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Mariano S. Luque (Traductor)
ISBN : 8420672254
Editorial: Alianza (26/06/2012)

Calificación promedio : 4.33/5 (sobre 3 calificaciones)
Resumen:
Próxima al compendio de las concepciones de Hermann Hesse (1877-1962) sobre la condición humana y la creación literaria, "El juego de los abalorios" (1943) -última novela que publicó- es la representación plástica de la visión milenarista siempre presente en su obra. Escrita supuestamente por un narrador anónimo de la mítica Castalia hacia el año 2400, la obra gira en torno al extraño juego del que toma título, abarcador de todos los contenidos y valores de la cultu... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (2) Añadir una crítica
Bastianproger
 21 febrero 2021
El juego de los abalorios: Hermann Hesse y su última gran obra
Una agonía también es un proceso vital, no menos que un nacimiento, y a menudo se pueden confundir ambos. – Gertrud, Hermann Hesse.
Pensando el juego de los abalorios
Entre los años 1931 y 1932 Hermann Hesse inicia su última gran novela, El juego de los abalorios (1943), la cuál presenta un ideal de sociedad intelectual post guerra. Una idea que Hesse venia meditándola desde mucho antes que incluso otras novelas. Su biógrafo y traductor al inglés, Joseph Mileck, se remite en Hermann Hesse: Life and Art (1978) a una carta de 1955 donde Hesse, haciendo reflexión sobre el libro, escribe que, cuando la idea germinó en su cabeza debió finalizar dos trabajos pendientes para poder comenzar a concretarla. Mileck especula que esos “trabajos pendientes” serían Narciso y Goldmundo (1930) escrita entre 1927 y 1928 y Viaje a Oriente (1932). Recordemos también que Narciso y Goldmundo y Viaje a Oriente son un cierre literario a la época más introspectiva de Hermann Hesse, iniciada en 1919 con Demian, y que dejó sus mejores títulos como Klein y Wagner, El último verano de Klingsor, Siddhartha, En el balneario y El lobo estepario. Particularmente el personaje Narciso es el que contiene aspectos que posteriormente se desarrollarán en El Juego de los abalorios, aunque donde se encuentra la mayor hermandad literaria es en Viaje a Oriente.
Al inicio del libro podemos encontrar la dedicatoria “a los viajeros de oriente”. Una referencia importante a la hora de entender quién será José Knecht en la novela. Con esto Hesse realiza una conexión espiritual entre Knecht y la orden de los peregrino de Oriente, orden que aparece en su libro Viaje a Oriente y cuya particularidad es la de conectar algunos de sus héroes literarios, como Goldmundo, Klingsor o Vasudeva en un mismo camino de desarrollo espiritual. Hesse nos dice de esta forma que Knecht pertenecería a la orden de los peregrinos que viajan hacia “El oriente”, un lugar de connotaciones simbólicas a la idea de la propia búsqueda de Hermann Hesse. “…jamás he pertenecido a comunidad alguna, con excepción de la de los peregrinos de Oriente, una hermandad de creyentes, cuya forma de existencia es muy similar a la imperante en Castalia.”[1]
Los años entre 1931-1945 fueron para Hesse un periodo de escasa creación. Ya por entonces había comenzado a llevar una vida más hogareña junto a su tercera esposa, Ninon Hesse, dedicando tiempo a la lectura, la pintura, la jardinería u otra actividad que su enfermedad le podría permitir. Este periodo de mayor calma espiritual tras sus años de crisis interior, más que la creación literaria, su fuerte fue la recopilación de escritos y poemas pasados que le servirían para realizar sus nuevas publicaciones. Son pocas las obras editadas después de 1931 que son escritos nuevos. La mayoría eran de los años 20 o anterior, como Pequeño Mundo (1933), recopilación de cuentos publicados anteriormente y ligeramente retocados; Fabulario (1935); Horas en el jardín (1936).
Es también un periodo donde comienza a tomar un rol más protagonista con lo que significa ser una voz intelectual en contra de la cuestión política Europea, expresándose constantemente desde Suiza, país en el cuál vivía ya desde 1919, sobre preocupaciones del destino de Alemania en manos de los Nazis. Esto le hizo ganarse el título de persona no grata para el gobierno Nazi en 1939 y su editor en Alemania evitó reeditar su obra para no entrar en conflicto con la intolerancia del tercer Reich. Esto le abrió un espacio en Suiza, para reeditar sus obras completas, por lo que el tiempo dedicado a la escritura comenzaba a ser escaso.
Las 5 biografías de X

La dificultad de encontrar referencias un poco más detalladas sobre El juego de los abalorios en sus cartas hace compleja la tarea de sus biógrafos en crear un panorama más amplio sobre la etapa creadora de la novela. Es más habitual encontrar constantes quejas sobre su lento progreso debido a los graves dolores que tenía y que incluso por momentos su salud empeoraba al punto de dejarlo incapacitado para continuar por largos periodos. Sumado a esto el agotamiento tras su conflicto con el Tercer Reich, dio como resultado una progresiva disminución de su productividad, demorando 11 años para poder finalizar su obra. “Voy muy lento con El juego de los abalorios, diría como con cuentagotas. Pero aún cuando escribo pocas líneas de vez en cuando, tengo puestos en la obra todos mis pensamientos…” [2]
La idea que Hesse buscaba desarrollar era la experiencia de distintas vidas en una única persona arquetípica, que existiría en las épocas en donde la humanidad había logrado un alto nivel espiritual. La reencarnación, simbólica o histórica, de un mismo personaje a través de la historia de la humanidad le serviría como argumento de la transmisión en el tiempo de una tradición intelectual y espiritual en la que el propio Hesse sería parte como una de estas reencarnaciones. Esta vaga idea comenzó a tomar fuerza luego de finalizar la escritura de Viaje a Oriente en 1931.
Existen notas al reverso de una carta en donde se describían distintas biografías que serían las distintas vidas de este ser arquetípico. El personaje nombrado como X había nacido 5 veces: I. El Hacedor de Lluvias, quien en el bosque de las almas determinó renacer como el hijo de los hijos. II. El hijo de los hijos, quien establece el reino del mundo en la tierra. III. Un cristiano, monje, caballero medieval. IV. El propio X, el narrador de la historia, es decir el propio Hesse. V. Futuro, la historia que posteriormente se transformaría en El juego de los abalorios.
La Historia del futuro: El juego de los abalorios

La idea no se concretó tal como la había pensado Hesse en un principio. Comenzó a enfocarse más en el desarrollo de la historia futurista por sobre las demás, sería un mundo en donde las ciencias y el arte estaban unidas como lo más alto de la cultura del mundo. Castalia es el nombre que utilizaría para bautizar esta provincia del mundo, en honor a la fuente del mismo nombre de la mitología griega, y que representaba la utopía que vendría a sustituir la era de la guerra y la banalidad. Su concentración en intentar plasmar el ambiente de Castalia por sobre las demás cosas le ocupó más tiempo de lo esperado. Sin embargo algunas de las biografías si se lograron finalizar pero aparecerían en el libro en forma de apéndice como escritos que dejaría José Knecth en sus años de estudios. Para contextualizar en años: Los capítulos 1 y 5 fueron escritos en 1938. Luego pasó un año agonizando y en cama por sus problemas de salud. Los otros 3 capítulos los escribiría en 1940. Los capítulos 9 y 10 entre 1941 y 1942. El capituló 11 fue uno de los primeros en escribirse a pesar de aparecer casi al final de la obra. Se trata de la carta que José Knecht escribiera a la Orden de Castalia y la posterior respuesta de Alexander. Esta estaba casi finalizada ya en 1938, para luego revisarla e incorporarla en el contexto de la historia.
Ya en el año que la versión final estuviera lista, en 1942, la obra de Hesse en Alemania había dejado de publicarse, por lo que se debió esperar hasta el año 1946, después de que recibiera el premio Nobel de literatura ese mismo año, se le pudo otorgar permiso a sus editores para volver a publicar su obra en Alemania y así pudiese ver la luz su primera edición en su país.
Castalia y un Hesse menos individualista

El propio Hesse declaraba que su mayor preocupación era el individuo. Esto queda expresado claramente en su periodo 1919-1931. La cuestión social parecía ser un problema más para el héroe que para una masa, por ejemplo, en Demian habla de un ideal humano superior, similar al superhombre, como un logro que solo algunos individuos marcados podrían aspirar. La crisis del nacionalsocialismo y las dos guerras mundiales afectaron el espíritu de Hesse profundamente y eso comenzó a aparecer de a poco en su obra. Los primeros borradores de la introducción de El juego de los abalorios contenían una fuerte crítica al nacionalsocialismo y a la figura de Hitler, por desgracia, sus editores o incluso él mismo pensaron que sería mejor eliminarla por la tensión que podía seguir causando declaraciones de este tipo. “Me asustaron las dos páginas del prólogo que tratan de hoy: el estado espiritual de Alemania esta descrito casi al pie de la letra […] Hay que rehacerlo. “[3] Aún así, es posible atisbar pequeñas referencias de esta visión pesimista sobre la sociedad actual. Eso no sería nada nuevo ya a esta altura en la obra de Hesse, sin embargo, El juego de los abalorios se presenta como una alternativa utópica hacia donde debía dirigirse la sociedad más que el individuo.
Castalia representa un nuevo pilar por el cual se sostiene la paz de la humanidad “habrá allí una cultura intelectual en la que valdrá la pena vivir y ser su siervo.”[4] La influencia de las academias platónicas y el virtuosismo de las ordenes cristianas medievales forman la estructura base de esta nueva entidad Intelectual. Por lo mismo, a pesar de ser una obra futurista, el lector siente que es llevado a un pasado dorado de la humanidad. Hesse elimina de su mundo todo rasgo de modernidad para regresar a un punto de la historia en donde el espíritu estaba todavía presente en la sociedad. No es muy claro el sistema político de este mundo futurista, pero pareciese ser algo similar a una Sinarquía: Una Elite Intelectual que es capaz de guiar a la humanidad hacia un futuro próspero, evitando el conflicto que traen los Estados por intereses distintos a la búsqueda de la verdad. “…la vida librada a la incertidumbre de la gran maquinaria maligna del Estado tampoco me resulta provechosa […] me proporciona gran preocupación y estrechez.”[5] Muchos intelectuales de principios del XX veían con malos ojos la democracia, la figura del Estado y las revoluciones de masas. El Marxismo, por ejemplo, fue uno de los principales abanderados del materialismo filosófico, responsable de la destrucción del espíritu en la sociedad. En esta época Hesse mantenía una pesimista opinión sobre el futuro de una sociedad guiada por este tipo de moralidad, por lo que su respuesta personal fue la provincia de Castalia.
Sin embargo, moralmente, Castalia tenía ya algunas faltas. Una de ellas es la total inexistencia de la mujer, ya sea en posiciones intelectuales-espirituales o en puestos de poder políticos. La visión patriarcal de Hesse debió estar empapada por su contexto sociocultural de los años, aunque a tal observaciones, una lectora le hizo llegar una carta consultando la cuestión de por qué se excluyó a la mujer en El juego de los abalorios. Hesse respondería: “Cuanto más envejece un autor, mayor es su necesidad de ser exacto, consciente, y de hablar sólo de dominios que conoce realmente. Las mujeres son un fragmento de la vida que […] se ha vuelto misterioso[…] El lector dotado de fantasía creará e imaginará en mi Castalia todas las mujeres inteligentes y espiritualmente superiores.”[6] Suena a excusa, pero el lector podrá hacerse de su propia opinión al respecto.
Pero por más que Hesse se acerca a la sociedad, nunca pudo dejar de lado el individuo. Tuvo que plasmar en José Knecht lo que representaba Castalia. Para ello, plantea un problema a su propia utopía: Una sociedad guiada por una orden basada en la intelectualidad y espiritualidad, que cada vez se vuelve más cerrada y elitista, comenzará a separarse del mundo, ignorando la problemática de la sociedad por estar mirando su propio ombligo que satisface su utopía intelectual. José Knecht es la persona que intenta volver a reencontrar estos dos mundos, alguna vez unidos. Pero su manera de hacerlo no es la del activista ni la del representante de la sociedad, su manera de hacerlo es la solitaria. Siguiendo el llamado de su vocación sacrifica sus privilegios como Magister Ludi y se retira al mundo para hacer lo que él piensa es la verdadera razón de Castalia: Educar. En esta problemática es inevitable la comparación con la Iglesia, a pesar de que en el mundo de Hesse el Vaticano y su influencia no han dejado de existir, pareciese que su inclusión tiene más una finalidad literaria, ya que ayudaría a desmarcar su ideal intelectual-espiritual al de la mera religiosidad. Ambas, la Iglesia y Castalia, comparten el mismo espíritu, pero su esencia es distinta por lo que buscan cuestiones diferentes. Para Castalia las religiones son una parte de la totalidad del conocimiento humano, y toda esta totalidad se sintetiza en el juego de los abalorios como ejercicio meditativo.
La Música y la sabiduría oriental

La Música es un tema principal en la novela, sobre todo en los capítulos de estudio del joven Knecht. Nuevamente Hesse no inventa una música futurista, ni siquiera intenta imaginar una transformación de la música que comenzaba a desarrollarse en los 30, ya en el Lobo Estepario declararía su molestia al eufórico y carnal Jazz. Es la música Barroca y en especial compositores alemanes lo que en Castalia se considera la expresión máxima de ésta. En sus cartas de 1934 escribe sobre como un sobrino Carlo Isemberg, el cúal aparecería en el libro como Carlo Ferromonte, le ayuda, gracias a su conocimiento de teoría e historia musical además de ser musico, a disfrutar de nuevos conocimientos investigativos sobre compositores alemanes “es encantador conocer viejas obras y maestros que hasta ahora ignoraba, por ejemplo la música para piano de Froberger y otros más.”[7] Sin embargo la Filosofía que hay detrás de como entiende Hesse la música la encuentra en los antiguos escritos Chinos. Varías veces se le verá citar el clásico confuciano Anales de primavera y otoño, incluso citándolo en la novela. “La música de una era inquieta es agitada y furibunda y su gobierno está trastocado”[8], reflexionaba Hesse con está frase sobre Wagner y el Tercer Reich. En El juego de los abalorios Hesse utiliza la música como reflejo del espíritu de una sociedad, en este caso el ideal de Castalia. “La música perfecta tiene su causa. Nace del equilibrio.”[9] La música siempre ha sido una constante en la obra de Hesse, tanto como los poetas del romanticismo y la metafísica cristiana, lo nuevo es, como ya hemos visto, los ideales que en principio fueron para el individuo en Castalia buscan ser para el mundo.
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Bibliografía
-Joseph Mileck, Hermann Hesse: Life and Art. University of California Press, 1978.
-Hermann Hesse, Cartas Escogidas. Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1999.
-Hermann Hesse, El juego de los abalorios. Biblioteca Hesse, Alianza Editorial, 7ma edición 2010.
-Hermann Hesse, Obstinación, escritos autobiográficos. Biblioteca Hesse, Alianza Editorial, 2da edición 2011.
-Hermann Hesse, Lecturas para minutos, 1. Biblioteca Hesse, Alianza Editorial, 2da edición 2000.
-Hugo Ball, Hermann Hesse, su vida y su obra. Acantilado, 2008.
-Gary Lachman, El ocultismo en la política. Editorial Planeta, 2017.
Notas
1- Cartas Escogidas, pág. 229.
2. Íbid, pág. 148.
3- Obstinación, pág. 183.
4- Cartas Escogidas, pág. 89.
5- Íbid, pág. 147.
6- Íbid, págs. 209-2010
7- Íbid, pág. 122.
8-Íbid, pág. 123.
9-Íbid.
Enlace: https://hambreliteraria.word..
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lecturas_60
 10 febrero 2018
Uno de mis libros preferidos. Encierra espiritualidad, mezclando música y matemáticas, por ejemplo. Una novela cósmica, mística, dulce, de superación. Si bien se presta a varias interpretaciones, Castalia encuadra el mundo y la humanidad con sus virtudes y defectos, pero sobre todo con su eterna búsqueda de una verdad concluyente...
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Citas y frases (2) Añadir cita
tarealteregotarealterego30 noviembre 2021
Es un parecer antiguo: cuanto más rigurosa e inexorablemente formulamos una tesis, tanto más irresistiblemente reclamamos ésta la antítesis.
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tarealteregotarealterego30 noviembre 2021
Lo esencial de una personalidad residía en lo discrepante, en lo anormal y único, y aun con frecuencia, en lo patológico.
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Textos del escritor alemán Hermann Hesse.
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