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Crítica de MaiteMateos


MaiteMateos
28 abril 2019
Impregnado de una gran fuerza expresiva y de una atmósfera opresiva, El castillo, escrito en 1922 y publicado póstumamente en 1926, ha desencadenado desde entonces un sin fin de interpretaciones existencialistas, psicológicas, políticas, sociológicas… Kafka entendía la literatura como una cosmovisión del mundo y ya Borges reconocía en El castillo dos constantes, dos ideas omnipresentes en toda la obra de Kafka, la idea de subordinación y la idea del infinito, que ha dado lugar a lo que algunos conocen como el mito kafkiano del poder. Precisamente, en El castillo, encontramos una serie de jerarquías infinitas que convierten el acceso al poder en un imposible.
Y es que en El castillo ni siquiera hay un castillo como tal, sino un conjunto de casas donde viven las autoridades que rigen la vida de un pequeño pueblo, al que llega K., el protagonista, para ejercer su oficio de agrimensor. Allí K., descubrirá que solo se espera de él sometimiento, el sometimiento a unas leyes, a un mundo normativo incomprensible, paradójico, inescrutable. Un mundo que no entiende ni acepta. Y todo su afán se centra desde entonces en conseguir comunicarse con el poder para reivindicarse, para manifestar su rebeldía. Es en este punto en que El castillo se manifiesta como una clara crítica a la burocracia, al conformismo, al servilismo. Y con todo, la novela se organiza en un plano de gran ambigüedad significativa pues, ¿realmente hay un castillo en la novela? ¿realmente necesitan un agrimensor en el lugar o la llegada de K., es solo fruto de un error o un azar? ¿Existe realmente Klamm como funcionario? ¿Fue realmente Frieda amante de Klamm? ¿realmente K., seduce a Frieda o es Frieda quien seduce a K.?
Todo es cuestión de percepciones y subjetividades ¿acertadas o erróneas?
La novela quedó inconclusa, dándole una apariencia de historia circular, infinita, confusa. Precisamente es a través de la confusión y de la ambigüedad como intentan mantener sometido a K., desde el supuesto castillo. El engaño y el malentendido es pues la base del conflicto de ese mundo kafkiano que coincide trágicamente con la realidad, con nuestra propia cotidianidad y eso es, justamente, lo que tanto nos fascina de El castillo.
Enlace: https://maitemateos.wordpres..
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