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Crítica de rachel_en_su_tinta


rachel_en_su_tinta
03 marzo 2021
Un asesino que va dejando victimas en el Camino de Santiago…
29 de mayo de 1525. Un peregrino es asesinado poco antes de llegar a la ciudad de Burgos; se trata de una más de una serie de extrañas muertes que se vienen produciendo en las diferentes etapas del Camino Francés. El arzobispo de Santiago le pide a Fernando de Rojas que se haga cargo de la investigación del caso.
El célebre pesquisidor tendrá que hacer el camino en pos de las huellas de los criminales y para ello contará con la ayuda de Elías do Cebreiro, clérigo y archivero de la catedral compostelana. En su recorrido se encontrarán con toda clase de retos y peligros, se adentrarán en lugares recónditos y misteriosos y conocerán a numerosos viajeros, cada uno con su secreto a cuestas
.
Recorriendo la senda de los peregrinos...
En El manuscrito de barro nos adentraremos en la ruta Künig.
Hermann Künig, monje de la orden de los siervos de María de Vacha (Alemania), inicia su guía de peregrinos creando así un libro a modo de diario. La primera publicación data de 1495, pese a que sería publicada cuatro veces más -todo un éxito para una publicación de finales de la Edad Media, cuando la imprenta aún se encontraba en sus orígenes-. Gran parte de este éxito se debe a que es una fantástica guía de peregrinos en la que se recoge una magnífica descripción del itinerario con: lugares, distancias, desvíos, cambios de moneda, consejos sobre dónde comer y pernoctar y además se incluyen diferentes historias de los lugares por donde se va pasando. En la península Ibérica, siguió el Camino Francés excepto en los lugares geográficamente más complicados, donde tomó rutas alternativas más fáciles. Estas variantes de orografía más asequible constituyen la Vía Künig.

Mi opinión:
En el manuscrito de barro volvemos a encontramos con nuestro entrañable Fernando de Rojas, Pesquisidor y Letrado en Talavera de la Reina. La trama central se desarrolla el día que el arzobispo de Santiago se reúne con él para contratarle como pesquisidor y encargarle el caso de las muertes que se van sucediendo a lo largo del Camino de Santiago. Unas muertes a modo de ritual que tiene al arzobispo muy preocupado. Fernando se pone en marcha junto a Elías, un clérigo que lo acompañará en esta ardua labor ya que él es gran conocedor de la ruta por haberla realizado varias veces.
El camino es duro y las muertes se suceden con bastante asiduidad. Fernando y Elías conocerán a multitud peregrinos, cada uno con un secreto a cuestas o con un motivo por el cual quieren expiar sus culpas, más tarde muchos esos peregrinos resultan ser las victimas de unos asesinos que son tan sigilosos como despiadados.
En el camino se unen tanto los peregrinos como los falsos peregrinos, aquellos que se aprovechan de la buena voluntad de los que acogen en sus posadas y hospicios a los peregrinos, alimentándolos y dándoles cobijo. Y es eso precisamente del hilo que Fernando va tirando para encontrar a unos culpables que van sembrando el miedo.

En conclusión, un libro que Luis Jambrina ha sabido documentar a la perfección y lo ha dotado de ese halo de misterio y recogimiento que supone hacer el Camino de Santiago. Este libro me ha gustado en cuanto a documentación y lugar que se desarrolla, pero el desenlace no me ha parecido tan sorprendente como me sucedió en El manuscrito de aire.
La vida es una peregrinación hacía la muerte
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