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Crítica de GemaMG


GemaMG
10 marzo 2021
“Cuando alguien es policía por vocación disfruta con los casos complicados.”

En septiembre del pasado año compartí en el blog la reseña de “La danza de los tulipanes” (https://leyendobajolaluzdelaluna.blogspot.com/2020/04/la-danza-de-los-tulipanes.html), una novela que me sorprendió y me impacto a partes iguales.
Hoy os traigo mi opinión sobre la segunda aventura de la suboficial Cestero y su Unidad Especial de Homicidios de Impacto, gracias a @babelio.es.
Si el inicio de la danza de los tulipanes a punto estuvo de pararme el corazón, no ha sido menos el inicio de esta novela que, sin ser tan escabroso, ha conseguido trasladarme a las calles de Hondarribia y al desarrollo de ese Alarde en el que no todo es la fiesta que se espera.

“Un embrollo en el que la tradición juega un papel importante, y cuándo es así la razón acostumbra a salir malparada.”

He encontrado a una Ane mucho más madura y también un poco más sola, ya que Madrazo, el responsable de que ella fuera designada para liderar este grupo tiene una misión personal que cumplir y la deja sola frente a un “jefe” al que solo le preocupa quedar bien ante los medios y con un “compañero” pelota en todos los sentidos, con ella, por supuesto, pero cubierto por el paraguas del jefe de turno. El resto de los componentes del grupo, Julia y Aitor, son viejos conocidos, así como las amigas de Ane que, en esta entrega tienen mucha más relevancia.
La novela que se presenta en inicio como una reacción de los intolerantes ante los cambios que las tradiciones requieren en los tiempos que corren deriva, como buena novela negra, a temas mucho más oscuros. El autor no deja de lado los malos tratos y la violencia machista, pero se sumerge en temas mucho más lóbregos, de los que no quiero hablaros para no destriparos la novela.
Las diversas tramas que el autor desmadeja a partir de este crimen inicial van avanzando y retrocediendo y se mezclan con tramas personales que dan a la novela una tremenda profundidad en los personajes.

“El piercing de la lengua asoma entre sus labios, algo habitual cuando está cavilando. No es el único con el que cuenta. Solo en el rostro luce otros dos: en la letra de la nariz, y en una de las ceja. Sumados a algunos tatuajes conforman la coraza con la que lleva armandose desde la adolescencia, leves distracciones para que la atención no se fije en lo esencial, en todo lo que no le gusta mostrar a los demás.”

Y si hay una profundidad en los personajes no la hay menos en los paisajes, en los bosques, en los edificios abandonados, en las vides de txacolí, en el puerto, en esas algas rojas que fueron y son fuente de riqueza y, sobretodo, en esas gaviotas. Gaviotas que no son solo parte del título de la novela, sino que se convierten con sus costumbres y su presencia en un personaje más que determinante de la trama.

“Sabe que sí una de ellas se anima a volar hacia el pescador las demás iran detrás. Y no es por un comportamiento gregario. al contrario, es la envidia, el miedo a perderse algo interesante.”

“Las gaviotas llevan días inquietas. Tienen hambre. El mar debe de estar enfadado, el cielo también. de lo contrario se ausentarían para pescar. Cuando pasan tanto tiempo tierra adentro es sinónimo de temporal.”

El autor se mueve por los paisajes de Hondarribia, pero lo hace también por ese paisaje que, estando tan cerca a veces parece estar tan lejos, esa Hendaya que a mí solo me suena de algunos libros de historia.

“La raya que alguien trazó en el mapa cientos de años atrás instauró dos modos de vida casi opuestos entre vecinos que alcanzan a verse desde la ventana de sus casas.”

Estamos ante una novela adictiva, una novela que entreteje la parte profesional de los protagonistas con la vida personal porque, al final, esa es la vida, ¿no?. No existen partes estancas en nuestra existencia sino que una parte de ella determina o no lo que sucede en la otra. Una novela que habla del odio que es capaz de movernos hacia lo peor de nosotros mismos y del rencor, el que vamos acumulando dentro de nosotros a lo largo de nuestra vida, el que, en un momento determinado nos obliga a actuar de una manera que ni nosotros mismos seriamos capaces de imaginar.

“Cuándo el rencor anida en una persona puede pudrirlo todo. Y no hay motor más potente.”

Estamos ante una novela que, una vez comenzada, no podremos soltar, porque cada paso del grupo de investigación tiene un porqué y un para qué. Porque, a pesar de las zancadillas que se encuentren en el camino, incluso de su propios “amigos” serán capaces de demostrarnos que lo único importante es la búsqueda de la verdad, que no es tan importante decir “hemos cerrado el caso” que poder decir “hemos resuelto el caso”.
No quiero contaros mucho más de lo que ocurre a lo largo de estas casi quinientas páginas, lo que sí puedo deciros es que no dejéis de leerla, que os arrepentiréis si no lo hacéis. Por mi parte solo puedo deciros que espero que esta no sea la última aventura de Ane Cesteros y que estoy deseando que la siguiente llegue más pronto que tarde.

“Tal vez para apreciar la belleza sea mejor no conocer la historia que se esconde detrás.”
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