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Nicolai Troshinsky (Ilustrator)Marta Sánchez-Nieves (Traductor)
ISBN : 8416440042
Editorial: Nórdica Libros (15/06/2015)

Calificación promedio : 4/5 (sobre 30 calificaciones)
Resumen:
San Petersburgo, su luz, sus casas y sus avenidas son el escenario de esta apasionada novela. En una de esas «noches blancas» que se dan en la ciudad rusa durante la época del solsticio de verano, un joven solitario e introvertido narra cómo conoce de forma accidental a una muchacha a la orilla del canal. Tras el primer encuentro, la pareja de desconocidos se citará las tres noches siguientes, noches en las que ella, de nombre Nástenka, relatará su triste historia y... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (16) Ver más Añadir una crítica
Inquilinas_Netherfield
 02 marzo 2021
Ya sabéis que soy doña rusos, y que siempre os digo lo mismo: no hace falta que os metáis un tochal de mil páginas entre pecho y espalda para acercaros a estos clásicos. Eran los maestros de la novela corta, y esos mismos autores que siguen fascinando a los lectores hoy en día con obras grandiosas hacían auténticas genialidades en menos de 150 páginas. Os he traído ejemplos de Tolstói, Turguénev, Leskov, Pushkin, Gógol (que, aunque ucraniano, escribía en ruso)... Y hoy os traigo a Fiódor Dostoievski, probablemente el único de mis rusos de cabecera que todavía no había puesto un pie en Netherfield. Noches blancas fue publicada cuando su autor apenas tenía 27 años.
Nuestro narrador es un hombre solitario cuyas únicas amistades son esas personas que se encuentra en sus paseos cada día pero con los que ni siquiera cruza un saludo. Él los considera amigos, los llama así, pero no ha cruzado palabra con ellos. Cuando lo conocemos se lamenta profundamente de que muchas de esas amistades se hayan ido a sus dachas y hayan abandonado Petersburgo, pero volviendo una noche de unos de sus paseos ve a una muchacha joven a la que protege en un apuro. Mientras la acompaña a su casa estrechan su relación de tal manera que deciden encontrarse las noches siguientes para contarse sus vidas, pero la joven (llamada Nástenka) le pone una condición: bajo ningún concepto debe enamorarse de ella. Él accede encantado, ¡ningún problema! Ha encontrado una mujer con la que por fin se atreve a hablar, serán amigos para siempre... ¿en qué cabeza cabe que vaya a enamorarse de ella? (en la de todo el mundo menos en la suya, estaréis pensando... ¿estaréis pensando bien?)

Antes de seguir, por si queréis saber qué es una dacha... son casas pequeñas de veraneo en el campo que el zar "otorgaba o donaba" a las familias de clase media en el siglo XIX. Millones de familias rusas tenían una dacha, y hoy en día siguen formando parte de la tradición del país y es habitual pasar tiempo en ellas.
Supongo que lo primero que debo hacer es aclarar el título, porque sumado a la ilustración de esta edición concreta de Nórdica (que a primera vista y sin contexto parece un paisaje nevado) puede dar lugar a pensar en un libro invernal, y nada más lejos de la realidad. Las noches blancas son un fenómeno natural que se produce durante las fechas próximas al solsticio de verano en regiones polares; el sol no llega a ocultarse por completo y se funde con el amanecer, permaneciendo el cielo iluminado durante casi toda la inexistente noche. En San Peterburgo, ciudad donde transcurre esta novela de Dostoievski, el sol no se pone hasta las diez de la noche y las horas siguientes están iluminadas de manera natural por un cielo crepuscular, evento que a día de hoy se ha convertido en motivo de celebración y fuegos artificiales conocido como Festival de las Noches Blancas.

Todo esto que os explico es muy importante para comprender el contexto de la narración, ya no solo por el hecho de que es una historia estival, no invernal (lo que posibilita tantas horas en la calle sentados o paseando tranquilamente, algo impensable a comienzo de año con sus bajísimas temperaturas) sino para entender cómo es posible que estos dos personajes (recordemos que son un nombre y una mujer solos y prácticamente desconocidos a mediados del siglo XIX) pasen juntos varias noches al aire libre como si nada, a la vista de quien tenga ojos y quiera ver, y es precisamente porque hay luz y desaparece el factor de nocturnidad que daría a estos encuentros un matiz muy distinto y bastante más dudoso moralmente hablando (que la ciudad esté medio desierta también ayuda, claro).
Otro detalle a tener en cuenta. Si estáis pensando en el Dostoievski de Crimen y castigo, Los hermanos Karamázov, El jugador o Humillados y ofendidos, libros que se meten hasta el cuello en la reflexión y el análisis psicológico de los personajes y que reflejan aspectos muy duros de la Rusia zarista del siglo XIX en general y de la propia vida del autor en particular... olvidaos. O bueno, no os olvidéis, porque Noches blancas es eso pero introducido en una Thermomix y mezclado con un poco de ironía algo sarcástica, otro poco de humor un tanto delicado, una pizca de romanticismo ilusorio y un mucho de genio para hablar de lo divino y lo humano en un contexto tan aparentemente sencillo como dos personajes que se reúnen durante tres noches para contarse sus secretos. ¿El resultado? Una obra que sigue poniendo sobre la mesa un análisis profundo de sus personajes pero con una carga emocional más liviana y asumible y un regusto final más... ¿confortable? ¿Amable? Aunque a mí ese final (sin poder entrar en más detalles) me ha dado un poco de rabia, pero yo no soy personaje del libro, conmigo nadie se ha portado mal y por tanto mis sentimientos no tienen mayor importancia (aunque deberían... otro gallo cantaría).
Y estaréis diciendo: "Ya, ya, ¿pero de qué habla el libro, alma de cántaro, que todavía no nos ha dicho nada?". Pues de los sueños, las inseguridades, la soledad, la ilusión, la necesidad de encontrar un alma amiga que nos comprenda y nos acepte tal y como somos, el amor correspondido y el que no lo es, las esperanzas y los miedos, la ceguera voluntaria ante los sentimientos de los demás, el egoísmo innato en el ser humano, la generosidad también innata en (alguno que otro) ser humano... el perdón, la comprensión, la esperanza, el amor que no pide nada a cambio y la generosidad de sentimientos que engrandence a aquellos que ni siquiera son conscientes de poseerla y que muchas veces no ven recompensado su buen corazón.
Sí, todo eso (y mucho más) es Noches blancas. La primera noche se conocen los personajes y la segunda noche conocemos la historia de nuestro narrador, ese hombre sin nombre tan dostoeievskiano que se abre en canal ante el lector; la tercera noche llega la historia de Nástenka y todo comienza a girar a su alrededor (resulta inevitable que todo gire a su alrededor desde el principio, ¿verdad?). Él feliz de compartir esas noches con ella y de haber encontrado al fin una mujer con la que puede y sabe ser él mismo; ella feliz de poder desahogarse al oído de un alma completamente entregada a sus desdichas y pesares; los dos pasando varias noches juntos compartiendo sus cuitas pero dejando volar el corazón en direcciones completamente contrarias. El protagonista llega a la última noche con el alma en vilo y el lector, conociendo como conoce lo que late en su corazón, le acompaña como quien ve venir un descarrilamiento y no puede hacer nada por evitarlo. O a lo mejor el tren vuelve a la vía y tenemos un asombroso giro de los acontecimientos. A saber, yo no digo nada... pero no deis nada por sentado, ni siquiera cuando tengáis el libro entre las manos y os vayáis acercando al final.
No puedo contaros más, el libro no llega a las cien páginas si no se tienen en cuenta las ilustraciones. Hay que acompañar al protagonista y a Nástenka durante las cuatro noches y la mañana en que finaliza la historia para ser testigos de cómo Dostoievski, sea en una novela magistral, desgarradora, compleja y tensa, sea en una novela corta aparentemente ligera y esperanzada, siempre hace eso que se le da tan bien: tejer personajes de carne hueso, reales en sus imperfecciones y creíbles en sus decisiones mal que nos pese. No, no estamos ante una novela excelsa de grandes dramas, debates morales y ética en juego, pero recordad que en los pequeños detalles, en las historias aparentemente humildes, a veces se esconden destellos edificantes de grandísima literatura. Noches blancas deslumbra con muchos de esos destellos, y lo que se cuenta en sus páginas forma parte tan intrínseca de la naturaleza humana que, si cerraséis los ojos e hicieseis un viaje mental en el tiempo, no veríais diferencia alguna con la misma situación en nuestra época. Lo que se cuenta en Noches blancas ha pasado, sigue pasando, seguirá pasando. El ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.
Enlace: http://inquilinasnetherfield..
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Yani
 14 junio 2018
Estoy comenzando a creer firmemente en que Dostoievski es uno de los pocos seres humanos que tiende a convertir las experiencias dolorosas y los sentimientos más profundos en historias tan lindas, melancólicas y sublimes como esta. Lo curioso es que no le hayan prestado atención cuando se publicó, pero todo tiene un tiempo y, según mi humilde opinión, los libros están incluidos en ese “todo”.
Noches blancas es una historia que contiene dos. El narrador sin nombre es un individuo solitario, soñador (hace toda una teoría sobre eso) e ingenuo que conoce San Petersburgo como la palma de su mano, pero la ciudad no parece conocerlo a él. O, al menos, no sus habitantes, porque los edificios parecen ser más amables. El hombre pasea por las calles y, en cierto momento, cruza el límite de la ciudad. Allí es donde va a conocer al personaje que aporta la otra historia, permitiendo que se forme una sola. Nástenka es una joven que también vive aislada y que oculta una pena que está unida, precisamente, a los deseos de ser libre. Una vez que se establezca una relación de amistad entre ellos dos, van a reencontrarse en reiteradas noches hasta el desenlace. No doy datos concretos porque la historia de Nástenka se hace esperar y es la que genera un poco de suspenso.
El libro tiene esa cuota terriblemente dramática que acompaña a las tramas de Dostoievski. Cada frase compite por ser más altisonante que la otra, cada diálogo parece salir del alma casi palpable de los personajes. A veces (sólo a veces) el lector puede llegar a sentirse molesto con esa carga de emociones, porque en estos tiempos se denomina “exageración”. En mi caso particular, lo leí a conciencia. Lo único que me disgustó fue la volubilidad e hipersensibilidad de Nástenka y su empeño por aclarar que era intelectualmente inferior al personaje sin nombre. Convertirla en una lectora no la volvió más simpática a mis ojos. Y el protagonista es uno de esos hombres que persiguen muchachas en la calle porque les llaman la atención. Es un tanto perturbador, sobre todo después de haber leído a otros autores rusos que utilizan caracteres similares, como Gogol.
En conclusión, Noches blancas es una historia preciosa sobre dos personas que están perdidas, se conocen de casualidad y empiezan a construir un lazo de amistad cuyo progreso no quiero contar. Las esperanzas del narrador anónimo sufren altibajos y el lector termina viviéndolos junto a él, ya sea por su modo de transmitir lo que siente, ya sea porque uno lo imagina. Tal vez el soñador no esté tan solo, después de todo.
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Bren
 29 septiembre 2019
Soy amante de la literatura rusa y de sus escritores, sobre todo de su literatura clásica y de Dostoyevesky solo había leído Crimen y Castigo, tengo muchos pendientes, pero al menos tengo uno menos.
Este cuento nos habla sobre la soledad, la tristeza, el amor, el desamor, pero yo me quedo con el sentimiento de la Ilusión, esa pequeña luz de esperanza de poder tener en las manos lo que tanto se anhela y que le da a un ser humano la capacidad de revivir y seguir viviendo.
El protagonista de esta historia bien puede ser un personaje completamente gris, pero en los pequeños detalles es donde uno puede ver su verdadero ser, la manera en que mira al mundo que lo rodea, su soledad que lo hace tener una relación con la vida muy peculiar.
Me ha encantado por supuesto esta obra, leerlo ha sido una delicia absoluta y mientras la historia de amor que contiene toca todas esas etapas por las que se pasa cuando alguien está en ese estado, para nada es una historia de amor, pero si de sentimientos y si de reflexión hacia quienes nos rodean.
Un tema muy actual eso del friendzone, así que como podemos ver y podremos contarles a los adolescentes de hoy, en toda época se viven esas cosas.
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aledeadflower
 28 febrero 2018
Este relato llegó a mí por recomendación de otra bloggera. La cosa era así: si nunca antes habías leído a un autor ruso, empezar por una historia corta era perfecto para entrar en esos bloques de textos llenos de contenido (por si no lo sabían, la literatura rusa tiene fama de ser "pesada" y/o muy compleja).
Yo puedo asegurarles que no encontré nada de eso en Noches Blancas, sino que me sumergí libremente en los monólogos del soñador ♥ Y me uní totalmente a su forma de ver el mundo: de estar ahí pero no. Así fue como Dostoyevski pasó a ser de mis escritores favoritos.
La historia tiene dos personajes principales: el soñador y Nastenka. Ambos jóvenes, solos en un mundo frío, se conocen y se "entienden" de inmediato. Pero hay un problema, el soñador no puede controlar sus sueños y Nastenka ¿es realmente una soñadora?
No hay que ser un genio para adivinar que finales felices no hay en Rusia, pero a veces no necesitamos de ellos para disfrutar la lectura, y eso a Fiódor se le da muy bien. La estética de esta historia reside en eso, y en el retrato de la juventud. ¿Qué es la juventud sino solo un sueño? ¿Qué están esperando? Vayan a cultivar sus almas con esta pequeña historia, es bellísima.
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Pianobikes
 25 noviembre 2020
“¿Quiénes son todos? Porque llevo ocho años viviendo en San Petersburgo y no he sabido entablar ni una sola amistad. Pero ¿para qué quiero yo esa amistad? Aun sin ella, me conozco todo Petersburgo.” ~ Noches blancas de Fiódor Dostoyevski.
Breve historia que nos narra la vida en cuatro noches y una mañana que viven el narrador, un joven triste y abatido, y una joven con la que coincide todas las noches. El contexto es San Petersburgo en las llamadas noches blancas, cuando el día se extiende más horas de lo habitual.
Realmente la historia no me ha atrapado y creo que porque los personajes no me han caído nada bien. Me han parecido unos insulsos. En cambio reconozco que el libro tiene momentos gratos. El principio es enredado y, sin embargo, es ahí donde para mi han estado esos momentos mágicos. La descripción que hace el narrador de la vida en la ciudad me ha recordado a cuando vemos un cuadro o una fotografía e imaginamos quiénes serán esas personas ahí plasmadas, a donde irán, de dónde vendrán y cuál será la historia de sus vidas.
El resto del libro se lee, pero la verdad es que no he conectado nada con la trama, ni con los personajes.
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Citas y frases (1) Añadir cita
ClarionClarion23 abril 2020
Soy un soñador. Hay en mí tan poca vida real, los momentos como éste, como el de
ahora, son para mí tan raros que me es imposible no repetirlos en mis sueños.
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Video de Fiódor Dostoyevski (1) Ver másAñadir vídeo
Vidéo de Fiódor Dostoyevski
Booktrailer "Noches blancas", de Nórdica Libros
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