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Javier Calzada Jiménez (Traductor)
ISBN : 8433961292
Editorial: Editorial Anagrama (06/11/2013)

Calificación promedio : 4.19/5 (sobre 126 calificaciones)
Resumen:
En octubre de 1949, Helene Hanff, una joven escritora desconocida, envía una carta desde Nueva York a Marks & Co., la librería situada en el 84 de Charing Cross Road, en Londres. Apasionada, maniática, extravagante y muchas veces sin un duro, la señorita Hanff le reclama al librero Frank Doel volúmenes poco menos que inencontrables que apaciguarán su insaciable sed de descubrimientos. Veinte años más tarde, continúan escribiéndose, y la familiaridad se ha convertido... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (78) Ver más Añadir una crítica
marenpergamino
 29 June 2022
Lo que hace que este libro sea absolutamente genial, es que está conformado, únicamente,  por las cartas entre una mujer norteamericana deseosa de conseguir libros y un librero inglés deseoso de venderselos. No hay nada mas. No hay drama, no hay ficción, no se romantiza ni exagera nada. Solo son las cartas reales, de gente real cuyo único lazo es, la literatura. Una quiere leer, el otro quiere venderle los libros. Y cómo diablos puede uno fascinarse leyendo a gente pidiendo libros??? Pues porque la autora de estas misivas tiene tanta personalidad, tanta picardía, tanta facilidad con la palabra que alcanza solo con sus cartas para componer un relato sumamente ameno y atrapante que no podrán dejar de leer. Pero, por sobre todas las cosas, aunque no lo crean, es infinitamente conmovedor. Leyéndolo entenderán que la distancia no es NADA. Que el espacio no existe, que los kilometros, los océanos, las montañas, los países de por medio son ficticios. Que como dijo una vez el Gabo " La distancia no es un problema. El problema somos los humanos, que no sabemos amar sin tocar, sin ver o sin escuchar. Y el amor se siente con el corazón no con el cuerpo."
En este pequeño librito comprenderán que se puede querer a alguien aunque no lo vean jamas, que se puede estar rodeado de gente que nunca los conocerán verdaderamente, pero que pueden tener amigos a miles de kilometros que sabrán consolarlos, hacerlos felíces, enojarlos, hacerlos reir o llorar, llegarles al corazón, echar raíces y quedarse allí toda una vida.
Los humanos debemos recordar que se siente con el alma. Y el alma no entiende de distancias.
 
P.d: Leí " 84, Charing Cross Road" con JoseLuisGryffindor que vive en Hermosillo, Mexico. Hermosillo está a miles de kilometros de Pergamino. A Jose no lo vi nunca y es probable que nunca lo haga. Sin embargo leo con él y somos amigos desde hace 4 años. Y lo seguiremos siendo toda la vida💕.
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Sara_BookishCabaret
 10 January 2022
Esto es lo maravilloso de la literatura, que en un mundo cada vez más globalizado y menos sorprendente por pura repetición, siempre hay un libro cada cierto tiempo que además de gustarte te provoca “eso” que te hace desear seguir leyendo, siempre.
85, Charing Cross Road es uno de esos libros, y es precisamente uno que se escribió sin pensar jamás en que se leería. Lo descubro tarde, pienso en como teniéndolo en la estantería desde hace años (mi edición es del Círculo de Lectores) le he hecho tan poco caso. Pero me alegro, está bien que me sigan quedando estas sorpresas.
Helene Hanff y Frank Doel. Durante 20 años se estuvieron escribiendo cartas, ella desde Nueva York, él desde una librería de Londres. Cartas que nunca fueron escritas para que se publicaran. Comezaron el 5 de octubre de 1959 en Nueva York, cuando HH, de 33 años luchando como escritora de teatro entre los productores de Broadway, ve, en la Saturday Review of Literature un anuncio de Marks & Co. Libreros, situado en el 84, Charing Cross Road de Londres, especializados en libros usados y antiguos.
Les escribió hablando de ella como "una escritora pobre amante de libros antiguos" y envió una lista de títulos con la petición de que no se superaran los 5 dólares por libro. Recibió la primera respuesta de Frank Doel y empezaron 20 años de correspondencia que se extendió a otros empleados de la tienda, a Nora, mujer de Frank, y sus hijas. Cartas llenas de ingenio por parte de HH, siempre intentando tirar de la lengua y retar al correctísimo Frank.
Los diarios de Sam Pepys, los Cuentos de Canterbury de Chaucer, Catulo, Virginia Woolf, Tristram Shandy … Y ese fantástico momento: "Te asombrará saber de alguien como yo, que odia las novelas, que he acabado atreviéndome con Jane Austen y que me he apasionado tanto con Orgullo y prejuicio...".
Helene, en su creciente amistad, añade a su correspondencia un continuo abastecimiento de víveres, e incluso medias de nailon, para los empleados de la librería conociendo los racionamientos en Gran Bretaña, que duraron desde la Segunda Guerra Mundial hasta 1953.
Un libro que es testimonio de un amor apasionado por los libros, pero también por las personas.

Frank y todos sus compañeros la animaron constantemente a visitarLondres. Ella, sobre todo por temas económicos lo iría posponiendo, hasta que fue demasiado tarde y Frank y la librería habían desaparecido. Ella sin embargo visitó Londres y el 85 de Charing Cross en 1971. Si vais hoy veréis un restaurante de comida rápida. Pero…en fin…no perdamos el optimismo.
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Inquilinas_Netherfield
 28 November 2017
No sé si existirá algún lector en el mundo que haya leído esta novela y no le haya gustado. Algún lector, amante de las librerías antiguas, con olor a viejo, con invitación a perderse entre sus estanterías y sus mesas, que no haya pensado en acercarse en un paseíto al 84 de Charing Cross, en una visita a Londres cualquiera, y ver si esta librería sigue en pie (que no lo está desde principios de los años 70, aunque hay una placa conmemorativa que indica donde estaba y haciendo referencia a este libro. Nota mental: obligada visita a la placa en el próximo viaje londinense). Por donde iba... que no sé yo si existirá algún lector que se vanaglorie de saber apreciar cuando tiene un buen libro entre manos, uno especial, de esos que surgen una vez cada mucho tiempo, y que no haya sabido ver lo que esta joya de escasas cien páginas esconde.
¿Puedo decir que me he reído a carcajadas con algunas de esas cartas? ¿Y que tengo que hacer memoria (sin éxito) para recordar otro libro que me hiciese reír así? ¿Y que de la risa pasaba a la emoción, sin tan siquiera pasar página, todo ahí concentrado en dos, tres párrafos, de un día cualquiera de un mes cualquiera de unas cartas que son cualquier cosa menos comunes y corrientes?
¿Puedo decir que estoy enamorada de este libro? Lo digo. Quién dijo miedo.
Porque además este libro ofrece mucho más de lo que promete la sinopsis. Bien es cierto que todo comienza con el intercambio de cartas entre Helene y Frank Doel (la evolución del modo en que Helen se dirige a él o como él firma son indicativo del grado de confianza que se va estableciendo entre ellos: FPD, Frank Doel, Frank, Frankie... ¡Relámpago! con mucha ironía y sarcasmo, obviamente, ante los años que a veces tarda en mandarle lo que le pedía)... me pierdo. Como decía, todo comienza con el intercambio de cartas entre ellos, con Helene pidiendo lo imposible de encontrar en Nueva York, y Frank haciendo lo imposible por complacerla desde Londres, pero poco a poco ese microcosmos se va ampliando, y entran en acción los demás compañeros de Frank, su mujer, y hasta una adorable y octogenaria vecina del librero.
Sí, es la historia de una amante de la literatura y su librería al otro lado del charco, pero también lo es de cómo esta mujer, de armas tomar, con carácter para dar y regalar, con un espíritu indomable, influye en tiempos de mucha necesidad y privaciones en las vidas no solo de este librero, sino de la gente que le rodea. Y muy pocas personas harían lo que ella hizo por gente a la que no conocía. El Reino Unido todavía está inmerso en la economía del racionamiento de la posguerra, y la señoria Hanff, con un sueldo irrisorio, sin conocerles de nada, tan solo dos meses después de haber pedido su primer libro al 84 de Charing Cross, comienza a mandarles paquetes de comida al otro lado del océano. Y así continúa haciéndolo hasta que en 1954 se puso fin a un racionamiento que había comenzado en plena 2ª Guerra Mundial. Sus cartas comenzaban cantándole las cuarenta a Frank por tal o cual libro, y terminaban diciéndole que le iba un paquete para Londres lleno de comida para todos los trabajadores de la librería. Es imposible no adorarla. de principio a fin.
Vemos a varias Helene a lo largo del libro. La que "pincha" e intenta hacerle sudar tinta a su Frank en cartas llenas de genio y figura que te hacen soltar la carcajada, y la Helene mucho más amable que se ríe de cómo se las hace pasar a Frank cuando habla con otras trabajadoras de la librería. Tiene un corazón enorme, y es una relación tan entrañable a miles de kilómetros de distancia que te hace pensar en la magia que la vida tiene a veces, y que comienza con el detalle más nimio, el gesto más imperceptible. Durante 20 años estuvieron cruzando esas cartas, un intercambio que solo se vio interrumpido a la muerte de Frank. Vemos cartas de ida y vuelta para luego saltarnos meses o un año en el tiempo. Vemos cartas donde muchos lectores obsesivos podemos sentirnos identificados ante esas manías o fetichismos que nos inspiran los libros. Somos testigos de una época y de cómo cambiaron las cosas en esos 20 años, sobre todo en Inglaterra. Vemos a una fuerza de la naturaleza como Helene Hanff y a un perfecto gentleman inglés que poco a poco se va soltando en la correspondencia. Vemos AMOR por los libros, tanto por parte de quien los compra como por parte de quien los vende.
Helene jamás conoció a Frank Doel en persona. Ni siquiera llegó a tiempo de ver la librería, porque cuando al fin pudo viajar a Londres en 1971, ya como escritora famosa tras haber publicado estas cartas, la librería había cerrado sus puertas. Pero es que esa es la magia de esta recopilación de cartas. Si a lo largo de esos 20 años hubiese podido viajar a Inglaterra, no tendríamos probablemente este libro entre las manos. Y si lo tuviéramos, nada sería igual. La magia es magia porque tiene sus propias reglas. Y el hechizo de este libro es el que es por haberse atenido a ellas.
Enlace: http://inquilinasnetherfield..
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miss_lecturas
 24 September 2022
Una novela autobiográfica y epistolar, situada al término de la II Guerra Mundial. Su autora, Helene Haff, una humilde guionista neoyorquina trata de hacerse con libros antiguos difíciles de conseguir. Será a través de la correspondencia que mantiene durante veinte años con los empleados de una librería británica, situada en el 84, de Charing Cross Road, que vemos cómo le van enviando los distintos libros que solicita.
Las cartas que se envían están llenas de humanidad y ternura, en las que personas desconocidas van forjando una amistad a lo largo de los años.
Un libro cargado de múltiples referencias literarias, de esos libros que recomiendan otros libros y que en mi caso me ha recordado sin duda a otra historia igual de entrañable como es, "La sociedad literaria y el pastel de patata de Guernsey."
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AnnieMoneth
 06 June 2022
"84, Charing Cross Road" es considerada una obra emblemática entre los libreros y numerosos apasionados por la literatura y los libros. Desde su primera edición, en 1970, la magnitud de palabras vertidas en innumerables artículos de opinión sobre ella es enorme, considerando que su extensión apenas supera las cien páginas encuadernada. de modo que dudo que pueda añadir algo novedoso respecto a lo expresado ya por otros lectores; no obstante, no me resisto a dejar plasmadas aquí mis propias impresiones.
De entrada, me ha parecido una lectura encantadora, ágil, evocadora, emotiva y, en cierto modo, nostálgica. Había algo de especial cuando el papel era el medio transmisor de palabras que expresaban sentimientos, anhelos, noticias acaecidas en la vida de las personas… Se ha perdido la emoción que acompañaba la recepción de una carta; ahora son todos correos electrónicos y mensajería instantánea. Nos hemos acostumbrado a hablar por mensajes casi telegrafiados donde, con frecuencia, el empleo de imágenes sustituye a la escritura en la comunicación. También se está perdiendo el hábito de acudir a las librerías simplemente por el placer de conocer las novedades recibidas, ver qué lecturas nos recomiendan o rebuscar entre los títulos que se acumulan en los estantes y mostradores mientras disfrutas del aroma a libro impreso. Has de ser un verdadero bibliófilo para seguir haciéndolo, cuando la compra por internet impera y el e-book sigue ganando terreno al libro en papel; es lo que conlleva el desarrollo tecnológico.
Asimismo, comprendo las palabras de elogio y cariño que despierta 84, Charing Cross Road entre aquellos que se dedican al hermoso oficio de librero. Debe de ser ilusionante, a la par que satisfactorio, mantener una relación de amistad con ciertos clientes fieles o «de toda la vida» basada en el respeto y amor por la literatura como la que se desprende al leer la correspondencia intercambiada, durante veinte años, entre la escritora neoyorquina, Helene Hanff, y Frank Doel, empleado de la librería londinense Marks & Co., especializada en libros usados y ubicada por entonces en el número 84 de Charing Cross Road.
Resulta singular cómo evoluciona la relación epistolar entre Helene Hanff y Frank Doel, la cual abarca desde 1949 a 1969. al principio, el tratamiento entre ambos es muy correcto e impersonal; la correspondencia versa sobre encargos determinados, estado de los ejemplares conseguidos por Frank, a solicitud de Helene, alguna pequeña pulla de ésta endulzada con ironía y poco más. Pero, con el transcurso del tiempo, la confianza aumenta y las cartas se vuelven cálidas y personales; ya no se trata solo de tal o cual título, de su estado de conservación, opiniones o agradecimientos, sino de cartas amistosas que llegan a hacer referencia a envíos, por parte de Helene, de regalos en forma de alimentos y artículos difíciles de conseguir para los ingleses en los años de posguerra. Si eso no es amistad, no sé lo que es. Una amistad duradera, que nace y crece a más de cinco mil kilómetros de distancia y el océano Atlántico en medio. Y precisamente, uno de los valores de este libro es que muestra de forma indirecta dos fotografías muy diferentes de una misma época: la de Estados Unidos, como potencia en alza y la crisis económica del Reino Unido tras la Segunda Guerra Mundial.
A mayor abundamiento, esta relación epistolar también es especial porque la amistad que se establece termina extendiéndose a otras personas del entorno: amigos de Helene, resto de empleados de la librería y familiares. Es divertido cómo se van introduciendo los diferentes personajes que, con sus cartas, enriquecen de detalles y matices la amistad entre la neoyorquina y el londinense. Cada uno utiliza su propio lenguaje y nos hace partícipe de sus anhelos, sus ilusiones, su vida…, contribuyendo a hacer más amena la lectura.
Centrándome en los dos protagonistas, Frank Doel me ha parecido un hombre tranquilo, reservado, solícito, educado y correcto en las formas. Por su parte, Helene es extrovertida, generosa, positiva y poseedora de un humor inteligente; es una persona entrañable, que se expresa sin cortapisas. Me resultó imposible no empatizar con ella como lectora al conocer sus pequeñas manías y su amor por la literatura y, por supuesto, esa esperanza que le lleva a marcar los ejemplares encuadernados que posee.
Una obra corta que, sin embargo, no carece de giros inesperados. al finalizar su lectura, me embargó cierto sentimiento de tristeza. Pensé que, en realidad, 84, Charing Cross Road bien podría ser un drama real soportado por las cartas intercambiadas a lo largo de esos veinte años. Un buen material para ser llevado a la pantalla grande, como así sucedió en 1987 con la película homónima protagonizada por Anne Bancroft y Anthony Hopkins.
"84, Charing Cross Road" es una obra epistolar indispensable para amantes de los libros, la lectura y las librerías.
Enlace: https://despertaresdestonewa..
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Las críticas de la prensa (1)
elmundo26 October 2019
Durante 20 años se estuvieron escribiendo cartas, ella desde Nueva York, él desde una librería de Londres. Ella le pide libros, él la contesta. ¿Hubo más? Nunca se llegaron a ver. Ella nunca se casó. Anthony Hopkins y Anna Banroft llevaron al cine lo que fue o no fue.
Leer la crítica en el sitio web: elmundo
Citas y frases (15) Ver más Añadir cita
miss_lecturasmiss_lecturas24 September 2022
Es muy consolador sentir que hay alguien a muchísimos kilómetros de distancia capaz de ser tan generosa y amable con personas a las que ni siquiera conoce.
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ciaovalentinaciaovalentina22 December 2019
Pero ustedes son libreros, claro…, y se les nota: han temido que una dedicatoria manuscrita en el libro le hiciera perder valor …, cuando para su actual propietaria lo habría incrementado muchísimos. (Y posiblemente también para un futuro propietario. A mi me encantan las inscripciones en las guardas y las notas en los márgenes: me gusta el sentimiento de camaradería que suscita el volver páginas que algún otro ha pasado antes, así como leer los pasajes acerca de los que otro, fallecido tal vez hace mucho, llama mi atención).
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macarenamamonemacarenamamone13 November 2018
¡Qué mundo tan extraño este nuestro, en el que uno puede adquirir para toda la vida algo tan hermoso..., por lo que cuesta una entrada para un cine de Broadway, o por la quincuagésima parte de lo que te cobra un dentista por empastarte un diente! Claro que, si vuestros libros costaran lo que valen, yo no podría permitirme comprarlos...
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librosolvidadoslibrosolvidados12 September 2021
Me encantan esos libros de segunda mano que se abren por aquella página que su anterior propietario leía más amenudo. El día en el que me llegó el ejemplar de Hazlitt, se abrió por una página en la que leí: . Y saludé como a un camarada a quienquiera que lo hubiera poseído antes que yo.
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AnnieMonethAnnieMoneth06 June 2022
... es, sin lugar a dudas, el libro más hermoso que poseo, incluida mi primera edición de Newman. Parece tan nuevo y tan flamante como si nadie lo hubiera hojeado nunca, pero alguien lo ha leído: se abre espontáneamente por sus pasajes más bellos, y el fantasma de su anterior propietario me señala párrafos que jamás he leído antes.
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