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Crítica de Inquilinas_Netherfield


Inquilinas_Netherfield
17 diciembre 2019
Diamantes de luz helada es el tercer libro que leo de Carlos Díaz Domínguez, y siempre es un placer acercarse a la narrativa de un autor que adentra a sus lectores en sucesos y periodos históricos claves y muy interesantes que muchas veces conocemos bastante menos de lo que creemos.

En Diamantes de luz helada nos movemos alternativamente entre dos periodos temporales distintos, y dentro de estos dos periodos se suceden tres subtramas que acabarán convergiendo y en las que acompañamos a diversos personajes también de manera alterna, de modo que todas las piezas que componen la historia vayan ocupando su lugar y encajando unas con otras para no solo poner sobre el mapa un conflicto que a día de hoy sigue sin resolverse y siguen padeciendo miles de personas, sino para resolver el misterio que envuelve a uno de los personajes principales... pero voy por partes.

Por un lado tenemos el año 1975, en el que el tema principal es el Sáhara Occidental, una provincia más española en aquel momento alrededor de la que se estaban fraguando pactos, estrategias y paripés en la sombra para evitar que se celebrase un referéndum que podía derivar en la autodeterminación de la zona, situación política que muchos países interesados querían evitar a toda costa porque la zona pasaría a estar bajo la influencia de Argelia, país que se hallaba bajo el "protectorado" de Rusia y que, por tanto, expandiría su política comunista en la zona. Esto, sumado al interés de Marruecos por anexionar el Sáhara Occidental a su reino y que parece estar preparando algo en la frontera, a las acciones del frente Polisario atacando objetivos militares y comerciales españoles y a las sospechas de la frágil salud de Franco y la consecuente delegación de sus funciones en otras personas, dan una idea del contexto político en el que se desarrolla esta trama (todo esto lo cuento a grandísimos rasgos... el autor dibuja un mapa mucho más profundo, extenso y pormenorizado sobre el asunto que yo no puedo ni debo desarrollar aquí).

La otra subtrama que tiene lugar durante el verano de 1975 nos traslada a Las Palmas, donde aterriza un joven alférez madrileño para realizar allí sus milicias (no es militar de carrera) y que, nada más llegar, conoce a Pino, una joven canaria estudiante de Medicina con la que pronto iniciará una relación.

En el presente de la novela, 2008, y como última subtrama, tenemos a Sagrario, joven periodista que se acaba de quedar en el paro y que, tras visitar por primera vez la finca que Elvira, la abuela de su novio Miguel, tiene en Almería, congenia tan bien con la anciana que se queda a ejercer de administradora de sus bienes y negocios hasta que encuentre trabajo de lo suyo en Madrid. Elvira, muy enferma, le pide que le ayude a encontrar a un tal Alfredo, de quien Sagrario desconoce su identidad ni por qué lo busca. Su novio no quiere darle explicaciones, y su suegra, menos todavía: se la tiene jurada y la quiere fuera de la finca YA. Pero Sagrario no solo es periodista, sino que realmente aprecia a la anciana, y hará todo lo que pueda por darle el gusto y averiguar lo que le pide.

Quienes ya hemos leído antes a Carlos estamos familiarizados con la estructura de sus novelas. Muchos capítulos pero muy cortos, algunos de apenas dos o tres páginas, que nos van moviendo de un marco temporal a otro, de unos personajes a otros, haciendo avanzar la lectura sin prisa pero sin pausa de manera que tres tramas que en un principio (y durante buena parte de la narración) parecen totalmente independientes, acaben confluyendo para hilar una sola historia... y esta historia nos sumerge de lleno en un hecho histórico que no sé si realmente comprendemos hoy en día y que, casi 45 años después, sigue sin resolverse ni en un sentido ni en otro.

Así que por un lado tenemos toda la vertiente histórica, en la que asistimos a juegos de espionaje, reuniones clandestinas, manipulación de sucesos, montajes escénicos destinados a ganar tiempo, los americanos metiendo siempre las narices en todo y moviendo los hilos de cada paso que se da en cualquier sentido porque juegan a varias bandas... Quizás al principio los datos y nombres en todo lo que rodea al conflicto saharaui pueden resultar algo abrumadores, pero hay que tener paciencia. El autor tiene mucho que explicar antes de poner cada pieza en su lugar del tablero, y poco a poco todo va ocupando el lugar que le corresponde en la cabeza del lector y no solo queda clara la situación política sino qué peones van a ser más importantes en ella resultando predominantes en la historia.

Por el otro lado tenemos el presente, en el que los intereses de la trama son totalmente distintos, más centrados en las relaciones familiares y en las de pareja, en los secretos que todos guardamos, en la dejadez en que se abandona muchas veces a las personas mayores, en la incapacidad de algunos progenitores para dejar vivir a sus hijos su propia vida y en como son los hijos los que en ocasiones son incapaces de tomar sus propias decisiones, en cómo algunos sucesos ponen nuestras vidas patas arriba y nos cambian para siempre de manera irremediable, en la precariedad laboral y cómo eso afecta a las personas desempleadas, en la impotencia que se siente cuando se quiere aportar dinero a la economía del hogar y no se puede... sí, al final esta trama revierte en la búsqueda de la verdad por parte de Sagrario para darle paz a Elvira, pero en el camino se tocan muchos temas que, en mayor o menor medida, conocemos de primera mano o en nuestro entorno.

Ya os lo he dicho otras veces, Carlos escribe muy bien, con elegancia, fluidez y sabiendo en todo momento lo que quiere decir y lo que quiere transmitir sin necesidad de florituras pero sin perder por ello ni un ápice de escrupulosidad en la narración. Sabe transmitir tan bien la historia, dosificarla en su justa medida y alternar las subtramas con el tempo que ellas mismas marcan que llega un punto, sobre todo hacia la mitad del libro en adelante, en el que no puedes parar de leer. Como lector conoces (al menos en la superficie) lo que ocurrió históricamente, pero las partes ficticias que implementa en esa realidad histórica son las que mueven realmente la trama y las que afectan también a los personajes principales, así que te urge saber cómo termina todo. Reconozco que una parte del final, un giro concreto, lo vi venir sin problemas (no puedo ser más específica), pero es que me dio totalmente igual, necesitaba seguir leyendo para saber cómo lo planteaba el autor, y eso dice mucho de lo bien armado que está el libro.

En definitiva, Carlos Díaz Domínguez vuelve a ofrecernos una novela con un trasfondo histórico predominante que, a pesar de tener un peso absoluto sobre la trama, se lee de manera ágil y ofrece mucha información que creo que a nivel general se desconoce. al final del libro confirma lo que es verídico, lo que no, lo que está tergiversado o alterado por el bien de la narración... y a mi parecer realiza un trabajo excelente en el fin último del libro, que es entretener y dar visibilidad a la situación en el Sáhara Occidental justo antes de que España renunciara a ella (o la dejara abandonada a su suerte, más bien). Todo ello, entremezclado con la narración en presente y la investigación de Sagrario, conforma una muy buena lectura de lo más recomendable.
Enlace: https://inquilinasnetherfiel..
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