivir en una de las villas más ricas de la zona, ellos son los que peor viven. Y con las dificultades de la guerra, los que más tengan que trabajar y esforzarse para que todo siga igual que antes.
Para acercarnos a la guerra su autora se ha servido de las cartas que Marie y Paul se escriben. Sobre todo para transmitirnos las emociones que esta provoca, los sentimientos que genera separarse de la persona a la que se ama, el no saber cómo estará, o si vivirá o no. Pero será la historia del lacayo Humbert la que más nos evidencie cómo puede afectar la guerra a una persona, especialmente se habla de sus consecuencias psicológicas más evidentes.
La ambientación mejora con respecto a su anterior entrega, se nota cómo a medida que pasan los años de lucha los recursos son cada vez peores. La ilusión de los hombres por ir al frente y la alegría de despedida por parte de sus mujeres se esfuma para convertise en anhelo por el regreso del otro, sea en las condiciones que sea. También sentiremos el dolor de la pérdida, o los cambios de ideales que demuestran la evolución de la situación de Europa.
Una de las cosas que menos me ha gustado es que la historia bebe en exceso de la serie de Downton Abbey, de hecho muchas veces estaba esperando en la lectura los mismos acontecimientos que ocurren en esta. A pesar de ello, la he disfrutado y acabaré leyendo su tercera entrega porque me apetecer saber cómo se cierran las historias de sus personajes.
"Las hijas de la villa de las telas" es una segunda entrega que está a la altura de la anterior, sigue siendo muy disfrutable por su ambientación y la variedad de personajes e historias que se entrelazan. Su autora nos deja con la miel en los labios de cara a la tercera y última entrega, con un final que adelanta que tras el fin de la guerra las cosas comenzarán a cambiar, un nuevo comienzo se abre para todos, especialmente para las mujeres.
Enlace: https://bajolapieldeunlector..
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emejotadiaz66
 29 marzo 2019
Es la segunda novela de esta saga familiar. No hace falta haberse leído el primero, pero si no lo haces, te pasará como a mí, que querrás saber cómo se conocieron y enamoraron la pareja Marie y Paul.
Es una novela con numerosos y diferentes personajes, que la autora les da vida con maestría. A cada uno le deja su espacio, su protagonismo, sin dejar que te pierdas entre ellos. Diferentes tramas que van narrando cada uno de los personajes de la novela. Reconozco que empecé cogiendo apuntes en mi libreta que tengo para ello (Sí, la necesito, me gusta ir apuntando sus nombres, impronunciables en este caso y saber quién es quién)
Desde las primeras páginas ya consigue que te traslades a otra época, donde sobre todo las mujeres lo tenían aún más difícil en todos los aspectos. Consigue que la ambientación sea creíble, magistral, te puedes imaginar que estás viendo una película. Personajes muy bien dibujados, que van avanzando, madurando a través de sus páginas.
Narra la historia de una familia que es propietaria de una fábrica. La trama se sitúa en Augsburgo, Alemania a principios del siglo XX y con la primera guerra mundial de fondo, La gran sociedad y su servidumbre. Dinero y falta de él. Pero que en el campo de batalla se igualan, se olvidan las clases, son sólo personas que tienen que salvar el pellejo a cada segundo.
Tiempos convulsos para los Melzer. Como la vida les cambia a unos y a otros, ponerse las pilas o morir. Adaptarse a los acontecimientos, resiliencia. Secretos familiares, tanto para “los señoritos” como los entresijos y rencillas de la servidumbre. Cómo van cambiando las vidas de esta familia a lo largo de la historia cuando la fatídica Primera Guerra Mundial las atrapa como a cualquier hijo de vecino.
A destacar el papel de la mujer en tiempos de confrontación bélica. Su superación, como se quedaban en la retaguardia esas mujeres valientes, luchadoras, sacando para delante el trabajo de las fábricas, motor indiscutible para que la vida siguiera y pudiera sustentar a sus hijos mientras sus parejas e hijos varones iban a la guerra. Es lo que toca, es lo que viven. Época donde la mujer era relegada, no tomada en cuenta, casi invisible, pero sin lugar a dudas, ya fuera en la sombra o donde le tocara vivir, su afán de superación la mantenía firme. Ahora ellas, solas, sin la figura del hombre aprenden a seguir batallando a sobrevivir al dolor de la pérdida de los seres queridos y la adversidad que les acompañaban. Ellas un antes y un después. Y mientras tanto su huella, su paso, imprescindible. Haciéndose un hueco, en un mundo que es tan suyo como el de sus hombres.
Las hijas de la villa de las telas van adaptándose a las circunstancias que le ha tocado vivir. Los escenarios cambian y convierten su hogar en un hospital, gracias a Elisabeth (Lisa) . Reconozco que es la parte de las que más he disfrutado. Cada una con sus peculiaridades, sus caracteres tan diferentes, pero que se unen y van todas a una. Es una historia increíble de la que he disfrutado mucho. Sus seiscientas páginas y poco más, no se hacen pesadas en absoluto; la autora no se extiende en exceso en la historia, pero sí la necesaria.
Diálogos creíbles, ambientación magistral. Te trasladas allí, sientes el barro entre tus botas, sientes el frio de tu suela rota por el desgaste, sientes la lluvia como penetra en tus huesos.
Me ha hecho reflexionar sobre la importancia que tenía la correspondencia y los carteros en aquel tiempo que no conocían aún ordenadores, ni teléfonos móviles. Esas cartas de amor, que milagrosamente llegaban a su destino y eran como un halo de esperanza y fuerza, donde se agarraban para sobrevivir. Esos hombres que en el fondo lo que querían es volver al calor del hogar, con sus familias y que esa horrible guerra llegara a su fin.
Lo que menos me ha convencido quizás hay sido la figura tan perfecta de Marie. La que más interés me ha despertado ha sido el personaje de Hanna y la figura peculiar del mayordomo Humbert. Los dos seres más imperfectos, pero quizás por eso, más interesantes.
De lectura agradable, que te atrapa y vas disfrutando de principio a fin. Recomendable, sin duda alguna.
Enlace: https://mariose.blogspot.com..
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FINA
 10 febrero 2019
Una buena historia, muy descriptiva, con muchos personajes y con mucha superación en tiempos difíciles.
Me ha gustado mucho más esta segunda parte, si bien me ha parecido que al igual que en la anterior, la historia es algo lenta, con muchas descripciones, muchos personajes en los que centrarse, ya que no solamente nos cuenta lo que ocurre a los familiares, también nos detalla lo que viven los empleados, los que también han sido enviados a la guerra y los que permanecen en la Villa. Me ha gustado mucho la parte del hospital, como se involucran todas y dan lo mejor de si, dejan los egoísmos y recelos entre ellas, se unen más como la familia que son y todo lo que sucede después, lo que menos, la situación en el campo de batalla, lo que padecen cada uno de ellos. Las chicas aunque mantienen sus personalidades y caracteres tan diferentes, hacen una piña y juntas se enfrentan a todo, a las perdidas personajes y problemas con la fabrica. Marie es cada vez más importante, su suegro aunque con reservas cada vez cuenta más con ella en todos los aspectos. Los niños dan el toque divertido y tierno con sus travesuras, transcurren unos cinco años y vemos como van cambiando.
Los matrimonios pasan por distintas fases, hay perdidas y todo cambia tras la guerra, tiene nuevos proyectos y sueños por cumplir, que espero leerlos en el siguiente libro.
El final ha sido muy bonito, pero muy breve, me habría encantado algo más, aún así ha sido una buena lectura, llena de detalles entrañables, amores imposibles, problemas e incertidumbre. Espero saber más de todos ellos y de Hanna que se merece algo mejor.
Lo recomiendo!
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Citas y frases (1) Añadir cita
VickyBFVickyBF30 enero 2019
"La guerra se había estancado, estaba agazapada como un espíritu malvado en la tierra y devoraba todo lo que podía; pan y carne, hombres y niños, dinero, caballos, gasolina, jabón, leche. Nunca parecía darse por satisfecha. [...] "
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