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ISBN : 8494906739
Editorial: Editorial Drácena (30/04/2019)

Calificación promedio : 4.67/5 (sobre 3 calificaciones)
Resumen:
Si volvemos a vernos, llámame Gwen es el relato de la escabrosa y ruin biografía de su inclasificable protagonista: Chowder Marris; un guionista con tan mala fortuna que no consigue ni tan siquiera vender uno solo de sus guiones. Ya puede en su estéril empeño viajar de Los Ángeles a Nueva York, ingresando, durante su ajetreado recorrido, en la cárcel por un delito que no cometió, mientras lo persigue incesante una pesadilla: el torpe accidente donde causó la muerte ... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (3) Añadir una crítica
Roseta
 09 enero 2020
Si te llamas Chowder Marris, quizá, sólo quizá, algo no va a salir bien. Si además esperas ser un guionista de éxito, creando historias nefastas, y para ello vendes tu alma al diablo, quizá puedas intuir tu final. O tal vez no. Porque nada es lo que parece en esta novela que narra la biografía “escabrosa y ruin” de su protagonista.
La primera imagen que tenemos de él nos lo dibuja como un ser fuerte, perspicaz, metódico. Alguien que calcula cada uno de sus movimientos, cada una de las acciones que acometerá en los momentos siguientes. Así se nos presenta, así se nos muestra. ¿Será esa la verdadera imagen de Chowder? ¿Son esas las cualidades de un perdedor? ¿Es así como uno intenta redimirse de sus pecados o, por el contrario, es así como pretende vengarse de una vida que le fue negada?
“Dio unos pasos hacia la mesa del teniente, entreabrió su chaquetón canadiense, saco de la cinturilla de sus pantalones una pistola con silenciador y le apuntó cuidadosamente”. Chowder ha de tomar una decisión. El lector se deja llevar por la situación. No quiere opinar. Se reserva para las siguientes páginas. Y entonces, sin saber cómo, Chowder desaparece de escena y se va, lejos, a ese lugar en el que, probablemente, empezó todo.
Así conoceremos al verdadero Chowder Marris, así veremos cómo se pasea por las calles de Los Ángeles, cómo conoce a las diferentes mujeres que pululan por su vida y que, de una manera u otra, configuran a ese personaje tan complejo, tan voraz, tan mortal. de esa ciudad noctámbula se marchará a Nueva York, porque lo único que espera nuestro protagonista es ser escritor, contar historias, hablar a un público. Pero en ese periplo, en ese rechazo al que le somete la sociedad, se crea otro Chowder. Sus caídas lo convierten en un ser que se deja arrastrar, se deja devorar.
Decenas de historias sumergen a este personaje, que pareció un hombre seguro, en una ciénaga en la que verse atrapado; en una locura, probablemente vital, que convierte a un niño infeliz en un fingido adulto, que nunca fue juzgado por un crimen que cometió tiempo atrás. Aunque la divinidad se encargó de castigarle por uno que no había cometido.
Se desdobla, así, el personaje; se convierte, así, en alguien que no quiso ser. Un personaje que es amado cuando no ama, y ama cuando no es amado.
Las dicotomías se funden en una historia que, en algunos momentos, nos recordó la película No es país para viejos. No por su temática, no por su historia. Sólo porque es una narración en la que desearías que todo fuera rápido, vislumbrar el final en un soplo; pero no ocurre de esa manera. Germán Sánchez Espeso se toma su tiempo. Se recrea en las imágenes, crueles, obscenas, ridículas. Se evade en el lenguaje, cuidado, esmerado. Trabaja cada palabra, cada secuencia, como si fuera única. Te regala un puzle que has de componer, sin una sola pieza en su sitio. Sólo la primera. Después vienen otras, descolocadas. Flashback dentro de otro flashback. Elipsis. Personajes de un segundo que no cobran sentido hasta pasado el tiempo. El lector ha de ir componiendo la historia. Decidir si quien tiene frente a él es un perdedor o alguien a quien Fortuna no le barajó buenas cartas.
Cuatrocientas cincuenta y cinco páginas en las que el autor juega con el lector, a veces dándole pequeñas secuencias que no encajan, o bien interrogándolo como si fuera el propio Marris quien se interrogara. Sin contestar a nada. Sin dar una pista. Pero para todo ello se necesita tiempo; tiempo para digerir lo que ocurre, para no vomitar en algunas de las escenas perfectamente dibujadas; para sentirse asqueado, como su protagonista, con los trabajos que le tocó desempeñar; para sentir que, sólo por una vez, también querrías una pistola con silenciador.
Porque la clave del libro, la clave de cómo se ha forjado Chowder, aparece cuando ya hemos pasado décadas con él. Cuando el lector corrobora aquello sobre lo que se interrogó desde un principio: el desgraciado ¿nace o se hace?
Si volvemos a vernos, llámame Gwen es la historia de Chowder Marris, del color naranja, del frío de una pistola, de unas botas con dinero, de una cazadora de cuero. Si volvemos a vernos, llámame Gwen es la novela que creó Germán Sánchez Espeso con narrativa impecable.
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Pinky
 08 enero 2020
En primer lugar tengo que dar las gracias a Masa Crítica, Babelio y Drácena Ediciones por haberme dado la oportunidad de leer esta novela con el envío del ejemplar, editado en tapa blanda con solapas y muy cómodo para su lectura.
Ya el título de la novela promete por original... y es que comienza con el protagonista, Chowder Marris, apuntando con una pistola al teniente Pisciotta de la polícia de Nueva York en su propio despacho. del qué le ha llevado a Chowder hasta esta situación es de lo que trata esta novela.
Así vamos conociendo de primera mano la azarosa y agitada vida de este aspirante frustrado a guionista de cine. Chowder es un personaje extravagante (como extravagantes son sus guiones de los que podremos leer un resumen en las notas al pie según van apareciendo en la narración), alcohólico, que, con la excusa de ser un guionista de éxito en ciernes, ha ido camelando a las diversas mujeres que lo han mantenido y que han marcado, normalmente para mal, las etapas de su vida. Porque Chowder es una persona cuya existencia transcurre porque sí, por pura inercia.
Las escenas de sexo con cada una de las mujeres que aparecen en su vida son relatadas de manera directa y, a veces, hasta de forma cruda y repugnante; y son parte esencial del desarrollo de la historia. Porque el sexo es utilizado por el autor como catalizador para explicar la evolución del personaje y de sus motivaciones; lo dota de valor ritual, consiguiendo de esa forma convertirlo en una parodia que añade algo de humor a la lectura.
La narración, que comienza a un paso del fin de la historia, va dando saltos en el tiempo, sin orden aparente, a lo largo de la vida adulta del protagonista, ya que de su infancia y adolescencia sólo tenemos algunas pinceladas, volviéndo de forma recurrente hasta ese punto de inflexión con el que comienza el libro para hacer así evidente el valor trascendental de dicho instante. Esto, que tan caótico parece en un primer momento, le infunde al relato de personalidad y ayuda a comprender al lector el por qué de los actos y los complejos sentimientos de Chowder: su vida vivida a salto de mata, sus lagunas mentales debidas a su alcoholismo, su desarraigo y apatía, en definitiva, su desesperación. Porque la vida de Chowder es la historia de un fracaso, continuo e inevitable.
Aunque no todo en él es oscuro, ya que en algunos momentos y cuando más acorralado está, sale la persona sensata que pudo haber sido y no fue, ya sea por su falta de formación y valores, como por su dejadez y entrega a los más bajos placeres e instintos.

Todo esto se entremezcla con varios interrogantes que acabarán confluyendo de manera magistral, debajo de las capas superpuestas que componen esta novela. Un ejercicio de maestría literaria al alcance de muy pocos. Porque esta historia, que se desarrolla casi en su totalidad en la ciudad de Nueva York, nos recuerda a lo mejor de Auster, tanto por el escenario escogido como por la forma de vertebrar la narración. Me ha recordado sobre todo a su última novela 4, 3, 2, 1, en la que diferentes existencias vitales de un mismo personaje, acaban en la mente del lector por fundirse en una sola. Esa, la sensación de haber leído varios libros en uno, es la misma sensación que produce la lectura de esta magnífica novela.
Enlace: https://misgrandespasiones-r..
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danielgonzalezWRITER
 09 enero 2020
Una de las cosas que más valoro de 'Si volvemos a vernos, llámame Gwen' es la forma que tiene Germán Sánchez Espeso de arrancar la historia, presentándonos a un Chowder Marris desesperado que acude a la comisaría dispuesto a matar a un teniente. Imaginad la escena, sin más explicaciones, salvo quizás algún detalle que indica la fracasada vida que ha llevado el bueno de Chowder. ¿No entran ganas de leer? ¿De saber más? A mí, desde luego, tanto la forma de narrar la historia como este inicio me ha hecho dejarme llevar por un libro que a lo largo de sus páginas hará que te cuestiones tu ética, que te horrorices en algunos momentos y en otros sientas cierta compasión.
Esto es gracias a un protagonista que parece no haber tenido nunca algo de moral, un oportunista de la vida que la vive sin pena ni gloria, sobreviviendo mientras deja a su paso fracaso tras fracaso e incluso incidentes reprobables. Chowder es Chowder, un cúmulo de despropósitos embalsamado en alcohol y al que su pasado parece perseguirle siempre, con episodios que lo han marcado y parecen entretejer a su alrededor una fatídica maldición. Desde luego, ya de partida este guionista fracasado tiene difícil lograr nuestra simpatía por todas las barbaridades que es capaz de hacer, pero la forma en la que Sánchez Espeso narra la historia nos presenta a Chowder como una víctima de sí mismo que es incapaz de remediar lo que hace.
Desde el momento en que empuña la pistola saltamos a través del tiempo a fragmentos de su pasado que nos ayudan a entender mejor a este desdichado, capaz de escribir los guiones más inverosímiles y defenderlos a capa y espada, quedar impune de una muerte y acabar en la cárcel por un delito que no cometió o conservar durante años en sus recuerdos a Gwen, una de sus oportunidades perdidas. Todo ello con un estilo literario muy agradable, más propio de autores extranjeros que de un escritor español, y que demuestran la maestría de Sánchez Espeso (que ganó el Premio Nadal en 1978) a la hora de dar forma a una historia. Y quizá lo que más me atraiga del libro es la búsqueda constante de lo políticamente incorrecto, como si echase un pulso al lector con nuevas barbaridades para ver su reacción.
Sin duda, leyendo 'Si volvemos a vernos, llámame Gwen' nos vamos a escandalizar, pero también vamos a caer en la tentación de querer saber de las hazañas del poco ético Chowder, aunque nos llevemos las manos a la cabeza. Y creo que una historia que consigue provocarte esas reacciones, además del plus de la narración perfecta, merece un hueco en nuestras bibliotecas. Leer a Sánchez Espeso ha sido todo un descubrimiento.
Enlace: https://asesinatoenlapagina1..
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Citas y frases (6) Ver más Añadir cita
PinkyPinky07 enero 2020
-El mundo ha sido testigo de muchas locuras de los hombres- había añadido Pisciotta con su estilo de no abordar los asuntos directamente-. Manhattan es una de las que más aprecio- Viendo los rascacielos, opino que los seres humanos no merecerían morir. Pero cuando recorro las calles y observo a esos seres de cerca, opino que lo que tenían que haber hecho era quedarse en las copas de los árboles.
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PinkyPinky07 enero 2020
-Debo confesar que desconfío de las religiones. También de las religiones modernas.

-¿Religiones modernas?

-Si. El neoliberalismo, el psicoanálisis, el marxismo, el periodismo... Antes se exigía fe en la estupidez divina, ahora en la estupidez humana.
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PinkyPinky07 enero 2020
A él siempre la había resultado más cómodo el silencio. Las palabras, en el amor, podían ser inexactas. traidoras. Sin embargo, las miradas expresaban todo lo que la otra persona deseaba descubrir en ellas.
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RosetaRoseta07 enero 2020
La vida es la única trampa en la que no nos importa caer. Cuando ya no nos queda nada en la vida, aún nos queda la vida.
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PinkyPinky07 enero 2020
No había sido capaz de amar porque ella nunca había recibido amor, y el amor se aprende como se aprende un idioma.
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