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ISBN : 842640488X
Editorial: Lumen Editorial (11/01/2018)

Calificación promedio : 3.53/5 (sobre 15 calificaciones)
Resumen:
Margaret Atwood reinventa La tempestad de William Shakespeare en La semilla de la bruja, una novela que aboga por el poder de las palabras y que invita a no olvidar y a creer en la magia de la vida cotidiana. «Cuando eres joven, crees que todo es posible. Te mueves en el presente, jugando con el tiempo como si fuera un juguete a tu disposición. Piensas que puedes deshacerte de cosas y personas, y aun no sabes bien que tienen la mala costumbre de volver.»Margaret A... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (9) Ver más Añadir una crítica
Celia_0504
 26 octubre 2021
Como siempre Atwood no defrauda. Esta reinterpretación de “La Tempestad” de Shakespeare me ha parecido un ejercicio literario muy interesante y que he disfrutado en su mayor parte, especialmente porque de las tres novelas que tenia pendiente de esta autora (ahora dos) esta era la que menos me llamaba la atención, y la empece por un mero impulso. La historia parte de un punto muy interesante: esta protagonizada por el profesor Felix Duke, encargado de un programa de alfabetización en el correccional Fletcher, donde cada año dirige una obra de teatro de Shakespeare con los presidiarios inscritos. Pero bajo la apariencia de viejo profesor pedante y aburrido, visto con condescendencia por la gente de la cárcel, Duke esconde sus propios secretos y deseos de venganza contra aquellos que le quitaron injustamente su puesto como director de un prestigioso festival de teatro...Una venganza largamente acariciada que lleva planeando muchos años y que ahora tiene la posibilidad de llevar acabo con ayuda de los presos y de la obra que deben representar este año, que como no, es “La Tempestad”.
En general, como he señalado antes, he disfrutado mucho de esta historia y la he leído con gusto. Atwood crea de forma concisa un argumento preciso, con un excelente pulso narrativo. Me ha parecido muy ingenioso como traslada una obra escrita hace 400 años a un centro penitencial moderno, como crea una historia que se nutre de lo que hizo Shakespeare, pero manteniéndose siempre fiel a su propio estilo como escritora, sin olvidarse del sentido de lo trágico y la venganza que caracteriza esta celebre obra de teatro. Una obra que, por cierto, leí hace muchos años (creo que estaba en la ESO) y que después de este libro he llegado a la conclusión de que debo volver a leer. de ahí que hay agradecido mucho que haya un resumen de la obra shakesperiana al final del libro, me ha facilitado mucho para entender ciertos aspectos de la trama y poder ubicar a cada personaje en la historia. Y es que dentro de la novela que nos ocupa, cada uno de sus personajes responde a uno de los protagonistas de la obra de teatro.
En concreto, creo que el gran acierto de esta historia es la compleja e interesante personalidad del protagonista, Felix Phillips, alias Felix Duke. Excepto por el personaje de Anne-Marie (la Miranda de la historia, y tampoco es que nunca llegue a conseguirlo, la verdad), ningún otro puede hacerle sombra. Y no es para menos, ya que Felix es el perfecto trasunto moderno de Prospero, una de las mejores y más complejas creaciones shakesperianas, sin lugar a dudas. Es un personaje realmente complejo e interesante, autentico núcleo y motor de todo el libro y de los hechos que en el acontecen. El lector se pone plenamente de su parte desde el inicio, y se divierte mucho descubriendo como va tejiendo su venganza y planeándolo todo.
Otro de los aspectos que más interesantes me han parecido de “La Semilla de la Bruja” es su estudio del trabajo en el que se inspira. No en vano, el libro fue creado dentro de un proyecto para celebrar los 400 años del nacimiento de Shakespeare, que consistía en que varios autores actuales reinterpretaran las obras de Bardo de Avon (una idea que, por cierto, no nos hubiera ido mal imitar a los de lengua hispana, que a la vez celebrábamos los 400 años de Cervantes). Así pues, gran parte de la novela se cimenta sobre el estudio que hacen los presos de los hechos y de los personajes que aparecen a lo largo de los cinco actos de la obra, e, incluso, reinterpretándolos a su manera. de ahí que el lector acabe sumergiéndose totalmente en el análisis de esta obra, descubriendo, de la mano de Atwood, todo el encanto y complejidad de la misma. Si lugar a dudas las escenas en las que se trabaja la obra y los personajes (que ocupan buena parte de las páginas de esta novela) son algunas de las mejores partes de la misma. Se puede decir que , al fin de cuentas, toda la obra no deja de ser un estudio muy bien llevado de “La Tempestad”, un trabajo musical y conmovedor, que durante años ha sido un auténtico enigma para los estudiosos de la literatura y de Shakespeare, tan difuso es el simbolismo que alberga.
No obstante, para mí hay un gran pero en este libro. Y es su parte final. Ahí creo que a Atwood se le escapa la trama de las manos un poco, hay momentos en los que sentía que no estaba leyendo la misma historia que había conocido en las páginas anteriores, y que notaba que la trama estaba muy descontrolada. Creo que esto me pasó a partir del momento en que descubrimos que los presos están totalmente dentro de las maquinaciones de del profesor Duke.A partir de ese punto todo me pareció un tanto inverosímil, no pude acabar de creerme todo lo que pasaba a continuación, me pareció demasiado inverosímil. Y creo que eso le ha quitado consistencia, por lo menos para mi, a la historia y su desenlace. Y es por eso, por lo que le quitado unas cuantas décimas en mi puntuación final global, ya que ha hecho que la historia no termine de cuajar en mí del todo, por más que me haya gustado a grandes rasgos. Y es que no olvidemos que estamos en una historia de Margaret Atwood. Lo que en Shakespeare es verosimil, y lo que él nos tiene acostumbrados, no tiene porque ser valido para las obras de la escritora canadiense.
Otra cosa que también me escamo un poco es el lío que me hice con todos los presos, me costaba mucho ubicar a unos y a otros, y diferenciar sus personalidades, ya que al final me parecían muy similares entre ellos, excepto por dos o tres casos. de ahí que haya apreciado mucho el Dramatis Personae que hay en la mitad de la novela, en la que se nos señala quién es cada preso, el personaje o rol que va a interpretar en la obra de teatro, los crímenes por los que está cumpliendo condena y sus rasgos étnicos más destacados.
Pero pese a todo me quedo con la moraleja que podemos sacar de “La Semilla de la Bruja”, y que la propia Atwood señala: al igual que en “La Tempestad” es una obra que trata de segundas oportunidades y del perdón, de cómo pasar página y seguir adelante. Su final me ha parecido sorprendentemente optimista y me ha dejado un excelente sabor de boca. Pero sobre todo, al final, éste libro trata sobre la pérdida, sobre cómo Felix busca seguir avanzando y se centra tanto en la venganza para tratar de sustraerse de la pérdida de su hija pequeña, cuyo fantasma lo compañía a lo largo y ancho de la obra, ya que el se acostumbra a imaginar que la niña (que como no podía ser de otra forma se llamaba Miranda) está con él y sigue creciendo hasta convertirse en una adolescente, la ve en su cabeza constantemente, hasta que llega un punto en que le cuesta distinguir realidad y ficción. Esas partes me han parecido profundamente conmovedoras, lo considero no solo el núcleo central de todo el trabajo de Atwood, sino también el su centro espiritual, sin lugar a dudas.
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vanidad
 09 mayo 2022
Hace unos años, la editorial Hogarth anunció una iniciativa fascinante: una serie de novelas basadas en las obras más famosas de Shakespeare.
En La semilla de la bruja, se ha encargado de la tempestad.
Esta es la historia de Félix o el señor Duke, el nombre que ha adoptado para llevar a cabo una empresa que le obsesiona: la venganza. Doce años antes había sido un fantasioso y original director de teatro en un pequeño pueblo llamado Makeshiweg, un empleo que le habían usurpado a sus espaldas de forma rastrera y traidora.
Lo mejor de éste proyecto, y de ésta novela en concreto, es que te sumerge en las obras de Shakespeare desde cero y las reescribe para adaptarlas a la novela contemporánea. Tanto si estás familiarizado con "La tempestad" como si nunca has oído hablar de ella, Atwood te la plantea de manera simple y detallada para que comprendas su trama como si tú fueras a ser uno de los actores que debe representarla.
Todo hace referencia a la obra La tempestad, de Shakespeare. Novela que es una constante referencia en la obra y que a la vez simboliza la historia en sí misma a modo de doble juego. Dos vertientes para introducir mágicamente la misma idea dentro de sí misma. La idea predominante de la venganza en ambos casos, un elemento mágico y sobrenatural que sirve de ayuda, la similitud de los personajes, las circunstancias en las que se ven implicados aunque adaptadas a nuestros días….
Y es que Félix tiene como actores a presos del correccional Fletcher que gracias al programa de alfabetización y durante tres meses, tienen la oportunidad de ser actores en una obra que simboliza una prisión. ¿Cómo infundir interés por Shakespeare en personas que se encuentran en la cárcel?
Félix es un personaje que provoca una mezcla de muchas emociones en el lector: ternura, simpatía, cierta locura, extravagancia... pero también es un personaje construido de forma un tanto histriónica. Es exagerado, fatalista y teatral, con un punto cómico que la historia requiere.
Al igual que ocurriría en una obra teatral esta novela se estructura en cinco actos divididos a su vez en capítulos.
Es una obra que nos indica que hay que dejar volar el pasado y aquellas cosas o personas a las que, aún habiendo perdido, seguimos aferrándonos.
Es por ello que "La semilla de la bruja" es una novela que te hace pensar y a la que se puede sacar mucho partido.
Dicen que la venganza se sirve en plato frío y el protagonista tendrá paciencia para llevarlo a acabo...

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CARMINA
 09 marzo 2018
Enfrentarme a esta reseña ha sido el reto más complicado de los últimos meses, y no porque la novela no me haya gustado, o porque lo haya hecho a medias, ni tan si quiera porque lo haya muchísimo, si no porque considero que vale la pena acercarse a ella sabiendo lo mínimo, pero al mismo tiempo el lector no ha de ser incauto si quiere disfrutar de ella al máximo. Por eso voy a romper un poco los moldes a los que os tengo acostumbrados y voy a dirigirme a ese futuro lector y a darle una serie de pautas y consejos para disfrutar de esta pequeña joya.
Querido futuro lector:
Te encuentras ante una recreación al siglo actual de una novela de Shakespeare, quizás la menos conocida, a lo mejor te pasa como a mí que ni siquiera había oído hablar de ella, pues ahí va mi primera recomendación, antes de adentrarte en esta magnifica adaptación, acercate al original, pierde unas horas en leer La tempestad del autor inglés, seguro que de mitad para adelante agradeces este consejo.
Y lo digo por experiencia propia, desde hace un tiempo a esta parte mi tiempo escasea y a pesar de que recibí esta recomendación en el grupo #SoyYincanera decidí no prestarle ninguna atención, simplemente no tenía ese tiempo, el resultado es que la primera mitad de la historia se lee muy bien, pero a partir de que la autora entra de lleno en la adaptación te pierdes, comienzas a no disfrutar de la lectura. Así que me encomendé a San Google para reunir toda la información posible sobre el original y ello me dio una noción para seguir leyendo de otra forma y sobre todo para que mi cabeza no explotara de tanto pensar.
La Semilla de la Bruja trata un tema tan ancestral como la humanidad, la traición y la venganza, y lo hace de una forma mágica, a través de un personaje que no sabes muy bien si es el más cuerdo de los locos, o el mas demente entre los cuerdos. Félix es una persona incauta, que metida de lleno en su actividad creativa no se da cuenta de que delegando los asuntos más mundanos en su ayudante está cavando su propia tumba. Las luces del teatro lo ciegan, la burocracia le aburre, y no ve ningún problema en que Tony haga esos pequeños trabajos que a él tanto le incomodan.
¿Quién no ha pecado alguna vez de ingenuo? ¿Quién no ha delegado demasiado o ha enseñado a alguien que a la postre se ha quedado con su puesto? de la noche a la mañana desaparecen de la vida de Félix, el teatro, las luces, las actrices y actores, las bambalinas y su medio de subsistencia, todo de la mano de quien le realizaba esas pequeñas tareas que a él le aburrían. Eso se llama deslealtad y sobre todo TRAICIÓN.
Y nuestro Félix se retira del mundo, se aleja de los flashes, de lo que le puede hacer daño, y busca una nueva ocupación, menos prosaica sí, pero que le de para subsistir, porque se siente muerto, pero le alimenta el ansia de VENGANZA, y sabe que pronto o tarde se le presentará la ocasión.
Y aquí llega mi segundo consejo: Abordad la segunda mitad de la novela con mente abierta, porque aquí es donde comienzan los paralelismos con la novela de Shakespeare La Tempestad, precisamente la última obra que estaba preparando Félix cuando perdió su trabajo y tiene un motivo para recrearla, ha llegado el momento de su venganza, la toca con la punta de los dedos.
Llegado a este punto mi cabeza ha echado humo, me he hecho un montón de preguntas que se contestaban por si solas conforme avanzaba la lectura, de ahí la mente abierta, pero también reflexiva porque muchas de las conclusiones las vas a tener que sacar tú. Y ahí radica para mi el atractivo de esta novela, no se puede leer en el transporte público, ni en la consulta el médico, ni en el parque, necesita una lectura atenta y relajada, un prestar atención a aquellas cosas que te llaman la atención, a esos personajes que aparecen y desaparecen sin ninguna razón y que sin embargo encuentran su explicación en la misma historia, o en la que se intenta recrear, los paralelismos son necesarios.
Y comienzo a abordar el principal atractivo para mi, lo que más me ha llamado la atención que no es otra cosa que el nuevo trabajo de Félix, reconvertido en el señor Duke, y que no es otro que la clase de alfabetización del Correccional Fletcher. ¿Cómo se os queda el cuerpo? Pues no sabéis aún lo mejor, para lograrlo recurre a Shakespeare, ahora sí que cerrad la boca, porque a mi me costó mi tiempo digerir esa pequeña locura, que al final fue una gran genialidad porque su método de trabajo es impresionante.
En un correccional encontramos gente de todas las calañas, al menos en este, asisten a clase los presos de peligrosidad baja o media, nunca los del modulo de gran peligrosidad, aún así la mayoría no son hermanitas de la caridad. Félix les propone una obra del autor inglés, la analizan para la que la comprendan, la reescriben para adaptarla, se eligen a los personajes, se graba en vídeo y la ve toda la comunidad, presos, guardianes, y los ejecutivos.
Confieso que he disfrutado como una enana con esos cursos, porque antes de que llegue la venganza se han representado ya unas cuantas obras, y se han sucedido unos cuantos cursos, y el personal de la cárcel y los presos esperan con ansías el nuevo curso, uno que para Félix será especial porque tendrán un público de excepción, varias autoridades políticas, las que labraron su desgracia y ahora les podrá devolver el golpe o eso piensa.
De ahí que la obra elegida para el curso en cuestión sea poco atractiva tanto para los presos como para el personal de la prisión y ahí radica su reto, en hacérsela atractiva, y que ellos sin saberlo colaboren en el acto que está dando sentido a su vida.
No quiero contaros más, necesito que seáis vosotros los que os adentréis en la historia, los que participéis de esa demencia cuerda de Félix, los que le otorguéis el beneficio de la duda, aunque en ocasiones resulta muy complicado, los que disfrutéis de la puesta en escena de una genial Venganza que necesita de la colaboración de muchas personas, y ahí radica la magistralidad de esta novela, de ser capaz de recrear y adaptar al siglo XXI una obra del s. XVII.
Pero la VENGANZA no es lo único que vamos a encontrar en La semilla de la bruja, porque es una novela de segundas oportunidades, la que encuentra Félix, pero también la que les está concediendo a sus alumnos del correccional, la que le concede a aquella obra fallida que nunca vio la luz, la que le concede a sus enemigos, aunque parezca que no sea así.
Y también es una novela sobre las relaciones familiares porque en La tempestad son importantes, pero en esta obra no lo son al uso, y es donde más quebraderos de cabeza me he llevado yo, pero eso lo hablaremos cuando hayáis leído la novela, me gustaría poder debatirlo contigo, con cualquier futuro lector, así que te brindo para ello mis redes sociales y este blog.
Y si hablamos del final tenemos que tener en cuenta que se adapta una obra de Shakespeare y que por lo tanto también vais a tener que ser vosotros los que tengáis que pensarlo, porque es abierto, como lo eran en las obras del inglés, de ahí que cuando acabe el curso Félix les tenga preparada una última actividad y ahí podemos ver los diferentes finales que le otorgan los equipos de trabajo.
Por último por si no ha quedado claro a lo largo de esta carta ha resultado una lectura muy edificante, con la que he disfrutado, reflexionado e incluso me he ofuscado, porque buscaba explicación para todo lo que sucedía, solo no he encontrado respuesta a una pregunta, y se que no me la va a dar la autora, pero porqué La Semilla de la Bruja. Por más vueltas que le doy no encuentro una una explicación que me deje satisfecha ¿la tienes tú? si es así compártela por favor.
Un último punto, esta historia tiene muchos golpes de humor algunos vienen dados por situaciones que provocan los presos, otras por los requisitos que impone Félix a sus clases, otras por la obra, porque hay una mujer, hadas... y es un correccional de hombres, tortas para no representar el papel del hada las hay, y Félix tiene que solucionar el tema.
Déjate seducir por la trama, por la historia actual y por la antigua y vuelve para contármelo.

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Domiar
 09 marzo 2018
La semilla de la bruja, Margaret Atwood
Buenas tardes.
Hoy os traigo un libro que me ha provocado sensaciones encontradas, se trata de la semilla de la bruja, la autora es de sobra conocida, Margaret Atwood, la canadiense nominada al Premio Nobel de Literatura. El libro está editado en tapa blanda por Lumen y tiene 329 páginas.
Lo primero que tengo que decir es que La semilla de la bruja forma parte de un ambicioso proyecto que se propone recrear las obras de Shakespeare. En este proyecto participan autores mundialmente reconocidos como Jo NesbØ o la propia Atwood, en pleno auge por su novela "El cuento de la criada", aunque el libro haga ya la friolera de treinta y tres años que fue escrito. Ironías del destino, o de los hados. (Perdón, que me disperso). Como iba diciendo, Margaret Atwood escogió recrear La tempestad, y aquí ha venido mi primer problema. Tengo que reconocer (oh Dios mio, que vergüenza, soy carne de horca) que no he leído La tempestad original. Si, la de Shakespeare. Lo sé, lo sé, no tengo perdón. (Así me cubra de pústulas un viento del sudeste). Esto, que podría no tener mayor importancia, de hecho, no la tiene al principio, puede llegar a pesar bastante en el desenlace de la trama. Luego os explicaré la causa.
Como en La tempestad original, La semilla de la bruja es la historia de una venganza. Esta venganza vendrá de parte de Félix, un enajenado del teatro, que lleva a sus espaldas el peso y la dirección del Festival de Teatro de Makeshiweg. Después de una temporada de capa caída, tras el fallecimiento de su esposa y posteriormente de su hijta de tres años, piensa volver por todo lo alto con un montaje muy personal de la tempestad, de William Shakespeare. Su sorpresa es mayúscula cuando al ir a acceder al recinto donde se celebra el festival, el personal de seguridad le prohíbe el acceso. Y su segundo al mando, su ayudante, su mano derecha... le usurpa la dirección del festival tras maniobras con la junta directiva a sus espaldas.
A Félix, nuestro genio del teatro no le queda otra opción que hacer mutis por el foro. Decide desaparecer del mundanal ruido y perderse en una cabaña en medio de la nada, con la única compañía de Miranda. En esta cabaña Félix irá siguiendo poco a poco los pasos de su antiguo segundo al mando, ahora resplandeciente director del festival de teatro, y más adelante refulgente ministro de cultura. Como Félix necesita ganarse la vida de alguna manera, encuentra trabajo en el centro correccional de Fletcher. Allí su labor será la de poner en marcha un seminario de teatro para ayudar a la formación y reinserción de los reclusos. Su propuesta será, como no, llevar a cabo su montaje de la tempestad, que inesperadamente será un éxito entre los internos. Su forma de trabajar es innovadora, todos están contentos con él. Y tras años de larga espera, y como todo llega, y la venganza es un plato que se sirve frío, Félix tendrá la ocasión de vengarse.

Y como diría Mayra, hasta aquí puedo leer. El argumento lo dejo aquí. Paso ahora a comentaros mi opinión.
El libro parte de un planteamiento muy original, más si cabe, teniendo en cuenta que es una nueva versión de un clásico. Todos podemos empatizar con Félix y sentir como nuestra la afrenta de un arribista y un trepa. E iremos asistiendo al principio con cautela, luego con incredulidad y finalmente con auténtico gozo al seminario de Félix en el correccional. Donde disfrutaremos casi tanto como los propios reclusos. La lectura es ágil y rápida, aunque a veces la cantidad de presos que participan sea excesiva y cueste aclararse con los nombres. Tiene partes muy ingeniosas y divertidas como la parte de las palabrotas (ojalá se os lleve una pestilencia). Y veremos el plan de venganza desgranarse poco a poco, hasta que llegue el momento de llevarse a cabo. Hasta aquí ni un pero, o muy pocos.
El problema personal, y digo personal, porque como he aclarado anteriormente yo no he leído la tempestad original, viene en el desenlace de la obra, que supongo tendrá que mantener ciertos paralelismos con la obra que versiona, pero que en este libro no me ha terminado de convencer. Desde mi humilde punto de vista como lector, no me resulta creíble. Y algún hecho puntual me ha resultado francamente desconcertante. Eso sí, seguramente si hubiera leído La tempestad mi opinión sería diferente, pero los hechos son los que son. Aparte de este pestilente problema, he disfrutado de la mayor parte del libro. Tengo como tarea pendiente la lectura del clásico de Shakespeare cuando tenga tiempo. Y si mi opinión cambia, lo comentaré tal y como corresponde. Por el momento me despido y os dejo con la semilla de la bruja.
LA SEMILLA DE LA BRUJA. SIETE Y MEDIO.
PD: que el diablo se lleve vuestros dedos, manchas de escorbuto.

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Akasha
 31 mayo 2020
Gracias a El cuento de la criada, leer Margaret Atwood en una portada se ha convertido para mi alma lectora en un gran reclamo. Por eso, cuando lo vi en la sección de novedades de la biblioteca saliendo de ella, decidí que se venía conmigo sin siquiera mirar de qué iba al libro (porque iba con prisas, que conste).
Unas horas más tarde, ya en casa, me leí el resumen de la contraportada y me pareció muy curioso. ¿Shakespeare, en un correccional? ¿Deseos de venganza? Pinta bien la cosa… al comenzar a leerlo, no sé por qué, me di cuenta de que me estaba “perdiendo algo”. Fue entonces cuando investigué un poco, y descubrí que esta obra se incluye dentro del proyecto The Hogarth Shakespeare, en el que se ha pedido a varios autores que reinventen alguna obra de Shakespeare.
Dentro de este proyecto, Atwood ha dedicado su obra a La tempestad con una maestría sorprendente. Y es que los paralelismos son tantos, que tuve que hacer un parón y leerme La tempestad original, porque intuía que al no saber mucho de esta obra, no estaba disfrutando la novela como debía. Y no me equivocaba. La semilla de la bruja es una obra dentro de una obra. La tempestad de Shakespeare, dentro de la tempestad que está viviendo su protagonista.Y es que al igual que Próspero, Felix, director teatral desterrado, ha vivido doce años aislado del resto del mundo, salvo por el trabajo de profesor en un centro penitenciario, esperando a que llegue su momento de vengarse. Y cuando este llega, decide llevarlo a cabo mediante la obra que más ha marcado su vida: La tempestad.
De este modo, nos encontramos por un lado con la historia pasada de Felix, el presente en el momento de preparar la obra y con la actuación final en la que la lleva a cabo con la ayuda de sus propios “espíritus/duendes”. Todo ello narrado desde la perspectiva del propio Felix, lo que nos permite asomarnos a la mente de un pobre hombre caído en desgracia y su posterior locura-decadencia, no exenta, sin embargo, de una capacidad de análisis y de manipulación de aquellos que lo rodean bastante asombrosa. Por otra parte, nos muestra el funcionamiento de una clase de teatro muy original en un correccional, los entresijos de la obra original y una adaptación-performance impresionante.
Cabe destacar, a su vez, la maestría que tiene Atwood al jugar no sólo entrelazando tres historias a partir de una (La tempestad de Shakespeare, la que interpretan los presos y la que el propio Felix vive), sino al jugar con el lenguaje. Y es que Atwood se atreve a ir más allá de la historia original de varios modos. ¿Cómo? En primer lugar, con propuestas de nuevas escenas que hacen algunos de los presos, y que ya al leerlas en su traducción al castellano sonaban puramente musicales, como si fueran un rap. En segundo, al dedicar la última parte de la historia al trabajo final que realizan los presos: describir cómo sería la vida de sus personajes en la obra después de ésta, ofreciéndonos así una visión caleidoscópica y compleja de los personajes principales.
Lo cierto es que no sé qué más decir. Salvo que empecé a leerla por pura curiosidad, y me ha encantado. de hecho, va a estar sin lugar a dudas entre mis mejores lecturas de este año. Y por cierto, si queréis leerla sin tener que echar mano de la tempestad antes, no os preocupéis, que al final del libro hay un resumen breve pero muy completo ;)
Lo mejor: Las constantes referencias a la tempestad. El “tres tempestades por el precio de una”. Una adaptación original y perfecta.
Lo peor: No se me ocurre nada.
Deberías leerlo si te gustan las obras de Shakespeare. O si te gustan las historias de intriga y personajes un tanto perturbados.
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Citas y frases (6) Ver más Añadir cita
CARMINACARMINA11 marzo 2018
Señor Duke, señor Duke. Es usted demasiado abstracto, estamos hablando de personas reales. No son cifras en su teoría estética del teatro, no son ratones de laboratorio, no son marionetas, tenga un poco de respeto.

Pues claro que tengo respeto, responde en silencio Félix. Respeto el talento; el talento que de otro modo estaría oculto, y que es capaz de convocar el ser y la luz a partir del caos y la oscuridad. Para ese talento tengo tiempo y espacio; le permito tener un sitio y un nombre por muy efímeros que puedan ser, pero todo el teatro es efímero. Es el único respeto que reconozco.
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CARMINACARMINA11 marzo 2018
Nunca ha querido que Miranda se dedique al teatro. Es una vida demasiado difícil, demasiado dura para el ego. Hay tantos rechazos, tantas decepciones, tantos fracasos. Se necesita un corazón de hierro, una piel de acero, la voluntad de un tigre, y más siendo mujer.
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vanidadvanidad08 mayo 2022
- Los demás hablan muy mal de él.
- Pero nadie es sólo el total de lo que dicen los demás. Todo el mundo tiene dos capas.
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vanidadvanidad07 mayo 2022
Si no eres nadie no puedes ser alguien a no ser que seas otro.
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sandeysandey31 diciembre 2018
La regla número uno es conocer tus puntos débiles, porque si algo puede ir mal , ira mal
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Videos de Margaret Atwood (5) Ver másAñadir vídeo
Vidéo de Margaret Atwood
De «Los testamentos», de Margaret Atwood, secuela de su famosa obra «El cuento de la criada». #Libros #lecturas #books #literatura #lector #novela
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