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Crítica de Galena


Galena
29 octubre 2018

Hace muchos años leí Mansfield Park, esta no es mi primera vez con esta historia, pero realmente fue hace mucho y sabía que, en parte, sería muy diferente leer esta novela a otras de la autora, que ya conozco como si fueran mi propia casa.
Mucha gente cree que las novelas de Jane Austen tienen como epicentro el amor, lo cual no es cierto, y si os quedan dudas debéis leer Mansfield. En esta historia ¿hay acaso algún romance real? ¿Tiene algo romántico? Sí que hay conquistas e ilusiones rotas, pero no me parece que ninguna pueda añadírsele la palabra «amor» de por medio.
Mansfield Park nos presenta una galería de personajes y cada uno de ellos ocupa un puesto en la pirámide de la moral. Eso es de lo que yo creo que habla, de la rectitud y honradez de las personas y los motivos por los cuales han llegado a ser así. Prueba de la falta de romance es ese final abrupto del que tan poco sabemos. Pasamos de conocer todos los pensamientos y preocupaciones de la pobre Fanny a que nos cierren su historia con unas cuantas líneas impersonales.
Esta no es mi novela favorita de Austen, no porque no sea buena, sino porque no me resulta tan disfrutable como otras. Empezamos por una protagonista que a día de hoy no resulta muy simpática. Fanny es muy noble, muy recta, pero también muy apocada. Claro que, puesto que le han inculcado eso desde niña, podemos entenderla. No obstante, que no se rebele apenas (en cierto momento sí lo hace) a pesar de las injusticias que se cometen con ella, nos indigna y nos dan ganas de salir a defenderla. El otro punto que me ha resultado más insufrible es su idealización por Edmund, su primo, al que ama. Tampoco es que tuviese mucho donde elegir en su vida, pero ella cree que es la bondad personificada, mientras que a mí me parece que se conforma con ella cuando no hay nada mejor y que es muy ciego. le gusta Mary Crawford, pero como es una mujer más fuerte y con opiniones contrarias a las de él, también con cierta fascinación por anteponer el dinero a todo lo demás, se encuentra con un dilema. Un dilema que trata de solventar autoconvenciéndose de que los defectos de la dama no existen y creando una Mary diferente a la real en su cabeza… Es realmente cansino, porque solo acude a Fanny para contarle sus penas. ¿Y qué hay de lo que piensa ella? ¿De lo que le preocupa? En varias ocasiones se olvida de ella o la presiona para que participe en esa obra de teatro que algunos ven como el pecado personificado… No, Edmund no es realmente bueno con ella y me ha caído muy antipático porque parece que todo el tiempo se nos quiere convencer de que es maravilloso… o no. A lo mejor lo que la autora nos quiere mostrar es lo limitada que era la vida de Fanny y sí, se enamora de Edmund y hay «final feliz», aunque no perfecto, pero ¿es que acaso Fanny tenía una mejor oportunidad? No, no la tenía, dadas sus circunstancias familiares. No es lo ideal que acabe con este hombre que se conforma con ella (no me creo eso de que de pronto se da cuenta de que la quiere, no me convence y que Austen se esforzara tan poco por convencernos me hace sospechar).
El carácter de Fanny es dócil y adaptable, no tiene mucho ánimo de rebelarse contra lo impuesto y cuando el señor Henry Crawford insiste en casarse con ella y ella una y otra vez lo rechaza, esa gran rebelión suya a pesar de las presiones de su familia, pierde su fuerza cuando el narrador nos cuenta que, de haber perseverado más tiempo, ella habría aceptado. Sin embargo, una vez más, Fanny ha sabido amoldarse y a conformarse con lo que tiene para ser feliz. Si acepta como la tratan en Mansfield, si acepta que Edmund la quiera una vez que sus opciones con Mary Crawford se esfuman, y si acepta que a nadie le importó lo que sintiera cuando todos la presionaron para que hiciese cosas que no quería, se debe también a que no tiene más opciones. Su única opción sería volver con su familia y, como vemos en la novela, los Price ni la quieren ni viven de una forma con la que ella pueda ser feliz. Así que básicamente en esta historia no hay nada realmente romántico, si no la dureza de la vida misma y de las pocas posibilidades de una mujer pobre, aunque bonita y amable.
Esto ocupa una parte de la novela, la otra parte se centra, como he mencionado antes, en ir mostrándonos la diferente moral de los personajes. Desde la insoportable señora Norris, la sosa y vacía lady Bertram, hasta Mary y Henry Crawford. Vamos viendo en sus relaciones en qué grado queda cada uno, pero también se nos va explicando los ambientes en los que han sido educados. Puede que Henry Crawford sea así debido a su padrastro, que vive con su amante y ha tenido una vida poco decorosa. Maria y Julia han crecido con los continuos elogios de su tía Norris y sus padres, que siempre les recordaban lo increíbles que eran, en especial comparadas con su pobre prima Fanny. La rectitud de esta misma, que debido a su austera vida ha aprendido mejor que nadie a ser amable y poco vanidosa. Asimismo, en su familia llena de caos, parece que los hermanos mayores sí tienen cierta valía, mientras que los menores apenas tienen educación y sensibilidad hacia los demás. Quizá este punto esté en consonancia con lo mismo que ocurre con los Bennet en el libro, las hijas mayores son mejores, más educadas y sensatas debido a que al principio el señor Bennet sí se involucraba en su educación, pero después, ante el desencanto de una mujer hermosa aunque vana, se fue desentendiendo de todo. En este caso la señora Price, la madre de Fanny, se casa con un hombre pobre y tienen muchos hijos. Más adelante vemos como es grosero, bruto y dado a la bebida, así que puede haberse dado el mismo caso. Los hijos mayores, nacidos al principio del matrimonio han recibido una mejor educación, pero a medida que pasaban los años y la familia decaía, eso ha afectado al carácter de los pequeños.
Con esto no podemos decir que la autora deje todo en manos de la educación que recibe la gente, a veces también hay casos diferentes, pero en general, resalta la importancia de la educación de las personas y en base a ello a sus futuros comportamiento. Como profesora, para mí lo social tiene más peso que lo genético por lo que entiendo este punto de vista.
En conclusión, Mansfield Park es un tanto más amarga que las otras obras de la autora, para mí. No es tan romántica (Persuasión me lo parece más, en Orgullo y prejuicio creo que el amor va más por parte de Darcy que Elizabeth) y se centra más en otro tipo de cuestiones. Además, tiene un ritmo más lento, en especial al principio y no cuenta con un final tan satisfactorio.
Si os gusta esta autora os animo a darle una oportunidad porque de igual modo lo disfrutaréis; si todavía no habéis leído nada de ella os animo a empezar por Orgullo y prejuicio o Sentido y sensibilidad. Como siempre, una gran obra de esta escritora que cada día más recibe el reconocimiento que se merece.
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