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Crítica de AlhanaRhiverCross


AlhanaRhiverCross
10 mayo 2018
Empezaré diciendo que esta fue la novela con la que conocí a Mariah Evans, o más bien me llamó la atención, y sin embargo es ya su tercera novela que cae en mis manos. Me estoy aficionando sin remedio a sus historias y no había ni acabado este libro que ya estaba pensando cuál sería el siguiente al que atacaría. Desde luego se trata de estas autoras que no importa realmente qué tipo de historia escriba porque su mérito reside en su estilo. En este caso, si no me equivoco es la única novela histórica que tiene publicada hasta ahora (sin contar las que implican magia y viajes en el tiempo, claro).

Una de las cosas que más me han convencido es el formato que utiliza para darle estructura a la novela y los capítulos, porque creo que viene muy bien para darle dinamismo a una historia de este género. Me explico. Nada más comenzar nos encontramos con el narrador en primera persona, Matthew Perlman, en un tren de regreso después de haber sobrevivido a la Segunda Guerra Mundial y allí en su vagón se encuentra como compañera del largo viaje a la señora Watts, una adorable anciana viuda a la que comienza a contarle su historia. A continuación dejamos este “presente” de 1946 y seguimos con la narración en tercera persona unos 20 años atrás, con Matt de niño y contándonos la historia de su vida, que el viaje es largo y da para mucho (además, la señora tiene mucha paciencia y al final Matt es tan buen narrador que acaba picándole la curiosidad a la viejecita).

Pero lo que de verdad me ha terminado de convencer de la estructura es que precisamente esta parte del pasado en la que Matt relata su historia, está contada con un narrador en tercera persona, que a mí me parece que agiliza mucho las cosas porque si fuera en primera persona el relato quedaría muchísimo más denso ya que daría la impresión de ser las batallitas de un “veterano” de guerra de 28 años. Algo muy irónico que sea precisamente el joven el que narre su pasado a una anciana con mucha vida por detrás, pero de hecho ahí está el matiz, porque Matt es un personaje al que le ha tocado vivir demasiado para la edad que tiene y ahora se encuentra en ese tren hacia no sabemos dónde ni por qué.

En la historia de Matt nos remontamos hasta su infancia en un pequeño vecindario llamado Avondale, donde vive con sus padres, sus amigos del colegio y su vecina y mejor amiga, Emma. Esta es sin duda la parte que más lenta se me ha hecho, primero porque no me la esperaba (no creí que se remontara a tantos años atrás) y segundo porque creo que para hacernos una idea de la relación de Matt y Emma desde la más tierna infancia, no es necesario contarnos episodios enteros de esa infancia, y todo ese periodo se me hizo como un prólogo demasiado alargado de lo que verdaderamente es la historia. Pero cuando Matt da un salto en el tiempo hasta su mayoría de edad y empieza a contarle a la señora Watts el momento en el que se da cuenta de que lo que siente por Emma es amor, empieza de verdad su bonita historia. Porque “En tiempos de guerra” es una historia de AMOR con mayúsculas que nos hace ver los contrastes en unos tiempos tan difíciles para las relaciones como lo fueron los periodos de las guerras en el siglo XX.

No es una novela de una relación apasionada y llena de locuras por amor y desenfreno, si no que es precisamente todo lo contrario, una relación pausada, muy tierna, de cariño, respeto y admiración sobre todo, que impregna todas las páginas, sin que haya altibajos. Matt expresa a la perfección lo que siente, siempre ha sentido y sentirá por su amor de toda la vida, y eso la autora lo transmite de una forma tan natural y tan emotiva, que no necesita recurrir a las obviedades narrativas (como por ejemplo sería estar todo el rato diciendo lo mucho que la quiere, que le importa o que la necesita) porque es algo que se va sintiendo a medida que se lee. Además, salvando las distancias con la época, es bastante liberal porque las relaciones son algo poco rígido entre todos los personajes que van saliendo (sobre todo compañer@s y amig@s del protagonista) con cambios de pareja o parejas esporádicas sin que se le dé mayor importancia para lo que debían de ser las cosas en ese tiempo, sobre todo para ellas.

Obviamente, las partes más crudas de la historia, que transcurren sobre todo en territorio enemigo, en los campos de batalla y en las ciudades que sufrieron los peores ataques de la ofensiva alemana, son prácticamente perfectas a nivel emocional: no se regodean en lo morboso a pesar de que relatan escenas muy escabrosas, las descripciones de los horrores en las muertes y la destrucción durante los ataques, la angustia de las víctimas y el miedo a los ataques continuos… La amenaza latente de los nazis y su imperio de terror está presente a lo largo de toda la novela, aunque matizada, puesto que los norteamericanos lo vivieron de forma un poco más alejada, pero igualmente queda reflejada la impotencia de ver cómo el mundo estuvo a puntito de irse al garete por unos locos. Todos estos aspectos de la novela están tan bien llevados al papel que es imposible no revivir algo que ninguno de nosotros llegamos a vivir.

En tiempos de guerra” es la tercera novela de Mariah Evans que tengo el placer de disfrutar y ya va siendo hora de que me declare muy fan de sus historias, que me tiene fascinada por su facilidad para cambiar de registro, de ritmo y de género de una a otra. Pero llegados a estas alturas, lo que sí me gustaría comentar son un par de cosas que hacen que para mí destaque sobre otras autoras de novela romántica. Lo primero es que sus historias de amor no son sólo “historias de amor”. En el caso que ahora nos toca, yo diría que incluso esa bonita relación entre Matt y Emma en realidad es una subtrama a lo que verdaderamente importa: la vida de Matt desde que es un niño hasta que tiene que hacer ese duro viaje de regreso tras la inútil guerra que le ha tocado vivir.

Por otra parte, algo que me parece renovador del género (no sé si pionero) es que los protagonistas masculinos son los protagonistas absolutos, tanto que incluso en este caso (como también ocurre en “El resurgir de los lobos”) la narración es suya en su totalidad. El potencial que tienen sus personajes masculinos abarca desde sus pensamientos, sus sentimientos y sobre todo, su personalidad perfectamente definida. En el caso de Matthew Perlman tenemos al chico encantador, al hijo perfecto y al hombre de honor y patria. Una combinación tan atractiva y tan real a la vez que resulta muy difícil no conectar con él, con lo que siente y con todas sus experiencias, desde las más increíbles como volar su avioneta hasta las más terribles como ver morir a sus compatriotas.

El resto de personajes giran en torno a este chico inolvidable, romántico y leal, incluida Emma, que se limita a ser la chica que tiene el corazón de Matt, porque no conocemos ni su punto de vista ni sus pensamientos ni sentimientos, algo que en realidad ni siquiera es necesario porque esta es la historia de Matt, y ella sólo es un elemento más del todo el conjunto. Pero en cambio, más allá de su relación, otro elemento importantísimo es la cuadrilla de soldados compañeros tanto de la academia militar como de su batallón. Todos los chicos con los que congenia Matt nos llegan al corazoncito de alguna manera, con su camaradería y sus vaciles entre ellos en los buenos tiempos, y con sus desgracias en los malos.

Para terminar, no puedo reseñar esta novela sin hacer mención a la magnífica ambientación y el elaborado contexto que tiene alrededor de la historia, con prácticamente toda la Segunda Guerra Mundial año tras año contada cronológicamente a través de los ojos de uno de los combatientes. Entre capítulo y capítulo de su vida, Matt va recopilando en su narración las diferentes estrategias de los aliados contra los nazis y va comentando las derrotas y las victorias de ambos bandos de forma que aunque no sepamos nada de este periodo histórico, se nos haga muy ameno (teniendo en cuenta que se lo está narrando a una ancianita, en realidad). Y si por el contrario sois apasionados de la historia en general o de este periodo en concreto, es muy enriquecedor la cantidad de datos que se pueden extraer gracias a este admirable trabajo de documentación. Incluso la cuidada edición acompaña esa sensación de clásico bélico ilustrando cada inicio de capítulo con imágenes nostálgicas de la época, de diferentes episodios de la gran guerra y con banderitas muy patrióticas entre los cambios temporales de la narración. Todo un acierto para completar el conjunto.

Recapitulando, es una historia maravillosa sobre uno de los episodios más terribles de nuestra historia más reciente, que relata los horrores de un conflicto bélico sin sentido que nunca tuvo que haber ocurrido y que por el contrario, consiguió que la humanidad fuera consciente de que en la guerra no gana nadie. Y como contrapunto a este duro trasfondo, la preciosa historia de amor entre Matt y Emma me ha tocado la fibra en varias ocasiones, pero no como pareja, sino por la profundidad de los sentimientos de este chico que me ha parecido un protagonista perfecto para una historia de amor y guerra.
Enlace: https://enmitiempolibro.blog..
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