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Crítica de MaiteMateos


MaiteMateos
12 diciembre 2019
Al margen de los intereses políticos y nacionalistas, el presente ensayo histórico pretende desmitificar, basándose en las investigaciones arqueológicas más recientes, algunas ideas equivocadas respecto a los muchos pueblos que habitaron la península Ibérica, desarrollando culturas, escrituras, creencias y costumbres muy diversas.
Dado que el conocimiento de los pueblo de la Iberia peninsular, al margen de la arqueología, nos ha llegado en gran medida a través de fuentes escritas latinas, los nombres de todos esos pueblos son los nombres que les atribuyeron los griegos y los romanos y por tanto se desconocen sus nombres originales (aún no se ha hallado ninguna “piedra de Rosetta” que permita descifrar las variadas escrituras de los pueblos de la Iberia peninsular), nombres como vacceos, vettones, bastetanos, oretanos, sedetanos, arévacos, layetanos, ilergetes, ilercavones, ceretanos, tartessos, astures, galaicos… La lista es todavía más extensa. Muchos estudiosos, ya desde la antigüedad, los englobaron bajo los términos tradicionales de pueblos ibéricos (Iberia es un nombre de origen griego que hacía referencia a un río peninsular llamado Iber), celtas o pueblos del noroeste, celtibéricos y tartéssicos. Demasiado simplista, dada la complejidad del tema, pues no es tan sencillo determinar donde comenzaba aquello que les asemejaba (como la cultura material) de aquello que les diferenciaba. Ni siquiera hay demasiado consenso a la hora de discernir cuales fueron los orígenes del desarrollo de dichas culturas. Es más, a lo largo de la Edad del Bronce y luego, durante la Edad del Hierro, entraron en contacto con diversas civilizaciones como la celta de centro Europa, la fenicia, la púnica y la griega, entre otras, provocando un fenómeno de sincretización que culminó con la posterior llegada de los romanos. Y mientras tanto, durante siglos, los habitantes de la Iberia peninsular, adoptaron diversas formas de vestir, utillajes, monedas, ritos funerarios y desarrollaron escrituras propias y muy variadas entre sí, influenciadas por los alfabetos y silabarios fenicios y griegos principalmente, como variadas eran sus técnicas constructivas, sus formas de gestionar la economía, de cultivar la tierra, alimentarse o relacionarse. Asimismo, alcanzaron un nivel tecnológico más avanzado de lo que habíamos alcanzado a imaginar y un pensamiento ya plenamente dual, basado en las diferencias de clase o de género. Las sociedades de la Iberia peninsular, en mayor o menor medida, eran más sofisticadas, ricas y jerarquizadas de lo que pensábamos. Eran, por tanto, sociedades ya plenamente patriarcales, que rendían culto a dioses o héroes masculinos mayoritariamente. Solo en algunos lugares quedaron reminiscencias de antiguos cultos relacionados con los elementos de la naturaleza, los bosques sagrados, los montes, las aguas y con las diosas madres como las Matres o Epona. Todo esto y más descubriremos con la lectura de este riguroso ensayo histórico, mostrándonos con todo, que aún quedan muchos matices por desvelar.
Enlace: https://maitemateos.wordpres..
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