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Crítica de LAKY


LAKY
05 septiembre 2021
El sacerdote Damián Isún se despertó en su cama. Cuando se dio la vuelta, vio algo junto a él: un cuerpo. Resultó ser el cuerpo de un niño. Y estaba muerto.

Damián se asusta, como es obvio, y no se le ocurre más que dejar allí el cadáver, coger el coche e ir a la parroquia donde imparte misa su amigo mosén Estanis a ver si puede ayudarle. Éste conoce a dos policías, uno ya retirado, que le deben un favor (por algo que pasó en la primera novela de la serie) así que decide cobrárselo. El inspector Raúl Olaya y el ex comisario Javier Gallardo acuden en ayuda del sacerdote sin, la verdad, creer en su inocencia.

Pastores del mal” es de esos libros que remueven por dentro. Está bien que así sea y también que se saque a la luz, en forma de novela, un hecho que de vez en cuando (más frecuentemente de lo que a todos nos gustaría) sale a la palestra en forma de noticia: casos de pederastia, en ocasiones por parte de sacerdotes. Como dice uno de los personajes del libro, pocos crímenes hay más repulsivos que la pederastia. Y aun repele más cuando son cometidos por quienes deberían cuidar de los menores: sus padres, profesores, policías o religiosos.

Aún tocando un tema peliagudo y, removiendo por dentro como ya he señalado, hay que reconocerle al autor haber sabido dar con el tono adecuado. No carga las tintas en el asunto: podría haber escrito una novela de esas que duelen y mucho según las lees, que te hacen sufrir. O podría haberse quedado en la superficie y adoptado un tono frío que hubiese quedado fatal con un tema como éste. Pero no, ni frío ni caliente: el autor da con el tono que la historia requiere para llegarte muy adentro pero para no hacerte sufrir en demasía. El libro duele porque con sólo decir “pederastia”, cualquier persona normal siente dolor y repulsa; pero, al mismo tiempo, es contenido y no abusa del drama lo cual es muy de agradecer.

En esta novela Félix García Hernán recupera personajes que ya aparecieron en la novela anterior, especialmente a los dos policías investigadores aunque no sólo a ellos. A pesar de ello, es una novela que puede leerse independientemente de la anterior pues, por una parte, se entiende perfectamente y, por otra, las referencias a la primera no desvelan nada importante que pueda fastidiarnos una futura lectura. Me han gustado mucho los dos policías investigadores, uno ya retirado. Me ha gustado la relación entre ellos , cómo actúan y cómo se compenetran. Pero también me han gustado algunos otros personajes como Damián o mosén Estanis. Por supuesto, los que no me han gustado son los pederastas, a los que les deseas todos los males del mundo.

Hay que destacar la denuncia social que hace el autor de uno de los crímenes más abyectos que se cometen hoy en día. La novela va mucho más allá de lo que apunta en un primer momento que parece ser, simplemente, el caso de un cura que ha abusado de uno de sus alumnos. Desgraciadamente, va mucho más allá. Y digo desgraciadamente porque, si ya hubiese sido malo que "solo" hubiese sido un cura que abusa de un menor, lo que acaba por salir a la luz es muchísimo más repulsivo. Y, desgraciadamente, no es ciencia ficción (ojalá).

Acompañamos a los dos policías en su investigación y, ya casi desde el principio, vamos sabiendo qué es lo que pasa y quiénes son los culpables. La finalidad del libro, más que descubrir quiénes son los culpables –no tardaremos demasiado en hacerlo- es reunir pruebas suficientes para condenarlos. Y es que la trama criminal es mucho más compleja y grande de lo que nadie pudiera pensar y están implicados personajes “intocables”. Por suerte, tenemos dos perros de presa, Javier y Raúl, que no cejarán en su empeño: primero por cumplir una promesa, posteriormente porque lo que descubren les asquea de tal manera que tienen que ir hasta el final, hasta que caigan todos los implicados.

La novela se estructura en cuarenta y nueve capítulos de corta extensión más una especie de prólogo y un epílogo. Es un narrador omnisciente quien nos va contando los entresijos de la acción, fijándose en los diferentes personajes y escenarios. La narración y el diálogo se equilibran y el ritmo es ágil. El libro se lee fácilmente, adoptando casi las mañas de un thriller. El interés lector queda atrapado en las primeras páginas y se mantiene hasta el final, que deja todo cerrado adecuadamente.

Conclusión final

Me ha gustado muchísimo. Una trama consistente y trabajada narrada de forma ágil e interesante y unos personajes que me han encantado y que deseo ver en otras historias. No dudéis que no tardaré en hacerlo.
Enlace: http://librosquehayqueleer-l..
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