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Crítica de Inquilinas_Netherfield


Inquilinas_Netherfield
28 noviembre 2017
Mansfield Park, a priori, puede parecer una de las novelas de Jane Austen menos interesantes... pero solo al principio, pues en esta historia Jane concentra toda su energía y, además, creo que en ella pueden descubrirse pinceladas de otras obras más conocidas, y por ellos más admiradas, como son J&S y O&P.

La narración arranca con el distinto casamiento de las hermanas Ward. Cada una de ellas, aunque bellas y jóvenes, ingresa en diferentes clases sociales por medio de sus respectivos matrimonios: Maria Ward es la que alcanza las cotas más altas de la sociedad al casarse con sir Thomas Bertram, baronet, de Mansfield Park. Mrs Norris se casa con un clérigo, ingresando por tanto en ese estamento.

El matrimonio más imprudente, a ojos de la familia Ward, es el realizado por la hermana pequeña, Frances Price:

"Se casó para fastidiar a su familia con un teniente de marina sin educación."

Así, las tres hermanas, con distinta suerte o diferente inteligencia, decantan su destino en base a sus matrimonios, ocasionando con sus actos consecuencias que sus descendientes deben asumir. Tal y como reconoce Jane:

"Pero en el mundo no existen tantos hombres de sólida fortuna como bonitas mujeres que los merezcan"

De este modo, Fanny, una de las muchas hijas que tiene el matrimonio Price, es acogida por caridad en Mansfield Park y, una vez que cruza su umbral, su vida queda ligada, para mejor o para peor, a esos muros que la sostienen.

Fanny, la heroína de nuestra historia, engloba todas esas pinceladas que he comentado (como pueden ser su sensatez y su juicio), cualidades que no le restan a la hora de expresar toda su sensibilidad y el sentimiento acumulado y madurado a través de las etapas de su vida, primero como una niña huérfana, desamparada y acogida en casa de su tía en desigualdad de condiciones. Estas, a priori, pueden ser negativas y lo son... pero ya sabemos que las grandes personas, los héroes, se crecen en estas situaciones, que son su motor para hacerse más grandes y más héroes. Eso es, más o menos, lo que le pasa a Fanny; a pesar de ser una niña frágil e introvertida, consigue desarrollar y alimentar un espíritu fuerte e inquebrantable.

Su espíritu y su personalidad están escondidos o protegidos del exterior entre todas las capas de sumisión adquiridas, pero no nos confundamos: sumisión, en el caso de nuestra heroína, no es sinónimo de rendición.

En su fortaleza, a mi juicio, habitan y conviven sombras y sentimientos negativos, que equilibran lo bueno y lo menos bueno que hay en ella. Estas sombras son los prejuicios que alimentan su monólogo interior; ella observa, observa y observa... una vez emitido un juicio sobre una persona o situación concretas, con razón o sin razón, esta opinión no cambia y ya no hay posibilidad de redención. Me recuerda tanto a mi querido Darcy... tal vez Jane puso mucho de él en este personaje.

Así, gracias a nuestra protagonista, y bajo su prisma, descubrimos su época así como el pulular de una serie de personajes, dispares y distintos, que conviven y se relacionan bajo el cielo protector de Mansfield Park.

Mansfield Park tiene una vasta extensión que hace posible que nos sumerjamos en ese mundo donde la comicidad y la ironía hilan toda la historia... en definitiva, el mundo de Jane Austen, su ambientación, donde la burguesía rural del momento disfrutaba del esplendor y brillantez del Imperio Británico. En este caso, uno de los pilares que sustenta Mansfield Park es el flujo de dinero que viene de la plantación de esclavos que tiene sir Thomas Bertram en la isla de Antigua. de alguna manera Jane Austen se sale de su zona de comfort para reconocer esa realidad.

Dentro del elenco imaginado por Jane destaco al contrapunto de Fanny, el motor que le ayuda a seguir adelante, su faro y su luz... Edmund.

Edmund, su primo, hijo de sir Thomas y lady Maria Bertram, es un ser juicioso, inteligente y sensible para con la situación de Fanny; es el único que ha sabido interpretarla. Así mismo, solo él, gracias a su sensibilidad o bondad, ha conseguido llegar a su espíritu, inquebrantable y forjado a través de los años, como he comentado anteriormente

Al principio Edmund, reúne todas esas cualidades: bondad, sensibilidad, inteligencia, empatía para con su prima... pero todas estas dedicaciones quedan eclipsadas cuando en su mundo perfecto entran los hermanos Crawford, Mary y Henry.

Mary Crawford es la mujer que le hace mirar hacia otro lado, la que hace tambalear todos su principios morales. Así, a los ojos del lector, lejos de parecernos un héroe vemos lo contrario en cada situación que le permite dar pasos hacia Mary. A Edmund no le supone ningún problema negociar y justificar sus acciones, intentando siempre limpiar su conciencia o validar de alguna forma sus actuaciones a través de Fanny.

En estos momentos es cuando vemos el distinto rasero de Fanny, sus diferentes tratamientos dependiendo del personaje teniendo en cuenta que no todos ellos tienen la llave de su corazón... y ya sabemos que el amor lo perdona todo. Pero no todos somos Fanny; por lo menos yo no me he identificado con ella. al apartarme un poco y ver las cosas con perspectiva veo que, así como para Henry Crawford sus prejuicios son inamovibles, hacia su primo Edmund aplica otra moralidad para esos mismos principios y valores.

Al final, todos utilizan unidades de medida flexibles y adaptables a sus respectivas necesidades o sentimientos.

En esta lectura he descubierto un personaje que me pasó un poco desapercibido en otras anteriores. Mrs Norris es la mala malísima, la madrastra de Cenicienta, la que le pone todos los obstáculos y la arribista que se hace imprescindible por nimiedades. Con ella, Jane se supera en su ironía y razonamiento; me ha encantado leer todas sus argumentaciones y la lucha de poder que sostiene con Fanny. al final descubres que las dos son supervivientes intentando encajar, a su manera, en Mansfield Park.

Con Mrs Norris conocemos la economía doméstica de Jane. Esta buena mujer, sabiendo reducir sus posesiones y adelantándose a los acontecimientos, lejos de descender en su escala social se apalanca, haciéndose imprescindible para los que la rodean.

Otros personajes (la familia de Fanny, sus hermanos, William y Susan; los hijos de sir Thomas, Maria, Julia, Tom, así como su anestesiada madre lady Bertram, y otros superfluos, como el caracterizado James Rushworth) son satélites magistralmente construidos que, gracias a su fondo y su forma, completan y enriquecen las historias de los personajes principales.

Así mismo, en cada página encontramos diferentes sentimientos: amores platónicos, celos, envidias, indulgencias... todos ellos diseñados y creados con la magistral pluma de nuestra autora, con su personal y único estilo.

Concretando diré que, no por ser menos conocida, Mansfield Park es una obra menor, sino todo lo contrario. Si queremos encontrar a la auténtica Jane Austen, solo necesitamos adentrarnos en sus páginas y disfrutar del placer que conlleva saborear y deleitarse con cada una de sus palabras. Construye frases u oraciones donde descubrimos su esencia, ese néctar dulce y maravilloso que enriquece y alimenta nuestras ansias lectoras.
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