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Crítica de Jazmin


Jazmin
03 noviembre 2018
En primer lugar, quiero aclarar que nos vamos a encontrar con la historia de vida de Iqbal de una manera indirecta. Con esto quiero decir que no hay un único narrador, una única voz que hable sobre la vida de él, sino que nos vamos a encontrar con muchísimas voces. Hay varias perspectivas incluso sobre una misma escena de su vida. Todo esto nos va a hacer reconstruir de a poco su vida. Por lo que los diferentes puntos de vista son muy importantes ya que nos vamos a encontrar con personas a favor y también algunas en contra de sus ideales. Hay una gran importancia del acto de narrar, de contar lo sucedido a través de distintas perspectivas. La idea de narración me pareció muy interesante porque, desde el inicio, se la compara metafóricamente con dos grandes cosas que a mí me gustaron muchísimo ver. En primer lugar, la primera imagen referencial acerca de la narración y la lectura son que las palabras, las distintas voces aquí dentro, son ventanas distintas de una misma casa. Una casa en la que dentro nos espera Iqbal. Incluso se dice que es una pena que nosotros no podamos conocerlo directamente a él entrando en ella, sino que vamos a tener que observar por cada ventana para conocerlo. Otra gran imagen que se utiliza es que la vida de él será contada como perlas esparcidas sin ordenar. Nosotros como lectores seremos quienes las unamos para convertirlas en collar. Por todo ello creo que el trabajo del lector es muy importante aquí.



Uno como lector es el principal protagonista en este tipo de textos ya que es el que tiene que reconstruir de cierta manera la vida de Iqbal, como dije anteriormente. Como bien se aclara desde el inicio del libro, es el lector quien tiene la posibilidad de creer o descreer estas narraciones, ya sea de manera total o parcial. En este caso, el lector es, a la vez, un segundo autor. Hay un puntapié que se centra y se apoya inicialmente en el lector que tiene que escuchar estas historias, leerlas, adentrarse en ellas y creer o descreer para poder armarse la idea de quién ha sido él.



Otro de los puntos que quería tomar es la manera en la que se representa y que se forma la idea de niño. En este libro se pueden ver reflejadas dos grandes interpretaciones de infancia que se van entrelazando, confluyendo, a veces comunicando y otras confrontándose. En primer lugar, nos encontramos con la idea formada por la sociedad en la que él crece: aquella infancia a la que no se respetan los derechos de los niños. En esta representación nos encontramos con que se los obliga a trabajar porque se necesita el dinero para poder vivir día a día. Por lo que aquí surge una nueva cuestión: el entorno. Es primordial poder comprender el entorno para poder descifrar por completo la causa del trabajo infantil en este caso. Esto lo vemos de a poquito en tanto que vamos leyendo las distintas declaraciones. Se nos habla de Iqbal y sus acciones y, para ello, se nos habla también de su entorno, de cómo se trabajaba, de su familia, de sus amigos… Por ello se puede hacer de a poquito un entramado de relaciones para poder comprender tanto histórica como socialmente el porqué de la causa del trabajo infantil (repito, en este caso). En segundo lugar, también se encuentra una representación infantil de aquel niño que creo que todos deberían ser pero que se ve un poco desplazado por la primera. Aquel niño que juega, que se entretiene, que va al lago a nadar cuando hace calor, que puede divertirse con sus amigos… Un niño con derechos.



En cuanto a la narración, me ha gustado mucho que los capítulos en realidad son pequeños declaraciones, algunas palabras, frases… de las personas que conocieron a Iqbal de alguna manera u otra (principalmente). La verdad es que ha sido muy interesante poder conocer a alguien a través de las palabras de los demás. Esto lo digo ya que me parece que uno como sujeto como tal se compone a partir de la mirada del otro. Un sujeto no es una unidad si está solo. En realidad, se necesita algún otro para darse cuenta lo que uno es, y viceversa, a través de la comparación, de la transposición, de este “mirar al otro”. Por eso es muy interesante poder conocer a alguien a través del diálogo de los demás y de la idea que tienen los demás sobre Iqbal.





En fin, este es un libro para poder hablar muchísimo de él, pero no quiero entramar demasiado para que todos puedan darle una oportunidad. Me parece que la historia de Iqbal no debe dejar de ser leída por nadie. Este es un libro que todos deberían conocer porque se trata de una vida que merece la pena ser contada para poder concientizar sobre uno de los temas más importantes como lo es el trabajo infantil.
Enlace: https://navegandoentreletras..
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