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ISBN : 8437627265
Editorial: Ediciones Cátedra (17/01/2011)

Calificación promedio : 4.18/5 (sobre 22 calificaciones)
Resumen:
El desdén por la capacidad artística e intelectual de las mujeres llevó a Mary Ann Evans a firmar sus escritos con el pseudónimo de George Eliot. Con una acentuada vocación intelectual y una inmensa capacidad de lectura en varias lenguas clásicas y modernas, evitó las salidas tradicionales para la mujer culta que tenía que ganarse la vida (ser profesora o institutriz) y se trasladó a Londres donde llegó a ser subdirectora de una revista, de hecho directora en funcio... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (14) Ver más Añadir una crítica
Celia_0504
 11 November 2021
Este verano leí este libro en una edición dividida en dos tomos. Ahí va mi reseña global de la obra según cada parte que leí.
PARTE 1
Terminada la primera parte de “Middlemarch”. Aún me queda la segunda, por lo que me voy a abstener de irme por las ramas, o de dar la puntuación. al fin de al cabo solo he leído la mitad de la totalidad de la obra. Cuando haya acabado el siguiente volumen haré una reseña con más profundidad.
Mi historia con esta novela viene de lejos. Llevo muchos, pero que muchos años, buscándola sin encontrar una edición que estuviera al alcance de mi bolsillo, lo cual me daba rabia, porque era un libro que realmente tenia ganas de leer. Finalmente, hace unos meses encontré en una web de libros de segunda mano una edición a buen precio en dos tomos (esa tan bonita de “Novelas Eternas” que se compra por fascículos semanales en el quiosco) y que pude adquirir. Pero al poco tiempo de adquirirlos, se dio en el mundo bookstagram una pequeña polémica por algunas criticas de lectoras a la que el libro no les gusto, y que les parecía excesivamente lento, pesado y denso. No voy a entrar en esas historias porque no creo que interesen ahora, lo mismo que yo piense de un asunto ya finiquitado (pero admito que considero que con buena educación, respeto y argumentando las opiniones, todo es perfectamente criticable. Incluidos los libros clásicos, y que nadie debería sentirse mal por dar su opinión). Pero, indudablemente, esas opiniones enfriaron considerablemente mis ánimos para enfrentarme a esta obra. Incluso me replanteé seriamente leerla, ya que no me veía con ánimos de enfrentarme a una obra que podía ser exigente y aburrida, y no aportarme nada tras dedicarle su buen tiempo y esfuerzo. Pero, como considero que las cosas no se descubren hasta que uno las prueba por sí mismo, y realmente tenia ganad de leerlo, finalmente me anime con ella, a ver como terciaba el tema. Pero reconozco que la he empezado con bastante miedo y ciertos prejuicios. de ahí que haya explicado toda esta parrafada.
¿Y qué puedo decir? Ni tanto ni tan poco. Es cierto que en reseñas anteriores a esta polémica, leí de gente que decía que era una novela ágil y amena. de momento me encuentro en un punto intermedio entre las dos posturas. No considero que sea la novela más divertida o salseante que he leído nunca, me parece que en ciertos momentos es demasiado densa y un tanto soporífera. Pero tampoco me ha parecido el peñazo monumental que que se ha dicho que es . de hecho, a grandes rasgos, me está gustando bastante, más de lo que creía a simple vista tras todo lo anterior. Quizás porque me siento muy cómoda (de momento) con los temas que se tratan tan meticulosa y profundamente entre sus páginas, quizás porque ya estaba advertida de que era muy lenta y pesada, y ya estaba mentalizadq para ello. No se puede negar que es una obra muy lenta, auténtico y puro costumbrismo victoriano con todas sus luces y sombras. La autora se incide demasiado en las descripciones, en explicar los sentimientos de los personajes y las situaciones. No es una obra ágil, con la mitad de las páginas otro autor podría haber escrito de forma más ágil y rápida todo lo que ha acontecido hasta ahora. Hay momentos, muchos, en los que la narración se estanca en un mismo tema y no avanza, amen de que el estilo narrativo de Elliot es muy meticuloso y erudito, a veces tiende a ser muy árido y demasiado descriptivo. Pero hay algo que tengo que reconocerle: siempre que parece que se estanca, al final la historia vuelve a fluir y logra volver a atrapar mi atención. Eliot, por lo menos a mí, me lleva a un extremo agotador a ratos, pero no deja que pase de mucho más allá.
Pero tampoco se puede negar que la buena de Mary Anne Evans (nombre de la mujer que se escondía tras el seudónimo de George Eliot) es una autora concienzuda e inteligente, con una pluma que se maneja con soltura entre la acción dramática de esta historia de provincias, las reflexiones morales y la sátira. Había leído que la trama avanzaba muy de poco en poco, no niego que no sea el argumento más emocionante que haya leído nunca, pero me parece que las cosas avanzan con un poquito más de rapidez y gracia que lo que tenía entendido. El que la forma de escribir sea tan puntillosa permite a Eliot incidir más en la estupenda y pormenorizada descripción psicológica que hace de sus personajes, y en la creación de la atmósfera provincial donde tiene lugar la acción, un tapiz perfectamente formado por las vidas entrecruzadas de los variopintos personajes que aparecen perfectamente perfilados.Y estas dos cuestiones es lo que más estoy disfrutando de la lectura, lo que sin duda alguna la esta convirtiendo en algo muy destacable y está haciendo que sea muy agradable de leer, por lo menos para mí. Me alegro de haber ido sobreaviso con este “Middlemarch”. de momento tengo que admitir que creo que no es un libro para todos los públicos, y que no me extraña que haya gente que lo deteste. Pero creo que tomándoselo con calma y buceando en la historia social, religiosa y económica de la época en la que tiene lugar no tiene porque ser una lectura tediosa.
Así que, de momento, “Middlemarch” está siendo una buena lectura para mi. Exigente y pesada, eso si. Pero muy bien escrita y ambientada, y con una historia sencillita. Lo que llevo leído hasta ahora me ha dejado muy buen sabor de boca. Prosigamos con el segundo volumen.
Pero cojo todo lo que he dicho hasta ahora con pinzas. Y es que, al fin de al cabo, solo llevo la mitad y aun no se puede cantar victoria plenamente . Reconozco que tengo miedo de que la narración se vaya haciéndose más y más pesada y que todo vaya desviándose a cuestiones que no aporten nada a la trama o solo la ralenticen. Y con todo ello deje de gustarme tanto lo que tengo entre manos. Miedo me da.
PARTE 2
Antes de empezar la reseña quiero decir dos cosas:
1. Arriba tenéis la reseña de la primera parte de la edición que he manejado.
2. No me atrevo a decir si esta novela es la mejor escrita, o no, de toda la historia de la literatura inglesa. No creo tener suficiente criterio o conocimientos para afirmar una u otra cuestión. Pero para servidora la mejor novela victoriana sigue siendo “La Feria de las Vanidades” de ese genio de las letras tan poco valorado a veces que es William Makepeace Thackeray. Y da igual que su historia este ambientada en el periódo napoleónico o de la Regencia Inglesa.
Dicho lo cual ¿significa esto que “Middlemarch” no me haya gustado? Ni mucho menos. Con sus más y sus menos, tengo que reconocer que la he disfrutado durante la mayor parte de la lectura. Y que está increíble y superlativamente bien escrita, siendo un trabajo muy inteligente. Realmente es una maravilla para el lector ver cómo fluye y se detiene en los detalles que más le interesa la estupenda pluma de George Eliot.
Como señale en la reseña anterior he leído críticas hacia esta novela de todo tipo y condición, algunas la ponen muy bien, otras horriblemente mal. Yo me encuentro en una situación intermedia que tira más hacia arriba que hacía bajo.Insisto, el libro me ha gustado y está muy bien escrito. Pero hay que reconocerle algo: con la mitad de hojas se hubiera podido escribir perfectamente la historia narrada de forma dinámica y sin que se perdiera para nada la calidad literaria. No era necesario que la autora se parase tanto en ciertas cuestiones y divagar sobre detalles, anécdotas y temas que no aportaba nada la trama y que al lector no le tenian porque interesar, incide demasiado en el mundo interior de sus personajes, en sus divagaciones filosóficas y en las descripciones. de ahí de que resulte una obra densa de leer, en la que muchas ocasiones la narrativa fluye o muy lentamente o directamente no lo hace. Y no voy a negar que en unos pocos momentos me he aburrido leyendo, porque sentía que la historia no avanzase.
Pero ahí reside el reto que “Middlemarch” representa para el lector. Es un libro de ritmo narrativo lento, es imposible poder leerlo rápidamente o de una sentada, la propia forma de escribir de George Eliot lo exige, obliga al lector a dedicarle tiempo. Por eso mismo no es una obra para todo el mundo, y yo puedo entender que haya gente a la que no le guste. Es una de esas lecturas que en las cubiertas o las sinopsis debería llevar una advertencia sobre su lentitud. La verdad es que yo no he entendido las críticas en las que se decía que la novela se leía en un suspiro. Cuando pensaba en ello sentía como que si me hubiera perdido en el libro o realmente no me estuviera enterando de qué iba la cosa. Aunque tampoco entiendo otras reseñas donde se dice que en el libro no pasa nada. Pasan muchísimas cosas, especialmente en la última parte con todo lo relacionado con el pasado del banquero Bulstrode. Otra cosa es que sea un ritmo más o menos rápido.
Otra cuestión que tampoco facilita mucho la lectura es la propia forma de encarar las cosas de George Eliot. A medida que se va avanzando con el libro uno se da cuenta de que nuestra querida Mary Anne Evans (la mujer de vida azarosa para la época que se escondía tras el seudónimo masculino de George Eliot) tiene unos objetivos personales muy concretos. No solo busca tratar de unos temas concretos, también demostrar su gran erudición y su enorme valía como escritora. Nada que objetar a esto, a la autora le sobra capacidad como escritora y conocimientos por los cuatro costados. Pero a veces he percibido que al tratar de mostrar su maestría con la pluma y lo que una mujer (o ella) es capaz de hacer, se extiende por las ramas en ciertas cuestiones, hace que todo se alargue hasta hacerse , a veces, muy machacón y denso.
Si has leído hasta aquí te estarás preguntando cómo es posible que a esta tía le haya gustado tanto la obra, replanteándote si no le habrá puesto las cuatro estrellas por mero Postureo y para quedar bien y de intelectual sensible, porque se trata de un libro clásico. Pues porque realmente me ha gustado, lo juro. Me quito el sombrero ante lo bien que escribe, pese a todo, Eliot, la forma en que con pulso lento, pero firme y seguro, va componiendo ese fresco nítido, realista y vivido que es la ciudad de Middlemarch, y la forma en que crea una atmósfera de ciudad de provincias que envuelve, totalmente al lector. Me gusta mucho el costumbrismo y adoro la novela victoriana, y “Middlemarch es el ejemplo más puro y directo que te puedes echar a la cara de la novela costumbrista. Cualquier otra obra de este género casi parece un cuentecito donde lo que se narra se lee con la misma facilidad con la que que se bebe un vaso de agua y lo que sucede es de una ligereza pasmosa. Tiene cosas que se me han hecho bola, si, pero también momentos en que me lo he pasado muy bien leyendo. También creo que me ha beneficiado de que ya iba advertida de que no era una lectura para nada ligera, de ahí que me haya tomado las cosas con calma y ella tratado de buscar todo el rato los puntos más positivos del libro y no dejar que pudieran conmigo los momentos más densos. Es una obra colosal en contenido y continente. Pero Eliot sale bien parada gracias a su finura y a su enorme capacidad de observación. Y seamos sinceros: es muy difícil, por no decir imposible, tratar con cierta ligereza tantos y tantos temas como aparecen en esta novela, como las cuestiones religiosas entre católicos y protestantes; la lucha por la ampliación de la posibilidad del voto entre las clases medias y bajas inglesas; el matrimonio, el papel de la mujer; la educación; y la lucha de sexos y clases. Y sobre todo, es difícil tratar estos temas también como lo hace Eliot, mostrando las luces y sombras de los mismos.
Es difícil resumir el argumento de “Middlemarch”. El subtitulo “Un Estudio de Provincias” es sincero y muy significativo . Estamos ante una novela que hace las veces de ensayo sobre como es la vida y la sociedad en una pequeña y ficticia población rural inglesa, en la que conviven diferentes familias y personajes de distinta posición social y suerte monetaria. A lo largo de más de 800 páginas, el lector será testigo de los cotilleos, rumores y desavenencias que flotan en la atmósfera de la población por disputas electorales, celos, peleas por herencias y peleas religiosas y sociales, que marcan el día a día de la comunidad. Hay muchos personajes, y todos ellos tienen su propio arco argumental. Cada uno de estos caracteres y cada uno de los hechos que les acontecen están íntimamente relacionados unos con otros. La propia trama es una tela de araña en la que todo está interconectado, lo que suceda a alguno de sus participantes acaba por afectar al resto. Es una de las cosas que me has me ha gustado de cómo está escrita la novela, la importancia que tienen todos sus personajes principales. Y también los secundarios, los cuales dan mucha vida a todo el argumento.
La historia empieza con Dorothea Brooke y su búsqueda de dotar de significado su vida, como podría haber comenzado perfectamente con la llegada del doctor Lydgate a la provincia, o con los problemas económicos del joven y atolondrado Fred Vincy. Y estos son solo unos ejemplos del amplio y variopinto catálogo de caracteres que conoceremos a lo largo de la obra. Tantas páginas dan para mucho, y algo que no se puede negar es que cuando cierras el libro te da mucha pena haber abandonado a tantos personajes a los que es imposible no cogen cariño. Incluso los personajes más desagradables acaban por convertirse en viejos conocidos del lector, tal es la finura dices descriptiva psicológica de Eliot a la hora de esbozarlos.
No obstante, como he dicho, Eliot empieza la obra con Dorothea, una joven acomodada que busca tener una vida significativa en su vida, por lo que acaba casándose con un clérigo frío y apático, que ha consagrado su vida a una obra sobre religiones antiguas que está destinada desde antes de su publicación a no servir para nada. Y es que, no hay que caer en el error de que “Middlemarch” es una novela romántica. Es cierto que el amor y las relaciones que genera ocupan un puesto muy importante en la historia, pero tratar de estos aspectos no es el principal interés de la autora. Éste se enfoca más hacia el matrimonio, hacia la importancia de que los cónyuges se conozcan bien y se apoyen el uno al otro para que éste prospere. Por medio de distintas parejas, Eliot hace una disección de lo que supone esta unión con todas sus luces y sus sombras, y de la importancia de elegir bien a tu cónyuge. Eliot pone en tela de juicio el romanticismo y la idealización, como dice ella “ El matrimonio, límite último de tantas historias, es además un gran principio”. Desmitifica totalmente el matrimonio, lo vuelve algo real y se aleja de la senda de otras escritoras como Jean Austen , las hermanas Bronte o Elizabeth Gaskell. También da una vuelta de tuerca al tópico de la esposa como ángel del hogar, ese concepto tan victoriano él. En “Middlemarch” las mujeres casadas aparecen como los personajes muy complejos e individualizados, no se dedican únicamente a velar por su hogar y su familia, tienen aspiraciones y miras fuera de las cuatro paredes de sus hogares. Como se ve en Dorothea. O en la egoísta y mimada Rosamund Vincy. O en la sacrificada Mary Garth. Todo esto le ha dado a la obra un plus de realismo que la hecho mucho más cercana para el lector moderno, permitiéndole conectar tanto con los personajes como con las situaciones que aparecen. También es muy interesante las relaciones que se han establecido entre los diferentes caracteres femeninos. En ese sentido tengo que decir que “Middlemarch” me ha parecido una obra bastante más adelantada y feminista que cualquiera de las obras de las autoras antes mentadas. En el sentido de que en ciertas he visto escenas situaciones de sororidad entre mujeres, algo que me falta en las obras (con la excepción de “Hijas y Esposas” de Gaskell) de las escritoras antes mencionadas. No digo que no fueran feministas, ni mucho menos (a ver quien le niega a “Jane Eyre” ser una de las primeras protagonistas feministas de la historia), sino, no creo que disfrutara tanto de sus trabajos. Pero el aspecto de la sororidad es algo que en estos muchas veces no encuentro claramente, y que he visto más nítidamente en Eliot.
Volviendo a los personajes, ninguno tiene desperdicio por lo bien caracterizados que está. Todos ellos están muy individualizados y tienen vida propia. Pero tengo que decir que es en el personaje de Dorothea y en su arco argumental y emocional donde he encontrado el mayor "pero" que, a nivel personal, puedo ponerle a la novela. Dentro de lo que es esta obra tan coral, Dorotea al principio se perfila como la protagonista a destacar entre todo ese conglomerado de caracteres. Pero hacia la mitad de la obra, la autora se olvida de ella de muy mala forma hasta casi el desenlace. No da cierre a su historia hasta casi el final, y lo hace deprisa y corriendo, de mala manera .De esta forma se echa por tierra todo el proceso evolutivo que el personaje ha llevado acabo cuando su pluma se ha centrado en ella, el cual era muy realista y estaba muy bien llevado, siendo el más significativo entre todos los personajes que han aparecido entre las páginas de este libro. Y todo para que termine de forma abrupta y de una manera que no me parece mucho mejor a como empezó, quedando alineada por las ideas y metas de otro hombre, que tampoco me ha parecido mucho más digno de ella que el primero. Me ha parecido eso demasiado frustante para expresarlo con palabras, en serio. Y muy decepcionante cuando si algo ha quedado muy claro a lo largo de todo el libro es que a Dorothea no le falta ni carácter ni ideas, y además cuenta con una posición económica que le permitiría ser todo lo independiente que quisiera. Veo en ella un personaje lleno de posibilidades que Eliot ha decidido no concluir de forma satisfactoria. Por lo menos para mí. Y tampoco me he sentido feliz como acaban las cosas para el personaje de Rosamund (sin duda alguna el más odiado para una servidora en toda la lectura) y para el doctor Lydgate. Pero con esos dos no tengo ninguna queja de cómo se ha ido desarrollando su historia. Si no me ha gustado ese final es simplemente porque no me ha parecido justo para ninguna de los dos. Pero eso es algo totalmente subjetivo por mi parte por lo que he sentido por cada uno de los integrantes de esa pareja. Ya he dicho antes que es un libro muy realista, así que situaciones así son bastante esperables y solo permiten asentar aún más la sensación de que todo lo leído pudo haber pasado perfectamente.
A modo de conclusión, debo de ir que empece “Middlemarch” Con miedos y prejuicios. Pero me alegro que las ganas que tenía desde hacía mucho tiempo de leerlo habí
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Kansas
 04 December 2022
"Nosotros los mortales, hombres y mujeres, devoramos muchas desilusiones entre el desayuno y la hora de la cena; contenemos las lágrimas, palidecemos un poco, y al contestar a las preguntas decimos: No, ¡no me pasa nada!. Nos ayuda el orgullo; y el orgullo no es una cosa mala cuando nos impulsa a ocultar nuestras heridas...en lugar de hacer daño a otros."

Middlemarch es una novela extraña, bastante única en la forma en la que George Eliot se aproxima a sus personajes, quizá demasiado irónica para la concepción de la época aunque es una ironía tan sutil, tan entrelíneas... que dependiendo de la edad en la que la leamos percbiremos con mayor profundidad, o no, esos aspectos soterrados de la naturaleza humana que van surgiendo aquí y allá. La experiencia en la vida nos hará conectar con esta finísima ironía que imagino que la Eliot trazó tan sutilmente por no querer escandalizar a sus contemporáneos, e incluso cuando imbuye algunos de sus momentos con algún happy ending, hay un poso de melancolía como si George Eliot quisiera hacernos ver, muy discretamente, que tras esta aparente felicidad habrá algo más, la realidad de la vida, en el sentido de que siempre habrá alguien que ha tenido que sacrificar algo de sí mismo/a para llegar a ella, y seguirá sacrificando por intentar agarrarse a esta ¿falsa? felicidad. Quizás por la época en que vivió se sintió obligada a no mostrar del todo las realidades de la vida y aunque hiciera concesiones para satisfacer al público, ahí, tras esa melancolía, deja suficiente poso para que el lector que quiera, capte ciertas carencias de sus personajes tras la fachada de aparente felicidad.

"Pero lo que llamamos desesperación no es a menudo más que anhelo doloroso de una esperanza que no encuentra donde alimentarse. "

Middlemarch es el retrato de una pequeña comunidad, ficticia, donde aparecen casi todos los estratos sociales representados por algunos personajes clave y a través de ellos la Eliot hace un examen de la familia, la clase social, el matrimonio sobre todo como fin para alcanzar algunos intereses, la doble moral y la hipocresía social. Por la cantidad de personajes que van surgiendo a lo largo de la novela, puede resultar complicado hablar del argumento, sin embargo, me gustaría detenerme en los que yo creo son los dos personajes centrales, en torno al cual se centra esta novela: por una parte Dorothea Brooke, y por la otra, el doctor Tertius Lydgate, dos personajes que serán ejemplo de lo que George Eliot quería demostrar: la curiosidad intelectual representada en Dorothea, muy vedada a las mujeres de la época, y por otra parte, los aires de cambio cientificos que venían de la mano del médico, Lydgate. Dos personas que de alguna forma podrían pertenecer más al futuro de una era que estaba a las puertas, que al momento en que vivieron.

"La mayoría de los que sentimos interés por algún tema recordamos una mañana, o alguna hora nocturna, en la que nos subimos a un taburete más alto para alcanzar un volumen todavía inédito de la biblioteca familiar, o nos sentamos con la boca abierta para escuchar a alguien a quien nunca habíamos oído o, por simple ausencia de libros, empezamos a escuchar alguna voz interior como principio de nuestro interés."

La trama que gira en torno a Dorothea ocupa un lugar clave en Middlemarch, quizá porque en ella acaben confluyendo el resto de las tramas y personajes. Dorothea apenas tiene veinte años cuando comienza la novela pero su curiosidad intelectual, sus ansías de aprender y de estudiar, le son limitadas por la época que le tocó vivir, y aunque en un futuro pudiera convertirse en la heredera de su tío, estas ansías de saber le serán vedadas debido al hecho de que se espera que contraiga matrimonio. Dorothea es uno de esas mujeres de su época que siempre estará en desventaja por no haber nacido hombre y sin embargo, aunque sus talentos la hagan estar al mismo nivel de ellos, su frustración ante el hecho de que no avanzará por sí misma, la hará sacrificar sus deseos y entender que la única forma de hacer cosas será junto a un marido o algún familiar que se convierta en una especie de custodio. A lo largo de la novela, sus expectativas se verán continuamente limitadas, incluso sacrificándolas en pos del amor...

"Parece tener lo que nunca he visto antes en una mujer: una fuente de amistad para los seres humanos... Los hombres pueden ser amigos suyos."

El hecho es que cuando Dorothea conoce a Edward Causabon, comete uno de los mayores errores de su vida al casarse con él. Causabon, un erudito bastante mayor que ella con ningún sentido del humor, que busca esposa solo porque necesitará una “esposa/secretaria” que se ocupe de organizarle su trabajo, la defraudará casi desde el momento de la boda porque Dorothea en ningún momento fue consciente, en su ingenuidad más ciega, que Causabon buscaba una esposa convencional que no le cuestionara nada. Desde el momento en que Dorothea, que quiere encontrar en su futuro marido una especie de tutor que amplie sus horizontes intelectuales, percibe que se ha equivocado, será ya demasiado tarde: está casada y casi enterrada en una especie de tumba junto a un hombre que desde el primer momento es consciente que la inteligencia de Dorothea ensombrecerá su “falsa” erudición, y desde ese momento la despreciará:

"¿Cómo era posible que en las semanas transcurridas desde la boda, Dorothea, sin advertirlo con claridad, sintiera, con sofocante melancolía, que las amplias perspectivas y las brisas refrescantes que había soñado encontrar en la mente de su marido quedaban reemplazadas por antecámaras y pasillos llenos de recodos que parecían no conducir a ningún sitio?"

El entusiasmo y la ingenuidad inicial de Dorothea, se verá rápidamente aplastado por el chantaje emocional y afectivo que le hará Causabon desde el momento en que contraen matrimonio. George Eliot, durante los tramos en los que se dedica a narrarnos este desgraciado pasaje en la vida de Dorothea, hará una descripción llena de matices de la ambigüedad de este matrimonio en el que Dorothea poco a poco irá despertando al vacío de su vida. de vez en cuando se verán atisbos de esa energía y luminosidad que esconde en su fuero más íntimo Dorothea, pero serán solo atisbos, ráfagas, que esconderá enseguida debido a un marido que coarta continuamente sus expectativas.

"A veces, cuando Dorothea estaba con otras personas, parecía haber en ella un aire de reposo tan completo como si fuese un retrato de santa Bárbara contemplando desde su torre el aire transparente, pero aquellos intervalos de quietud hacían aún más notable la energía de sus palabras y su emoción cuando algún estímulo exterior despertaba su interés."
[…]
"-¿En qué piensan ustedes, los caballeros, cuando están con la señora Causabon?
-En ella misma -dijo Will.- Cuando uno ve a una mujer perfecta, nunca piensa en sus atributos... tan solo es consciente de su presencia. La señora Causabon es demasiado distinta a otras mujeres para que pueda comparársela con ellas.”
[...]
"-¡Explicar! ¡Decir a un hombre que explique cómo ha ido a parar al infierno! ¡Explicar mis preferencias! Nunca he sentdo preferencia por ella, como tampoco siento preferencia por respirar. A su lado las demás mujeres no existen. Antes tocaría su mano si estuviera muerta que la de cualquier otra mujer viva."

El otro personaje central, Tertius Lydgate, se verá enfrentado a unos conflictos muy parecidos a los de Dorothea, en este caso relacionados con su carrera como médico. Lydgate, un médico que cree en la nueva ciencia, en la prevención de las enfermedades, formado en el extranjero y con una mirada al futuro, se verá poco a poco limitado por la estrechez social de Middlemarch, donde las apariencias y la doble moral le jugarán tan malas pasadas que le harán entrar poco a poco en un estado de desesperanza y melancolía en el que pronto le hará perder ese estado de ilusión inicial que tenía al llegar a Middlemarch. Su matrimonio con Rosamund de Vincy, que le usará para avanzar socialmente, será otro punto donde George Eliot incidirá especialmente para mostrarnos esos grises que se atisban tras los velos de las apariencias. El proceso durante el cual Lydgate conocerá a Rosamund y poco a poco se verá preso de ella, hasta desembocar en la desesperanza de una vida matrimonial sin salida, me han parecido todo un prodigio de disección de la naturaleza humana por parte de la Eliot.

"Y Rosamund hacía comentarios acertados; porque era inteligente, con ese tipo de inteligencia que capta todos los tonos menos el humorístico. Afortunadamente, nunca trataba de bromear, y esa quizás la prueba más clara de su inteligencia."
[...]
"Rosamund, de hecho, estaba enteramente ocupada con Tertius Lydgate, pero no para interesarse por él en sí mismo, sino en su relación con ella.."
[…]
"A Lydgate, como es lógico, nunca se le ocurrió quedarse mucho tiempo con ella y, sin embargo, daba la impresión de que las breves conversaciones impersonales que sostenían estaban creando esa peculiar intimidad que consiste en mostrarse tímido."
[...]
""Pero, una vez que ha existido, la intimidad que proporciona la mutua turbación, en la que cada uno nota que el otro está sintiendo algo, tiene unos efectos que no es posible eliminar. Hablar del tiempo y de otros temas parece una vana estratagema y el comportamiento difícilmente llega a ser natural a no ser que se reconozca con franqueza la existencia de una mutua fascinación."
[…]
"Lydgate volvió a caer en lo que Rosamund denominaba, para sus adentros, melancolía: nombre con el que abarcaba todo lo relativo a sus meditabundas cavilaciones sobre otros temas distintos de ella, así como el gesto preocupado de la frente y el desinterés por todas las cosas ordinarias como si estuvieran mezcladas con hierbas amargas, y que en realidad constituían una especie de barómetro de su irritación..."
[…]
"Es un momento terrible en una vida joven aquel en que se descubre que la intimidad del vinculo amoroso se ha transformado en capacidad para hostigar."
[...]
"Lydgate había aceptado las limitaciones de su futuro con tristeza resignada. Había elegido a aquella criatura frágil y llevaría el peso de su vida en brazos. Tenía que caminar como pudiera con aquella carga a cuestas."

Dentro de este microcosmos que es Middlemarch, hay bastantes más personajes que harán surgir dilemas, conflictos económicos, morales, emocionales, pero imposible detenerme en cada uno de ellos pero quizás el aspecto que más me ha interesado de esta novela es la forma en la que George Eliot se aproxima a ellos, nada sentimental ni dramática sino diseccionándolos como si ella misma estuviera en un laboratorio y experimentara con ellos de cara al lector, y sobre todo en muchos momentos me ha parecido una aproximación muy adelantada a su tiempo por parte de la autora, porque en algún momento usa la primera persona para dirigirse al lector o para hacer un comentario personal, relacionado siempre con sus personajes o con la situación emocional que en ese momento estuviera narrándonos. George Eliot no los juzga, y tengo que decir que se muestra en momentos hasta generosa con ellos, por ejemplo en el caso de Edward Causabon, intentando no influir negativamente en el lector, y dejando que sea el lector quien vaya detectando poco a poco la naturaleza de ciertos hechos. Además, en una historia tan coral como esta, veremos el mismo punto de vista, analizado por diferentes personajes, lo que da profundidad a algunas tramas, en el sentido de que George Eliot nos está ampliando la visión continuamente, igual que en la vida misma.

"-Cuando se quiere manifestar algo que está muy por encima del simple agradecimiento, vale más escribir que hablar... al menos no se oye lo.pocos convincentes que son las palabras."

Middlemarch es una novela magnífica en lo que respecta al análisis que hace de una comunidad donde los conflictos sociales y religiosos, en un momento que la sociedad se enfrentaba a una serie de cambios continuamente enfrentados al enquistamiento del viejo mundo, convertían a sus personajes en una especie de experimentos bajo la pluma de la Eliot. Sin embargo, tengo la sensación de que en una novela tan voluminosa, ha habido personajes que se han quedado a medias, sin terminar de desarrollarse, como por ejemplo el personaje de Mary Garth, quizá el personaje femenino más interesante de la novela, y que a la mitad, comienza a desdibujarse en favor de otras tramas, y por otra parte, también termino la novela con la sensación de que ciertas concesiones finales no terminan de encajar con la trama del resto de la novela, aunque eso sí, el poso de melancolia y de desesperanza que deja entrever la Eliot en su final, entre lineas, puede resultar fascinante. Y quizás lo más interesante de esta novela sean esos personajes luminosos representantes de los nuevos cambios que se avecinaban, enfrentados a esos otros personajes todavía detenidos en el viejo mundo que estaba a punto de desaparecer.
"Cuando giraba deprisa la cabeza, su cabello parecía desprender luz, y algunas personas estaban convencidas de reconocer en aquellos chispazos una clara señal de genio. El señor Casabon, por el contrario, no dejaba escapar el menor rayo de luz."


Enlace: https://kansasbooks.blogspot..
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Palabradelectora
 02 April 2022
Virginia Woolf definió Middlemarch como "un libro magnífico que, a pesar de sus imperfecciones, es una de las pocas novelas inglesas escritas para adultos". Su segunda afirmación no sé si es verdad (aunque, no seré yo la que ponga en duda a Virginia), pero con respecto a que es un libro magnífico lo suscribo.
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"Middlemarch" es una pequeña ciudad inventada por George Eliot o Mary Ann Evans, el que es el verdadero nombre de la autora. La historia nos sitúa en 1830, un tiempo en el que en Inglaterra se llevaron a cabo importantes cambios sociales, políticos, económicos e incluso científicos. A través de la vida de los personajes Mary Ann nos hace testigos, no solo de los cambios imperantes en la época, también de sus amores, aspiraciones y frustraciones. Y es que esta no es una novela de grandes aventuras, es más, "Middlemarch" es una novela tranquila que se vale del puro costumbrismo poner en entredicho las convenciones que regían la vida social victoriana.
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Sin ninguna duda, la parte más fuerte de la novela recae en sus personajes. Estamos ante una novela coral en la que no hay secundarios, todos los personajes son importantes y valiosos en el desarrollo de la trama. de entre todos, tengo que destacar a Dorothea Brooke y Tertius Lydgate, dos de los personajes que mejor reflejan el deseo de cambio, de salir de lo correcto y huir de unas tradiciones que les impedían actuar con libertad.
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Mary Ann Evans era una mujer de gran cultura y "Middlemarch" es una perfecta muestra de ello. Durante la obra la autora deja sus propias reflexiones, muestra su opinión sobre la conducta de los personajes y lo hace de una forma brillante e incluso irónica. Reflexiones que lejos de entorpecer la lectura, la dotan de gran riqueza y profundidad. No os diré que es una novela fácil, al menos no al principio, pero sí que llegados a un punto, no sabría decir el momento exacto, entras en Middlemarch y es imposible salir. Te atrapa y lo peor/mejor de todo es que deja una resaca de la que no es fácil recuperarse, porque esta novela es muy grande.
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belaira
 10 July 2021
Novela de estilo costumbrista escrita por Mary Anne Evans bajo el pseudónimo de George Eliot, y que supone un clásico en la historia de la literatura británica, tanto como en la universal.
Quizás el título de Middlemarch nos hizo pensar que sería una novela de historias costumbristas, personajes pintorescos y entresijos de gentes corrientes en su día a día en un pueblo del siglo XIX.
Pero deberíamos haber dado más importancia al subtítulo que es el que no nos engañó en ningún momento y que así específica: "un estudio de la vida en provincias".
Destaco la importancia que merece este texto; Se hace eco de todos los hechos relevantes de aquella sociedad y como repercutió en los hombres y mujeres de aquella época. Como documental es una gran novela, fiel reflejo de avances tales como la llegada del ferrocarril, la investigación y el desarrollo de la medicina, los acontecimientos y reformas políticas, la visión de la mujer o el significado del matrimonio (esto me ha parecido bastante más subjetivo ya que la misma autora nunca creyó en este sacramento) y por supuesto, el tema de la religión (ella con rigurosa educación religiosa confesaba su agnosticismo). Parece ser que fue una mujer brillante, estudiosa, inteligente, avanzada en su tiempo y todo ello quiso plasmarlo en esta novela.
Pero sinceramente, me ha costado horrores acabar este libro. Me da rabia porque iba con ganas pero lo que bien empieza no siempre acaba igual...
Más que una novela, es un ensayo... de hecho los personajes eran el marco y el verdadero cuadro era la historia que nos quería documentar.
Lo siento George Eliot pero no creo que volvamos a encontrarnos.
Menos mal que tenía a mis compis de LC que me lo han hecho mucho más fácil sin duda.
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Literannia
 02 May 2022
Middlemarch de George Eliot siempre ha estado en mi punto de mira por autora, inglesa, costumbrista, y unas críticas excelentes. Pero las páginas considerables y los comentarios radicales –parece ser que o te encanta o lo odias– me echaban para atrás. Hasta que, me decidí a probar en la lectura conjunta de @lauralovebooks, y a pesar del inicio a destiempo por culpa de la Covid, me declaro fan absoluta de Mary Ann Evans.
Una de las principales pegas que se comentan es la pesadez al leer, que hace que el libro se haga tedioso y cueste avanzar. Y aunque es verdad que cuando vi que empezaba hablando de Santa Teresa quise salir corriendo en dirección contraria para no volver nunca más, y que el inicio fue lento porque iba leyendo a trozos, muerta de miedo; de repente en un fin de semana me ventilé 300 páginas, y a partir de entonces fue un no parar continuo, hasta terminarlo antes de lo previsto.
No se hace pesado, al contrario, las páginas se me pasaban solas y perdía la noción del tiempo, pero tampoco es ligero, aunque sí fácil de leer. Lleva un subtítulo: Estudio de una ciudad de provincias, y esto es lo que hace la autora. Presenta a unos personajes, narra qué les pasa , y aprovecha para hablar directamente al lector explicando por qué actúan de cierto modo e introduciendo partes más políticas para hacer un retrato completo de cómo funcionaba la vida en provincias. Y lo consigue sin perder el ritmo, sin caer en el aburrimiento, manteniéndote enganchada y con una genialidad que desconozco porque no es más reivindicada. Con personajes bien construidos, variados y que provocan todo tipo de emociones llegas al final queriendo más. No me gusta demasiado cuando un narrador omnisciente de repente decide hablar con el lector, pero en este caso, le da perspectiva a la historia, es como si pudieras observar el pueblo desde lo alto, al tiempo que te cuelas en las bibliotecas y salones de las diferentes familias.
Lo que hace esta señora es una auténtica barbaridad y, posiblemente, la mejor LC hasta ahora a pesar de los instintos asesinos colectivos. Léelo y me entenderás.
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Citas y frases (8) Ver más Añadir cita
HexekatHexekat07 July 2022
—¿No le parece que la gente sobrestima la necesidad de complacer las necedades de todo el mundo hasta que se ven despreciados precisamente por los mismos necios a quienes contemplan?
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KokeKoke15 March 2021
Se daba por sentado que el parecer de las mujeres tenía muy poco peso, pero la gran salvaguarda de la sociedad y de la vida doméstica consistía en que las ideas no determinaban la conducta. Las personas en sus cabales se comportaban igual que sus vecinos, y así, si había algún loco suelto por la zona, siempre era posible enterarse y evitarlo.
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KokeKoke22 March 2021
Siempre había sabido de forma general que no era rico, pero nunca se había sentido pobre y carecía de capacidad para imaginarse el papel que la falta de dinero desempeña a la hora de decidir el comportamiento de los hombres, porque no había sido nunca motivo de sus acciones.
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KokeKoke15 March 2021
Hasta donde alcanzaba su memoria común, siempre había existido una mezcla de crítica y de temor reverente en la actitud de Celia hacia su hermana mayor. La pequeña soportaba el yugo; pero ¿existe alguna criatura sometida al yugo que carezca de opiniones personales?
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KokeKoke23 March 2021
Existe cierta clase de celos que necesita muy poco fuego: difícilmente puede calificárselos de pasión; es más bien una especie de moho que se cría en la espesa y húmeda melancolía del egoísmo desasosegado.
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