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Crítica de Inquilinas_Netherfield


Inquilinas_Netherfield
23 agosto 2020
Me quejo mucho de que apenas nos llega literatura traducida al castellano del periodo de Regencia, y luego cometo la insolencia de dejar a Maria Edgeworth olvidada en mis estanterías. El absentista vio la luz en 1812, año intermedio entre la publicación de Sentido y sensibilidad y Orgullo y prejuicio (para que nos situemos), pero tanto los temas que trata Edgeworth como la forma que tiene de abordarlos poco tienen que ver con los de Jane Austen. Os cuento.

La historia comienza en Londres, donde viven lord y lady Clonbrony junto a su sobrina, Grace Nugent. Pronto descubrimos que los Clonbrony son absentistas irlandeses, y que lady Clonbrony, nacida inglesa pero de procedencia irlandesa, tiene como único afán en la vida el ponerse en ridículo delante de toda la alta sociedad londinense intentando parecer inglesa y gastándose un dineral que no tiene en el proceso. Su hijo, lord Colambre, próximo a cumplir la mayoría de edad, descubre por casualidad que las finanzas de la familia van cuesta abajo. Hace muchos años que no visita su país natal y decide, impulsado también por la mala opinión que su madre tiene de Irlanda, viajar a sus propiedades en el país vecino y conocer de primera mano cómo está la situación allí y si su madre tiene motivos para renegar tanto de su tierra. Que Colambre esté enamorado en secreto de su prima Grace es otro aliciente para huir de Londres, pues a la joven se le ha inculcado desde niña que ni se le ocurra enamorarse de su primo carnal porque él tiene que casarse con una rica heredera que fortalezca los intereses de la familia. Con todas estas maletas en el equipaje, Colambre pone rumbo a tierras irlandesas, y allí descubrirá no pocas cosas... unas buenas, y otras no tanto.

Supongo que antes de seguir lo primero es explicar el concepto de absentista irlandés. Os copio la nota de las traductoras que aparece en el libro y luego volveré a esto:

"Terratenientes que abandonaban sus propiedades en manos de administradores y vivían fuera de Irlanda, normalmente en Inglaterra."

Yo diría que la novela está agrupada en tres partes. Una que comienza en Londres, donde conocemos la situación en que viven los Clonbrony en Londres y la vida social que imperaba entre las clases altas londinenses y cómo los Clonbrony intentan encajar en ella... también vemos los cuchillos volar y clavarse en espaldas sin piedad, lenguas viperinas, mala baba para llenar cubos y vamos, que además de la nota de humor, que la pone lady Clonbrony cada vez que abre la boca (salvando las distancias, a mí me ha recordado mucho a la señora Bennett de Orgullo y prejuicio), está claro que las víboras son las invitadas de honor en cada fiesta, y que su objetivo es lady Clonbrony... algo de lo que ella no parece (o no quiere) darse cuenta. La segunda parte se centra por completo en el viaje de lord Colambre a Irlanda, y aunque también tiene su porción de reuniones sociales, intentos de caza para matrimonio, humor e intrigas y juegos de sociedad, prevalece por encima de todo la crítica sobre lo que ocurría en Irlanda y las consecuencias para el país derivadas del abandono de los absentistas; sobre este viaje os hablaré ahora en otro párrafo porque da para explayarse un poco más (aun así seré breve, prometido). La tercera parte es la resolución de la novela, así que poco puedo hablar sobre ella, pero sí puedo deciros que el tono, ambientación y situación vuelven a ser más parecidos a los de la primera parte y que me ha encantado porque es previsible pero al mismo tiempo no lo es; consigue darle su toque personal... y le sienta de maravilla.

Así pues, por un lado El absentista ofrece una historia de amor muy de la literatura de la época con obstáculos propios de la diferencia de clases, secretos familiares que lo embarran todo, una matriarca buena pero egoísta que no ayuda en nada, con unos que aman apasionada e intensamente en secreto sufriendo por amor y otros que son virtuosos hasta decir basta y no se enteran de las pasiones y sufrimientos del corazón que provocan a su paso... La autora critica sin medias tintas las desgracias e infelicidades que pueden causar los prejuicios, así que su Colambre es muy bueno, honrado y apuesto, pero también es muy prejuicioso y otorga mucha importancia a la buena e inmaculada cuna, así que aunque Grace es también muy buena, honrada y hermosa, si no fuera por los impedimentos de la vida y los malentendidos, tendrían las cosas muy fáciles y nosotros menos interés en sus vidas. El pobre Colambre sufre mucho por amor durante todo el libro, primero por unas causas y luego por otras. ¿Triunfará el romance?

Pero por otro lado, El absentista también abre una ventana a la vida rural en la Irlanda de principios del siglo XIX y a la responsabilidad moral que los terratenientes tenían con sus arrendatarios, responsabilidad que dejaban en manos muchas veces de sinvergüenzas con título de administradores mientras ellos se pegaban la vida padre en Londres. Edgeworth estaba muy involucrada con su tierra y lo que en ella pasaba, y la Irlanda que nos encontramos en la novela es una Irlanda que ya ha abolido su propio parlamento y se ha unido a Inglaterra formando un solo reino, una Irlanda que está floreciendo y creciendo social y culturalmente sobre todo en las grandes ciudades, pero que tiene problemas severos en las zonas rurales. Los absentistas se quedaban con los beneficios de unas tierras que no pisaban nunca y pocas veces sabían lo que ocurría en ellas más allá del dinero que les mandaban los administradores, y estos, libres y sin vigilancia para hacer y deshacer a su antojo, engordaban sus bolsillos explotando sin escrúpulo alguno a las gentes que trabajaban para el rico terrateniente, empobreciéndolas e incluso expulsándolas de sus hogares y tierras arrendadas.

Esto es lo que Colambre encuentra cuando llega a Clonbrony, la población de su padre, y es la denuncia social principal que hace la autora en el libro. No resulta difícil extraer de muchas afirmaciones del libro que lo que Edgeworth defendía era que los irlandeses luchasen y trabajasen por Irlanda, tanto los que estaban abajo en la escala social como sobre todo los que estaban arriba y tenían los medios para promover la riqueza del país. de nada servía tener puestos de privilegio si se largaban a Inglaterra y descuidaban su país natal y a los trabajadores que dependían de ellos. Irlanda necesitaba de la unidad de su gente, toda ella, y para ello debían desaparecer las injusticias sociales.

"¿Esto es Irlanda? No, de ningún modo. No calumniaré a mi país como la mayoría de los que lo abandonan, ni cometeré la injusticia de convertir un pequeño ejemplo en algo general. Lo que acabo de ver no es más que la degradación alcanzada por una propiedad irlandesa debido a la ausencia de aquellos cuya obligación sería defender la justicia con su ejemplo y autoridad, y que, descuidando sus obligaciones, abandonan el poder en manos incapaces y corazones crueles, condenando así a sus arrendatarios a la opresión y sus tierras a la ruina."

Como veréis, El absentista, además de una historia romántica con inconvenientes y el punto frívolo que otorgan las fiestas, el despellejamiento social y las intrigas en pos de un buen matrimonio, también tiene una carga de crítica social de la época muy acusada que en los libros de Jane Austen no aparecía (de hecho esa es una de las cosas que los detractores de Austen más le critican. Como si todos los autores tuvieran que escribir sobre lo mismo... como si todos los autores tuvieran las mismas experiencias vitales. Pero bueno. Whatever). El estilo de Maria Edgeworth es fresco, con sentido del humor, un ritmo vivo y muy ágil en los diálogos; se adapta en todo momento al personaje que está hablando según su clase social y los juegos de palabras acorde a la malicia de algunos de ellos están a la orden del día, aunque me da la sensación de que la diferenciación del acento o los modismos irlandeses debían estar presentes de alguna manera en el texto original y que eso se ha perdido en la traducción. En cualquier caso he disfrutado un montón con El absentista, he sonreído en muchas ocasiones y he aprendido en otras.

Maria Edgeworth, por cierto, fue una mujer muy, muy interesante y vivió en primera persona mucho de lo que cuenta en esta novela. Su propio padre fue un absentista que volvió arrepentido a su país para hacerse cargo de sus tierras cuando ella era muy pequeña, con el tiempo ella misma administró las tierras de su padre, y de todo lo que vivió en aquella época nace lo que ocurre y se denuncia aquí. Publicó su primera novela de manera anónima con treinta y tres años, mantuvo correspondencia con sir Walter Scott durante años, conoció a lord Byron... Escribió tres libros sobre la temática del pueblo irlandés, siendo El absentista el segundo de ellos. El primero es Ennui, que también podemos encontrar en castellano publicado por Ático de los Libros. Y da la casualidad que hace pocos días otra editorial, Libros de Seda, anunció que el año que viene publicará Belinda, que es muy anterior a estas dos novelas de las que os hablo (fue publicada en 1801) pero que quizás es una de las más conocidas de la autora. Así que quien no lea a Maria Edgeworth hoy en día es porque no quiere, porque poco a poco va habiendo donde elegir.
Enlace: https://inquilinasnetherfiel..
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