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Crítica de Nedyah


Nedyah
27 octubre 2017
Pues volvemos a adentrarnos en el mundo de Mia Saunders y sus experiencias mensuales como escorts, pero esta vez con muchas más complicaciones de las que me podría haber imaginado. En las anteriores entregas pedía más de drama en la vida personal y privada de Mia, y también que se mostrara mejor la cruda realidad de ser una escort, dejando a un lado el placer de nuestra protagonista al poder disfrutar mes tras mes de un nuevo maromo cañonazo en un entorno paradisíaco y rodeada de lujos y excentricidades. Pero lo que me he encontrado en esta tercera parte ha sido en plan: ¿querías drama y sufrimiento? ¡Pues toma y que te abunde! Y madre mía si me ha abundado, que por momentos me he sentido testigo y parte de una de las telenovelas que suele ver mi madre todas las tardes. Sí, en las entregas anteriores pedía más profundidad en el argumento pero con lo que ha ocurrido en los meses de Julio, Agosto y Septiembre casi me atraganto por las casualidades y la mala pata características de este tipo de producciones latinoamericanas xD.

Julio comienza siendo un mes difícil para Mia. Aún recuperándose de las lesiones físicas y psicologías de la agresión sufrida por el hijo de su último cliente, no le queda más remedio que cumplir con su agenda y embarcarse en el cliente del mes en cuestión: Anton Santiago, el artista de hip-hop más popular del momento, y cumplir con el trabajo para el cual ha sido contratada: ser la ardiente e inalcanzable protagonista del videoclip de su nuevo single. Anton es un latino de pura cepa, la delicia de cualquier mujer, y para Mia no es menos, pero la agresión de Aaron Shipley le ha hecho mella y el mínimo roce o contacto físico de ese hombre, y de cualquier otro, aviva los recuerdos y el pánico de aquel terrible trance. Aún así, Anton se convierte rápidamente en un gran apoyo, un amigo con el que poder hablar y descargarse a modo de terapia por la que hacer frente a esos miedo y luchar por combatirlos.
Julio nos presenta un universo diferente a todo lo vivido anteriormente con Mia sometiéndose a clases intensivas de baile para representar correctamente su papel de mujer fatal mientras trata de superar los repentinos ataques de pánico cuando alguien del sexo opuesto le toca. En ese punto me ha costado conectar con Mia, pues de la noche a la mañana, con el simple regreso de Wes a su vida, ese miedo a ser tocada por otro hombre desaparece. Con la llegada de Wes a Miami para pasar unos días con ella, Mia vuelve a transformarse y a ser la que era. Sí es cierto que llegados a ese momento ya han transcurrido un par de semanas y las conversaciones y distracciones con Anton han ayudado a apaciguar sus miedos, pero esperaba que reaccionase de una forma más acorde y evolutiva a su situación de superar y volver a confiar en los hombres incluso con Wes, por mucho que éste sea el amor de su vida y lo ame con locura. El miedo a que un hombre te toque tras un hecho así creo que no es tan sencillo de superar, y eso con independencia de la mayor o menor cercanía de esa persona, ya sea pareja, amigo, padre, conocido o no. La verdad es que me esperaba mayor dificultad en el reenganche de la relación sentimental de Wes y Mia y al final todo ha sido coser y cantar, disfrutando de su tiempo juntos, del sexo y de lo bello que es vivir...
Como en los meses anteriores, Mia forja una buena y sana amistad con el artista de hip-hop, con su asistente personal, Heather, y con la coreógrafa que la transforma en la chica ardiente y sexy que demanda el videoclip de la estrella. Los tres pasarán a formar parte de árbol genealógico de Mia, aquella familia no ligada a la sangre y que uno mismo elige: los amigos.

Agosto y Septiembre voy a tratarlos como a un todo porque, en realidad, es difícil hacer separación. Aquí se produce una interrupción en los clientes mensuales por giros argumentales relacionados con esos recursos de telenovela de los que hablaba anteriormente, así que no diré mucho en ese aspecto para dejar con la intriga.
Agosto nos transporta a Dallas, a la mansión de Maxwell Cunnigham, director general de una de las empresas petrolíferas más importantes a nivel internacional, donde Mia tendrá que hacerse pasar por su hermana pequeña antes los accionistas y los lobos que quieren hacerse con el control de la empresa, ya que su padre ha dejado testamento poniendo todos sus bienes y activos a nombre de su único hijo varón, Maxwell, y de una hija desconocida, 5 años más joven que Maxwell, y que tiene mucho en común con Mia. Un trabajo sencillo si no fuera por la insistencia de Maxwell y su esposa de inmiscuirse en la vida de Mia hasta límites insospechados. Pero sucederán cosas en este mes que impedirán que Mia cumpla con su cliente de Septiembre, quedándose atascada entre salas de reuniones, habitaciones de hospital, ex-novios prestamistas que no regalan amenazas y secuestros por células terroristas (sí, has leído bien, células terroristas xD) que convierten a Calendar Girl #3 en una lectura que, bien siendo entretenida y que ha volado en mis manos, resulta demasiado previsible en el giro argumental principal y está cargada con tanto drama y escenarios típicos de cualquier telenovela que se precie que me he sentido desbordada y sin saber asimilarlo todo.

En cuanto a los personajes, tenemos los recurrentes como Gin, la mejor amiga de Mia, con su habitual habla vulgar y sin flitros; Maddy, su hermana, tirando de sus estudios al tiempo que convive con su prometido y echa de memos tener a Mia cerca; Wes, el chico Enero, tan buenazo y adorable como siempre; y otros nuevos que adquieren bastante importancia en la trama, como Maxwell: todo un hombre de negocios pero, ante todo, un hombre de familia, con una mujer encantadora, una pequeñaja llamada Bell y otro bebé en camino. Es considerado, atento y muy protector y cuidadoso para con los suyos. Mia encuentra en él el mejor de los apoyos cuanto su vida comienza a torcerse sin remedio.

El argumento que desarrolla Audrey Carlan no es malo y, como ya he dicho, engancha bastante y acabas devorando el libro en un santiamén, pero hay ciertos momentos que sólo puedo definir como "serie de catastróficas desdichas" y "dramón te guste o no", y uno tras otro. Y eso es lo que me ha costado digerir: que de algún que otro disgusto y percance en los libros anteriores, en esta tercera parte, de buenas a primeras nos llueva la marimorena sin la opción de hallar resguardo a tiempo xD. ¡Qué le vamos a hacer! Antes pedía más tragedias y ahora lo he encontrado excesivo. ¡No tengo remedio! jajaja. Con todo, espero con ganas el desenlace :)

En resumen, 'Calendar Girl #3' no la he disfrutado tanto como sus entregas anteriores por el drama excesivo de Agosto y Septiembre. En la vida de Mia se han producido muchos cambios: ha hecho amistades para toda la vida, ha viajado y conocido lugares en los que jamás pensó que estaría, ha trabajado como musa, modelo, mujer florero, actriz... y ha encontrado el amor de su vida en el proceso; pero el viaje continua y las desgracias parecen alinearse una tras otra y cuesta abajo, dejando a un lado los placeres del sexo y la buena vida de escort. Este libro se centra en problemas y peligros familiares, personales y sentimentales. ¿Lo malo? Que todos esos problemas vienen de golpe, atosigando no sólo a Mia, sino también al lector. Sí, quería más drama en esta saga, pero no así, de golpe y con giros argumentales tan melodramáticos.

Enlace: http://eraseunlibro.blogspot..
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